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El libro ‘Subculturcide’ intenta explicar y dar rostro a los nuevos movimientos juveniles que han aparecido en España durante los últimos años y que se encuentran en cambio constante.

Foto: Así son las tribus urbanas del siglo XXI

Así son las tribus urbanas del siglo XXI

A finales de los años setenta, y de mano del deshielo cultural que trajo el fin del franquismo, las tribus urbanas empezaron a definir sus rasgos en las calles españolas. Ser heavy, mod, rocker, o nada de ello era una cuestión identitaria, de tal manera que hoy en día se recuerdan todos aquellos grupos entre la ternura y la nostalgia, al mismo tiempo que se menosprecian las nuevas subculturas juveniles.

El proyecto y libro fotográfico Subculturcide. Amar y vivir en el Madrid de los 2010 intenta poner rostro, cuerpo y discurso a la experiencia de los jóvenes de la capital. La editora del volumen, Andrea Ferrer, a la sazón directora de la revista de cultura femenina Ponytale, nos explica las particularidades de una cultura que se define por su liquidez, creatividad y vertiginosa evolución y nos ayuda a entender lo que ocurre en las calles (y móviles) donde viven los jóvenes. Toda la información del proyecto puede consultarse en su página y página de Facebook.

PREGUNTA. Es frecuente que en determinadas conversaciones se oiga la tesis de que ya no existen tribus urbanas, quizá porque no hay grupos tan claros como heavies, punks, mods, etc.  ¿Pero es así o, simplemente, se han transformado en otra cosa? ¿En qué?

RESPUESTA. La tribu urbana como grupo estético sigue existiendo como tal, simplemente los valores que cimentaban la cultura juvenil han dejado de existir. Las tribus urbanas han sufrido una asimilación dentro de la cultura popular. La escenaunderground ha sido absorbida por el coolismo de la industria cultural dentro de su maquinaria de mercantilización. Ahora casi todos los jóvenes sonfashionables, las subculturas han dejado de lado su origen ligado a las clases trabajadoras para convertirse en un estado burgués. Hay que empezar a interpretar a las subculturas ya no como algo contracultural, sino como una construcción estética de la cultura popular y mainstream.

Creo que la verdadera conciencia de las subculturas reside en los suburbios de las ciudades, donde los inmigrantes y los chicos de clase humilde luchan por una supervivencia social y estética, convirtiéndose sin saberlo en verdaderos creadores de las nuevas subculturas.

P. Una de las cualidades de las nuevas expresiones culturales es su cambio perpetuo. Frente a las culturas identitarias del pasado, ¿vivimos en una era de tribus que ya no se distinguen por proporcionar identidades sólidas y de pertenencia, sino que ofrecen una visión más carnavalesca de la vida?

R. Como ya dijo el filósofo Zygmunt Bauman en La Modernidad líquida, “vivimos en una sociedad donde todo se transforma, fluye y cambia constantemente”. No creo que eso sea malo, estamos viviendo una cultura de la performance, centrada en el nuevo yo, en donde todo se hace a corto plazo. El individualismo es lo que impera. La calle se ha convertido en una pasarela donde la gente desea ver y ser vista.

La gentrificación se ha cargado el entorno de las tribus de siempre pero la apropiación de estos espacios por parte de las nuevas está siendo clave

P. Me resulta interesante tu explicación acerca del tipo que se pone unas zapatillas para el trabajo, otras para salir de fiesta y otras para quedar con los amigos, lo que hace que forme parte de culturas muy diferentes en un mismo día. ¿Vivimos en una especie de supermercado de subculturas?

R. Yo no lo llamaría de esa manera, aunque es un poco así tal y como comentas. Estamos ante la “sociedad moda”. La capacidad de las personas reside en saber adoptar el look apropiado en el momento justo, la flexibilidad para cambiar rápidamente de estilo según el orden de las preferencias personales. Para trabajar me pongo el traje y por la noche cuando salgo a tomar unas copas me pongo una gorra New Era con una camiseta de basket.

P. ¿Se han trasladado las subculturas del centro de las ciudades a la periferia y al extrarradio? ¿Es producto de la gentrificación, o de algo más?

R. No creo que se hayan trasladado como tal, lo que ha pasado es que esos grupos, debido a problemas asociados al paro, la crisis y la subida de los alquileres se han visto obligados a desplazarse a los barrios periféricos de las capitales. La gentrificación es la despersonalización que está sufriendo el centro de algunas ciudades. Los pequeños negocios de toda la vida han tenido que cerrar por esta nueva ola global que pretende convertir las ciudades en parques temáticos.

P. ¿De qué manera los barrios obreros, como Carabanchel, se situaron en la vanguardia de las subculturas en los 70 y los 80, y ahora lo hacen las ciudades de extrarradio, como Móstoles? ¿Por qué ahí y no en el centro de las capitales, donde en teoría hay un mayor acceso a la oferta cultural?.

R. Carabanchel sigue siendo vanguardia, al igual que Móstoles. A pesar de que algunas tribus se han originado en ciudades del extrarradio, son muchos los grupos de jóvenes que eligen como espacios de ocio algunas zonas de la parte gentrificada. Por ejemplo, el sitio de quedada de la nueva tribu Swagger es la tienda Apple Store de Plaza Cataluña de Barcelona.

La gentrificación se ha cargado el entorno inmediato de las tribus de siempre como mods, indies o rockers pero creo que la apropiación de estos espacios por parte de las nuevas está siendo un elemento clave para su desarrollo.

P. Las redes sociales lo han cambiado todo. Dices que internet es una pasarela. ¿Pero no es una prolongación de lo que siempre ha ocurrido en las calles, o más bien una sustitución?

R. Internet y las redes sociales son un altavoz para los jóvenes. No podríamos hablar de cultura juvenil sin nombrar internet y a la generación 2.0. La manera de sociabilizarse ha cambiado por completo, no creo que haya que plantearlo como “lo que ha ocurrido siempre”. Esta generación, la 2.0, es nativa de la era digital, por lo tanto las TIC representan un instrumento más de sociabilización en su vida cotidiana, no es algo de lo que se puedan desprender porque sin quererlo forma parte de la cultura con la que han crecido.

Kim Kardashian se ha convertido en el ideal de una sociedad que busca iconos capaces de adquirir sin cesar nuevas conductas

P. Tendemos a infravalorar u olvidar el papel de los inmigrantes que, sin embargo, están jugando un rol muy dinamizador. ¿De qué manera están cambiando la cultura juvenil sin que nos demos cuenta?

R. Los inmigrantes son los precursores de la nueva contracultura contemporánea. Tendemos a pensar que los inmigrantes o los chavales de las zonas periféricas son gente alienada sin expectativas de vida pero son más bien todo lo contrario, son muy conscientes de su capacidad creativa. Son chavales que quieren ser vistos, necesitan captar la atención de los que les rodean, para ellos la estética es una cuestión de supervivencia social en sus barrios de origen.

P. Dice en el libro Miguel Roig, director creativo de Saatchi and Saatchi, que “los jóvenes saben que su desarrollo sólo descansa en la capacidad que tengan para generar tantos personajes como les reclame el sistema”. ¿Nos hemos terminado convirtiendo todos en estrellas del rock como David Bowie o Madonna, al vernos obligados a reinventarnos continuamente?

R. Las celebrities representan un acelerador de experiencias. Para mí la persona que mejor expresa esto actualmente es Kim Kardashian, de estrella de la telerrealidad a musa del arte contemporáneo. Ella representa muy bien la cultura de la performance actual. Esta chica sabe cómo ingeniárselas para trazar experiencias y cambiar de rol constantemente. Se ha convertido en el ideal de una sociedad que busca iconos capaces de adquirir sin cesar nuevas conductas.

Tanto el síndrome amotivacional relacionado con el consumo de marihuana como el síndrome de déficit de recompensa vinculado con el consumo de alcohol y cocaína y el síndrome post-abstinencia relacionado con el consumo de opioides tienen características en c0mún.

“Es posible concebir la adicción como una enfermedad metabólica única, caracterizada por la alteración del metabolismo dopaminérgico y de la capacidad de recompensa”.

Las dimensiones negativas en psiquiatría 

La conceptualización inicial de los síntomas psiquiátricos negativos tuvo lugar en el contexto de la esquizofrenia. Estos síntomas se corresponden con hipoactivación, falta de iniciativa, hiporreactividad afectiva, desapego y falta de compromiso con el entorno. La aparición de los síntomas negativos tiene lugar en forma gradual durante las primeras etapas de la esquizofrenia y generalmente se asocia con la depresión.

La evolución sintomática lleva al paciente a un estado de aplanamiento afectivo y emocional con respuesta inadecuada al tratamiento farmacológico. En la actualidad, los síntomas psiquiátricos negativos se conciben como una dimensión característica de diferentes trastornos e incluyen la afectividad negativa y el déficit cognitivo.

Existen síntomas negativos en común entre la esquizofrenia y la depresión, como la apatía, la abulia, la anhedonia y el aislamiento social. Esta coincidencia permite indicar la asociación entre los síntomas negativos y un proceso psicótico generalizado. En pacientes con esquizofrenia y depresión, la administración de antidepresivos luego de la interrupción del tratamiento antipsicótico se asoció con una disminución significativa de los síntomas depresivos.

En presencia de depresión mayor, los síntomas negativos como la abulia y la indiferencia afectiva son un indicador de mal pronóstico. Tanto el deterioro cognitivo como los síntomas negativos se observaron en pacientes con duelo patológico, una entidad vinculada con la depresión y el estrés postraumático.

Los síntomas negativos clásicos tienen coincidencias con el síndrome amotivacional observado en pacientes con intoxicación crónica por marihuana. En el presente estudio, los autores evaluaron el síndrome amotivacional y su relación con el síndrome de déficit de recompensa, secuela del alcoholismo crónico y del abuso de drogas estimulantes. A su vez, ambas entidades se relacionan con el síndrome posabstinencia, un cuadro descrito en pacientes adictos a opioides en abstinencia luego de la desintoxicación. Es posible que determinados síntomas negativos vinculados con el síndrome amotivacional constituyan una característica en común vinculada con la intoxicación crónica con diferentes sustancias de abuso.

