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- La marihuana suele cultivarse en España para abaratar costes
- La heroína se produce en países como Afganistán, Pakistán o Turquía
- Casi el 100% del hachís se produce en Marruecos y la cocaína, en Sudamérica.
Por tierra, mar o aire. En dobles fondos de coches, entre pulpa de fruta, en contenedores de barcos, en avionetas o en el estómago de personas. Cualquier método es válido para burlar a la policía y hacer llegar sustancias estupefacientes allí donde son demandadas. Pero antes de ser fumadas, inyectadas o esnifadas, las drogas recorren las llamadas rutas del narcotráfico. En ocasiones se trata de largos trayectos y, en otras, los estupefacientes se producen en la misma zona donde se consumen. En Málaga existen esas redes, organizaciones criminales que hacen llegar hasta la provincia todo tipo de sustancias desde puntos lejanos del Medio Oriente o Sudamérica, pero también desde otros más cercanos como Marruecos o la propia Axarquía.
Málaga es una de las principales puertas de entrada de la droga a Europa, pero también es un destino. Cocaína, hachís, éxtasis, marihuana o heroína, todas estas sustancias pueden encontrarse en el mercado de la droga malagueño y la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) de la Policía Nacional es una las encargadas de trabajar para que los narcotraficantes no consigan abastecer a los consumidores.
Cocaína oculta en fruta.Cocaína
Un inspector jefe de la citada unidad señala que una de las principales batallas que se libra es contra las redes que se dedican a introducir cocaína en Málaga. Pero esta droga, antes de llegar a la provincia, recorre un largo camino. El policía explica que la cocaína que se consume en Málaga se produce principalmente en países de Sudamérica, desde donde suele salir en barcos hacia la costa atlántica de África.
En su mayoría, las rutas de la cocaína pasan por países como Marruecos, Senegal, Gambia o Mali, donde los narcos cambian la mercancía a barcos que no hayan partido de Sudamérica, ya que estas embarcaciones están menos controladas por las autoridades. El inspector jefe de la UDYCO explica que, tras el trasbordo de la mercancía, la cocaína suele entrar en España a través de los puertos de Algeciras, Valencia, Bilbao o los de las Islas Canarias.
“Se trata de una nueva modalidad de traficar que se ha detectado en los últimos diez años, puesto que antes la cocaína se transportaba directamente desde Sudamérica hasta España”, indica. Aun así, la forma de proceder una vez que la droga se encuentra en el país es la misma: se lleva a Málaga directamente desde los puertos o bien pasa antes por puntos intermedios, como Madrid, donde los traficantes dividen los grandes alijos en partidas más pequeñas.
Alijo de heroína.Heroína
Al igual que la cocaína, la heroína es otra de las drogas que ofrece el mercado malagueño. En decadencia, esta sustancia “marginal”, como la definen desde la UDYCO, llega a la provincia de Málaga procedente del Medio Oriente, sobre todo de países como Afganistán, Pakistán o Turquía. El barco también es el medio que se utiliza principalmente para transportar la heroína, que sigue una ruta directa desde los países productores hasta España y luego hasta Málaga o pasa por puntos intermedios ubicados en Rumanía o Bulgaria.
Fardos de hachís.Hachís
Pese al alto valor respecto a su peso de la cocaína y la heroína en el mercado negro, el hachís es el principal protagonista del narcotráfico en Málaga. La ruta es corta, muy corta, ya que, como señala el inspector jefe de la UDYCO, casi el 100% del hachís que se consume en la provincia proviene de Marruecos.
La ruta principal es directa, en fardos cargados en potentes lanchas neumáticas, que comparten eslora con los bidones de gasolina que utilizan los narcos para no quedarse tirados en medio del mar.
Durante las noches oscuras, sin luna y sin mucha marea, estas embarcaciones de goma parten desde las costas de Marruecos para atravesar el Mediterráneo en unas pocas horas y plantarse en las playas malagueñas, donde una decena de personas suelen esperarlas para formar una cadena humana y, en apenas unos minutos, cargar el alijo de hachís en un vehículo que desaparecerá entre el tráfico de la autovía. Pero esta droga también se introduce por el litoral de Cádiz y de Almería, desde donde luego es transportada hasta Málaga.
La implantación del Sistema Integral de Vigilancia Exterior (SIVE) en las costas andaluzas ha hecho que la ruta del hachís haya variado en los últimos años. Aunque se mantiene el transporte directo desde Marruecos, las redes del narcotráfico también han optado por acometer alijos más grandes que los que se hacen en lanchas neumáticas. Para ello, el mando de la UDYCO explica que los narcotraficantes utilizan las costas del levante español, ya que allí no está implantado el SIVE.
Una plantación de marihuana.Marihuana
La ‘narcoruta’ más corta es la de la marihuana, ya que se produce en la misma provincia de Málaga. En este sentido, el inspector jefe asegura que, para abaratar costes, los narcos la cultivan en Málaga y así no tienen que transportarla desde otros países, lo que encarece el producto.
Se han detectado casos en los que ciudadanos extranjeros alquilan fincas con grandes sótanos, que preparan para producir la marihuana. El policía destaca la comarca de la Axarquía entre los puntos “más calientes” de la producción de esta droga en la provincia, aunque también dice que se ha observado que algunas partidas de marihuana llegan de Almería.
Pastillas de éxtasis.Éxtasis
Una de las rutas más difíciles de controlar es la del éxtasis. El inspector jefe explica que esta droga se suele producir en laboratorios clandestinos que se montan para elaborar partidas que se vayan a consumir. “Los que saben preparar el éxtasis fabrican en un rato partidas para satisfacer la demanda existente y desaparecen. No son grandes producciones, se fabrica lo que se consume”, afirma. Pese a ello, la UDYCO sí ha detectado una ruta por la que organizaciones criminales también introducirían el éxtasis desde Holanda y Bélgica.
Un individuo es detenido.Las mafias
El negocio de la droga es uno de los más rentables y las redes criminales lo saben. En la capital malagueña la UDYCO asegura que son los clanes familiares de las zonas marginales los que concentran el tráfico de drogas de todo tipo a pequeña y mediana escala. Sin embargo, en la costa de la provincia las redes mafiosas que controlan el narcotráfico son de nacionalidades muy variadas.
Así, en el litoral malagueño se han detectado mafias de británicos, irlandeses, italianos y francoargelinos que se reparten el tráfico de drogas. Asimismo, el inspector jefe apunta que también hay redes criminales de países del Este dedicadas al narcotráfico, principalmente rusos y lituanos, aunque los búlgaros, tradicionalmente ligados a la extorsión y a la trata de blancas, también intentan introducirse en el mercado.
Los de la cocaína son contactos más estables, explica el policía de la UDYCO, ya que es una droga más difícil de introducir. Por su parte, las redes del hachís son más difíciles de controlar, puesto que un productor se puede unir con un traficante de forma más esporádica.
Fuente:El Mundo.es
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El actual fenómeno del uso masivo de drogas remonta sus orígenes al corazón del siglo XIX en la Europa capitalista y antidemocrática. De modo que la industria del narcotráfico nace de la mentalidad económica moderna la cual consiste, en esencia, en buscar la manera de amasar la mayor fortuna al más bajo coste (material) aunque al más alto precio médico y social. Desde los años 1970, España, líder mundial de consumo de la cocaína, ha sido el principal punto de entrada de las drogas en Europa, con las consecuencias de todo tipo (100.000 muertos) que ello conlleva.
Al margen del uso restrictivo y meramente puntual de hierbas en tribus primitivas, el auge del consumo de drogas químicas arranca y se proyecta en y desde esa mentalidad expansiva que, desde 1850, ataca a varios continentes, implicando política y gobiernos. Así, la fórmula destructiva y dañina de las drogas responde a la necesidad de crear adicción y por tanto, de crear un contingente de clientes dispuestos a dejar hasta el último euro en manos del industrial.
Desde los años 1960, sucesivas oleadas de heroína, cocaína, anfetaminas… han ido irrumpiendo en climas sociales y políticos abonados para su penetración : paro, desesperación en las clases pobres del Tercer Mundo –por tanto, receptivas a la llegada de cualquier fuente de ingresos– y también ocio escapista, evasión, decadencia y falta de interés por todo en el seno de las sociedades de la abundancia –del cual se nutre el negocio–. España, sin duda, ha sido un punto de penetración destacado, la puerta de la droga en Europa desde los años 1970.
El “mayor negocio del mundo” mueve, según datos de la ONU, cifras de ganancias anuales que rondan los 300.000 millones de dólares, sin olvidar las fuentes ilícitas que arrastran : la prostitución, el tráfico de niños, de órganos y el mercado negro de las armas. En los países del Sur, la economía, ya maltrecha y dependiente, es pasto del narcotráfico hasta el punto de suponer el 15% del PIB mundial.
Actualmente, las redes del narcotráfico, en el caso de la cocaína, por ejemplo, presentan el diseño de empresas muy estructuradas, con asesores, abogados, químicos, funcionarios corruptos o expertos en mercado en sus plantillas que aseguran un tipo de empresa cuya eficacia, solvencia y olfato mercantil supera con creces al que presentan las industrias más lícitas.
Ahora asociamos las drogas a importaciones que llegan por mar y aire. Lo cierto es que cuando surgió, esta industria lo hizo desde Europa y para los europeos, con plantas industriales de orden similar a la metalurgia o la industria de guerra. Fue una apuesta de gobiernos ferozmente antidemocráticos, quienes impulsaron la expansión de industrias tras el fracaso de las revoluciones de 1848. Era la época de la destrucción del Derecho, el fracaso del liberalismo y del uso del Estado como arma para extraer ganancias, robo y asesinato (1). Si Marx dijo lo de “la religión es el opio del pueblo” era porque el opio y las drogas ya eran un caramelo para los manipuladores y “explotadores” que el filósofo alemán denunciaba junto a otros autores.
Entonces, los gobiernos se consagraron a patrocinar “el libre fluir del dinero”. En 1850, la química logra extraer de las hojas de coca su principio alcaloide. Detrás de este logro estaba Maximiliano de Austria, quien mandó una fragata, el Novara, a dar la vuelta al mundo con el encargo explícito de recoger hojas de coca para entregarlas a sus químicos de la Corte. Por fin, Niemann satisface al gobierno : la industria se pone en marcha y, en 1862, Merck empieza a comercializar cocaína refinada con apoyo real.
En Estados Unidos, un leal competidor, Davis, se ocupa de bombardear el mercado americano. Los industriales holandeses y alemanes lideran el negocio, llegando entre 1885 y 1914 a captar a millones de adictos coincidiendo con la baja de precio, pasando entonces de 280 dólares a 3 por gramo.
En 1868, un químico fracasado, el corso Mariani, “inventa” un vino tinto mezclado con cocaína. Lo presenta como un “antidepresivo” fabuloso. Las autoridades del momento prestan su apoyo, desde la reina Victoria al Papa León XIII. Mariani amasa una fortuna que demuestra la importancia y el boom del producto, eficaz, según los gobiernos, para que el cliente resulte productivo y pase el rato de ocio alejado de cualquier pensamiento subversivo.
La cocaína era presentada como un “elixir” porque, en la vida meramente económica del europeo, este producto sumergía en fantasías mentales que ayudaban a superar los ratos que no se dedicaban a la única realidad : el dinero y la máquina que lo alcanza. En 1886, Merck ya facturaba millones, era una industria floreciente (igual que la heroína de la Bayer en 1890, o la morfina) que no sufrió mengua alguna cuando el mundo del siglo XIX se hundió junto a 70 millones de seres humanos en la Primera Guerra Mundial. Hoy sabemos, por informes médicos, que la cocaína produce lesiones en el cerebro irreparables, con zonas muertas, de cráteres sin actividad alguna como en casos de esquizofrenia (2). Sin embargo, estas investigaciones no han sido habituales y la industria del siglo XIX ni siquiera se planteaba esa realidad médica : el invento generaba ganancias y eso bastaba para ser aceptado (3).
