• Explicación de este fenómeno      vía la noción de la adaptación      darvinista y el entendimiento de la ciencia      epigenética
  • Los      mecanismos que explican de cómo sustancias y      actividades placenteras se abusan y se convierten en      adicciones
  • En      breve, revisemos la importancia del núcleo accumbens,      parte del cuerpo estriado, como ya hemos estudiado en otras      lecciones
  • Aplicaciones al entendimiento de esta      tesis
  • El rol      del hipotálamo
  • Estructuras cerebrales subsidiarias que      participan en el proceso de la recompensa
  • La      dopamina
  • GABA
  • Los      opiatos endógenos: las encefalinas y      endorfinas
  • Centros de acción de las drogas de      abuso
  • Las      implicaciones terapéuticas del entendimiento de las      actividades del sistema de la recompensa      cerebral
  • En      resumen
  • Bibliografía

“Cuando muera, quiero que se diga de  mí que soy la mujer más flaca que yace en el  cementerio…” (Linda, paciente bulímica, nativa  de Kentucky) en FEFL RUMINATION: ITS SIGNIFICANCE IN ADULTS  WITH BULIMIA NERVOSA Psychosomatics

¿Por qué razón el uso  de ciertas sustancias y actividades que proporcionan placer  resultan, en algunos individuos, en el abuso o en la  adicción a las mismas? y ¿Por cuáles  mecanismos, tales las sustancias, causan la  dependencia?

Centro de recompensas cerebral

La causa de este fenómeno se  comprende mejor si se entienden los mecanismos que rigen la  epigénesis, donde claramente, pulsiones instintivas  encuentran su expresión sin cambios en la estructura del  ADN.

Las respuestas a estas preguntas, hasta  donde el estado actual de nuestros conocimientos nos permite,  está comprendida asimismo en las actividades  fisiológicas de un mecanismo cerebral que, cuando  estimulado por drogas u otras acciones que alteran la mente,  despiertan el placer inmediato, y últimamente — si se  practican, reforzando la sensación de regodeo — resultan  en la adicción.

Los conocimientos que la epigénesis  y su estudio nos prometen albergan portentos enormes

Este mecanismo de gratificación,  constituido por estructuras de los sistemas nerviosos centrales,  actuando en sincronía con los mecanismos de ciertos  neurotransmisores endógenos, se ha designado como el  “sistema de la recompensa cerebral”. Sistema, que se supone  evolucionara como medida de adaptación, para promover  actividades que son esenciales para la supervivencia de nuestra  especie y las de otros animales.

Cerebro humano

Explicación de este fenómeno  vía la noción de la adaptación darvinista y  el entendimiento de la ciencia  epigenética

Una posible comparación existe,  desde el punto de vista de la teoría de Darwin, entre el  mecanismo sugerido del abuso de las sustancias con la actividad  de ciertos virus. Algunos agentes infecciosos (como hemos visto  en otros artículos) se han adaptado para poder entrar en  las células de ciertos animales, donde se alojan,  penetrándolas. Y más adelante, usando los  mecanismos vitales, que en las células existen, los  explotan para replicarse, controlando sus funciones y,  últimamente, terminan secuestrando sus comportamientos  para promover su propia supervivencia.

A medida que los microorganismos invasores  infectan un mayor número de células,  controlándolas, el cuerpo afectado, finalmente sucumbe,  siendo despojado por los organismos patógenos.

De modo similar, las sustancias que nos  causan placer y que pueden volverse adictivas, se “aprovechan” de  los sujetos donde se alojan de manera afín. Y tal como  hacen los virus cuando éstos se apoderan de un  huésped, las drogas o sustancias de placer, finalmente  controlan totalmente el individuo afectado  sojuzgando psiquis  y soma.