Neurobiología del síndrome amotivacional

El consumo crónico de marihuana puede provocar un síndrome amotivacional, cuadro caracterizado por aplanamiento afectivo y trastornos cognitivos. Los pacientes que presentan este síndrome se desconectan paulatinamente del mundo exterior y pierden la reactividad emocional, la motivación y los objetivos. Existe incapacidad para experimentar placer sin utilizar marihuana y tanto la memoria como la atención se encuentran afectadas. El funcionamiento académico es inadecuado y existe una predisposición para involucrarse en conflictos con las autoridades.

De acuerdo con la información disponible, la administración aguda de tetrahidrocanabinoide (THC) aumenta el metabolismo del área tegmental ventral al interactuar con los receptores CB1. Esto genera un aumento de la liberación de dopamina hacia el núcleo accumbens.

En la actualidad, se reconoce la existencia de los receptores canabinoides CB1 y CB2. El primero se encuentra en los ganglios basales, el cerebelo y el hipocampo y modula la actividad de los sistemas gabaérgico, glutamatérgico y dopaminérgico. A su vez, la exposición a la marihuana afecta la actividad de dichos sistemas. En cuanto al receptor CB2, su expresión tiene lugar principalmente a nivel del sistema inmunitario.

La exposición continua a la marihuana modifica el funcionamiento neuronal. Luego de la liberación aguda de dopamina tiene lugar la disminución de la concentración del neurotransmisor a nivel del sistema de recompensa, lo cual se relaciona con la disminución de la concentración y la desensibilización de los receptores CB1. Dichos cambios se asocian con anhedonia y pérdida de la sensibilidad a los estímulos placenteros.

La alteración de la sensibilidad a la recompensa se vincula con el sistema dopaminérgico. No obstante, el sistema dopaminérgico está modulado a su vez por otros neurotransmisores. Puede sugerirse que el síndrome amotivacional o de déficit de recompensa relacionado con el consumo de marihuana se vincula con un cambio de la función dopaminérgica mediado por la modulación de los receptores canabinoides.

Consumo de sustancias y anormalidades del sistema de recompensa

La historia natural de la adicción a la heroína constituye un paradigma de patología de recompensa adquirida e incluye tres etapas. La primera se corresponde con el consumo placentero de la sustancia. Dicho consumo no es regular, el individuo siente el control sobre el hábito y no presenta conductas adictivas ni abstinencia. No obstante, pueden observarse signos de inestabilidad anímica y malestar afectivo.

El siguiente estadio consiste en el consumo de la droga en dosis crecientes debido a la tolerancia y a la recurrencia de los síntomas de abstinencia. El deseo de consumo es importante si bien los efectos placenteros son menores. El paciente se convierte en un adicto ya que no es capaz de modificar su conducta para prevenir las recaídas y la abstinencia y las ansias de consumo lo llevan a actuar en forma riesgosa para conseguir la droga.

Finalmente, se observa un estadio compuesto por ciclos estereotipados de desintoxicación, abstinencia temporaria con cierta recuperación psicosocial y recaídas con deterioro acelerado. En general, es en este estadio en el cual los adictos buscan un tratamiento y tienen el riesgo más elevado de morir por sobredosis.

En el transcurso de las etapas descritas en pacientes adictos a la heroína se observa un reemplazo gradual de la dimensión eufórica inicial por un estado de anhedonia y de falta de iniciativa, motivación y reactividad. Esto incluye la presencia de síntomas somáticos, vegetativos y mentales como la irritabilidad, la percepción exagerada del dolor y la incapacidad para llevar a cabo actividades simples y esfuerzos normales y sentir la recompensa sin consumir la droga. Lahipoforia es interrumpida por recaídas que pueden coincidir con el síndrome de déficit de recompensa observado en pacientes que consumen alcohol o estimulantes en forma crónica.

La dopamina, el ácido gamma aminobutírico (GABA) y los opioides están implicados en la neuropsicología del placer y la recompensa. Las regiones cerebrales involucradas en estos procesos son el área tegmental ventral, el núcleo accumbens, el núcleo caudado y la sustancia nigra. El componente aferente se corresponde con la actividad dopaminérgica a nivel del núcleo accumbens, el núcleo caudado y el área tegmental ventral.

La administración aguda de drogas de recompensa genera la liberación de dopamina a partir de neuronas ubicadas en el área tegmental ventral y el núcleo accumbens. Este mecanismo es el que tiene lugar normalmente cuando un individuo se expone a un estímulo saliente. La disponibilidad de dopamina resulta en la acentuación de determinados estímulos. Normalmente, este mecanismo se vincula con la supervivencia del individuo. Esta acentuación representa el nexo entre la experiencia aguda de consumo y la recompensa esperada ante la reiteración del mismo estímulo.

El proceso de aprendizaje descrito tiene su correlato en cambios estructurales cerebrales provocados por mecanismos de neuroplasticidad que persisten a largo plazo. Concretamente, existen regiones cerebrales vinculadas con la memoria que están sensibilizadas. Dicha sensibilidad perdura luego de la exposición a la droga. Entre las regiones de interés al respecto se destacan el núcleo accumbens y las cortezas cingulada anterior y orbitofrontal.

De acuerdo con los resultados de diferentes estudios, la magnitud de los cambios metabólicos observados en las cortezas orbitofrontal y cingulada anterior se relaciona en forma directa con la intensidad de las ansias de consumo. En caso de abstinencia se observa una disminución de dicho metabolismo. No obstante, esta depresión metabólica tiene lugar ante estímulos relevantes desde el punto de vista biológico como aquellos vinculados con el alimento o el sexo. Lo mismo se observa ante la necesidad de tomar decisiones.

El eje hipotálamo hipófisis suprarrenal regula la respuesta al estrés, es estimulado por las drogas de abuso y puede relacionarse con los procesos de recompensa. Tanto el abuso como la abstinencia de sustancias se asocian con la síntesis extrahipotalámica de factor liberador de corticotrofina (CRF). Asimismo, existen factores similares al CRF que se vinculan con la abstinencia aguda y crónica y con el riesgo de recaídas.

El sistema dopaminérgico también juega un papel importante en términos de abuso y adicción. Según la información disponible, el consumo de marihuana y otras drogas provoca la liberación de dopamina a nivel del núcleo accumbens. La dopamina podría ser el neurotransmisor principal responsable de la cascada de recompensa y el síndrome amotivacional ante el consumo de drogas.

En consecuencia, el concepto de síndrome amotivacional o de déficit de recompensa no debería utilizarse en relación al consumo de una única droga, sino que representaría un cuadro clínico común a los diferentes tipos de abuso crónico.

Implicaciones terapéuticas 

El consumo intensivo de drogas resulta en la aparición del síndrome amotivacional, del síndrome de déficit de recompensa y del síndrome posabstinencia. Estos cuadros se asocian con una disminución del metabolismo dopaminérgico a nivel del sistema de recompensa y pueden tratarse mediante el empleo de agonistas específicos opioidérgicos, colinérgicos y gabaérgicos.

Los agentes terapéuticos deben dirigirse a los blancos que interactúan las drogas de abuso con el fin de restaurar las funciones fisiológicas afectadas. Por ejemplo, los pacientes adictos a la heroína reciben metadona, ya que reemplaza las funciones afectadas y previene la aparición de un síndrome posabstinencia y el daño adicional.

Los antipsicóticos deben emplearse con precaución en pacientes con alteración del sistema de recompensa ya que en general son antagonistas dopaminérgicos. En presencia de psicosis aguda se recomienda optar por aquellos antipsicóticos de baja afinidad y especificidad.

Conclusión 

En general, las drogas de abuso tienen diferentes mecanismos de acción pero afectan el sistema de recompensa y la función dopaminérgica. En consumidores de marihuana, este efecto se denominó síndrome amotivacional. El curso de la adicción oscila entre la euforia y la falta de motivación y se asocia con cambios de la función y la estructura cerebral.

Es posible concebir la adicción como una enfermedad metabólica única, caracterizada por la alteración del metabolismo dopaminérgico y de la capacidad de recompensa.

Tanto el síndrome amotivacional relacionado con el consumo de marihuana como el síndrome de déficit de recompensa vinculado con el consumo de alcohol y cocaína y el síndrome posabstinencia relacionado con el consumo de opioides tienen características en común que incluyen la falta de motivación y su sustento neurobiológico.

En cuanto al tratamiento de los pacientes que presentan dichos cuadros, el empleo de drogas prodopaminérgicas puede resultar útil debido a su acción sobre el sistema dopaminérgico. Se recomienda evitar el tratamiento con antagonistas dopaminérgicos en estos casos.

♦ SIIC - Sociedad Iberoamericana de Información Científica

Los adolescentes se enfrentan a la realidad cotidiana desde una perspectiva nueva en cuanto a la toma de decisiones se refiere, ya que se distancian progresivamente de la normativa de los padres para estar más en consonancia con la identificación del grupo. Es el grupo quien influye en la configuración del código de valores del adolescente. Este debe decidir por sí mismo, resolver problemas, dar sentido a su vida, ser feliz, para ello necesita un código de valores que oriente su vida y la llene de sentido. Desde este planteamiento, el adolescente va a responder a las diferentes situaciones de la vida teniendo en cuenta un código de valores hecho propio.

Es cierto que el consumo de drogas obedece a múltiples factores, entre los que cabe apuntar los valores existentes en la cultura, sociedad, familia, grupo, centro docente y evidentemente los valores propios. Pero mucho de lo que se publica sobre la adolescencia es escrito por quienes dejaron atrás su juventud. Los adolescentes no disponen de muchos medios a través de los cuales puedan exponer sus ideas. Por ello, lo que se sabe de los adolescentes tiene sesgos de adultez cuando no de senilidad. En este sentido, conviene conocer qué piensan los adolescentes sobre los valores y de las drogas.

Investigación

La investigacion llevada a cabo en Burgos a los adolescentes escolares sobre los valores, las drogas y su interrelación, aporta datos de interés para reflexionar sobre la relacion drogas- valores en adolescentes. En este estudio aparecen unos resultados que convendría contrastar con nuevas investigaciones. Aquí se recogen los resultados más relevantes.