El segundo período del auge de las drogas crece en la Guerra Fría. Se crea el Triángulo Dorado de naciones asiáticas exportadoras de heroína. Y los nazis huidos implantan en Latinoamérica la cocaína, tras pactar su apoyo a la CIA en el marco de la Guerra Fría (4). Klaus Barbie acude a asesorar a las elites fascistas criollas cuyos gobiernos aceptan la idea de abandonar los cultivos obsoletos de madera o azúcar para dedicarse a la nueva máquina de hacer dinero. A cambio, los nazis reciben trato de favor, cargos y creen poder reconstruir su secta internacional a base de crear una red de adictos fieles a los proveedores del maná. El general Pinochet aceptó entregarse al negocio, activado desde entonces en Chile. Bolivia, Perú o Colombia se convirtieron, en cuestión de décadas, en “narco-Estados”. El ex presidente colombiano Belisario Betancour retrató la situación en cierta ocasión : “estamos luchando contra una organización más fuerte que el Estado” (5). En general, sucede que no hay Estado tiránico, débil o antidemocrático que no caiga en las garras del narcotráfico, pues el negocio ayuda a crear una casta gobernante corrupta y rica, más allá de la ley.
Hoy, de Afganistán a Kosovo, idéntico proceso : desastre y guerra destruyen las estructuras tradicionales, lo cual facilita la penetración del negocio global que no reconoce fronteras y menos aún las de territorios sin democracia. Mientras, las ganancias también globales se esconden en paraísos fiscales donde colindan con ganancias financieras también dudosas, pero siempre deseosas de nuevas ganancias globales. Por algo los causantes de la crisis actual se están, literalmente, enamorando del narcotráfico. En palabras de David Borden, tiburón financiero, “si la gente dejara de consumir droga, ¿qué pasaría con la economía ?”.
LÍDER MUNDIAL DE CONSUMO DE LA COCAÍNA
En España, las drogas matan hoy a más de 6.000 personas, de modo directo, al año. La incidencia, por otra parte, de las drogas es muy acusada desde los años 1970. La llamada “epidemia de heroína”, entre 1979 y 1982, acabó con la vida de unos 100.000 españoles, una cifra escalofriante que no debe olvidarse y que ilustra la gravedad del caso. Esta devastación fue sucedida por la no menos brutal penetración de la cocaína y el elenco de drogas de diseño en un clima propicio de fiebre del oro y de inversiones incontroladas.
Presentada como “remedio a los males de la morfina” a finales de siglo XIX y explotada por grandes firmas europeas, la heroína fue prohibida en España por el gobierno de la Segunda República, preocupado por la salud pública, en un decreto firmado por Alcalá Zamora en 1932. Sin embargo, fue a partir de los años 1970 cuando se convierte en un negocio devastador y masivo en España.
Cultivada por “señores de la guerra” amigos de la CIA en el “Triángulo Dorado” (norte de Tailandia, Birmania y Laos) antes que en Afganistán, la heroína aterrizó en España causando estragos entre la población juvenil y los artistas, mientras se forjaba una curiosa imagen de la rebeldía y del joven rebelde como “inconformista, de extracción humilde y muerto de sobredosis”.
En medio de un paro feroz, el remedio a la miseria social y acto de rebeldía era caer en una adicción letal, como muestran las películas de esa época, protagonizadas por artistas que imitaron en la vida real el final horroroso de la ficción. Si la heroína devastó barrios y pueblos enteros, España se convirtió hace pocos años en líder mundial de consumo de la cocaína. En España, el negocio penetró de la mano de cárteles colombianos aliados con narcos de guante blanco como el abogado gallego Pablo Vioque –inversor, ex político, ex Banco Urquijo…– quienes no dudaban en aplicar el terror en España si se les molestaba como cuando casi asesinan, en 2003, al fiscal Javier Zaragoza por sus investigaciones antidroga. El blanco preferido eran las zonas de ocio, pasto de nuevas inversiones de dudoso origen. En 2001 ya, fuentes de la Guardia Civil alertaban del vertiginoso aumento del blanqueo : “España lava medio billón de droga, y es sólo la punta del iceberg”, aseguraban. Muy criticada fue la Comisión de Prevención de Blanqueo de Capitales, acusada de ineficaz y opaca. La penetración masiva de la cocaína acompañaba una paralela operación de lavado en forma de inversiones inmobiliarias y de centros de ocio. La burbuja inmobiliaria estaba muy ligada a las inversiones negras.
Mientras la Drug Enforcement Administration (DEA) norteamericana alertaba a las autoridades de que España era el nuevo paraíso fiscal de las redes, Marbella destacó como centro de inversión de todo el narcotráfico mundial. La policía corrupta de Marbella daba cobertura a prostíbulos y locales de venta de droga, mientras que las inversiones en urbanizaciones deslumbrantes no eran más que la fase de lavado del negocio, uno de los favoritos de las mafias rusa o árabe afincadas en el Sur de España.
En el plano médico, la devastación producida por estas drogas aún resta por manifestarse. Los psiquiatras del Centro de Atención a la Drogodependencia (CAD) de Murcia ya avisaron, en 2003, de que “los médicos que tratamos toxicomanías esperamos que en 15 ó 20 años afloren multitud de demencias en personas como los adolescentes de ahora que, de jóvenes, consumieron muchas drogas”. Pese a todo y a un aumento obvio de la violencia y criminalidad relacionadas con estas drogas, la confusión y la ignorancia predominan y en una reciente encuesta, el 20% de jóvenes afirmaba que tomar drogas era “algo normal”. Cuando surge el boom del dinero, hay una escalada de corrupción que aflorará años después y que corre muy pareja al boom de las drogas. España ya era, hacia el 2000, puerta de entrada de la droga en Europa, así como destino de la industria europea de drogas de diseño. Un mapa de negocios inmobiliarios, de ocio y nocturnos fueron blanco fácil para la entrada de redes de cocaína, las cuales sabían que el blanqueo y la demanda de drogas se disparan en estos casos.
Muchas redes operan hoy en barrios de grandes ciudades españolas con tanto poder de penetración como el demostrado en zonas de ocio. Primero se acercan a negocios de restauración, bares… como vendedores que reclaman tener una parcela, un espacio de connivencia con los restauradores. Luego, finalmente, van adquiriendo una masa de clientes y un status que les permite presionar a los propietarios para que se sometan a las directrices, lo cual convierte el local en una tapadera para la venta de droga.
Entre 1999 y 2004, ocurre que, con la creación del euro, se deprecia todo excepto la droga. La cocaína y la heroína se rebajan un 22% y un 45% respectivamente. Mientras, la demanda crece entre una clientela que busca evasión a toda costa y en especial la sensación de alcanzar el poder económico, pues ciertas drogas son presentadas como un símbolo de poder y de pertenecer a un grupo superior económico.
La ficción de la burbuja y la que generan las drogas se dieron la mano. La crisis ha facilitado la visión del negocio como una “salida” para gente sin formación ni más horizonte que el dinero. Y además, ha empujado a un grupo de personas con perfil psicológico débil a buscar “consuelo” en los estupefacientes.
Hoy España sigue siendo la ruta preferida de entrada de la droga de ultramar, la colombiana o mexicana vía África o el Caribe y la africana vía Baleares (léase, p. 23, el artículo de Antonio Palerm), puente a la Península. Se sabe muy bien que los puertos son el punto destacado de introducción, aprovechando la dificultad de control de las mercancías portuarias. Mientras, el consumo crece y la juventud se inicia a más corta edad.
En una sociedad que sólo valora el “éxito”, los jóvenes, ignorantes de los efectos reales de las drogas, se entregan a pasar sus ratos de ocio obedeciendo la consigna dominante de “disfrutar y no pensar en nada”, es decir, en escapismo. Salir de la realidad, aceptar que solo se vive para consumir y trabajar de modo esclavo y conformista. Y esta perspectiva oscurece tanto el futuro político de un país como pone en peligro de caer en adicciones fatales a un número demasiado elevado de ciudadanos. Lo cual fomenta la industria de la droga.
(1) Benedetto Croce, Historia de Europa en el siglo XIX, Ariel, Madrid, 1996.
(2) Arthur Westover et al., Archives of General Psychiatry, vol. 64, abril 2007, Chicago.
(3) Hannah Arendt, Orígenes del totalitarismo, Alianza, Madrid, 2006.
(4) Michael Ruppert, Crossing the Rubicon, New Society Publishers, Gabriola Island, 2004.
(5) Ives Lavigne, Death dealers, Harper Collins, Toronto, 1999.
| El considerable aumento de la producciòn de de opio en Afganistán, desde la caida de los talibanes, acrecienta el temor de Cruz Roja y de la Media Luna Roja de que el SIDA cause un desastre en Asia Central.
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![]() Un aduanero ruso se prepara para quemar 111 kilos de heroína confiscados en la frontera entre Tayikistán y Afganistán en septiembre de 2001. Las bolsas de heroína fueron abandonadas por traficantes afganos que escaparon a una patrulla rusa para huir a Afganistán. ©Alexander Nemenov / AFP PHOTO |
En la provincia de Tashkent (Uzbekistán), un bus que viajaba de Tayikistán a Rusia suscitó las sospechas de los aduaneros y, poco satisfechos de la respuesta del chofer, procedieron a registrar el bus. Encontraron oculto en el interior del vehículo un cargamento de heroína cuyo precio en las calles se elevaba a 9 millones de dólares estadounidenses.El mismo día en el norte de Tayikistán, otro vehículo detenido por la policía en el camino de Dushanbe a Khudzhand transportaba 24 kilos. Y esto sucede a menudo en la ruta de la heroína que atraviesa Asia central.
Los decomisos ponen de manifiesto el creciente tráfico de drogas desde Afganistán. Tras la caída de los talibanes, la producción de opio en Afganistán ha acusado un incremento espectacular. En 2003 se estima que la cosecha de opio pudo alcanzar las 4.500 toneladas frente a 4.000 toneladas en 2002 y a su nivel máximo de 5.000 toneladas en 1999. Desde Afganistán hasta Rusia y Europa, pasando por Tayikistán, Kirguistán, Uzbekistán y Kazajstán, la ruta de la heroína se encuentra nuevamente en pleno auge, además de otras que pasan por Turkmenistán. Las Naciones Unidas estiman que el 80 por ciento de la heroína consumida en Europa occidental proviene de Afganistán y Pakistán. Sin embargo, buena parte permanece en la región para alimentar su propio mercado en constante crecimiento, hecho que según la Cruz Roja y la Media Luna Roja está acelerando la propagación del VIH/SIDA. La epidemia ha comenzado a causar estragos principalmente entre los consumidores de drogas inyectables que comparten las agujas. |
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| VIH/SIDA en la regiónLa prevalencia del VIH/SIDA en Asia central es una simple conjetura. Las pruebas y la supervisión son escasas o no existen. Incluso la transfusión de sangre no puede someterse a un control de detección del virus.
Sin embargo, en los últimos años, se ha observado un aumento escalofriante de casos de infección, las tasas oficiales se han triplicado, incluso cuadruplicado anualmente y, según se prevé, la situación seguirá empeorando. Hoy la magnitud de la epidemia en Asia central se asemeja a la del África subsahariana a comienzos de los años ochenta. Es evidente que para evitar una tragedia de grandes proporciones será necesario desplegar ingentes esfuerzos para combatir el VIH. La pobreza exacerba la amenaza. Más de una década después de la independencia, más del 80 por ciento de la población vive por debajo del nivel de pobreza en Tayikistán, y en Kirguistán la mitad, según cálculos del Banco Mundial. La mayoría de la gente pobre vive en las zonas rurales. |
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| Una frontera permeableEl río Panj discurre casi a todo lo largo de los 1.400 kilómetros de frontera que separan Tayikistán de Afganistán. La zona limítrofe es larga y permeable, escasamente poblada y montañosa permitiendo a los narcotraficantes actuar a su antojo. Una de las rutas más transitadas va de Khorog, la capital de Gorno Badakhshan, región autónoma de Tayikistán, a Osh, ciudad meridional kirguís que es un centro importante para los traficantes. Lo que ha ocurrido en estas ciudades y la propagación del VIH que han provocado las drogas sirve de reflexión y de advertencia.