En otras palabras que las drogas y  elementos recreativos de abuso, siguiendo el ejemplo de los  microbios, se apoderan de las funciones celulares del  encéfalo humano resultando en modificaciones de  comportamiento. Estas sustancias, como en otras lecciones hemos  vistos operando en algunos gérmenes, maniobran sus  actividades para lograr acceso, directa o indirectamente, del  sistema de recompensa de este último órgano para  asegurar que su uso sea continuado.

Y, del mismo modo que la supervivencia de  toda célula depende en la integridad de sus mecanismos  inmunes para su defensa, asimismo resulta que la supervivencia de  todo organismo depende de la existencia de un sistema de  recompensas eficiente.

Reiteramos que: las sustancias y  actividades de abuso, siempre placenteras, a pesar de ser nocivas  para el organismo, logran apoderarse de centros del cerebro, por  medio del placer, para asegurar el hábito mantenido de las  mismas.

Dependiente de muchos factores y de las  propias características genéticas algunas personas  tienden a ser más propensas a las adicciones que otras,  como asimismo algunas personas son más susceptibles al  ataque por patógenos que las demás.

Ciertos microbios son tan ubicuos,  quiescentes, u ocurren con tanta frecuencia que casi todos  estamos expuestos a ellos sin dificultades asociadas. Entonces,  solamente aquellas personas quienes heredan inmunodeficiencias en  sus genes o que están debilitados por alguna razón  son las susceptibles a caer víctimas de sus  ataques.

De manera similar, individuos que adquieren  predisposiciones hereditarias pueden ser más vulnerables a  cualquier forma de dependencia química o vicio.

Los mecanismos  que explican de cómo sustancias y actividades placenteras  se abusan y se convierten en adicciones

Como antes dijéramos, las  actividades hedonistas y las sustancias de abuso afectan el  cerebro a través del acceso provisto por el sistema de la  recompensa, el cual está constituido por neuronas que  descargan sustancias químicas, o neurotransmisores, cuando  son estimuladas.

Esta estimulación resulta en la  sensación subjetiva de deleite. Lo que confirma la  teoría de que este sistema evolucionó para promover  actividades que soportan la supervivencia de las especies, como  son las conductas humanas heterosexuales y las de la  alimentación.

Posición del núcleo  accumbens

Obviamente, acciones que activan el sistema  de la recompensa se asocian con sentimientos de goce marcado. Por  ejemplo, el coito sexual estimula la descarga de agentes  químicos que producen esa sensación de bienestar  tan deleitable e imprescindible, llamada el orgasmo, para la  reproducción en nuestro género de no ser  así, se estima que muy pocas mujeres saldrían  embarazadas si no fuera por la esperanza de experimentar un  placer que puede que sea inalcanzable para algunas.

Entonces, conjeturamos, que este sistema de  gratificación, sirve el propósito de la  supervivencia de ciertas especies por medio de la recompensa y  refuerzo de comportamientos necesarios para la persistencia de  las mismas.

Reiteramos que las drogas y las actividades  de abuso estimulan el cerebro en su sistema de la recompensa  produciendo los elementos necesarios para que quienes las  practican experimenten sensaciones de éxtasis o “high”,  cuando en éstas se abandonan. Pero, cuando sustancias de  abuso se usan repetidamente, éstas pueden secuestrar el  sistema de la recompensa cerebral excluyendo todas otras  actividades, incluso las adaptivas. De esta manera tan simple,  las adicciones pueden explicarse como el efecto de las drogas en  este sistema común, en el cual el uso de las substancias  estimulantes provoca adicionalmente el uso repetitivo y la  búsqueda de las mismas.

Cerebro adicto

Las estructuras básicas del sistema  de recompensas del cerebro están localizadas en el sistema  límbico, como hemos visto en otras lecciones.

Esencialmente se ha establecido que las  funciones del sistema límbico son las de monitorear la  homeostasis interna, mediar memorias, participar en el  aprendizaje, y modular emociones.

Este sistema, que, asimismo, controla  aspectos importantes del comportamiento sexual, también lo  hace con la motivación y con las actividades involucradas  en los dinamismos del comer.