Referente a los valores psicobiológicos (salud, limpieza, amistad, alegría/ilusión, autocontrol, autoestima, armonía interior, lo ecológico), la alegría/ilusión, amistad, salud y lo ecológico son los valores más estimados. La autoestima ocupa el último lugar. Se aprecia un predominio estimativo de los valores afectivos (alegría/ilusión y amistad) frente a los valores de desarrollo (autoestima, armonía interior, y autocontrol) que son menos estimados. Los valores psicobiológicos son más apreciados por las mujeres que por los varones.

De los valores morales (responsabilidad, dirigir tu vida, lealtad, independencia, perseverancia, obediencia, honestidad, ahorro, y trabajo) prevalecen los valores morales innovadores (dirigir tu vida y responsabilidad). Estos valores son más apreciados en las variables sexo y edad a partir de los 16 años; durante los 14 y 15 años los valores prevalentes son dirigir tu vida y trabajo. También aquí las mujeres aprecian más los valores morales que los varones.

Entre los valores sociales (tolerancia, igualdad, paz, generosidad, liderazgo, vida cómoda), la paz y la igualdad son los valores sociales innovadores más apreciados, sin embargo, el liderazgo, como valor innovador, ocupa el último lugar en la cadena jerarquizadora. Como en los valores anteriores, la mujer aprecia más los valores sociales que los varones.

De los valores estético-intelectuales (sentido crítico, sabiduría, imaginación, buena educación, belleza/armonía) , la belleza/armonía es la más apreciada, mientras que el menos apreciado es el sentido crítico. Los valores estético-intelectuales son más apreciados por las mujeres que por los varones, excepto la imaginación.

Los valores transcendentes (fe religiosa y sentido de la vida) son los valores menos apreciados entre las diferentes clasificaciones de los valores. La variable sexo es significativa ya que las mujeres aprecian más la fe religiosa que los varones, mientras éstos aprecian más el sentido de la vida que las mujeres.

Por lo que se refiere al consumo de drogas, hay que destacar que el consumo de tabaco no está generalizado en la población estudiantil de estas edades tal como se viene afirmando en los medios de comunicación ya que el 44,6% de la población encuestada no fuma. El alcohol , por el contrario, está más generalizado pues en número de abstemios en la población estudiantil encuestada es de 30,6%. El porcentaje de experimentadores de drogas no integradas es irrelevante, excepto el cannabis que es de un 24,4%. Se observa que los varones han experimentado más drogas no integradas que las mujeres. El consumo de tabaco y de alcohol es ligeramente superior en los varones que en las mujeres.

Valores y Drogas

Por lo que se refiere a la relación valores y drogas, destacan los aspectos que a continuación se recogen:

Valores psicobiológicos. Tanto entre los no consumidores como consumidores de drogas integradas y no integradas prevalecen los valores afectivos de amistad, alegría/ilusión, mientras que en los no consumidores o abstemios de cualquier tipo de drogas prevalecen los valores vitales de salud y lo ecológico, esto no quiere decir que los consumidores de drogas desprecien los valores vitales. Se observa que el consumo de tabaco y de drogas no integradas está en proporción inversa con los valores psicobiológicos. En cuanto al alcohol, los consumidores altos postergan los valores psicobiológicos, excepto el valor armonía interior; no ocurre lo mismo por parte de las mujeres. El supuesto que a mayor consumo de alcohol menor aprecio de los valores psicobiológicos se confirma sólo parcialmente en la variable edad.

Valores morales. Existe un predominio de los valores morales innovadores dirigir tu vida y responsabilidad tanto entre los no consumidores como entre los consumidores de drogas integradas y no integradas. No hay diferencias que permitan discriminar los índices de consumo con la estimación de los valores morales. Se observa que cuanto mayor es el consumo de alcohol (varones consumidores altos) y de drogas no integradas más decrece la presencia de los valores morales.

Valores sociales. La paz es el valor preferido por los no consumidores tanto de drogas integradas como de no integradas, mientras que el valor liderazgo es el menos apreciado. Los fumadores altos aprecian menos los valores sociales que los no fumadores, excepción hecha del liderazgo, sin embargo hay que señalar que entre los porcentajes obtenidos no existen diferencias importantes entre los valores que eligen los colectivos de fumadores y de no fumadores. En cuanto al alcohol, los varones abstemios expresan un alto aprecio por los valores sociales, mientras que entre los consumidores altos decrece el grado de estimación hacia los valores sociales. Por lo que respecta a las drogas no integradas se observa que los experimentadores aprecian menos los valores sociales que los no experimentadores.

Valores estético-intelectuales. El valor más apreciado independientemente del consumo o no consumo de las diferentes drogas es la belleza/armonía, mientras que el menos apreciado es el valor del sentido crítico. Sin embargo, hay que señalar que los varones abstemios de alcohol aprecian más los valores estético-intelectuales, por el contrario, los consumidores y consumidoras altos aprecian menos tales valores. En cuanto a las drogas no integradas, los no experimentadores estiman más los valores estético-intelectuales que los experimentadores, excepto los valores de sentido crítico e imaginación.

Valores transcendentes. Ya se ha dicho anteriormente que el valor de fe religiosa es más apreciado por las mujeres que por los varones, mientras que el sentido de la vida ocurre lo contrario sean o no abstemios o consumidores de drogas integradas y no integradas. El supuesto que a mayor consumo de drogas integradas y no integradas menor aprecio de los valores transcendentes se observa en el valor de fe religiosa, sin embargo ocurre lo contrario respecto al valor del sentido de la vida. Se constata que a medida que se avanza en edad, tanto en los datos globales como en los resultados de las diferentes clases de consumo, desciende el grado de interés por el valor de la fe religiosa.

Conclusión

En el caso concreto del estudio realizado en Burgos, aparece:

1. Respecto a los valores psicobiológicos, es de notar que el consumo de tabaco está asociado predominantemente a los valores afectivos (amistad, alegría/ilusión), mientras que el no consumo está relacionado, además, con los valores vitales de salud, y lo ecológico.

2. En cuanto a los valores morales, se observa que los varones consumidores altos de alcohol aprecian menos los valores morales que los abstemios. Los experimentadores de drogas no integradas en la variable sexo también aprecian menos los valores morales que los no experimentadores.

3. Los valores sociales. La paz es el valor social más apreciado por los no consumidores de drogas integradas y no integradas, mientras el liderazgo es el menos apreciado.

4. Referente a los valores estético-intelectuales los varones no consumidores de alcohol aprecian más dichos valores que los consumidores altos. También los no experimentadores de drogas no integradas en la variable sexo aprecian más los valores estético-intelectuales que los experimentadores.

5. Respecto a los valores transcendentes, la fe religiosa es más apreciada por los no consumidores que por los consumidores de tabaco, alcohol y drogas no integradas en la variable sexo y edad. El fenómeno contrario se observa en el valor del sentido de la vida.

Es deseable la realización de estudios posteriores similares para compararlos con los resultados aquí expuestos, a fin de identificar qué valores actúan de factores de protección al no consumo de drogas y qué valores actúan como factores de riesgo de consumo de drogas y en qué contextos, así como conocer las diferencias y semejanzas entre los diferentes estudios.

Todo ello facilitaría la tarea educativa de los padres, del profesorado y otros agentes socioeducativos a la hora de ayudar a los adolescentes a clarificar sus valores y a decidir libre y responsablemente el consumo o no consumo de drogas. Igualmente aportarían datos interesantes para la intervención en prevención de drogodependencias y la educación en valores.

Fdo.: Fabian Moradillo
Doctor en Filosofía y Profesor de Filosofía y Ética en el I.E.S. “Comuneros de Castilla” de Burgos

 

“El cuaderno de los momentos mágicos”, “El regalo de Merlín”, “Piensa por ti” o “Todos diferentes, todos iguales”. Más de cien actividades educativas en el nuevo programa de prevención de conductas de riesgo “Construye tu mundo”  www.construyetumundo.org.

Se trata de una oferta integral y universal que se realiza gracias al apoyo de la Fundación Reina Sofía en el 26º Aniversario de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) y coincidiendo con el inicio del curso escolar.

Se dirige a docentes de Infantil, Primaria y Secundaria y les facilita, a través de la web www.construyetumundo.org, todos los recursos necesarios para prevenir conductas de riesgo dentro del aula.

Se trata de un programa preventivo

UNIVERSAL: Para todos los niveles educativos desde los 3 a los 16 años (Educación Infantil, Primaria y Secundaria).

INTEGRAL: Aporta al docente metodología completa y recursos específicos (canciones, vídeos, etc) para utilizar en el aula.

LIBRE: De acceso completamente gratuito.

“Construye tu mundo” recoge la dilatada experiencia que en el diseño e implementación de programas preventivos posee la FAD. Es de acceso totalmente gratuito y en él, la comunidad educativa encontrará propuestas de actuación dirigidas al alumnado de entre 3 y 16 años de edad, adaptadas a cada nivel y pensadas para ser tanto útiles y aplicables, como motivadores e interesantes.

Desde dicha experiencia en prevención de conductas de riesgo, estamos convencidos de que la clave está en contribuir a desarrollar en niños, niñas y adolescentes una personalidad autónoma, crítica y reflexiva. Partimos del convencimiento de que los valores positivos y prosociales, que promueven posturas activas y participativas en el entorno social, se relacionan con estilos de vida más saludables y más alejados de los riesgos, sobre todo cuando se educa en ellos desde edades tempranas.

La intención del nuevo programa es reforzar actuaciones en prevención, actualizándolas, haciéndolas más audiovisuales, interesantes, atractivas y funcionales.

El programa es totalmente accesible desde internet. No obstante, la página web está preparada para ampliar en diversas líneas la cantidad y profundidad de la acción preventiva que se facilita  (formación, tutorías y apoyo on-line, foros personalizados, plataforma de redes locales, materiales complementarios, etc).

En el año 2011, cerca de 350.000 alumnos, de la mano de 25.000 educadores, en más de 2.000 colegios, han participado en los programas escolares de la FAD. Además, más de un millón y medio de alumnos de toda España y sus familias han sido beneficiarios del envío a centros escolares y AMPAS de 42.000 ejemplares del DVD Todo sobre el Alcohol gracias al apoyo de la Fundación Reina Sofía.