La ubicación de Gorno Badakhshan hace que el importante papel que desempeña su capital en la ruta de la heroína no decaiga. Adyacente se encuentra una importante y creciente zona de adormideras, y el paso de Wakhan, una estrecha faja afgana entre Gorno Badakhshan y Pakistán, está repleto de drogas para Osh. Otro factor cuenta: Gorno Badakhshan es el rincón más pobre del país más pobre de la ex Unión Soviética. La crisis existente en la región autónoma no figura en las estadísticas oficiales. En Gorno Badakhshan hay oficialmente 23 personas afectadas por el VIH/SIDA. Bodurbet Bodurbekov, director del centro regional de VIH/SIDA, es el primero en admitir que la cifra dista muchode la realidad y afirma que es de diez a veinte veces más. Hay acuerdo en un solo punto: la necesidad de una acción preventiva de mayor envergadura. La Media Luna Roja de Tayikistán está atareada informando a los jóvenes, que constituyen el 43 por ciento de la población. Las campañas de información sobre el VIH están destinadas a las escuelas, universidades y mercados. Un grupo teatral se encarga de transmitir el mensaje en las escuelas a través de representaciones teatrales. |
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| Bomba de tiempoSegún las cifras transmitidas a la Cruz Roja Neerlandesa por directores de organizaciones nacionales, el número de consumidores de drogas en Tayikistán oscila entre 60.000 y 80.000 y entre 80.000 y 100.000 en Kirguistán. La provincia de Osh, en Kirguistán, cuenta con una gran proporción de drogadictos.
En Osh, se consigue heroína fácilmente; una dosis cuesta un dólar estadounidense. El crimen y la prostitución en constante aumento sirven para pagar el producto. Según cifras oficiales, hay 2.000 consumidores de drogas en la provincia de Osh, lo que para mayoría de las fuentes es una cifra absurda. Las abismales diferencias estadísticas son la norma en Asia central. Oficialmente. Kirguistán tiene 5.600 drogadictos. Sin embargo, la Comisión del Estado para el Control de Drogas, basándose en investigaciones científicas en dos regiones determinadas, sostiene que la cifra podría ser 100.000. Por consiguiente, ¿qué cabe decir con respecto al VIH? En cualquier parte de Asia central, la respuesta sólo puede ser especulativa. No existen controles para medirlo. La Media Luna Roja de Kirguistán afirma que el peligro es a todas luces evidente. El VIH es un factor que contribuye al aumento de la tuberculosis, la causa de muerte relacionada con el SIDA más común. En la provincia kirguís de Osh, hay actualmente 126,4 casos por 100.000 personas y hasta 147 en un distrito. ¿Osh puede estar amenazado por una bomba de tiempo? No sólo Osh, afirma el coordinador regional de la Juventud de la Sociedad Nacional, Nurgul Moldobaeva. “Todos los elementos para causar un desastre están reunidos. Pero la única forma de atajar el peligro es informar a la gente y asegurarse de que el mensaje sea comprendido”. |
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| Sensibilizar a los jóvenes, una prioridadApoyada por la Cruz Roja Neerlandesa en las provincias de Bishkek y Chuy, Issyk-Kul, Naryn y Talas y por la Cruz Roja Británica en Osh meridional, Jalal-Abad y Batken, la Media Luna Roja de Kirguistán tiene una sola prioridad: los jóvenes. En su labor de prevenir el consumo de drogas y dar información sobre el VIH y el SIDA, la Sociedad Nacional despliega actividades en escuelas y universidades, en las calles y a través de sus centros de jóvenes en todo el país. En el marco del proyecto también se distribuyen preservativos y se organizan concursos de preguntas y respuestas sobre el VIH. | ||
John Sparrow Delegado en misión en Asia central para la Cruz Roja Neerlandesa. |
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Un objetivo principal del MovimientoDesde la independencia en 1991, tras el desmoronamiento de la Unión Soviética, los cinco países situados en la encrucijada olvidada del Este y el Oeste han estado muy brevemente en el candelero geopolítico y luego han hecho cortas apariciones principalmente después del 11 de septiembre de 2001 en relación con los sucesos en Afganistán. Sin embargo hacen frente a ingentes amenazas en el ámbito humanitario. Con una población total de más de 50 millones de personas, Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán siguen luchando por salir de la crisis que acompaña la transición y lograr una nueva realidad. La pobreza sigue afectando a amplios sectores de la población, sin hablar de la falta de acceso a la salud y la educación. Las crecientes tasas de casos de tuberculosis y VIH/SIDA, la mortalidad materno-infantil y la recurrencia de las enfermedades infecciosas están causando considerables estragos, y existe un bajo nivel de conciencia de la salud pública. El agua potable escasea y el saneamiento es precario, lo que empeora la situación sanitaria general. Hoy en día, se corre el peligro de que la región sea relegada al olvido puesto que los imperativos políticos apuntan hacia otra dirección. La Cruz Roja Neerlandesa, junto con otros asociados del Movimiento, está determinada a que eso no suceda. Las redes de las bases de las Sociedades Nacionales de la Media Luna Roja de Asia central responden con celeridad cuando ocurre una emergencia pero también se empeñan en prevenir y aliviar el sufrimiento humano. Ayudan a las comunidades a reducir su vulnerabilidad a los peligros que les rodean, sensibilizando sobre la salud, elaborando planes de preparación para desastres, luchando por acabar con la discriminación y abogando en favor de las personas marginadas. Merecen todo nuestro respaldo. Jan Post, Director general de la Cruz Roja Neerlandesa |
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poderosa droga ‘crystal meth’ y el comportamiento de riesgo que provoca en sus consumidores podrían estar detrás del reciente aumento de prevalencia del VIH en la provincia de Cabo Occcidental, en Sudáfrica.
En un estudio sobre prevalencia de VIH, en 2002, en las nueve provincias del país, Cabo Occidental registró el 12% y las otras provincias entre el 16 y el 36,5%.
Mientras tanto, la prevalencia de VIH en Cabo Occidental asdendió al 15% en los últimos dos años. Algunos peritos relacionan este aumento a la popularidad de crystal meth, también conocida como tik, droga relativamente nueva, altamente adictiva y de fácil acceso.
Andreas Pluddemann, investigador de abuso de alcohol y drogas en el Consejo de Investigación Médica, recuerda que cuestiones esporádicas sobre tik comenzaron a llegar a las oficinas del Consejo Nacional Sudafricano de Abuso de Alcohol y Droga (SANCA), y al Centro de Asesoramiento de Droga en Ciudad del Cabo (CTDCC), hace tras años.
“Se descubrió que era metamfetamina de crystal, también conocido por tik, speed, ice, crystal meth, crystal, o ‘meta’. Y la forma cristalizada de metanfetamina, un estimulante frecuentemente usado como droga de fiesta”.
Los consumidores pueden fumar, esnifar o inyectarse la droga. Algunos de los efectos de la metanfetamina son la euforia, el aumento de energía, el insomnio, la agitación, la irritabilidad y, una vez que elimina las inhibiciones, eleva la confianza y la intensidad para el sexo.
Crystal meth en San Francisco
Steven Shoptaw, psicólogo de la Universidad de California, en Estados Unidos, estudió los efectos de la droga entre los homosexuales, en San Francisco y en Los Angeles, primer sitio donde crystal meth se hizo conocido, en los años 90.
Descubrió que entre los consumidores ocasionales, la tasa de prevalencia de VIH era del 25%; entre los dependientes crónicos subía al 40%; entre los dependientes externos, 60% eran VIH+; y entre los que ya contaban con cuidados casi del 90% eran VIH+.
A pesar de que un estudio entre gays americanos no tenía necesariamente mucho que ver con la situación en Sudáfrica, el MRC aconsejó, recientemente, a los centros de tratamiento de abuso de droga en Ciudad del Cabo hacer test de VIH a los usuarios de crystal meth.
Ciudad del Cabo, capital del tik
El CTDCC reveló que, en 2002, menos del 1% de sus clientes mencionaron crystal meth como droga de primera elección. En 2003, 5%. A mediados de 2004, un tercio. Y ahora, crystal meth supera a la heroína en popularidad.
El director Grant Jardine dice que nunca había registrado una adicción tan rápida a una droga, ni en el caso de la heroína.
Más del 50 por ciento de los clientes del CTDCC usan ahora tik como su droga principal, mientras que el 25% citan la heroína.
La rápida penetración de la droga se atribuya al hecho de ser barata, cerca de cuatro dólares por gramo, y sus efectos pueden llegar a durar hasta tres días.
Según Jardine, cuando los dependientes, hombres y mujeres, no tienen dinero para una dosis, el robo o el sexo comercial son las opciones.
Menores dependientes
Lo más alarmante es que crystal meth atrae a menores en edad escolar, algunos con 10 años.
Jody Smith, 14 años, presentable y elocuente, se encuentra en el noveno curso y “adora” las matemáticas. Ella es la imagen de la hija que todos los padres desearían tener, pero comenzó a consumir crystal meth hace casi 10 meses.
“Tan sólo pasó, yo no planeé usar tik”, dice. “Yo y algunas amigas, un día, andábamos por las aulas y estábamos aburridas, reunimos nuestro dinero y decidimos comprar tik. Habíamos oido hablar de él en la escuela y sólo queríamos probar”.
La droga es generalmente vendida en sobrecitos transparentes. El grupo de Smith compró dos. Un mes después, su prima sugirió que intentasen de nuevo.
“Tomamos la droga otra vez, poco tiempo después pasó a dos y después a tres y cuatro sobres, pero era la sensación era buena, porque me daba mucha energía”, contó.
Si una prima no la hubiese delatado, Smith admite que aún estaría a consumiendo la droga. Ella vive con sus abuelos, porque su madre trabaja lejos de casa y sólo lo supo su padre, en mayo, después de que sus abuelos le hubiesen contado el problema.
“En cierta manera, agradezco que lo hayan descubierto. He venido aquí a SANCA desde mayo y ya no necesito venir más con mi padre”, cuenta Smith.
Según datos del Consejo de Investigación Médica, en la primera mitad de 2005 la edad media de los pacientes que mencionaban el tik como su principal droga era de 21 años; el 76% eran hombres; el 92% mestizos; 7% blancos; 0,5% indianos o asiáticos, y 0,5% negros.
Casi el 50% de los pacientes son menores de 20 años, aunque las edades rondaban entre los 12 y los 53 años.
Por staff writer
- Una disminución en sus calificaciones
- Poco rendimiento académico
- Cambio de humor
- Deshonesto sobre su paradero
- Deshonesto sobre muchas cosas
- Uso temprano del cigarrillo
- Desafió hacia los padres
- Ojos rojos, húmedos o con apariencia brillante
- Tiene amigos delincuentes
- Llega a altas horas de la noche
- Rechazo de los valores familiares
- Se ha encontrado drogas o parafernalia en el joven
- Desaparición de dinero o pertenencias
- Defensivo sobre su uso de drogasComportamiento antisocial
Aparenta tener amigos que utilizan drogas
Con frecuencia dibuja hojas de marihuana, drogas o símbolos de drogas
Pocos padres quieren creer que su hijo o hija usa drogas y/o alcohol, pero la realidad es que muchos jóvenes experimentan con estas substancias. Algunos solo prueban las drogas y paran, otros controlan su uso de substancias ilegales con cierto logro, y otros caen en una adicción absoluta que controla sus, frecuentemente, cortas vidas.
Algunos jóvenes son más vulnerables que otros a trastornos adictivos. Jóvenes quienes tienen un historial familiar de abuso de drogas se encuentra en “mayor riesgo”. Los jóvenes con antecedentes de problemas de comportamiento o académico en la escuela son más propensos a tener dificultades adictivas, pero los problemas con drogas o alcohol le pueden ocurrir a cualquier persona. Nosotros sabemos que muchas personas sin historial familiar de alcoholismo llegan a presentar serias dificultades relacionadas con el alcohol. Trastornos adictivos usualmente inician con el uso del cigarrillo, seguido por marihuana o alcohol. Algunos jóvenes quienes continúan buscando otras experiencias de “alteración moderada” desarrollan una preferencia por estimulantes (metanfetaminas, cristal, speed), otros gustan de substancias que paralizan sus sentimientos (narcóticos), mientras otros prefieren alucinógenos (LSD, etc). Muchos jóvenes llegan a cautivarse de tal manera con esta cultura adictiva que utiliza cualquier droga que este disponible.