Los núcleos básicos  componentes de este sistema incluyen el hipotálamo, la  amígdala, el hipocampo, los núcleos del septo y el  giro cingulado anterior. De importancia singular en estos  mecanismos son el núcleo accumbens, el núcleo  caudado ventral, y el putamen.

En breve,  revisemos la importancia del núcleo accumbens, parte del  cuerpo estriado, como ya hemos estudiado en otras  lecciones

El núcleo accumbens es un grupo de  neuronas del encéfalo, localizadas en el lugar donde el  núcleo caudado y la porción anterior del putamen  confluyen lateralmente con respecto al septum pellucidum. Este  núcleo se puede dividir en dos estructuras: la zona  central y la corteza. Estas distribuciones tienen diferente  morfología y función. El núcleo accumbens y  el bulbo olfatorio forman colectivamente la parte ventral del  cuerpo estriado, que a su vez forma parte de los ganglios  basales. Se piensa que este núcleo juega un papel  importante en la recompensa, la risa, el placer, la  adicción y la aversión.

Hipotálamo

El grupo principal de neuronas que se  encuentran en el núcleo accumbens son las neuronas de  proyección espinosa media. El neurotransmisor producido  por esas neuronas es el GABA (ácido gama  aminobutírico), que es uno de los principales inhibidores  del sistema nervioso central. Estas células especializadas  además constituyen las de mayor actividad del nucleus  accumbens. Aunque este último tipo celular constituye el  95% de las células en este núcleo, también  se pueden encontrar otras como las interneuronas  colinérgicas, grandes, no espinosas.

Las neuronas eferentes del núcleo  accumbens proyectan sus axones hacia sus análogas de la  parte ventral del globus pallidus (interior pálido del  núcleo lenticular). Éste a su vez proyecta  conexiones hacia el núcleo medio dorsal del núcleo  dorsal del tálamo, y hacia la corteza prefrontal. Entre  otras ramificaciones del núcleo accumbens se incluyen las  conexiones con la substancia nigra y la formación pontina  reticular. Las principales aferencias del núcleo accumbens  son las cortezas pre frontales asociativas, la amígdala, y  las neuronas dopaminérgicas localizadas en el área  ventral tegmental, que se conectan a través de la  vía mesolímbica. Así pues se describe  frecuentemente al núcleo accumbens como parte del eje  córtico-estriado-tálamo-cortical.

Se piensa que los impulsos  dopaminérgicos del área ventral tegmental modulan  la actividad de las neuronas del núcleo accumbens. Estas  terminales dopaminérgicas provenientes del área  ventral tegmental son el sitio de acción de drogas  altamente adictivas como la cocaína y la anfetamina, las  cuales provocan un aumento en la liberación de dopamina en  el núcleo accumbens. Además de la cocaína y  la anfetamina, se ha visto que casi todas las drogas de uso  recreativo (heroína, morfina, nicotina) son capaces de  incrementar, por diversos mecanismos, los niveles de dopamina en  el núcleo accumbens.

Auto-estimulación  experimental

Aplicaciones al  entendimiento de esta tesis

En los años 50s Olds y Milner  implantaron electrodos en el área septal de unas ratas y  encontraron que éstas elegían presionar la palanca  que las estimulaba en lugar de la que les proporcionaba alimento.  Demostrando que esta preferencia era superior a la necesidad de  comer o beber. Esto estableció que ésta área  es donde reside el “centro del placer” del cerebro.

Aunque se ha estudiado tradicionalmente el  nucleus accumbens por su papel en la adicción, esta  estructura desempeña un rol similar en otras actividades  placenteras como son los de la alimentación, el sexo y los  videojuegos. Un estudio reciente encontró que está  implicado en las emociones inducidas por la música,  quizás en consecuencia de su papel mediador de la  liberación de la dopamina.