La Fundación Reina Sofía, constituida en mayo de 1977, es una entidad mixta de carácter benéfico y cultural, sin ánimo de lucro y de naturaleza permanente. Desde 1994, gestiona y promueve numerosos proyectos educativos y sanitarios, así como de ayuda social y humanitaria de los que se han beneficiado niños, mayores, inmigrantes, discapacitados y afectados por catástrofes naturales.

De 2002 a 2007, una de las principales líneas de actuación de la Fundación Reina Sofía ha sido el Proyecto Alzheimer, cuyo principal exponente es hoy por hoy el Centro Alzheimer de la Fundación Reina Sofía, inaugurado en 2007 en Vallecas, donde se han llevado a cabo hasta el momento 27 proyectos de investigación, seis de ellos a nivel internacional. También ha generado más de 60 publicaciones científicas y 38 comunicaciones a congresos y reuniones científicas.

El pasado año, la Fundación Reina Sofía llevó a cabo, junto a la Fundación Pasqual Maragall, diversos eventos con motivo del Año Internacional de la Investigación en Alzheimer 2011, entre los que cabe destacar la Cumbre Mundial sobre Investigación en Alzheimer que se celebró en Madrid el mes de septiembre.  El próximo 21 de septiembre “Día mundial del Alzheimer”, organizará junto a la Fundación CIEN el 8º Simposium Internacional de investigación “Avances en la enfermedad de Alzheimer”.

La Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) cumple 26 años. En 1986 nació la FAD, por iniciativa del general Gutiérrez Mellado y con el apoyo de Su Majestad la Reina, que desde entonces ejerce como Presidenta de Honor de la Fundación.

Una de las características diferenciales de la FAD es su apuesta por prevenir los consumos de drogas a través de estrategias educativas, para lo que actúa de forma muy destacada en el ámbito de la educación formal e informal en todos los niveles: escuela, familia y comunidad.

Desde la creación de la Fundación el fenómeno de los consumos de drogas ha experimentado un profundo cambio. Cuando nació la FAD hace veintiséis años, las principales consecuencias del consumo de drogas se daban en el ámbito sanitario, de la mano de la heroína, pero hoy en día los “problemas de drogas”  tienen más que ver con el ámbito social, con los estilos de vida y pueden afectar a cualquier aspecto de la  persona: problemas de salud, de relación con los demás, fracaso escolar, actitudes violentas, desajustes en el comportamiento afectivo o sexual,  accidentes de tráfico y otros.

Y, lo que es más significativo, las drogas eran un elemento de marginación. Hoy en día se han convertido en un elemento integrador fundamental en los tiempos de ocio de los más jóvenes.  Por ello la FAD ha puesto en marcha un nuevo modelo de intervención, con una nueva misión: La prevención de los problemas derivados de los consumos de drogas y otras conductas de riesgo que impidan o dificulten el desarrollo personal o social de los adolescentes y los jóvenes. Es decir, debemos proteger y apoyar el desarrollo integral de adolescentes y jóvenes. En definitiva, ayudar a construir personalidades solventes. Y para ello debemos atender de forma prioritaria a los valores y modelos dominantes, a los sujetos, sus expectativas, sus intereses, su relación con el entorno, su vida, sus capacidades… porque todos esos elementos serán los que determinen cómo será su relación con las drogas y, por otra parte, con el resto de conductas de riesgo que pueda desarrollar.

Durante estos 26 años, 52.000 centros escolares han implementado programas educativos diseñados por la FAD, gracias al apoyo de más de 175.000 educadores, que han llegado a más de 6 millones y medio de alumnos; se ha formado y orientado a más 5.000.000 de familias mediante cursos presenciales, cursos virtuales, etc.; y más de 310.000 personas han sido atendidas a través del Servicio de Orientación e Información sobre Drogas 900 16 15 15.

También se han publicado 40 investigaciones sobre adolescentes y jóvenes, educadores, padres, valores sociales o la percepción social de los consumos de drogas y 41 campañas de sensibilización social vieron la luz de la mano de 14 agencias de publicidad  generando más de medio millón de impactos directos que han hecho posible que más del 85% de la población española recuerde alguna de estas campañas y que más del 90% las considere absolutamente necesarias. Todo esto ha sido posible gracias al apoyo de los medios de comunicación y las agencias de publicidad.

En Cooperación al Desarrollo, la FAD ha desarrollado proyectos en 15 países de Latinoamérica, beneficiando a 951.312 personas.  Más información en www.fad.es

http://youtu.be/9R726OiS8sg

Claudio es un paciente que reconoce que solo podía divertirse junto con a amigos si ingería éxtasis. Decía que cuando comenzaba a bailar no podía parar, se dejaba llevar “al ritmo que le imponía su cuerpo”, incluso, más allá de los límites que reconocía poder tolerar. Pero un día, muy angustiado y temeroso, inició un tratamiento. Fue al descubrir que uno de esos “amigos”, Iván, fue encontrado muerto en su casa una mañana luego de una larga noche juntos en el boliche. Según el informe pericial, el deceso había ocurrido por envenenamiento a causa de la ingesta de esa droga. Su congoja, y principal motivación para iniciar un proceso terapéutico fue sentir que, en realidad, lo mismo podía sucederle a él. Con la pregunta “¿Por qué no?” se derrumbaron todas sus fantasías de omnipotencia. Solía pensar para sus adentros que “eso no podía sucederle a él”, que “lo podía manejar”, y se autojustificaba, incluso, cuando minimizaba su consumo aludiendo que esa ingesta era “sólo los fines de semana”. Claudio, después de un tiempo de tratamiento, pudo identificar lo cerca que estuvo de la muerte. Pesadillas recurrentes por las noches y agudos dolores de cabeza, son algunas de las cosas que persisten luego del consumo de éxtasis. “Una y otra vez, me despierto sobresaltado y empapado de sudor por las pesadillas de situaciones de consumo de éxtasis y alcohol y doy gracias a Dios, aún no puedo creer, con todas las cosas que hice, estar vivo y poder contarlo”, reconoce. ¿Pero qué es el éxtasis precisamente? Se trata de una droga sintética elaborada en laboratorio, conocida en su forma original como MDMA. Fue usada por el ejército de los EEUU como prueba psicológica en los combates, y también se experimentó con ella como un medicamento psiquiátrico para “disminuir las inhibiciones”. Desde 1980, esta droga tiene poco de MDMA, y lo que hoy por hoy se conoce como “éxtasis” -término concebido por el marketing- puede contener una amplia mezcla de sustancias como LSD, cocaína, anfetaminas y metanfetaminas. Forma parte del conjunto de sustancias de abuso consumidas con fines recreativos, son diseñadas y elaboradas en la clandestinidad, sin supervisión ni control sanitario. Las más importantes son derivadas de las anfetaminas y muchas de ellas hasta contienen veneno para ratas, cafeína y hasta sustancias para desparasitar, motivo por el cual nunca se sabe el daño real que puede generar, ni lo que realmente se está consumiendo a pesar de su “bonito” y hasta infantil diseño. ¿Qué aspecto tiene? El éxtasis, por lo general, se presenta en forma de polvo cristalino, en comprimidos en forma de pastillas, y también puede inyectarse. El formato líquido está hecho de GHB, un depresor del sistema nervioso, que también se puede encontrar en productos para destapar caños, limpiadores para pisos, disolventes y desengrasantes. El formato de pastilla usualmente se presenta en diseños llamativos, infantiles y adolescentes, como marcas de autos, dibujos animados o caritas sonrientes. Se consume especialmente en discotecas y fiestas. ¿Qué efectos produce? Los consumidores describen un “breve e intenso bienestar” acompañado de alteraciones perceptivas, que incluyen la sensación de incremento de la luminosidad de los objetos, el sonido y el supuesto aumento de la sensación del tacto. Los trastornos orgánicos ocasionados por su ingesta suelen ser considerados de alto riesgo. El cuerpo comienza a producir un calor excesivo que se agrava con los bailes prolongados en lugares calurosos y colmados de personas, como los boliches bailables, lo que genera riesgo de muerte por golpe de calor con deshidratación grave. Este hecho suele producirse cuando se pierde la conciencia de la fatiga corporal y del exceso de energía que el mismo requiere para contrarrestar los efectos del consumo. El cuerpo suele quedarse sin “resto” de energía para generar la homeostasis necesaria para su recuperación. Otra alteración que provoca su consumo es el parkinsonismo (trastorno severo en el que se siente que se pierde el control de los movimientos del cuerpo). También puede generar arritmia cardiaca o hemorragias cerebrales potencialmente mortales. Cuando se ingiere alcohol para atenuar la excitación producida por el éxtasis, y de esta manera poder seguir consumiendo, se producen reacciones muy peligrosas como desmayos, escalofríos e hinchazón del cuerpo, que puede devenir en tensión muscular y hasta causar un estado de coma y shock cardiovascular, que ocasiona la muerte. Otro factor que incide en el riesgo de fallecimientos son los accidentes automovilísticos como consecuencia de la distorsión que sufren la atención y la concentración, y las alteraciones de la percepción visual de objetos y colores durante la noche, debido a que el éxtasis produce alucinaciones. Un consumo sostenido genera, a largo plazo, daños cerebrales de larga duración que afectan al pensamiento, al reducir la capacidad de concentración y la memoria. La degeneración de las ramificaciones y terminaciones nerviosas es tan intensa que hasta puede desencadenar una psicosis crónica (locura). Este nivel de deterioro afecta también a las áreas del cerebro que se ocupan del aprendizaje, ocasionando marcadas dificultades para aprender nuevos contenidos. Por otra parte, puede generar depresión, alteración en los estados de ánimo, ansiedad y variaciones del ciclo sueño-vigilia. En síntesis, lo que comienza con la intención de pasar una noche “feliz” termina transformándose en una pesadilla, debido a que el juicio de la realidad empieza a deteriorarse, y deja lugar a actitudes de falso afecto, en medio de un estado de confusión y ansiedad severa, en el que suelen primar ideas de persecución y necesidad de consumir otras drogas, como medio para atenuar estos efectos.