Muchos profesionales consideran los trastornos adictivos como una condición médica progresiva que continua convirtiéndose en algo más problemático al menos de que sea tratado efectivamente. Así como otros problemas de salud, reconocer el problema temprano es casi siempre lo mejor.
Por qué se utilizan las drogas y alcohol?
La respuesta sencilla es que las drogas (incluyendo alcohol) alteran las percepciones de la realidad en maneras que usualmente se siente placenteras. El uso de drogas y alcohol puede temporalmente satisfacer las necesidades emocionales o sociales para algunos jóvenes consternados o afligidos. Muchos jóvenes usan las drogas como un arma que se puede utilizar para muchas cosas. Se usan para relajarse, placer, socializar, eludir dolor emocional, una manera de olvidar los problemas, satisfacer curiosidades, evitar alejamiento de amigos, encontrar excitación, sentirse parte de un grupo; ayudar para dormir, despertar, enfrentar los fracasos, quitar el aburrimiento, y/o simplemente para fastidiar a sus padres. Algunas personas, como mencionamos anteriormente, parecen ser genéticamente o biológicamente programados para trastornos adictivos.
Si se encuentran drogas o alcohol – ¿Qué pueden hacer los padres?
No hay una respuesta sencilla de cómo enfrentar o tratar el uso de drogas o alcohol. Una discusión directa con su hijo o hija puede ser la mejor manera de comenzar. Usted pudiera buscar el consejo de alguien con quien confía - posiblemente un amigo cercano, consejero escolar o el clero.
Si usted descubrió que su hijo o hija fuma marihuana o toma alcohol, es muy importante que no reaccione exageradamente. Los cigarros, marihuana y alcohol son usualmente considerados “drogas de inicio” que llevan a un uso mas serio de drogas, pero también son substancias que pueden reflejar la experimentación común que caracteriza a los jóvenes. Recuerde que un verdadero uso experimental es breve y que uso continuo aun sabiendo las consecuencias de sus padres usualmente refleja que este abuso se ha convertido en un problema serio. Si usted se siente absolutamente seguro que su hijo o hija solo ha “experimentado” y no continuara, usted tendrá que hacer un poco mas que aclarar su posición sobre abstinencia de drogas, determinar consecuencias firmes a corto plazo y vigilar su comportamiento por medio de observación y pruebas de consumo de drogas. Sin embargo ponga atención a su propia tendencia de rechazar o negar la existencia de un problema.
Cuando una persona joven ha comenzado a usar metanfetaminas, cocaína, o cualquier estupefaciente conocido como opiates opiáceos, los padres necesitan buscar ayuda profesional rápidamente debido a que estas son altamente adictivas. Ciertamente se recomienda realizar pruebas de consumo de drogas en el hogar, pero es prudente y extremadamente importante consultar con un profesional de abuso de drogas para descubrir si su hijo o hija esta utilizando estas drogas altamente adictivas.
Muchos jóvenes han usado drogas por varios años antes de que sus padres se den cuenta de la extensión de su uso. Cuando considere la gravedad de la situación, examine asuntos como por ejemplo como se desenvuelve en la escuela, con las amistades, comunicación familiar, su deseo de seguir las reglas familiares y su deseo por tomar riesgos. Si su joven esta muy envuelto en el abuso de drogas o tiene otras preocupaciones emocionales, académicas o de comportamiento, la opción mas segura es una consultación inmediata con un profesional de salud mental y adicción o abuso de drogas.
Si usted sabe que el problema es serio
- Este no es el momento de ser débil. No reaccione exageradamente y no pierda el control, pero su joven necesita un mensaje firme de que el uso de drogas y alcohol no es aceptable.
- Usted se puede beneficiar de un grupo de apoyo para padres de familia. Considere reunirse con Padres Anónimos Parents Anonymous o Alanon.
- Conozca más sobre las drogas más conocidas, cuales son sus efectos y los síntomas que tendrá en su adolescente si se esta utilizando droga.
- Hable con su joven. No le dé un sermón, hable con claridad y mantenga su mensaje corto y al punto. Sea abierto a comunicarse con su joven.
- Conozca a su adolescente mejor. Descubra como el o ella se ve a si mismo, que es lo que quiere de la vida y que es importante. Descubra cual es el efecto que tienen las drogas en el o ella. Pase tiempo con su hijo o hija en actividades familiares o de recreación.
- Aprenda los nombres, direcciones y números telefónicos de los amigos de su joven. Conozca a sus amistades si es posible. Forme una relación con los padres de los amigos de su joven. Manténganse en contacto. No se desanime si otros padres no comparten su preocupación por el abuso de drogas.<
- Verifique el paradero de su joven regularmente. No se sorprenda si descubre que otro padre de familia este compartiendo drogas con ellos, permitiendo el uso de drogas en fiestas, o si les esta dando drogas o alcohol a los jóvenes. Si usted descubre que alguno de los amigos de su hijo esta involucrado en drogas, no guarde esto como un secreto hacia los padres del menor, considere que usted posiblemente se sienta saboteado si alguien esconde esta información de usted.
- Utilice métodos de disciplina que sean efectivos. Limite o elimine el uso del carro, quítele el teléfono celular o beeper y limite el tiempo libre del menor al menos que se comprometa a estar “limpio y sobrio”. Mantenga límites claros, firmes y razonables. Sea firme.
- Si su hijo o hija dice que quiere invitar a alguna de sus amistades a pasar la noche en su casa sleep-over, verifique con el otro padre de familia para asegurarse que tiene permiso. Si su joven quiere pasar la noche en casa de sus amistades, verifique que el otro padre de familia va a estar en casa y determine si tiene la misma hora de ir a dormir, así como también los valores y expectativas que tiene usted. Los jóvenes usualmente eligen casas donde los padres están ausentes en la noche para hacer fiestas con alcohol y drogas.
- Obtenga un “caller id” identificador de llamadas y “anonymous call rejection” rechazo de llamadas anónimas en la línea telefónica que su joven usa. Si usted le pide que avise de su paradero cuando sale de la casa exíjale que le hable un teléfono regular y no un celular para que el lugar aparezca en su identificador de llamadas. Se recomienda que también tenga el identificador de llamadas y rechazo de llamadas anónimas en la línea telefónica principal de su casa.
- Considere seriamente animar a su hijo o hija en participar en un programa de auto ayuda de doce pasos como los grupos de A.A. o N.A.(grupo de jóvenes) o un grupo de apoyo ofrecido por el departamento de consejeria de la escuela. Asista con ellos o que los acompañen un amigo o pariente para que no se sientan incómodos.
- Si otros miembros de su familia tienen un problema con el alcohol, abuso de medicamentos o uso de drogas ilegales, es importante que enfrente estos problemas al mismo tiempo que el uso de drogas de su hijo o hija.
- Los jóvenes que enfrenta el abuso de drogas necesitan evitar las personas, lugares o eventos que están asociados con este uso. Es extremadamente improbable que su joven se mantenga sorbió si asisten a fiestas sin supervisión donde estén disponibles drogas o alcohol.
- Controle o remueva bebidas alcohólicas de su hogar si se ha reconocido este como un problema. Ayude al joven a involucrarse en actividades sobrias. Lea nuevamente el punto 14, es importante.
- Averigüe de donde obtiene el dinero para comprar drogas o alcohol. Si es de su tarjeta de débito, cartera o bolsillo manténgalos alejados del joven. Piense sobre la cantidad de dinero que le da a su hijo o hija para gastar de almuerzo, gasolina, etcétera. No se sorprenda si descubre que le esta robando a usted u otros en la casa para financiar su uso de drogas o alcohol.
- Use una prueba casera de drogas para ayudarle a monitorear su consumo. Familiarícese sobre como se puede “falsificar” un examen de drogas sin ser delatado. Es mejor que se colecte una prueba de orín temprano por la mañana para poder detectar mejor la presencia de drogas. Las pruebas caseras de drogas tienen la gran ventaja de permitir un resultado inmediato. Asegúrese de vigilar como se colecta el orín para que su joven no tenga la oportunidad de diluirlo, contaminar o cambiarlo.
- Si no se supervisa el uso de drogas usualmente puede incrementar en frecuencia e intensidad. Usted puede anticipar que el tipo de drogas que consume pueden llegar a ser más potente. Usted puede utilizar una prueba casera de drogas para monitorear los cambios en el tipo de drogas que se están consumiendo y puede obtener un examen de “cantidad” de un laboratorio para determinar si la cantidad de drogas en el cuerpo de la persona ha incrementado o disminuido con el tiempo.
- Si usted decide trabajar con un profesional para recibir consejeria, verifique las credenciales y experiencia del terapeuta. La mayoría de consejeros, psicólogos y psiquiatras no tienen la experiencia específica en abuso de drogas. Ellos incluso podrían empeorar el problema al tratar los problemas equivocados. Muchos profesionales sobre el abuso de drogas son miembros del NAADAC, una asociación profesional, mientras que los psicólogos con experiencia específica en adicciones tienen que ser acreditados por el Colegio Americano de Psicología Profesional American College of Professional Psychology. Usted se debe asegurar que el profesional que ha seleccionado sea certificado o con licencia de consejero, psicólogo, o psiquiatra. Verifique con la Comisión Estatal o Regional de Médicos de Comportamiento Board of Behavioral Health Examiners, Comisión de Médicos Psicológicos Board of Psychologist Examiners, o con la Comisión de Médicos Board of Medical Examiners.
- Si el problema es serio, busque un grupo de consejeria que cuente con la experiencia en términos de efectividad con Grupos Intensivos Pacientes no Hospitalizados “Intensive Outpatient Groups“ posiblemente sea el método más eficiente de tratamiento no hospitalizado. Insista que como padres se les permita estar activamente involucrados en el proceso de tratamiento.
Síntomas de Uso de Drogas
Marihuana – ojos rojos, disminución en concentración, somnolencia, hablar en exceso, risa, hambre, euforia, relajado, comportamiento desorientado y cambios dramáticos en su estilo de vida.
Alcohol – intoxicación, ojos húmedos, cambios de humor, habla incomprensible, caminado inestable y perdida de apetito.
Cocaína – Ojos brillantes y con mirada fija, excitación, euforia, pulso alto, presión sanguínea alta, agitación, insomnio, pérdida de apetito, cambio dramático de ánimo o humor y fluido nasal.
Metanfetamina - Pupilas dilatadas, ojos brillantes, excitación, estado de alerta, hablar en exceso, pulso rápido y presión sanguínea alta, ansiedad, insomnio, perdida de apetito, confusión, paranoia y sudar en exceso.
Depresivo – Pupilas encogidas, respiración y pulso lento, habla confusa, desorientación y comportamiento como una persona intoxicada (alcoholizada).
GHB – Intoxicación, incremento de energía, comportamiento afectuoso y juguetón, perdida de coordinación, perdida del reflejo nauseoso, perdida de inhibición.
PCP – (Fenciclidina o Polvo de Ángel) – Ojos desorbitados, alucinaciones, percepción pobre del tiempo y distancia, paranoia, irritabilidad, pánico, confusión, ansiedad, habla incomprensible y perdida de memoria. Puede estar soñoliento o hiperactivo; coordinación deteriorada.
LSD - (Lysergic Acid Diethylamide o Acido, hojas de vidrio, cubitos de azúcar) Pupilas dilatadas, alucinaciones, percepción pobre del tiempo y distancia, el estado de animo puede estar alterado y experimentar pánico, confusión y ansiedad.
Narcóticos - Pupilas de alfiler, euforia, somnolencia, inclinación de cabeza, respiración lenta y apatía.
Inhalantes - ojos “locos”, pupilas dilatadas, psicosis, paranoia, acciones violentas, pintura en la cara, perdida de memoria y olor a pegamento o pintura.
Esteroides - Irritabilidad, excitación, ansiedad, coraje, posiblemente pánico, depresión, poca concentración y habilidad de atención, insomnio, cara y/o cuerpo hinchado, granitos/espinillas en la cara y espalda, y incremento de músculos.