Además de las estructuras ya  descritas, otros sistemas adicionales poseen una influencia en el  sistema de recompensas cerebral. El sistema endocrino y el  sistema nervioso autonómico interaccionan con éste  vía el hipotálamo y la glándula pituitaria.  Estas últimas estructuras modulan igualmente el sistema de  recompensa.

El rol del  hipotálamo

El hipotálamo está  involucrado en todos los aspectos de las funciones endocrinas,  viscerales, y funciones autonómicas; como asimismo  interviene en las actividades de comer, la sexual, la de la  evasión, y la del placer.

Por este medio, los estímulos del  entorno pueden afectar el cerebro por medio de este eje  neuroendocrino.

¿Qué sucede cuando se excita  eléctricamente el sistema de recompensa  cerebral?

Entonces, tenemos que, en el laboratorio,  si un electrodo se implanta en una estructura perteneciente al  sistema de la recompensa, que, si la estimulación  provocada resulta ser placentera — que, a continuación  la auto-estimulación recreativa sigue como  corolario.

En modelos de adicción, animales  hambrientos, bajo la influencia del placer despertado demuestran  una predilección por la estimulación auto-inducida,  ignorando comida y agua hasta el punto de la muerte.

Este paradigma experimental explica  cómo las drogas de abuso o experiencias placenteras pueden  apropiarse de este sistema, volviéndose más  gratificantes que los mismos comportamientos que la  evolución les indicó que reforzara.

Estructuras  cerebrales subsidiarias que participan en el proceso de la  recompensa

Existen otras estructuras que participan en  las actividades del sistema de recompensa cerebral. La más  importante entre ellas es el sistema de activación  reticular (SAR).

Sito en el tronco cerebral, el SAR controla  la atención y la excitación, provenientes del  entorno, distribuyéndolas a varias regiones del  encéfalo para mediar la producción de respuestas de  índoles motivacionales y emocionales. En conjunto con el  SAR, el sistema de la recompensa interactúa con los  ganglios basales y el cerebelo para monitorear y modificar las  actividades motrices.

Todas las actividades descritas son de  complejidad extraordinaria y dependen de la función del  hipotálamo, cuyas actividades continuaremos estudiando de  inmediato.

El hipotálamo es centro de control  del sistema nervioso autonómico, actuando como un circuito  integrador entre los sistemas endocrino y nervioso.

Sinapsis

Los componentes hipotalámicos  monitorean los nutrientes contenidos en la sangre tanto como lo  hacen con las actividades de otros sistemas para mantener la  homeostasis. Este sistema igualmente promueve comportamientos  adaptivos como son la obtención de agua, y la actividad  sexual. Por medio de la glándula pituitaria, el mismo  mecanismo, facilita la producción de hormonas que  interactúan con el sistema de recompensa.

En consecuencia, el hipotálamo  establece y controla los nexos que existen entre los  estímulos del medio ambiente y el sistema de recompensa  como si fuera el director de una filarmónica.

A continuación  estudiaremos los mecanismos responsables por el relapso de  quienes abusan sustancias u otras actividades placenteras cuando  el estrés interviene

La razón del relapso reside en los  dinamismos neurofisiológicos del cerebro y de la  interacción de este órgano con los estímulos  del entorno. Tales conexiones entre el sistema  hipotalámico-hipofisario y el sistema de la recompensa se  han establecido por medio de la experimentación. Por  ejemplo, los nexos entre los estímulos estresantes  provenientes del entorno aumentan la auto-administración  de drogas y el consumo de ciertas comidas, lo que corrobora que  los factores del entorno son de la mayor importancia en las  recaídas.

Serotonina en el cerebro

Cuando drogas de abuso incitan el sistema  de la recompensa, los comportamientos que conducen a la  búsqueda de drogas asimismo se intensifican.

Ahora dirigimos nuestra atención a  la fisiología molecular del sistema de la  recompensa

El neurotransmisor principal del sistema de  la recompensa es la dopamina. Y, a pesar de que sustancias de  abuso pueden actuar usando mecanismos diferentes y en varias  localizaciones fuera de este sistema, todas convergen en un  factor común: que todas elevan los niveles de la  dopamina en el sistema de recompensa cerebral.