Autor: E. Lavorato.

 

En los últimos años el narcotráfico viene  incrementando otro mercado cada vez más boyante: el de las drogas sintéticas,  cuyo consumo tiene efectos mortales.

El problema de la drogadicción se está extendiendo en el mundo –según la  Organización de las Naciones Unidas (ONU), existen 28 millones de  drogo-dependientes física o sicológicamente–. Este grave flagelo de la salud  pública y social está afectando principalmente a la población joven y ocasiona daños de alta peligrosidad en su  salud y en su entorno, principalmente a su familia; afecta además sus estudios o  trabajo, y puede modificar y alterar sus funciones, ocasionar hábito,  dependencia física y sicológica, además, es causante de graves consecuencias,  tales como accidentes, acciones delictivas y violentas que pueden ocasionar  muertes.

Sin embargo, en los últimos años el narcotráfico viene incrementando un  mercado cada vez más boyante: el de las drogas sintéticas, cuya producción ha alcanzado en el 2008  las 500 toneladas lo que las convierte en la segunda droga de mayor consumo en  el mundo –la primera es la cocaína con 950 toneladas anuales. Estas drogas  sintéticas están ocasionando un doble fenómeno de aparición y diversificación en  sus formas de uso, paralelamente al consumo de drogas antiguas como la cocaína,  opio, cannabis, marihuana, entre otras.

El actual mercado de las drogas sintéticas

El mayor problema del mercado actual de las drogas  es su elaboración de forma clandestina con sustancias químicas psicoactivas  sintéticas, creadas a partir de un proceso de medicamentos permitidos o  legales, como los utilizados para el resfrío, o de la modificación de la  estructura química de algunos productos naturales o sustancias. Estas drogas,  denominadas sintéticas, tienen elevados y rápidos poderes adictivos y actúan de  manera más eficaz y efectiva para los efectos deseados, en ambientes propicios  como las discotecas, con luces, ruidos y falta de oxigenación.

Aunque en los jóvenes que usan drogas sintéticas su consumo no tiene  continuidad elevada –normalmente es esporádico de una a dos veces por semana– su  peligro radica en su frecuente uso combinado con cocaína, anfetaminas y  alucinógenos, además de alcohol o marihuana, que pueden llevarlos a la  incapacidad mental o a la muerte.

Uso y mercado ilegal de las drogas sintéticas

La droga sintética más usada es  el éxtasis (MDMA-metilendioximetanfetamina), ya que atrae a los jovenes pues tiene  efectos estimulantes y alucinógenos de los sentidos y provoca euforia, reducción  de sensación de hambre y sueño, locuacidad y desinhibición.

Otra droga sintética muy popular de nuevo consumo es la ketamina, cuya  euforia inicial (similar a la que produce la cocaína) actúa recién entre los 20  y 30 minutos después de ingerirla.

Otra droga muy popular es la BZD (benzodiacepina), que tiene efectos  hipnóticos, anticonvulsivos y amnésicos; el medicamento Diazepam, de venta con  prescripción médica, pertenece a esta categoría.

También es muy usado el clorhidrato de metanfeina, bajo la forma de  cristales parecidos al hielo, el cual es un estimulante adictivo que reduce el  apetito, alivia la fatiga y mejora el rendimiento en tareas simples.

Y el polvo de ángel (Pcp o fenciclidina) que causa pérdida sensorial,  es un polvo blanco cristalino que se disuelve rápidamente en agua o alcohol, se  inyecta o se fuma con diversas mezclas.

El LSD de origen semi-sintético es una sustancia de acción poderosa  que altera el funcionamiento del cerebro; además de intensificar las imágenes,  provoca alucinaciones que modifican la forma de percibir el mundo.

Consecuencias por el uso de drogas sintéticas

Pero así como los consumidores de las drogas sintéticas buscan “escapar de la realidad” para introducirse en uno donde el “estímulo de sus sentidos” les permita no sentir el cansancio para “bailar  frenéticamente” con música estridente durante muchas horas, lamentablemente  están arriesgando su salud y su vida. Sin darse cuenta se produce  en su cuerpo tolerancia a éstas drogas, obligándolo a aumentar la dosis para  obtener el mismo efecto; a corto plazo puede producir efectos graves e  imprevisibles y, a la larga, efectos cerebrales irreversibles.

Su abuso y dependencia predisponen al consumidor a francas depresiones del  sistema nervioso central, psicosis y síntomas esquizofrénicos, además,  depresiones en la respiración, hipertensión y taquicardia, temblores musculares  (mioclonías), crisis de ansiedad, psicosis paranoide y tóxica, y el riesgo de  muerte se incrementa con la asociación de otras drogas depresoras como la  heroína

ONU alerta por el aumento de su consumo

La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Crimen (ONUDC), en su  último Informe Mundial sobre Drogas 2009 presentado en junio  del año pasado, advierte que en los últimos 20 años, la incautación de drogas  sintéticas pasó de 4 a casi 50 toneladas, resaltando que su irrupción surge como  el nuevo desafío ya que pueden producirse en cualquier parte del mundo a un  costo relativamente bajo.

Este informe también resalta que se está reduciendo en consumo de heroína y cocaína pero aumenta el de drogas  sintéticas, en especial las anfetaminas y el éxtasis, cuyo uso se va extendiendo  a muchos países. Asimismo advierte que se está incrementando la violencia con el  tráfico de estupefacientes.

Se debe enfrentar con mayor convicción este grave  problema

Todos los países deben enfrentar este grave problema con mayor convicción,  debido a que su consumo en los últimos años se ha incrementado entre los  jóvenes. Se deben realizar campañas en las universidades, donde se ha  determinado existen ciertas facilidades para conseguir este tipo de droga, ya  que los estudiantes reciben con frecuencia ofertas ya sea para probarlas o  comprarlas.

De igual forma, deben realizarse campañas en los centros de diversión y  discotecas sobre el riesgo asociado al consumo de estas drogas, así como  efectuarse campañas públicas entre la población y los centros de salud acerca de  la gravedad del uso y empleo de medicamentos sin prescripción, especialmente los  relacionados a la producción de drogas sintéticas como pastillas para la gripe que contengan metanfetamina.

Por último, debe aumentarse el control sobre los insumos químicos y los  narcotraficantes que elaboran estas drogas, y asimismo aumentar las  organizaciones y centros de apoyo y terapia de los drogadictos, herramienta  indispensable para el proceso de sanación y desintoxicación de los adictos.

 

El consumo de alcohol y de otras drogas forma parte de nuestra cultura. Como adultos tenemos opiniones formadas sobre el alcohol y otras drogas, y sobre los que lo consumen. Incluso los estudiantes más pequeños tienen opiniones formadas. Estas opiniones están basadas en actitudes, creencias, valores y la propia experiencia con las substancias. Es importante tomar conciencia del papel que juegan nuestras propias actitudes, creencias, valores y experiencias a la hora de impartir educación sobre drogas, dado que la forma en que enseñamos afecta al resultado en los estudiantes.

A continuación hay algunas formulaciones de las creencias más comunes en la educación sobre drogas y el consumo de las mismas por los estudiantes. Puede que usted haya oído, o esté de acuerdo, con algunas de ellas. La mayoría son mitos, esto es, creencias erróneas, aunque algunas contienen algo de verdad. Cada una de las creencias se discute en los párrafos siguientes. Cuando las esté leyendo piense cómo puede influir el hecho de sostenerla en la forma de plantear la educación sobre drogas.

Creencia número uno

Sólo los especialistas pueden impartir educación sobre drogas

¡Falso! La educación sobre drogas no es algo misterioso, ni difícil de enseñar. De hecho, la mayoría de los profesores tienen las habilidades básicas que se necesitan para facilitar el aprendizaje sobre el alcohol y otras drogas, y ayudar a aquellos que puedan tener problemas. La educación sobre drogas es una de las muchas estrategias a usar dentro de un programa de prevención global, destinado a prevenir y reducir los problemas relacionados con las substancias, mantener y promover conductas saludables, y finalmente mejorar la salud de los estudiantes. Debe centrarse en el desarrollo de distintas habilidades para la vida (asertividad, resolución de problemas, establecimiento de objetivos, y manejo del estrés), así como promover el desarrollo de capacidades personales y sociales de los estudiantes.

Creencia número dos

La educación sobre drogas aumentará la curiosidad de los estudiantes por probar substancias

La investigación ha demostrado que algunos programas pueden haber aumentado el consumo de ciertas substancias por parte de los estudiantes. Para disminuir la probabilidad de que aumente la curiosidad y el riesgo de consumo de drogas, los programas actuales destacan los riesgos y las consecuencias inmediatas del consumo de drogas, y pretenden que los jóvenes tomen conciencia de su propia susceptibilidad personal. Solo las drogas que ya son conocidas y con las que probablemente puedan llegar a tener contacto, deben explicarse en detalle. Se deben introducir en el curriculum en una etapa anterior al momento en que se podrían encontrar con ella en la vida real.

Creencia número tres

Las personas más apropiadas para hablar de los peligros del alcohol u otras drogas a los estudiantes son ex-alcohólicos o ex-drogadictos

¡Falso! Las personas que han tenido problemas con el alcohol u otras drogas, pueden ser unos conferenciantes muy impactantes para hablar de drogas, y proporcionar una experiencia de aprendizaje fuera de lo común. Los estudiantes mayores parecen especialmente interesados en escuchar experiencias personales de aquellos que han tenido problemas serios con el alcohol o con cualquier otra droga. Sin embargo hay que ser consciente de que los estudiantes pueden recibir un mensaje que no pretendemos, por ejemplo, “si el que habla ha sido capaz de superar sus problemas con las drogas, yo también podría hacerlo”. Además, generalmente tenemos poco control sobre lo que hacen o dicen los conferenciantes invitados.