Opciones de Intervención
Consejeria Familiar o Individual – Usualmente una vez por semana – es buena para tratar con problemas familiares o personales que acompañan el abuso de drogas, pero no es muy eficiente para obtener la habilidad de dejar la adicción. Seleccione un terapeuta con una sólida experiencia en el tratamiento de abuso de drogas, de lo contrario podría tratar con los problemas equivocados.
Terapia de Grupo – Usualmente una vez por semana de 60 a 90 minutos. Buena para educación de drogas, obtener la capacidad para mantenerse sobrio y enfrentar los problemas emocionales relacionados con abuso de drogas y adición.
A.A., N.A., C.A. (Programa de Doce Pasos) - Este se cree que es la única y mejor ayuda que se pueda recibir para mantenerse sobrio. Nuevos miembros deben asistir a varias reuniones por semana y necesitan obtener un patrocinador.
Pruebas de Detección de Drogas – Se recomienda para 1) determinar los tipos y cantidades de drogas usadas, 2) darle al dependiente otra razón para no seguir utilizando, 3) permitirle a los padres y terapeutas saber si la intervención esta funcionando. Las pruebas de drogas no deben ser utilizadas como una intervención sin el apoyo de un psicoterapeuta.
Programa de Pacientes no Hospitalizados - Terapia de grupo de una a cuatro horas al día y educación sobre el uso de drogas hasta cinco veces por semana. Los programas usualmente son amplios y efectivos si logra que su hijo o hija participe.
Tratamientos Orientados en la Naturaleza (Wilderness Oriented Treatment) – Estos son programas intensivos donde los jóvenes residen en un lugar remoto que combina elementos para construir su confianza con experiencias poco comunes que incluyen educación, consejeria y terapia de grupo. Es necesario un seguimiento en casa con un programa terapéutico. Si las drogas y el alcohol son un serio problema trate de encontrar un programa con una orientación firme de los 12 pasos.
Internado/Programas Residenciales – Muchas internados tradicionales están repletos con jóvenes que reciben poco o no ayuda con el problema y usualmente se empeora. Programas residenciales de tratamiento e internados especializados usualmente tienen gran éxito pero asegúrese de hablar con varios jóvenes que se graduaron del programa para saber la calidad del mismo. Tome en cuenta que el trabajo principal de los consejeros de admisión de cada programa es “vender el programa”.
Hospitales de Psiquiatría – Buenos para estabilizar el joven si la adicción es severa o el cliente esta muy deprimido o suicida. Programas de hospitalización de corto plazo deben ser combinados con un programa intensivo sin hospitalización para mejorar su efectividad. Si usted ingresa a su hijo o hija asegúrese que el psiquiatra tenga una sólida experiencia en el tratamiento de adiciones ya que la mayoría no lo tienen.
Cosas en las cuales poner atención<
Papeles enrollados
Material de hojas secas con un olor a musgo
Pipas, latas de aluminio o metal u otro aparato para fumar (usualmente con residuo pegajoso o seco de color café)
Tubos o pipas de metal con un residuo de color café
Píldoras o capsulas sin explicación<
Polvo blanco
Navajas para rasurar
Probetas de vidrio
Popotes o pajillas, billetes enrollados, barriles de bolígrafos vacíos
Jeringas, marcas de piquetes en el cuerpo
Pedacitos de papel cuadrado o calcomanías (posiblemente envueltos en papel aluminio)
Olor a gas, pegamento u otro producto de petróleo
Contenedores de aerosol llenos sin la tapita de propulsión
Botellas de bebidas alcohólicas vacías o no
Recursos Potenciales
Profesionales médicos especialmente entrenados para tratar el abuso de drogas y adolescentes y niños (incluyendo psicólogos, trabajadores sociales, consejeros o psiquiatras)
Trabajadores sociales, consejeros o psicólogos
Su doctor familiar o pediatra
Su ministro, pastor o padre
Grupos de auto-ayuda como Alcohólicos Anónimos, Narcóticos Anónimos, Cocaína Anónimos o programas de doce-pasos.
Programas de apoyo para padres de familia
Su compañía de seguro medico(busque servicios de ayuda mental del comportamiento o desordenes nerviosos)
Programas de ayuda del abuso de drogas disponibles en su comunidad que se encuentran en las páginas amarillas del directorio telefónico.
Servicios comunitarios y de referencia
El oficial de probación de su hijo (si es que tiene uno)
Programas de prevención en su municipio
Programas de la corte juvenil
Autores, en orden de contribución:
Mark Rohde, Ph.D.
Beth Keen, Ph.D.
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Traducción Fátima Rivas
El narcotráfico se ha convertido, en los últimos años, en el principal flagelo de América latina. El dato duro, manejado continuamente por los medios a nivel mundial, es el de que su mercado más importante se encuentra situado en los estados unidos de Norteamérica. Así también, que los centros productores de mayor dimensión de su materia prima, están situados en América latina. El corredor por excelencia para acercar el producto a dicho mercado es, necesariamente, la América latina. Los sembradíos que han cobrado relevancia mundial son los de Colombia y México, aun cuando Asia y áfrica son productores que no van a la zaga. De hecho, el comercio original masivo, se dio como resultado de las guerras sostenidas por la unión americana en el sudeste asiático, particularmente la de Viet Nam, en la que la afición por las drogas por parte de sus tropas fue fomentada desde el Pentágono. Con la retirada periódica de esas tropas se fue configurando su centro de mayor consumo en las principales ciudades norteamericanas. Fue el marco de la guerra el que doto de infraestructura productiva y comercial al consumo de las drogas.
Las guerras fueron dándose por concluidas pero sus secuelas dejaron, entre otras herencias, un poderoso mercado de consumo en la unión americana, que busco alternativas de abastecimiento en lugares más cercanos, situados al sur del continente. Curiosamente, pareció darse un trueque de los cultivos de café colombiano con el cultivo de café vietnamita y más producción de mariguana y amapola en Colombia con la disminución de esos cultivos en Viet Nam. Eran los preludios de la globalización económica.[1]
La persecución oficial del tráfico de enervantes propicio la elevación de sus costos y de sus precios de consumo y atrajo la formación de carteles capaces de eludir los cercos oficiales de persecución, atrajo a los pequeños productores agrícolas y sedujo a autoridades encargadas de su control para obtener dividendos económicos importantes a partir de su complicidad.
El resultado visible fue la proliferación de drogadictos en la unión americana, que abarco no únicamente a los retornados de las guerras sino a capas importantes de la población, particularmente a jóvenes adolescentes en edad escolar y universitaria. Los centros educativos se convirtieron rápidamente en centros de consumo de enervantes así como los barrios populares de casi todas las ciudades de la unión americana.
Dialécticamente, en la medida en la que se incrementaban los controles sobre la producción, industrialización y tráfico de estupefacientes, se incrementaban también los grupos organizados para eludir esos controles. Los carteles de la droga empezaron un despunte que, a la fecha, los convierte en uno de los agentes económicos más poderosos del planeta. Algunos gobiernos, paradójicamente no los de los países consumidores situados en Europa y América, sino los de países principalmente productores, como México y Colombia, declararon un estado de guerra oficial en contra de estos carteles, involucrando en su combate ya no solo a las fuerzas de seguridad especificas para esas tareas sino fundamentalmente a sus ejércitos nacionales.
El enfrentamiento cobro entonces las características de las guerras libradas en la antigüedad contra fuerzas invasoras y particularmente, dado que su principal desarrollo ha sido dentro de sus territorios nacionales, asume cada vez más las características de las guerras internas libradas mediante revoluciones y luchas sangrientas que han dilucidado el control del poder político.[2]
Aun cuando es claro que los carteles de la droga no han armado sus propios ejércitos para alcanzar el poder político, el poder político se ha erosionado considerablemente en un desgaste constante de sus fuerzas de coerción en este enfrentamiento. [3]Si se tratara de una simple guerra, librada por otras razones, las posibilidades de victoria de las fuerzas gubernamentales aparecen cada día más lejanas. Paradójicamente una de las herramientas más utilizada en las guerras convencionales, el espionaje y la contrainteligencia, no ha podido ser usada por los gobiernos para perseguir a las fuerzas del narcotráfico, en contrario, el narcotráfico ha logrado penetrar a las fuerzas de seguridad, a las autoridades de todo tipo y al mismo ejército.
En una conclusión preliminar, se advierte que, dada la asimetría entre las economías de USA y las de América latina, y dejando de lado, por el momento, consideraciones de orden moral, el problema del narcotráfico resulta de dimensiones enormes en la economía norteamericana, dañando a su sociedad y a los gastos que ella enfrenta para consumir y combatir el flagelo.
En contrario, en el resto de América, dadas las condiciones de pobreza y pobreza extrema en las que la sumerge su modelo de organización social, constituye, para algunas regiones, la mayor posibilidad de supervivencia y el aseguramiento del sustento cotidiano.
La derrama económica de estos gigantescos negocios derivados del blanqueo de recursos provenientes del narcotráfico, permiten la salida a flote de industrias y sobre todo, de servicios derivados de esta industria de primer orden.
Es un secreto a voces que el enfrentamiento con relativo éxito de la enorme crisis causada al interior del sistema financiero mundial ha pegado con un impacto menor en países que han logrado compensar las pérdidas financieras con el blanqueo de activos provenientes del narcotráfico. Siguiendo en la línea de ese primer análisis, la conclusión es que aun cuando constituyen dos caras de la misma moneda, es muy diferente el problema causado por la drogadicción y la causa misma de esta, en las sociedades estadunidense y en las de América latina.
Pero, así como las consecuencias de la drogadicción son mayores en el sistema económico como tal en el imperio, el enfrentamiento social y las repercusiones políticas derivadas de ese enfrentamiento son muchísimo mayores en América latina, al asumir sus gobiernos las características de una guerra nacional que arroja diariamente una secuela gigantesca de espantosas muertes. Al igual que en la época de la guerra tiria, en donde los colosos de los sistemas sociales no se enfrentaron directamente con las armas, sino que realizaron sus pulsos fuera de sus fronteras (en el sudeste asiático y Centroamérica, fundamentalmente), así, los niveles de inseguridad son infinitamente mayores en América latina que en USA. Y las repercusiones políticas, intangibles en USA, cobran cada vez mayor relevancia en América latina.
¿A quién puede interesar más el combate del narcotráfico?
Habría que separar necesariamente el interés de su combate en uno y otro de los lados mencionados. Es evidente que la drogadicción, como tal, es más preocupante en el imperio. Es evidente también que las matanzas derivadas de su combate, son casi únicas y más preocupantes en la América latina. Así también, es mas preocupante la consolidación política de sus estados, que se encuentran constantemente amenazados y desde diferentes vías.
En ese tenor, aparece como cuasi natural que el centro del combate en América latina no puede ser prioritario en cuanto al cultivo, producción, industrialización y tráfico de drogas, cuestión que si es prioritaria para el imperio, sino en la disolución de los grupos armados que los protegen. En ese sentido, para desarmarlos de manera inteligente, no es descabellado pensar en la legalización del consumo de las drogas, bajo condiciones específicas perfectamente marcadas por la ley.
Una simple mirada a lo que ocurre en el imperio da la impresión que, de hecho, en el territorio norteamericano, el consumo y tráfico de drogas es legal, [5]
En toda esta historia, ¿cuáles son los datos de los carteles aprehendidos en territorio norteamericano? ¿Cuántos capos de la droga estadunidenses guardan prisión en sus cárceles? ¿Cuál es el informe de lavado de dinero que se realiza en el sistema financiero estadunidense por los gigantescos negocios de la droga? ¿Por qué les preocupa tanto que funcionarios no estadunidenses realicen un blanqueo ridículo de fondos públicos en su sistema(el caso Portillo en Guatemala) y no les preocupa en lo más mínimo el gigantesco blanqueo que realizan los capos de la droga en ese mismo sistema?