La  dopamina

Las sustancias de abuso son reconocidas por  sus efectos en el incremento de los neurotransmisores en el  sistema de recompensa. Por consecuencia, puede ser dicho, en  términos generales, que fármacos que no se abusan  carecen de efectos en las concentraciones cerebrales de  dopamina.

Los mecanismos mejor conocidos que  contribuyen al incremento de este neurotransmisor incluyen el  bloqueo de la reabsorción de la misma y la  estimulación de su liberación.

Es cierto que, aunque el aumento de los  niveles de la dopamina en el sistema de recompensa del cerebro,  se considera como la ruta final de las propiedades reforzadoras  de las drogas, se ha establecido que otros neurotransmisores  están igualmente involucrados. Por ejemplo, la serotonina  está íntimamente relacionada con la  modulación de factores de motivación y con la  cantidad de esfuerzos que un individuo está dispuesto a  realizar para obtener cualquier droga.

Opiaceos endógenos

GABA

Éste es otro neurotransmisor  envuelto en la modulación de los sistemas de  modulación de la dopamina del sistema de recompensa  cerebral es el GABA. Éste agente inhibidor está  localizado de manera difusa en el cerebro. Drogas de abuso  actúan en los receptores del GABA para  híper-polarizar las neuronas. Cuando una neurona se  híper-polariza, ésta se inhibe en sus actividades,  resultando en la desinhibición de las neuronas que  contienen dopamina haciendo que las mismas descarguen de manera  más rápida, de ese modo terminan emitiendo mayores  cantidades de esta sustancia en el sistema de recompensa — lo  que incrementa los sentimientos de éctasis y euforia en el  individuo.

Los efectos ulteriores de la  inhibición de los sistemas GABA difusos son la  reducción de la ansiedad, la desinhibición del  comportamiento, la sedación y la euforia.

Los opiatos  endógenos: las encefalinas y endorfinas

De igual modo que las estructuras del  sistema de recompense del cerebro estimulan comportamientos  adaptivos como resultan ser la procuración de comida y la  oportunidad de tener relaciones sexuales, proteínas  endógenas conocidas como las endorfinas asimismo motivan  muchas conductas. Las endorfinas se unen a los mismos receptores  a que se adhieren los opiatos exógenos. Por mecanismos  idénticos ambos incrementan los niveles de dopamina  existentes en el sistema de la recompensa cerebral.

Centros de  acción de las drogas de abuso

Se entiende que drogas de abuso  actúan de modo específico en ciertas partes del  cerebro.

El núcleo accumbens (NA) es el lugar  primario de acción de las anfetaminas, la cocaína,  los opiatos, el THC, la fenciclidina, la ketamina y la nicotina.  Mientras que los opiatos, el alcohol, los barbitúricos y  las benzodiacepinas estimulan neuronas en el área  tegmental ventral (ATV). Pero, el pasaje final de acción  para la mayoría de las drogas recreacionales es la que  provee el sistema de recompensa incrementando producción  de la dopamina.

Veamos el comportamiento de otras  sustancias

El alcohol

En breve, el alcohol se sabe que excita  neuronas dopaminérgicas en el ATV en conjunto con las del  NA.

Otros neurotransmisores, además de  la dopamina, están involucrados en la dependencia del  alcohol, como asimismo actúan otros reforzadores como son  la comida, el azúcar, el agua y algunas drogas de  abuso.

Los opiatos

Estas son sustancias que influyen en los  niveles de dopamina cerebral de manera indirecta inhibiendo las  neuronas GABA en el ATV, resultando en descargas más  abundantes de dopamina.