Creencia número cuatro

Los únicos que deben ayudar a los estudiantes con problemas con el alcohol u otras drogas son los especialistas en adicciones

¡Falso! Personas con distintos niveles de preparación pueden dar diferentes niveles de “ayuda”. Los profesores ven a los alumnos regularmente, y durante largos períodos de tiempo, y están en buena posición para detectar los problemas en los primeros estadios. Cuanto antes detectemos que puede existir un problema y antes empecemos a actuar sobre él, mayor será la probabilidad de reducirlo o de revertirlo. Los profesores pueden ser la “primera línea de contacto” para los estudiantes con problemas con las drogas y ayudarlos a conectar con otros recursos.

Creencia número cinco

Los estudiantes son demasiado jóvenes para “engancharse”, se necesitan años para convertirse en adicto

La combinación de determinados factores puede generar dependencia en muchachos de tan solo 10 u 11 años, si bien ésto es relativamente raro. El desarrollo de la adicción depende de:

  • La propia naturaleza de la droga.
  • Las pautas de consumo.
  • La disponibilidad de la droga.
  • Las características y situación personal del consumidor.
  • Las influencias ambientales.

Por ejemplo, un consumo frecuente y predecible es un indicador de dependencia. Un estudio de la ARF de 1989 sobre estudiantes de Ontario mostró que algo más de un 1% de los estudiantes de entre 13 y 19 años fumó más de 20 cigarrillos al día el año anterior. Un 0,4% (de 3.500 estudiantes de Ontario) declaró consumir cannabis diariamente en los 12 meses anteriores al estudio.

Creencia número seis

No se puede ayudar a los consumidores abusivos de alcohol u otras drogas hasta que “toquen fondo”

¡Falso! Hay una cierta visión del consumo abusivo de alcohol u otras drogas que asegura que el consumidor excesivo debe sufrir perdidas personales significativas antes de estar motivado para abandonar el consumo. Algunos terapeutas que trabajan en adicciones interpretan esto como que su ayuda no es efectiva hasta que el consumidor “toca fondo”.

La mayoría de la gente joven que consume excesivamente drogas no toca fondo en absoluto, más bien lo que les presiona a cambiar son las consecuencias negativas que surgen de su consumo de drogas. Éstas podrían ser relativamente menores (por ejemplo, una confrontación abierta con un orientador), o mayores como tener problemas legales o sanciones en la escuela. Generalmente cuando las consecuencias negativas del consumo de drogas empiezan a pesar más las positivas, el joven consumidor busca ayuda.

Creencia número siete

Mientras un niño use solo “drogas blandas”, como la marihuana, o solamente alcohol y tabaco, es muy difícil que llegue a ser adicto, y por lo tanto no necesitará ningún tipo de intervención

¡Falso! Si bien es verdad que la mayoría de los jóvenes que experimentan con las drogas no llegan a desarrollar dependencia, el uso de las llamadas “drogas blandas” puede presentar otros problemas serios. Consumir substancias como alcohol, tabaco o marihuana, puede traer problemas con los padres, con los amigos, con la escuela, problemas legales, económicos o de salud. Hay también evidencias de que el alcohol, el tabaco y el cannabis pueden actuar como “drogas puente” para algunos estudiantes hacia las llamadas “drogas duras” como la heroína o la cocaína. La identificación precoz y el tratamiento pueden ayudar a evitar esta evolución. Tanto en la literatura de investigación como en la práctica clínica se sugiere que cuanto menor sea la historia de consumo de drogas y la intensidad de su consumo mejores serán las posibilidades de obtener un resultado terapéutico positivo.

Creencia número ocho

Lo que hacen los niños fuera de clase no es asunto de la escuela

Aunque la mayor parte del consumo de drogas ocurre fuera de las horas de clase y fuera de la escuela, muchos de los problemas relacionados con el consumo de alcohol u otras drogas repercuten en la vida escolar de los jóvenes. Por una parte puede traer problemas como delincuencia, llegar tarde a clase, caídas bruscas del rendimiento escolar, bajo rendimiento y absentismo. Por otro lado, el consumo de drogas puede precipitarse o exacerbarse por otras conductas problemáticas, como conductas antisociales y desviadas, o bajo rendimiento académico. Por este motivo, la prevención del consumo excesivo de drogas es una oportunidad real para evitar muchos de los problemas de la escuela asociados al consumo de drogas.

Creencia número nueve

Es mejor beber alcohol que consumir drogas

¡Falso! Comparaciones como esta son erróneas e inapropiadas. Ninguna droga, incluido el alcohol, está libre de riesgos. El riesgo depende de la forma en que se consuma, de quién la consuma y bajo qué circunstancias. La creencia de que el alcohol es relativamente inofensivo está muy extendida en la sociedad, a pesar de su importante implicación en multitud de problemas sanitarios, sociales, legales, etc. Por ejemplo, el alcohol está presente en el 50 % de los accidentes de tráfico, especialmente entre los jóvenes.

Creencia número diez

Si beber o fumar es aceptable para los adultos, debería serlo también para los niños

¡Falso! Las actitudes hacia el fumar han cambiado drásticamente durante los últimos 20 años. Últimamente, la proporción de adultos que fuma ha bajado mucho. Fumar está siendo cada vez peor considerado. Es más fácil no empezar a fumar que dejarlo. De la población adulta que fuma, a una gran parte le gustaría dejarlo. Con la bebida, no hay evidencia de que un consumo moderado en circunstancias apropiadas sea perjudicial para la salud de los adultos. Hay evidencia, sin embargo, de que cuanto menor es la edad de inicio en el consumo de alcohol mayor es el riesgo de desarrollar problemas con la bebida. Además, los efectos del alcohol aumentan con el bajo peso corporal y con el contenido de agua del cuerpo. Puesto que la mayoría de los estudiantes están creciendo, su peso tiende a ser relativamente bajo en comparación con el de un adulto. Por esta razón los efectos del alcohol son mayores en los jóvenes que en los adultos. Las mujeres y las chicas sentirán mas fácilmente los efectos del alcohol ya que su cuerpo tiene menor proporción de agua que el de los varones de su mismo peso.

Creencia número once

La educación sobre drogas es responsabilidad de la familia

¡Verdad! Sin embargo, todos los sectores de la sociedad deben implicarse activamente en la creación del cambio social necesario para reducir el consumo abusivo de drogas. Las escuelas son la principal institución de la sociedad para la socialización de los jóvenes. Los profesores, desde su papel de ayudar a los jóvenes a prepararse para la vida adulta, están en una situación adecuada para facilitar la adquisición de las habilidades y los conocimientos necesarios para que puedan tomar decisiones inteligentes sobre el alcohol u otras drogas. Además de esto, los profesores pueden actuar como modelos positivos y dar elementos de estabilidad a la vida de los estudiantes con familias disfuncionales.

Nunca es demasiado pronto para empezar a hablar con los hijos acerca del alcohol, el tabaco y las drogas ilegales. Esta sección se divide en cinco partes, basadas en las razones que dan los jóvenes para usar esas sustancias. Esperamos que una mejor comprensión de los motivos por los que los jóvenes toman alcohol y drogas facilitará el hablar con ellos acerca de las razones por las que deben resistir todas las presiones que reciban para que los prueben.

Cinco razones que dan los jóvenes para usar alcohol, tabaco y drogas ilegales

  1. Para sentirse adultos
  2. Para integrarse y pertenecer a un grupo
  3. Para relajarse y sentirse bien
  4. Para correr riesgos y rebelarse
  5. Para satisfacer su curiosidad

A lo largo de esta sección encontrará una serie de ejercicios. Le proporcionarán útiles temas de discusión con sus hijos.

1.- Para sentirse adultos

padres / prevenirA los jóvenes les gusta imitar a los adultos. ¿Cuántas veces hemos oído a nuestros hijos imitando la manera en que hablamos? ¿Probándose nuestra ropa o maquillaje? ¿Jugando a que dan una merienda o un cóctel? ¿Vistiéndose para “ir al trabajo”?

Para un niño, ser adulto es algo deseable. Significa libertad. Ser “adulto” equivale a tomar tus propias decisiones y poder comer y beber todo lo que quieras.

Si preguntáramos a los jóvenes acerca de los mensajes que les enviamos acerca del abuso de sustancias, ¿qué es lo que dirían? Quizás nos sorprendiera enterarnos de que se sienten adultos cuando les pedimos que nos traigan una cerveza de la nevera o un cenicero.

Un niño puede entender y aceptar que hay diferencias entre lo que los adultos pueden hacer legalmente y lo que es adecuado y legal para ellos. Para reforzar esa comprensión, nosotros no debemos abusar de las sustancias legales ni tomar las ilegales.

No olvidemos que es necesario que dejemos que nuestros hijos crezcan. Algunas de las pautas de conducta de los jóvenes forman parte de un proceso de separación natural y saludable que, generalmente, se inicia entre los 11 y los 14 años. Cuanto con mayor fuerza les sujetemos, más libertad desearán.

En la mayor parte de los casos, dar a los hijos más independencia puede ser una ayuda real para que se aparten del uso del alcohol, el tabaco y las drogas ilegales, simplemente porque se sienten adultos y maduros. Muchas veces prueban el tabaco precisamente en el momento en el que están demandando un mayor grado de libertad.

Si usted bebe alcohol, fuma tabaco o toma sustancias ilegales

Lo cierto es que si usted bebe alcohol, fuma tabaco o toma productos ilegales, es más probable que sus hijos también lo hagan. Sin embargo, incluso en ese caso puede hacer muchas cosas para que sus hijos no lo hagan.