Autor:
Dr. Carlos E. López García
[1] Artículo principal: narcotráfico en México Históricamente, los cárteles colombianos han dominado el tráfico de drogas. Durante la década de 1980 y principios de 1990, el narcotraficante colombiano Pablo Escobar fue el mayor exportador de drogas del mundo, debido principalmente a las alianzas que formó con otras organizaciones criminales alrededor del mundo. Cuando los esfuerzos por detener el tráfico de drogas en el Sur de Florida y en el Caribe dieron resultados, las organizaciones colombianas comenzaron a formar alianzas con los narcotraficantes radicados en México, con el fin de transportar cocaína hacia Estados Unidos utilizando a México como vía de contacto. Esto se logró sin mucha dificultad debido a que México había sido, durante mucho tiempo, productor de heroína y mariguana, además de que los traficantes de drogas de México ya tenían establecida toda una infraestructura que sirvió inmediatamente a los intereses de los traficantes colombianos. Ya para mediados de la década de 1980, las organizaciones radicadas en México habían conseguido suficiente confiabilidad y desarrollo para el tráfico de drogas procedente de Colombia. Inicialmente, las pandillas mexicanas recibían pagos en efectivo por los servicios de transporte de drogas, pero a finales de la década de 1990, las organizaciones de transporte mexicanas y los traficantes de drogas colombianos comenzaron a acordar la paga de sus servicios mediante pagos en especie. Generalmente se acordaba pagar a los traficantes mexicanos porcentajes que variaban entre un 35 y un 50% de cada envío de cocaína. Estos acuerdos ocasionaron que las organizaciones mexicanas que inicialmente solo se dedicaban al transporte y distribución de drogas, comenzaran a convertirse en traficantes. Actualmente, los cárteles de Sinaloa y del Golfo se han hecho cargo de tráfico de cocaína desde Colombia al mercado mundial. México, además de ser uno de los principales países de tránsito de drogas, es también el mayor productor de mariguana y uno de los principales proveedores de metanfetaminas a Estados Unidos. También es uno de los principales productores de heroína del mundo, la cual se distribuye principalmente en Estados Unidos.11 Los cárteles de drogas mexicanos controlan aproximadamente un 70% del tráfico de drogas que entra de manera ilegal a Estados Unidos. El departamento de Estado de los Estados Unidos estima que el 90% del tráfico de cocaína que entra a ese país transita por una ruta originada en Colombia y que cruza por México, y que tal situación genera ganancias de entre $13.6 y $48.4 millardos de dólares anualmente. Igualmente, los cárteles de drogas mexicanos han aumentado el tráfico ilegal de dinero de regreso a México, producto de la venta de drogas, mejorando además las maniobras de transporte por vía terrestre, probablemente debido a la eficacia del monitoreo en las transferencias de dinero electrónicas por parte del lado estadounidense.
[2] El conflicto Si bien son muchos los factores que han contribuido a la escalada de la violencia, los analistas de seguridad de la Ciudad de México atribuyen como origen de tal aumento de violencia a la terminación del arreglo implícito existente entre los traficantes de drogas y los gobiernos locales controlados por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), quien perdió su hegemonía política a finales de los años ochenta. Las confrontaciones entre cárteles rivales empezaron de lleno después del arresto de Miguel Ángel Félix Gallardo en 1989, quien controlaba el negocio de la cocaína en México.20 Hubo una disminución en la intensidad de la violencia durante el final de la década de 1990 pero la violencia ha empeorado de manera consistente desde el año 2000. Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 el trasiego de drogas hacia los Estados Unidos por los cárteles mexicanos se hizo muy difícil gracias a que la nación estadounidense sella sus fronteras y refuerza y controla cualquier intento de paso de criminales, tráfico de estupefacientes y cacería de terroristas hacia su país. Ésta situación hizo que parte de la droga que se producía en México o la traída desde Sudamérica, al no poder introducirla en Estados Unidos, comienza de manera obligada a tratar de distribuirse y venderse en territorio mexicano, haciendo que, México que tradicionalmente era un país de paso de drogas, lo obliga a convertirse en un país consumidor de drogas21 debido a que en décadas pasadas, sólo una minoría identificada era consumidora, mientras que en la actualidad la juventud es el principal objetivo para hacerles adictos ofreciéndoles dosis gratuitas para que una vez cautivos de su consumo, tengan asegurado el mercado. El ex presidente Vicente Fox envió durante su mandato pequeños números de tropas a Nuevo Laredo, en la frontera de México con Estados Unidos, para pelear contra los cárteles, logrando apenas algunos efectos. Se estima que aproximadamente 110 personas murieron en Nuevo Laredo solo durante el período de agosto a enero de 2005 como consecuencia de la lucha entre los cárteles del Golfo y Sinaloa. En 2005 hubo un aumento de la violencia al tratarse de establecer un cártel en el estado de Michoacán. Aunque la violencia entre los cárteles inició mucho antes de que comenzara la guerra, el gobierno mantuvo una actitud pasiva en general con la violencia de los cárteles durante el decenio de 1990 y principios del año 2000. Esta situación cambió el 11 de diciembre de 2006, cuando el nuevo Presidente electo Felipe Calderón envió 6,500 tropas federales a Michoacán para frenar la violencia generada en esa entidad. Esta acción es considerada el primer enfrentamiento directo contra la violencia generada por los carteles, y es generalmente considerada el inicio de la guerra entre el gobierno mexicano y los cárteles de drogas. Con el paso del tiempo, el Presidente Calderón continuó incrementando su campaña anti-drogas, llegando a envolver directamente a 45,000 efectivos además de las fuerzas policiacas federales y locales. Sin embargo, un factor limitante a la efectividad de la campaña, es la perduración de la impunidad y la corrupción de varios funcionarios públicos. Se ha reportado que los cárteles usan armas como ametralladora de alto poder, bazucas e incluso granadas de fragmentación. Tanto autoridades estadounidenses como mexicanas reconocen que México es la ruta principal por la que transita la cocaína y otras drogas hechas en México que tienen como destino Estados Unidos, y que Colombia es donde crecen la mayoría de las plantas de coca para ser éstas procesadas y enviadas a México a través de Centroamérica El Ejército Mexicano está usando puntos de revisión, vehículos armados y blindados, helicópteros armados y navíos en sus operativos. La ofensiva militar realizada por Calderón ha sido la más grande desde inicios del conflicto.
[3] Efectos El sábado 13 de Septiembre de 2008 aparecen en las primeras planas mexicanas uno de los mayores asesinatos en serie donde aparecen 24 muertos en el municipio de Ocoyoacac, en el Estado de México todos y cada uno con el tiro de gracia según investigaciones de su momento aún no se determinaban las causas y relaciones con el narco en dichos asesinatos, sin embargo, posteriormente se determinó que eran ciudadanos que revelaron información contra el narco y por ello sus ejecuciones Felipe Calderón y su gobierno dicen estar combatiendo fuertemente al narcotráfico especialmente en el estado de Michoacán, pero también hay operativos puestos en marcha en Jalisco y Guerrero. El 14 de diciembre de 2006, Eugenio Elorduy, gobernador de Baja California, anunció un operativo similar en su estado con la cooperación entre el gobierno federal y el estatal. Este operativo comenzó en diciembre de 2006 en la ciudad fronteriza de Tijuana. Al comienzo de 2007, estos operativos se extendieron a los estados que conforman el triángulo dorado: Chihuahua, Durango y Sinaloa. El 19 de Marzo de 2010, un enfrentamiento entre sicarios, dejó muertos a dos estudiantes de posgrado del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey que en un principio fueron signados como sicarios de algún cártel del narcotráfico mexicano, sin embargo, posteriormente, el rector de tal universidad mexicana determinó que se trató de simples estudiantes de dicha institución que fallecieron en medio de una balacera vinculada con el narcotráfico donde no tenían relación alguna, la comunidad estudiantil se solidarizó con sus deudos. La PGR afirma que 9 de cada 10 víctimas son miembros del crimen organizado,42 esto sugiere que el 10% de las víctimas aproximadamente, son personas sin relación al crimen organizado o cárteles. El conflicto está presente en todo el país, incluyendo estados como Hidalgo,43 Aguascalientes,44 o Tabasco,45 , a los que no se ubicaba entre los territorios más activos del narco. Los estados que más han sufrido por la violencia entre el narcotráfico y las fuerzas armadas son Chihuahua —particularmente Ciudad Juárez—, Sinaloa, Michoacán, Nuevo León, Guerrero y Tamaulipas. En febrero de 2007, el gobierno federal extendió estos operativos a dos estados más: Nuevo León y Tamaulipas. En respuesta a estos operativos, el crimen organizado trató de asesinar al diputado federal de Nuevo Laredo, Tamaulipas. El 16 de diciembre de 2009, elementos de la infantería de marina se enfrentaron en Cuernavaca, Morelos a sicarios de los Beltrán Leyva, resultando muerto en el enfrentamiento Arturo Beltrán Leyva, además de otros4 sicarios, uno de ellos suicidándose. En ese combate cayó muerto un marino de las fuerzas especiales de la Armada de México, cuyo nombre no fue protegido y fue revelado por el gobierno mexicano, Melquisedet Angulo quien cayera en la refriega herido por esquirlas de una granada, fue sepultado en su tierra natal por sus más cercanos familiares, quienes horas después del funeral fueron asesinados por un grupo de sicarios que irrumpió en su hogar en Paraíso, Tabasco, crimen que por su notoriedad ocupó varios espacios noticiosos, por lo que comienzan a difundirse narcomantas en el estado mexicano de Morelos que indican que “fue un error haberse metido con la empresa, guerra en Morelos”, donde relacionado con los hechos, apareció ejecutado un líder de taxistas en Yautepec y dicen estar preparados para enfrentar a las fuerzas armadas mexicanas. Estos hechos fueron desaprobados por el presidente de la república y las investigaciones del caso aún no son concluidas sobre quiénes fueron los autores que asesinaron a los familiares del marino caído. A principios de Febrero de 2010 ocurrió una matanza de jóvenes en la ciudad fronteriza mexicana de Ciudad Juárez en Chihuahua, a cargo de sicarios, donde fallecieron 13 adolescentes, supuestamente vinculados con la pandilla llamada, “Los artistas asesinos” sin embargo posteriormente se determinó que eran estudiantes de secundaria sin vínculos al narcotráfico.
[4] En su reporte “Una revisión de México y el Estado fallido,” la consultoría de análisis de inteligencia Stratfor establece que México se beneficia del narcotráfico en más de una forma. Por un lado se encuentran los casi 40 mil millones de dólares (sin contar lo incautado) que circulan en México por concepto de tráfico de drogas con Estados Unidos. El 80% de esta cantidad son ganancias netas. Y por el otro lado se encuentra el prestigio a nivel internacional que obtiene el gobierno por concepto de “guerra contra el narcotráfico.” ¿A qué se refiere esto? México se encuentra adscrito a una cantidad impresionante de tratados multilaterales referentes a diversas actividades ilegales como el narcotráfico, lavado de dinero, crimen transnacional y contrabando de armas, entre otras. El no cumplirlas, o no intentar cumplirlas, es muy mal visto por parte de la comunidad internacional. Así que es mejor sostener una guerra abierta pero dosificada contra el narcotráfico. Abierta porque todo el mundo sabe que el gobierno mexicano intenta combatir el tráfico de drogas ilegales, cumpliendo así su parte con la comunidad internacional. Y dosificada porque aunque los cárteles se vean atacados, la “guerra contra el narcotráfico” no los afecta tanto que no puedan comerciar y seguir generando ganancias. El problema aquí son las pérdidas civiles. De acuerdo a Stratfor, esta estrategia sólo funciona en tanto que la violencia se encuentre reducida a zonas muy específicas y no llegue a la mayoría de los habitantes. Es cierto que algunas ciudades mexicanas son mucho más peligrosas que otras, pero la violencia se extiende cada vez más… ya hasta hay un nuevo cártel. Y de acuerdo con la BBC, en promedio un 50% de los habitantes de distintas ciudades mexicanas se siento menos seguros respecto al año pasado.