Los estimulantes

Sustancias tales como son la  cocaína, las anfetaminas y la nicotina, todas estimulan el  sistema de recompensa a través de mecanismos un poco  diferentes a los descritos, asimismo aumentando la dopamina  existente pero en cantidades menores. Además de esto,  sabemos que las rutas de administración utilizadas  influyen en la intensidad de los efectos obtenidos con las  drogas. La vía intravenosa y la transpulmonar (fumando)  son más eficientes que la nasal (“snorting”) y la  oral.

La  cocaína

Esta droga, como lo hacen las otras drogas  de abuso, aumenta los niveles de dopamina en el sistema de la  recompensa.

Este aumento de dopamina es dependiente en  la dosis de cocaína ya que tiende a acumularse en las  áreas receptoras. De hecho, los adictos a la  cocaína describen su experiencia como “hambre”, “deleite”  o “éxtasis sexual”.

Se reconoce que los efectos de la  cocaína sobre-controlan otros refuerzos gratificantes:  dinero, seguridad, el amor por los seres más queridos, la  moralidad y aún la supervivencia pueden tornarse de menor  importancia al adicto que la obligación de obtener la  droga.

Los efectos primarios de la cocaína  son resultado de la habilidad de esta sustancia para prevenir la  reabsorción de la dopamina al nivel de la sinapsis, de  esta manera aumentando su presencia en el sistema de la  recompensa.

Las anfetaminas

Asimismo estimulan el sistema de la  recompensa por aumento de las concentraciones de dopamina. Las  anfetaminas actúan disminuyendo la reabsorción de  la dopamina, mientras que a la vez, provocan la descarga de este  neurotransmisor.

La nicotina

Se cree que esta sustancia, de tanto uso  por todo el mundo, afecta el sistema de la recompensa  incrementando las concentraciones de dopamina por vía de  su interacción con receptores nicotínicos y  acetilcolínicos que se han demostrado que imitan el  neurotransmisor acetilcolínico endógeno.

La acción principal de la nicotina  se efectúa a nivel del NA.

La  cafeína

La cafeína es la sustancia  psicoactiva de mayor uso en el mundo. Su acción interfiere  con la actividad inhibidora de la adenosina.

Las implicaciones  terapéuticas del entendimiento de las actividades del  sistema de la recompensa cerebral

Operando por medio de mecanismos variados,  las drogas y sustancias de abuso poseen un derrotero común  en el cerebro por medio del cual éstas aumentan las  concentraciones de dopamina en las estructuras básicas del  llamado “sistema de la recompensa cerebral”. En este sistema, un  balance humoral existe entre los efectos de una droga y los  sentimientos placenteros asociados con la estimulación del  centro de la recompensa cerebral determinando si un individuo  disfrutará del uso continuado de la sustancia psicoactiva  o no. Lo que nos traslada al desarrollo de estrategias para  interrumpir su abuso

El tratamiento  farmacológico de las adicciones

El mayor interes se ha dirigido a  métodos farmacológicos para tratar las adicciones,  pero los resultados obtenidos han sido variables. Todos  éstos métodos se basan en tratar de modificar las  funciones del sistema de la recompensa cerebral, mientras que su  enfoque se concentra en la prevención de los relapsos —  técnica que nosotros aplicamos a nuestros sistemas para  tratar las disorexias, o enfermedades del comer.

Para el control de las adicciones los  sistemas de intervención farmacológica se  concentran en tres procedimientos: la creación  química y artificialmente inducida de aversión en  los pacientes hacia ciertas drogas — lo que logran, o acoplando  aversión a las sustancias indeseadas con el uso de los  agentes repelentes, o modificando la actividad de los  neurotransmisores para limitar la ingestión de las drogas  o, finalmente, por sustitución a largo plazo con otro  fármaco de acción similar, pero de potencia menos  adictiva.

Neurona

Condicionamiento por  aversión

La más conocida de las drogas usadas  para el tratamiento del alcoholismo es el disulfiram (Antabuse)  — aunque otras existen, cuyas aplicaciones están fuera  del ámbito de esta comunicación.