  1. Si bebe alcohol, hágalo con moderación y evite beber siempre en todas las fiestas y celebraciones. Busque otras maneras de expresar las celebraciones. Procure enfrentarse al estrés sin necesidad de tomar varias copas. Por ejemplo, haga ejercicio, hable con un amigo o respire profundamente. Concédase algún tiempo libre en su rutina habitual. Sus hijos aprenderán mucho al imitar sus estrategias.
  2. Si fuma tabaco y le es difícil dejar de hacerlo, hable con sus hijos acerca de lo adictiva que es la nicotina. Dígales que cuando usted era joven creía que podría dejar el hábito fácilmente, pero que con el uso repetido ha desarrollado una dependencia.
    Si sus hijos son muy pequeños, debe tener cuidado al compartir información acerca de los problemas de salud que le aquejan por causa de la dependencia del tabaco. Un niño pequeño podría sacar inmediatamente la conclusión de que usted se está muriendo, por lo que se asustaría mucho.
    Por otra parte, sus hijos ya habrán oído muchas cosas sobre esos problema de salud en la escuela, por lo que no conviene evitar mencionarlos. Si pierde la confianza de sus hijos, habrá perdido algo precioso. Además, le será difícil enseñarles la lección de que siempre deben decir la verdad, con independencia de las consecuencias.
  3. Si abusa de las medicinas que le recetan, es posible que el mensaje que esté transmitiendo sea éste: “Tómate una píldora, así es como podrás enfrentarte a la situación.” Recuerde que sus hijos le conocen muy bien. En algún momento, SABRÁN que usted abusa de esas medicinas. Probablemente les sorprenderá. Puede que tarden un poco en hablar con usted del tema. Pero cuando lo hagan, intente ser receptivo.
  4. Si toma drogas ilegales, bien con frecuencia o incluso sólo ocasionalmente, está enviando a sus hijos mensajes muy negativos, como los siguientes:
    • No importa infringir la ley cuando ésta es un estorbo para nuestras necesidades personales.
    • Las drogas son la mejor manera de enfrentarte al estrés, la tensión y los demás problemas.
    • La felicidad te la proporciona la “subida” temporal del uso de las drogas.
    • Es más fácil tomar drogas que desarrollar la capacidad de controlar la tensión y solucionar los problemas.
    • El dinero que podría gastarse en lo necesario o en un entretenimiento legítimo es mejor emplearlo en comprar drogas.
    • El tiempo dedicado a las drogas es mejor que el empleado en estar con los seres queridos.
    • Es más fácil tomar drogas para olvidar los problemas que enfrentarse a ellos.

2.- Para integrarse y pertenecer a un grupo

padres / prevenirLos jóvenes quieren gustar a sus iguales. Algunas veces empiezan a utilizar el alcohol, el tabaco y las drogas ilegales para sentir que se integran: para superar la ansiedad, cambiar su personalidad o darse valor para hablar con los demás.

Nuestra sociedad está repleta de mensajes que, quizás no intencionadamente, nos estimulan a nosotros y a nuestros hijos a usar el alcohol, el tabaco y las drogas ilegales para mejorar nuestra vida y desarrollar habilidades sociales.

¿Cómo podemos ayudar? ¿Cómo impediremos que nuestros hijos anden por ahí con aquellos que parecen necesitar el uso del alcohol, el tabaco y las drogas ilegales?

Los padres, los abuelos, los mayores, las tías y los tíos, las familias de acogida, los tutores, los mentores y otros: todos pueden jugar un importante papel ayudando a los jóvenes a enfrentarse a las presiones para que beban alcohol y tomen drogas. En realidad, el no desear dañar la relación entre ellos y los adultos que les cuidan es la razón más común que dan los jóvenes para no tomar alcohol y drogas.

Por tanto, establecer con claridad que usted, como adulto que les cuida, no desea que beban alcohol, fumen tabaco y tomen drogas ilegales constituye para ellos la mayor motivación para rechazar la oferta de que prueben esas sustancias. Diversas investigaciones han demostrado que, durante el pasado año, los jóvenes que han aprendido de sus padres muchas cosas acerca del riesgo de las drogas tuvieron la mitad de riesgo de incurrir en ellas que los que decían que sus padres no les habían enseñado nada al respecto.

Ejercicio: Resistirse a la presión de sus iguales

Encontrar maneras creativas de rechazar el alcohol, el tabaco y las drogas ilegales requiere mucha práctica. Cada hijo puede ayudar a desarrollar su serie favorita de comentarios “de rechazo”, pero su tarea es ayudarle a ellos a practicarlas, para que no pierdan el equilibrio si la oferta que les hacen es más sutil o más directa de lo que ellos esperaban.

En gran parte, esto depende de la edad y el temperamento del niño, pero lo más importante es asegurarse de que éste se sienta cómodo con lo que quiere decir. Ensaye con ellos para que usen el lenguaje y las frases que salen de ellos mismos.

Por ejemplo, un niño tímido puede decir “no, gracias”, o simplemente “he de irme”, para marcharse de inmediato.

Un niño más extrovertido podría decir: “¿Qué? ¿Me hablas a mí? Olvídame”. O bien, “No. No tomo drogas”.

Quizás necesite ayudar a un hijo que tiende a encolerizarse para que se enfrente a una situación en la que no es necesario enemistarse con alguien, sobre todo si hay peligro de que surja una situación de violencia.

Un niño que tenga dificultad para rechazar las ofertas de los jóvenes mayores o de los adultos, puede necesitar una ayuda especial para adquirir maneras enérgicas y creíbles con las que pueda aclarar al otro que no desea alcohol, tabaco ni drogas ilegales.

El nombre de este juego es “Práctica, práctica y más práctica”.

3.- Para relajarse y sentirse bien

Los adultos y los jóvenes desarrollan a veces maneras poco saludables de enfrentarse al estrés. Los niños deben aprender a enfrentarse al estrés, a tomar decisiones sensatas y a relajarse.

Enseñe a su hijo a afrontar la frustración.

Formamos parte de una sociedad marcada por la abundancia y la inmediatez, es decir que lo queremos todo y ya. Por ello, no es de extrañar que existan tantas adicciones en esta época. Nos hemos habituado a afrontar las frustraciones recurriendo a fuentes externas como las drogas o los medicamentos.

Muchos padres creen que harán más felices a sus hijos proporcionándoles un mundo sin incomodidades, dándoles todo lo que piden, lo que, a veces, suele responder a un sentimiento de culpabilidad por no poder pasar más tiempo con ellos. Sin embargo, este tipo de educación priva a los niños de aprender a tolerar la frustración, con lo que, a la larga, presentarán serias dificultades para afrontar los problemas que conlleva la vida.

El mensaje que tenemos que transmitir a nuestros hijos es que lo conveniente es que uno mismo sepa solucionar los contratiempos sin recurrir a nada externo. De esta manera, estamos previniendo un posible consumo en el futuro.

Ayude a sus hijos a establecer relaciones sólidas.

Hoy en día, los jóvenes son educados en una gran variedad de entornos por diversas figuras de cuidadores, como abuelos, familias de acogida, entrenadores, etc.

Dado que los jóvenes ven que muchas de las relaciones de adultos que les rodean están poco fundamentadas, les puede resultar difícil creer que las relaciones interpersonales les pueden ayudar a dar satisfacción a sus necesidades. Pero eso no significa que no quieren creerlo: lo desean. Quieren la seguridad de pensar que las relaciones que puedan tener son sólidas, que van a durar hasta el final y que pueden contar con las personas que comparten su vida.

La relación con sus hijos les puede dar esa seguridad. Valóreles, busque su apoyo y aclare sus expectativas mientras sus hijos crecen. Afortunadamente, ellos entienden que su amor está ahí para ellos. Pondrán a prueba esa premisa una y otra vez hasta que estén bien seguros.

Establecer relaciones sólidas requiere práctica. No es algo que simplemente se tiene desde el principio. Incluso en la mejor de las relaciones hay muchas alzas y bajas.

Ayude a sus hijos a expresar lo que piensan y lo que sienten.

La capacidad de expresar los pensamientos y los sentimientos es la esencia del ser humano. Cuando tratamos de limitar los pensamientos y sentimientos de nuestros hijos, les estamos quitando una gran parte de sí mismos. Los jóvenes a quienes se les enseña a expresarse tendrán mayor facilidad para enfrentarse a la presión de sus iguales y resistir otras tentaciones.

Decirles continuamente a sus hijos que se callen y no prestar nunca atención a lo que piensan y sienten podría cortar gravemente la relación que tienen con usted. Lo más probable es que se rebelen o se escondan de usted. Todos hemos oído historias acerca de jóvenes que son ignorados, abandonados o rechazados. Se sienten dolidos y expresan su dolor por medio de la cólera. Recurren a la violencia y a otras formas de representar lo que sienten. O bien reprimen sus sentimientos y deciden consolarse con alcohol, tabaco o drogas ilegales. Estimule a sus hijos para que expresen sus sentimientos y, lo más importante de todo, escúcheles cuando lo hagan.

Ejercicio: Expresión de los pensamientos y los sentimientos

  1. Puede enseñar a sus hijos a expresar sus pensamientos y sentimientos utilizando personajes de la TV. Pregúnteles si sienten como ellos. Interrógueles acerca de esos sentimientos. También puede leer historias de la prensa y preguntarles lo que opinan sobre esas historias y personas.
  2. Muchas familias utilizan la hora de la comida o de la cena para compartir historias acerca de los acontecimientos o para debatir los asuntos comunes. Sin embargo, debe procurar limitarse en esos momentos a un debate positivo. No es el momento adecuado para sacar las cuestiones perturbadoras, como las bajas calificaciones escolares, las malas noticias de los periódicos u otros temas desagradables. Evidentemente, no es el momento para las disputas. Debe dejar bien claro que espera que nadie utilice un lenguaje vulgar y fijar otras normas para esos debates.

4.- Para correr riesgos y rebelarse

Los jóvenes deben aprender a enfrentarse a los riesgos. Forma parte del proceso de crecimiento. Todos los días corremos riesgos de todo tipo; y todavía más cuando somos jóvenes. Queremos probar dónde están los límites.

Conforme los niños se acercan a la pubertad, prácticamente todo tiene una cierta dosis de riesgo, pues todo resulta nuevo e inexplorado. Cuando las actividades de más riesgo son dominadas, casi todos los jóvenes siguen buscando la oportunidad de ampliar sus horizontes y crecer.

Ése es el motivo de que las drogas y el alcohol sean tan atractivos para algunos jóvenes. Cuando no existe ninguno de los demás motivos, para algunos jóvenes las drogas representan la oportunidad de demostrar que ellos “pueden controlarlas”. Si a esto le unimos un deseo poderoso de ser adultos y que en la TV ven la imagen de personas que beben, fuman y toman drogas, no debe sorprendernos que algunos jóvenes deseen afrontar ese riesgo.