[5] Posición del gobierno estadounidense El gobierno federal estadounidense es un antagonista muy enérgico de la industria de droga, y se rige de acuerdo a las normas internacionales con respecto a la legalidad e ilegalidad de las drogas. Las leyes particulares de los estados varían mucho entre sí, y en algunos casos contradicen las leyes federales. A pesar de la posición oficial del gobierno estadounidense contra el comercio de droga, agentes gubernamentales estadounidenses y sus diversos recursos se han visto implicados en el comercio de droga. Oliver North y Barry Seal fueron atrapados e investigados durante el escándalo de Irán-Contras, implicados en el uso del comercio de droga como una fuente clandestina de EE.UU. para beneficiar a los Contras. La página 41 del informe de Kerry al senado estadounidense en diciembre de 1988 dice que “de hecho los mayores responsables de la política estadounidense no eran ajenos a la idea de que el dinero de la droga era una solución perfecta a los problemas financieros de los Contras.” El veterano de Fuerzas Especiales, el militar coronel Bo Gritz (jubilado), ha acusado a su país de colaborar con Manuel Noriega en el narcotráfico. En su libro Called to Serve (Llamados para servir, aún no publicado en español), Gritz detalla su papel como un importante empleado del Gobierno estadounidense atareado con proteger la relación de EE.UU. con Noriega. Contrariamente a sus metas oficiales, se sabe que el gobierno de los Estados Unidos ha intentado suspender las investigaciones científicas acerca de las consecuencias del consumo de sustancias adictivas. Por ejemplo, en 1995 la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el United Nations Interregional Crime and Justice Research Institute (Instituto de las Naciones Unidas de Investigaciones Interregionales sobre Crimen y Justicia) (UNICRI) anunciaron, en una conferencia de prensa, la publicación de los resultados del estudio global más grande sobre el consumo de sustancias adictivas. Sin embargo, una decisión de la Asamblea Mundial de la Salud prohibió la publicación del estudio. En la sexta reunión del comité B, el representante estadounidense amenazó que “Si las actividades de la OMS relacionadas con las drogas no logran reforzar los métodos de control de droga probados, deberán retirarse los fondos para los programas pertinentes”. Esto llevó a la decisión de interrumpir la publicación. Hasta ahora se ha logrado recuperar sólo una parte de ese estudio. Se encuentran disponibles los perfiles de consumo de la cocaína en 20 países. El gobernador Rodrigo Medina aseguró ayer que el combate a los cárteles de las drogas por parte del gobierno federal ha fracasado, porque hasta ahora se ha enfatizado en el uso de las fuerzas federales y ha puesto poca atención en las investigaciones del ámbito financiero, como el lavado de dinero. “Estamos enfocados en los operativos que realizamos en los estados por parte del Ejército y de la Armada de México”. Una parte importante para combatir a la delincuencia es lo que sucede en el ámbito financiero, dijo el mandatario, al terminar una gira de trabajo para revisar obras viales que se realizan en la capital del estado. “¿Qué pasa con estos recursos? ¿Dónde se mueven estos dineros? ¿Cuál es el seguimiento que se le da por parte de las autoridades financieras a esos recursos?”, cuestionó el mandatario de Nuevo León. Aseguró que se tienen que investigar los recursos financieros de los cárteles de las drogas para incautarlos. Por lo que se debe enfatizar ese frente en bancos, casas de bolsa y empresas que se usan para lavar el dinero de las drogas. “Lo que sí estamos seguros es que esto es un gran negocio para ellos (los cárteles), donde el gobierno mexicano tiene que ser mucho más contundente es en la investigación, pero sobre todo a través del sistema financiero mexicano”. “Necesitamos impulsar de manera muy importante lo que se está haciendo para el combate al lavado de dinero”, explicó el gobernador de Nuevo León. Comentó que el gobierno federal y las autoridades estatales tienen que trabajar de manera acelerada en el campo financiero, “porque a todos nos consta que esto es un negocio y la gente involucrada en el narcotráfico está ahí por el dinero”.
Aunque pareciera que no hay esperanza, la dialéctica ilumina el futuro y en el nacer, crecer, durar y morir de todas las cosas, están la posibilidad del origen y desarrollo de otras vidas.- González Vidaurri, Alicia et al.
El negocio del narcotráfico tiene tal dimensión, mueve tal cantidad de miles de millones de dólares, involucra a tal cantidad de Estados, está infiltrado de tal manera en las altas esferas de poder de naciones ricas y pobres, abarca un mercado mundial de tal magnitud y finalmente, envenena a tal cantidad de seres humanos, que desafía el corazón del sistema de una manera contundente, pone en tela de juicio los valores de la sociedad moderna y refleja los elementos más hondos de una crisis y un desmoronamiento, capaz de conducir a millones de personas a la autodestrucción ante la evidencia de un mundo que muchas veces parece no valer la pena de ser vivido.
El narcotráfico se ha destacado en las últimas décadas como la actividad delictiva generadora de un mayor número de crímenes y con un volumen de negocio más elevado. Muchos traficantes individuales y organizaciones ilegales que se dedican a él han conseguido acumular ingentes cantidades de dinero y medios materiales, lo cual les ha otorgado una posición de fuerza que les permite no sólo escapar a la actividad represiva de los Estados, sino incluso constituirse en centros de poder paralelos. El fenómeno, impulsado por el aumento generalizado del consumo y la revalorización del producto desde su origen hasta su recepción por el consumidor final (en ocasiones su valor se multiplica hasta por 100.000), comenzó a ser contemplado con preocupación por los gobiernos tras la Segunda Guerra Mundial. Ello motivó que en la, entonces, recién nacida Organización de las Naciones Unidas (ONU) se iniciara el estudio de las medidas de índole legislativa, política y policial que podían ser adoptadas.
En efecto, las dimensiones colosales del negocio de la droga son refrendadas por cifras como los más de 50 millones de consumidores existentes de heroína, cocaína y drogas sintéticas (entre un 3% y un 4% de la población mundial), así como los 400.000 millones de dólares estadounidenses en beneficios que genera anualmente esa industria, cantidad que supera la obtenida por el sector turístico internacional en su conjunto. También se trata de una actividad de la cual dependen decenas de miles de personas, ya sea en los procesos productivos, en el transporte y distribución o en el blanqueo de los beneficios. La dificultad de controlar y atajar las redes internacionales del narcotráfico se ve acrecentada por la globalización económica, alguno de cuyos procesos inherentes, como la universalización de las comunicaciones, las facilidades de transporte, la desregularización bancaria o la conclusión de acuerdos de libre comercio, han beneficiado el crecimiento y expansión de unas asociaciones ilícitas cuya capacidad organizativa es, en ocasiones, comparable a la de las grandes corporaciones multinacionales.
Los procesos a los que se ha aludido en el epígrafe anterior se agudizaron tras la caída de los regímenes comunistas y el final de la Guerra Fría, preludio de una libertad económica que influyó decisivamente en la mundialización de la producción, distribución y consumo de drogas. En nuestros días, la droga está presente en todos los continentes y áreas geográficas del planeta, lo cual no impide que puedan distinguirse una serie de centros principales de producción y rutas de distribución, así como lugares en los que se registra una mayor demanda y consumo. En concreto, destacan dos zonas como núcleos en los cuales se inicia el proceso del narcotráfico: el sur de Asia, en el caso del opio y sus derivados, y el noroeste de América del Sur, en cuanto a la producción de cocaína. Tampoco puede obviarse el auge que está experimentando en algunos países de Europa (Países Bajos, Polonia, Estados postsoviéticos, etc.) la producción de drogas sintéticas como el éxtasis y similares.
El narcotráfico internacional se ha convertido por sí mismo en un gobierno malvado y poderoso. Representa en la actualidad un poderío financiero, político y militar mayor que el de algunas naciones de las Américas.
El tráfico y el consumo de drogas, y sus resultantes de corrupción y violencia, son las mayores amenazas a nuestra seguridad, como región y como naciones individuales. Estas amenazas no reconocen fronteras, dentro de nuestro hemisferio, en su ataque inexorable y devastador a nuestras familias, nuestras comunidades, las instituciones democráticas de nuestras repúblicas soberanas y nuestros propios medios de vida.
El narcotráfico plantea la particularidad de que el cultivo de las sustancias narcóticas puede realizarse en un determinado país, la materia prima procesarse en el mismo país productor u otro país; el país destinatario del producto terminado puede encontrarse lejos del país productor y el traslado del producto, en muchos casos, necesita usar el territorio de otros países como puentes, antes de llegar a su destino.
Esta complejidad de producción, traslado del producto y mercadeo, involucrando diferentes países, convierte al narcotráfico en una acción delictiva múltiple que involucra diferentes países, lo que ha conllevado a considerarlo como un delito universal.
Por consiguiente, los países se ven obligados a colaborar entre sí y desarrollar estrategias de combate conjuntas para combatir el narcotráfico de manera integral.
General:
Presentar un panorama sobre el narcotráfico en la actualidad y establecer las características de los cambios y modificaciones de visión en su combate.
Específicos:
- Analizar los problemas que plantea el narcotráfico en nuestro país.
- Investigar sobre la lucha que se sigue contra el mismo, en nuestro medio, y cuál es nuestra óptica nuestra realidad y aspiraciones prácticas
- Revisión de la bibliografía sobre el tema, internacional y local.
- Análisis y discusión del material obtenido en las revisiones.
- Elaboración del trabajo escrito.
Es un delito contra la salud pública, consistente en la realización, normalmente con fines lucrativos, de actos que sirvan para promover, favorecer o facilitar el consumo ilegal de drogas naturales o sintéticas, ya sean estupefacientes, psicotrópicos o de cualquier otro tipo. Se trata de acciones que, aunque recogidas y definidas de forma muy diversa, están contempladas en las diferentes legislaciones como hechos ilícitos y son objeto de represión tanto en el ámbito interno como internacional. Todas ellas son englobadas habitualmente bajo la denominación de narcotráfico.
Concepción legal
Este es uno de los delitos de mayor aplicación práctica, por lo que la jurisprudencia sobre esta materia es muy extensa y pormenorizada. Nosotros dedicaremos en este tema de las drogas al estudio de aquellas materias más recurrentes. Como señala la doctrina legal, el delito contra la salud pública es un ilícito de riesgo abstracto y de consumación anticipada en el que el bien jurídico protegido es la salud pública, consumándose la infracción con la ejecución de alguna de las acciones incluidas en el precepto penal, resultando indiferente a los efectos de la calificación, la eventual lesión o perturbación física o psíquica de la persona que, finalmente, consume la droga objeto del tráfico ilícito, precisamente porque en esta figura delictiva el sujeto pasivo no es la persona concreta, receptora y consumidora de la sustancia prohibida, sino el colectivo social cuyo bienestar sanitario es el objeto de protección de la norma, por lo que los resultados dañosos que dicho consumo produzca en el consumidor del producto queda extramuros del marco del tipo penal.
En años recientes hemos comenzado ya a comprobar los resultados de algunos de nuestros éxitos colectivos. Todos los estados miembros de la OEA/CICAD han firmado, ratificado o ingresado en la Convención de Viena de 1988. Muchos han aprobado leyes básicas de control de narcóticos y legislación complementaria relacionada con el tráfico de drogas, incluso cláusulas sobre control de precursores químicos, lavado de dinero y confiscación de bienes. Las reuniones y declaraciones de la Cumbre de las Américas resultaron en acuerdos tomados por cada país de aprobar en la región leyes nuevas, abarcadoras y sin precedentes contra el lavado de dinero. Todos reconocemos que el lavado de dinero no sólo sustenta la actividad criminal subyacente que genera ese dinero; con demasiada frecuencia el tráfico de drogas también socava y corrompe las instituciones financieras legítimas de las cuales dependen la fortaleza de nuestra economía y, en último término, nuestros gobiernos. Pero mucho queda por hacer; todos sabemos que no podemos permitirnos limitarnos a llegar a acuerdos o a aprobar leyes. Debemos garantizar que nuestras autoridades de administración de justicia tengan los instrumentos, el adiestramiento y el personal para detectar e investigar el lavado de dinero a través de los informes de las instituciones financieras y el acceso legal a los registros bancarios cuando sea requerido. Debemos también garantizar que estas investigaciones antinarcóticos y otras relacionadas con ellas se llevan a juicio en sistemas de justicia penal que están equipados para asegurar encausamientos justos y efectivos, y que les impondremos penas apropiadas a aquellos que sean declarados culpables de cometer estos crímenes.