Manipulación de  neurotransmisores

El uso de drogas antagonistas o de drogas que bloquean  los efectos adictivos de las drogas abusadas en el sistema de  recompensas dopamínico

Estos métodos hasta la fecha, no han demostrado  mucha eficacia en el ser humano.

Sustitución  farmacológica

Por medio de la sustitución de una sustancia  adictiva por otra que sea menos adictiva, se puede lograr una  reducción en la tendencia a las recaídas de las  adicciones. La metadona es la droga modelo en este método  seguida por los tradicionales técnicas de reemplazo de la  nicotina.

Adicción al internet

En  resumen

En los últimos años y desde que avanzaran  las ciencias de la fisiología molecular y de las  neurociencias, los campos de las dependencias y de las adicciones  se han expandido enormemente.

Hoy, consideramos que los seres humanos modernos,  habitantes del planeta tierra y beneficiarios de los avances  más espectaculares de todas las ciencias, han, asimismo  caído víctimas del hibris de  Ícaro.

Teniendo acceso a mayores oportunidades de vivir vidas  más luengas y abarrotadas de posesiones y de placeres; el  consumo de ostentación (famosa frase que Thorstein Veblen  acuñara) nos conduce a que hagamos un máximo  esfuerzo a tratar de lograr todos los placeres que nos  sean disponibles.

El sistema de la recompensa del cerebro, con todos sus  mecanismos que nos aseguraban la supervivencia cuando  existiéramos como individuos semi-salvajes, hoy ha sido  secuestrado y puesto al servicio de mecanismos que son meramente  hedonistas.

No sólo existen las drogas, cuyos efectos  físicos actúan directamente en el cerebro sino que  también tenemos actividades como son la pasividad de ver  la televisión en lugar de ejercitarnos, por muchos  asociados con la obesidad. Asimismo gozamos de los juegos de  galería, el internet, la pornografíay otros  comportamientos de mayor complejidad como hemos descrito en el  estudio de los aspectos adictivos de algunas formas y variedades  de las disorexias.

Consumo de ostentación

Prosiguiendo en este modo de conceptualizar  un problema de magnitud progresiva, ya visto en otras lecciones,  entendemos que un sinnúmero de actividades tan dispares  como son las relaciones interpersonales, hasta las conversaciones  interminables en los teléfonos celulares se pueden  considerar adictivas, ya que comparten algunas de las  características que poseen las dependencias a las drogas y  a la comida — esta última cuando actúa como  vehículo del placer y no para el de la supervivencia  necesariamente.

A medida que los mecanismos que afectan el  sistema de recompensa son mejor entendidos, las aplicaciones de  estos conocimientos pueden expandirse a investigar el desarrollo  de nuevas terapias que modifiquen los comportamientos y los  agentes que lo impactan.

Por razones obvias, puede anticiparse que  estas técnicas futuras podrán encontrar  aplicaciones en el tratamiento de las enfermedades del comer,  donde, a menudo el placer deriva de actitudes que, a la gran  mayoría resultarían repugnantes y a otros,  claramente detestables, como sería el hambre estoica, que  gozan con deleite ostensible, muchas víctimas de la  anorexia nervosa. O el placer de la rumia en la boca de que Linda  gozara hasta la misma muerte. (Véase mi artículo,  La Bulimia Centrante).

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  • 10. Larocca, F. E. F: (2007)      Los efectos extraños de las endorfinas en      monografías.com

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  • 12. Larocca, F. E. F: (2007)      El amor como paradigma de los sentimientos humanos      en monografías.com

  • 13. Larocca, F. E. F: (2007)      El nacimiento del ser humano: Diseño      erróneo de la Naturaleza en      monografías.com

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  • 15. Larocca, F. E. F: (2007)      El conflicto de las Pascuas en      monografías.com

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  • 21. Larocca, F. E. F: (2007)      Lección 21 en      monografías.com

  • 22. Larocca, F. E. F: (2007)      Guerra contra las drogas en      monografías.com

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