Sin embargo, algunos jóvenes afrontan más riesgos que otros. No tienen muy claro dónde están los límites. Se sienten inseguros con respecto a las normas y las expectativas. Si tienen la idea de que lo quieren probar todo y no reciben directrices claras para tomar decisiones inteligentes y sensatas en relación con esos riesgos, pueden pensar que es correcto incluir el alcohol, el tabaco y las drogas ilegales entre los riesgos que están dispuestos a asumir.

Si un hijo tiene ese tipo de temperamento, puede ayudarle a encontrar la manera de poner a prueba sus límites. Por ejemplo, apuntarse a programas de vida natural con guías que les ayuden a escalar montañas, cruzar ríos colgados de una cuerda o desafiar de cualquier otro modo los límites físicos. También podemos estimular a nuestros hijos para que apliquen su capacidad de afrontar riesgos no a hazañas acrobáticas, sino a situaciones sociales, emocionales e intelectuales.

Ejercicio: Análisis de los riesgos

Los años de adolescencia de sus hijos son un momento propicio para obtener de ellos mucha información. Es apropiado hablar de la asunción de riesgos y de lo que significan. Hábleles de todos los tipos de riesgo distintos y de las ventajas y desventajas relacionadas con cada uno. Tanto los hijos como los padres necesitan conocer las consecuencias de la asunción de riesgos.

Algunos jóvenes quieren rebelarse contra la sociedad adoptando una conducta antisocial, hábitos de delincuencia juvenil, tratando mal a los demás, etc. Con frecuencia, esos jóvenes no recibieron al crecer el calor y la aceptación que necesitaban. Los jóvenes que experimentan el rechazo de sus padres o de otros cuidadores parecen correr un riesgo mayor de tener problemas con el alcohol o las drogas. Además, los padres que tienen expectativas poco realistas sobre la capacidad de sus hijos se comunican con ellos de manera abusiva (mediante amenazas, castigos, menosprecios y críticas) y utilizan métodos disciplinarios y de fijación de límites coercitivos que pueden aumentar la probabilidad de que sus hijos tomen drogas ilegales o alcohol.

La investigación sugiere también que las pautas parentales de apoyo producen el efecto opuesto. Los padres que muestran calidez y aceptación, que expresan expectativas realistas sobre las capacidades de sus hijos, que son diligentes y eficaces en su control y supervisión, los que tienen métodos de poner límites que no son coercitivos y que dedican tiempo a estar con sus hijos, tienen menos probabilidades de que éstos utilicen alcohol, tabaco o drogas ilegales.

Asumir riesgos

Los adolescentes se sienten casi inmortales. Aunque les preocupa lo que piensen sobre ellos sus amigos y quiénes hablan acerca de ellos en la cafetería, no creen que corran un gran peligro en este mundo.

El abuso de las drogas es un riesgo para los jóvenes de hoy que en las generaciones anteriores era de una escala mucho menor. Para conocer sus propios límites, los adolescentes deben asumir riesgos de algún tipo. Pero deben estar convencidos de que el uso del alcohol, el tabaco y las drogas no es una conducta de asunción de riesgos aceptable.

5.- Para satisfacer su curiosidad

Por muchas de las razones que ya hemos dicho, los jóvenes sienten gran curiosidad acerca del alcohol, el tabaco y las drogas. Son inteligentes y captan con gran rapidez los mensajes combinados que les llegan desde los medios de comunicación, la escuela o la mesa del comedor de su casa. Aunque haya hecho un gran trabajo educando a sus hijos, algunos jóvenes sienten una curiosidad innata acerca del alcohol, el tabaco y las drogas. Por tanto, descubrirán cosas al respecto de fuentes no fiables. Para evitarlo, lo que hemos de hacer es proporcionarles nosotros mismos información sobre los diferentes tipos de drogas. Debe asegurarse de hablar con ellos del tema antes de que lo hagan sus amigos.

Ejercicio: Conozca la cultura popular de sus hijos y analícela con ellos.

Las drogas, especialmente el haschis (la marihuana), se han puesto de moda en la cultura popular adolescente. Los jóvenes están siendo bombardeados por muchas voces (las letras de canciones populares, la moda, la películas) que están creando una conciencia del uso del haschis/marihuana y promoviendo la idea de que es algo normal y muy extendido. Si bien no todas esas voces promueven o aprueban su uso, contribuyen a que muchos adolescentes perciban, erróneamente, que todo el mundo está “colocado”.

Pídales a sus hijos que le describan las letras de sus canciones preferidas y que hablen de lo que significan para ellos, o que expliquen las razones de que algunos adolescentes vistan de determinada manera. Es una buena forma de implicarles positivamente sin necesidad de darles una conferencia.

Hoy en día se puede conseguir cocaína de alta pureza en españa (en torno al 70% de cocaína y el 30% de adulterantes)

Los porcentajes de pureza de las diversas drogas son cambiantes, así que las afirmaciones sobre la pureza deberían serlo también. Lo que hoy es cierto podría no serlo dentro de meses, y tampoco hay que olvidar que existen grandes diferencias entre regiones y entre los porcentajes de alijos grandes y papelinas callejeras. Por otra parte, más que de pureza o de precio hay que establecer una relación pureza/precio, porque uno solo de ambos factores no dice nada. En cualquier caso, y atendiendo a lo que indican los informes oficiales más recientes y los análisis que llevan a cabo organizaciones como Energy Control (y más concretamente Eduardo Hidalgo, que ha publicado varios excelentes trabajos sobre este asunto en la revista Cáñamo), por ahí andaría la pureza media, quizás tirando más hacia el sesenta por ciento.

¿Qué se entiende por adulterante activo, adulterante inactivo y contaminantes?

Adulterante activo: Son sustancias que tienen como finalidad aumentar la cantidad del producto, producir un efecto más potente y/o hacer el producto más atractivo a los ojos del consumidor.

Adulterante inactivo: En este caso, estas sustancias no provocan ningún efecto colateral inmediato. Su utilización es menos frecuente. Pueden servir para aumentar el peso. Por ejemplo, lactosa, sacarosa, lidocaina, (anestésico, adormece la boca) manitol (laxante).

Contaminante: Son subproductos de una manufactura defectuosa. En el primer paso del proceso de elaboración del clorhidrato de cocaína (cocaína esnifada), el que va de la hoja de coca a la pasta base, es necesario utilizar un elemento alcalino que puede ser cal o bicarbonato o cemento. Esto no implica que el cemento (o el queroseno, o el ácido sulfúrico, o la acetona) forme parte del producto final (el clorhidrato de cocaína), pero cabría destacar que, en el caso de la pasta base, los procesos caseros de fabricación suelen dar lugar a una mayor presencia de contaminantes.

Los adulterantes son más peligrosos que la cocaína en sí

(Datos referentes a España)

Es bastante lamentable que profesionales con larga experiencia en drogas afirmen que los adulterantes más frecuentes de la cocaína son: cafeína, efedrina, teofilina, anfetamina, metanfetamina, LSD, codeína, anestésicos locales como la procaína, bicarbonato, quinina, aspirina, paracetamol, ketamina, incluso yeso. Frente a este batiburrillo, los análisis oficiales españoles indican que los adulterantes activos más frecuentes son la cafeína, el paracetamol y la fenacetina, mientras que la efedrina apareció por última vez en 1996 y la anfetamina, el LSD o la ketamina no lo han hecho nunca. Entre los adulterantes que emulan algunos de los efectos de la cocaínas se han hallado anestésicos locales (lidocaína y procaína) y laxantes (manitol). Entre los cortes inactivos cabe destacar la lactosa, el inositol, la glucosa y la sacarosa. Todo lo demás (las drogas ilegales citadas, los insecticidas, el vidrio molido o el yeso) pertenece a la leyenda.

¿Qué adulterantes son los más dañinos?

La fenacetina se retiró del mercado español hace quince años por hepatotoxicidad y daños al feto, y es uno de los adulterantes que más aparecen en los análisis. También puede aumentar los riesgos la combinación de dos estimulantes, como son la cocaína y la cafeína. En el caso del uso intravenoso, todo lo que no esté pensado para administrarse por esa vía puede causar problemas.

Los proveedores o “camellos” suelen darle cocaína más pura a las personas con un historial más largo de adicción, mientras que engañan a los más novatos en el consumo

Formulado así, esto suena parecido a la vieja leyenda inversa (los camellos empiezan pasándote sustancias puras para luego venderte un producto cada vez más adulterado), pero las cosas no son tan simples. Algo de cierto hay, sin embargo, puesto que todos los análisis indican que la cocaína de mayor pureza es la que se comercializa en los poblados, mientras que muchos consumidores, que acuden a camellos supuestamente selectos pagando mucho más, están llevándose material que a duras penas supera el cincuenta por ciento de pureza. Una posible explicación es que por cuántos más intermediarios pase, más riesgo existe de que la vuelvan a cortar y, por consiguiente, se reduzcala calidad. Por ello, en los poblados puede hallarse entre una pureza del 60-70% y en la calle, raramente, supera el 50%.

Por otro lado, en cuanto a la adulteración en los poblados es sabido que muchos de los consumidores que acuden a éstos utilizan la vía intravenosa, sea con cocaína sola, sea mezclada con heroína (“speedball”), sin olvidar que el riesgo de una reacción adversa es mucho mayor con este método de administración y a los camellos les interesa que los clientes sigan acudiendo, no que mueran de sobredosis.

La pasta base es más tóxica que la cocaína
 La pasta base tambièn se llama “paco”, “crakc”, entreotros nombres.

La pasta base causa daños al pulmón que no se presentan en el caso del clorhidrato, más apropiado para la administración inhalada e inyectada. Por otra parte, es más adictiva por varias razones: la menor duración de los efectos, su mayor intensidad y por ser más rápida la vía fumada. Además, en su proceso de fabricación es más frecuente encontrar impurezas como metales pesados o, como en el caso del “paco”, es un producto de desecho del clorhidrato. Desde este punto de vista, sí podríamos decir que es más tóxica, si bien la sobredosis mortal sería mucho más frecuente (por no decir exclusiva) en el caso del clorhidrato inyectado, especialmente con el “speedball” (mezcla con heroína), que aumenta notablemente el riesgo cardiorrespiratorio.

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