A despecho de los éxitos que ya hemos logrado, no seríamos realistas si no reconociéramos las realidades que despejan cualquier entusiasmo exagerado, del poder y alcance de las principales organizaciones del tráfico de drogas. Hay decisiones difíciles de tomar acerca de cómo aplicar con mayor efectividad un ataque coordinado, cohesivo contra estos criminales internacionales, y habrá desacuerdo entre nosotros, porque las mentes razonables pueden diferir y diferirán entre sí. Frente a estos obstáculos inevitables, debemos seguir caminando con pasos firmes, mesurados, con el objetivo de alcanzar resultados tangibles nacidos de una cooperación compartida contra una amenaza compartida. La Estrategia Hemisférica maximizará la aplicación de nuestros recursos limitados y minimizará la duplicación de esfuerzos y el conflicto de prioridades.
Para el enfrentamiento al narcotráfico internacional y su incidencia en nuestro país, es imprescindible la cooperación con el resto de los países del mundo, la que se ha venido consolidando e incrementando, debido a que este flagelo se internacionaliza cada vez más, y a los esfuerzos, voluntad política y prioridad que nuestro Estado y gobierno le prestan a la lucha contra las drogas.
Operativamente la Dirección Nacional Antidrogas (DNA) mantiene intercambios informativos a tiempo real y contactos de trabajo con Servicios antidrogas de otras naciones con el propósito de fortalecer la cooperación operacional, lo que se materializa a través de las visitas al país de sus representantes y oficiales de enlaces, así como por medio de nuestra participación en eventos o reuniones internacionales.
A través de estos nexos de cooperación hemos realizado investigaciones conjuntas contra miembros de organizaciones criminales y narcotraficantes, algunos de los cuales han querido utilizar nuestro país para la organización de sus operaciones, realizar contactos con estos fines y explorar las condiciones para asentarse temporalmente con la fachada de comerciantes. También hemos capturado prófugos de la justicia de otros países y desarrollado cursos de capacitación para nuestras fuerzas, tanto en el país como el exterior.
Como resultado de la cooperación policial internacional, se han fortalecido los nexos de colaboración que se mantienen con la Secretaría General de INTERPOL y sus Oficinas Centrales Nacionales (OCN), vía que se utiliza para el intercambio de información de interés y el control de criminales circulados internacionalmente.
La Estrategia Antidrogas en el Hemisferio
La estrategia es un compromiso de largo alcance para trabajar juntos atacando a los traficantes internacionales de narcóticos y los muchos problemas asociados con el tráfico y el consumo. La estrategia reconoce que para tener éxito debemos combatir todos los aspectos del problema de las drogas. O sea, debemos erradicar no sólo las plantas de coca, marihuana y opio, sino las organizaciones criminales que trafican con las drogas elaboradas con aquellas; debemos también reprimir la demanda de nuestros ciudadanos para consumir esas drogas. La estrategia presenta la guía cuidadosa que necesitamos para asegurar el éxito de nuestras metas de control de drogas.
Eso no quiere decir que cada nación representada en la ONU no debería aplicar el plan de acción más efectivo posible para combatir la amenaza más grave que pesa sobre sus ciudadanos. Como lo reconoce la Estrategia de Control de Drogas de 1997 del Presidente Clinton, en Estados Unidos, no podemos emprender un ataque efectivo contra el problema concentrándonos exclusivamente en la administración de justicia o la reducción de la demanda o de la oferta. Cada aspecto debe ser encarado y atacado vigorosamente en todos los frentes y en todas las naciones, de modo que nuestros esfuerzos combinados se fortalezcan y complementen entre sí.
Los programas efectivos de reducción de la demanda deben llegar a cada segmento de la sociedad, desde nuestros niños más jóvenes hasta sus padres y maestros, desde los empleados gubernamentales hasta los gerentes de corporaciones, desde nuestra clerecía hasta nuestros medios de información. Debemos poner en ejecución programas de prevención y esforzarnos por obtener ambientes libres de drogas en las escuelas, los lugares de trabajo y las comunidades de cada uno de nuestros países. Al mismo tiempo, debemos reconocer y satisfacer la necesidad de contar con profesionales del cuidado de la salud, dedicados a ese propósito, que vigilen las tendencias cambiantes del consumo de drogas y procuren soluciones al consumo continuo de drogas. Para actuar, ninguno de nosotros puede permitirse esperar hasta que el consumo o la experimentación se convierten en un problema, especialmente cuando se trata de un problema que atrapa a nuestros jóvenes. En este caso, el antiguo dicho, “más vale prevenir que curar” es un consejo valioso.
Reducción de la Oferta
Reducir la demanda de drogas no es una meta que podamos alcanzar, en términos realistas, a corto plazo. Mientras trabajamos hacia este fin, no podemos pasar por alto la necesidad de eliminar las fuentes que alimentan estas demandas de drogas ilegales. Una estrategia de reducción efectiva de la oferta es esencial para nuestro éxito, y debe dirigirse a cada una de las etapas del tráfico de drogas, desde el cultivo, la producción, y el transporte.
Atacar la oferta en la primera oportunidad que nos ofrece requiere que establezcamos programas de erradicación decididos que reduzcan el cultivo de cosechas de drogas. Siguiendo esos mismos lineamientos, debemos basarnos en nuestro éxito en el campo de los precursores químicos desarrollando y aplicando adiestramiento para la inspección e investigación de técnicas usadas en el desvío ilícito de sustancias farmacéuticas y precursores químicos utilizados en la producción de drogas.
Sabemos que incluso con los programas de erradicación más decididos no exterminaremos todas las plantas mientras están en la tierra. Esa es la razón por la cual nuestros esfuerzos de interceptación individuales y colectivos deben desempeñar un papel esencial en nuestra estrategia. Primero, como resultado se confiscan drogas que reducirán la cantidad de heroína, cocaína y marihuana disponible a nivel internacional. Segundo, dislocan la línea de producción y distribución, lo cual hace más difícil el trabajo de los traficantes y aumenta los costos y riesgos de su negocio ilegal. Tercero, nos ofrece información acerca de cómo las organizaciones del tráfico llevan a cabo sus operaciones, información que resulta de valor inapreciable en nuestros esfuerzos colectivos para derrotar esas operaciones. Finalmente, los esfuerzos de interceptación verdaderamente exitosos aumentarán los costos de las drogas en nuestras calles hasta un nivel más allá de los recursos de nuestro mercado más vulnerable: nuestra juventud.
Organizaciones no gubernamentales de lucha contra el narcotráfico
El auge del consumo de drogas iniciado a partir de los últimos años de los setenta trajo como consecuencia, en apenas una década, un incremento de la conflictividad social que se manifestó de múltiples formas: delincuencia asociada, marginalidad y discriminación, propagación del SIDA y otras enfermedades, carencias asistenciales o propagación de la droga en las cárceles, etc. Para hacer frente a ese problema surgieron multitud de iniciativas ciudadanas desde los más diversos ámbitos geográficos y de actividad (asociaciones vecinales, grupos profesionales, organizaciones culturales, educativas o religiosas, etc.), que fueron configurando una tupida red asociativa que pronto se convirtió en una alternativa a las entidades asistenciales de carácter público. Configuradas como asociaciones, fundaciones o bajo cualquier otra forma de personificación jurídica, y dedicadas primordialmente a la asistencia al drogodependiente y su entorno familiar, esos grupos también han influido sobre la política de lucha contra el narcotráfico, ya que han colaborado con los poderes públicos en la elaboración de disposiciones normativas y programas asistenciales, además de promover el endurecimiento de la legislación represiva y comparecer en actuaciones jurisdiccionales contra traficantes y organizaciones clandestinas (a modo de ejemplo, ha de destacarse la gran notoriedad alcanzada por diversas asociaciones de madres de drogodependientes en su lucha a favor del desmantelamiento de los clanes gallegos de la droga).
Paulatinamente, las asociaciones no gubernamentales se han agrupado en entidades de coordinación que les permiten optimizar sus recursos, uniformizar los programas y pautas de actuación y mantener una relación más fluida con la administración.
Mecanismos internacionales de lucha contra el narcotráfico
Durante buena parte de este siglo, el control del negocio de la droga estuvo en manos de organizaciones ilícitas de carácter tradicional que operaban en el ámbito interno y desplegaban su actividad mafiosa en diversos sectores en los que podían obtener lucro (juego, prostitución, contrabando, etc.). El ejemplo paradigmático es el de Estados Unidos, donde entre los cincuenta y los setenta el negocio de la distribución de heroína era controlado en más de un 90% por La Cosa Nostra, grupo mafioso de origen italiano radicado en Nueva York. En esta ciudad floreció la red de narcotráfico denominada French Connection (“Conexión Francesa”), a través de la cual varios clanes mafiosos neoyorquinos distribuían entre los pequeños traficantes heroína procedente de la isla de Córcega y transportada desde el puerto francés de Marsella. La acción de las unidades federales antidroga acabó con la red de distribución en 1972, con lo cual se dio fin a una larga etapa de predominio de los grupos mafiosos internos.
La década de los ochenta trajo consigo un cambio significativo en la naturaleza del tráfico de drogas, que a partir de entonces pasó a estar controlado por organizaciones criminales de dimensión internacional. Aunque originarias y con sede principal en los países exportadores (principalmente en México, Colombia y otros estados sudamericanos), las nuevas mafias extendieron sus redes a varios territorios y pasaron a controlar directamente todas las fases del proceso, desde el cultivo hasta la distribución a los consumidores finales. Esas organizaciones operan de un modo muy similar al de los grupos terroristas, con una estructura de corte militarizado, caracterizada por su rígido control interno y su elevado nivel de tecnificación y especialización, así como el establecimiento de conexiones a los más altos niveles políticos y económicos. El Cartel de Medellín, poderoso sindicato de la droga radicado en aquella ciudad colombiana, es uno de los más conocidos ejemplos de esos nuevos protagonistas del crimen internacional. Tras varios años de actividades ilegales y violencia indiscriminada, su líder, Pablo Escobar, fue detenido en el curso de una acción conjunta de la Policía Nacional de Colombia y la Administración Antidroga de los Estados Unidos -Drug Enforcement Administration; DEA- (tras huir de la cárcel en la que fue recluido, resultó muerto en un tiroteo con la policía).
La complejidad y alcance supranacional de los nuevos agentes del narcotráfico obligaban a las autoridades estatales a dar una respuesta coordinada y conjunta, y con el fin de promover esa cooperación se hacía necesaria, por tanto, la discusión y adopción en los foros internacionales de medidas de carácter legal, político y policial. Para esa tarea hubo de partirse de los instrumentos jurídicos que ya estaban en vigor y proceder a su revisión y ampliación, así como dotar de más y mejores medios a las organizaciones existentes y arbitrar nuevos cauces institucionales para la lucha contra el narcotráfico.
Tratados internacionales para la fiscalización de sustancias narcóticas
La legislación internacional sobre esta materia se desarrolló en la segunda mitad del siglo XX, cuando se hizo insoslayable la necesidad de instaurar un sistema mundial de control de las drogas. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) tomó la iniciativa de impulsar esa regulación, y bajo sus auspicios se han promovido los instrumentos internacionales actualmente vigentes. En concreto, son tres los tratados elaborados hasta la fecha, todos ellos complementarios del resto. En ellos se regula todo lo relacionado con el tráfico ilegal de drogas, la provisión y disponibilidad de sustancias estupefacientes con fines médicos y científicos, y la prevención de su desvío a circuitos clandestinos de distribución. Son los siguientes:
Convención Única sobre Estupefacientes (1961)
Su principal objetivo es impulsar la lucha contra la droga a través de la acción internacional coordinada, para lo cual establece una regulación que persigue dos objetivos principales: limitar la producción, tratamiento, distribución, importación, exportación, venta, posesión y uso de estupefacientes a fines exclusivamente médicos y científicos, y perseguir el tráfico de esas sustancias mediante el establecimiento de mecanismos de cooperación internacional que permitan descubrir y detener a los narcotraficantes. La Convención Única sobre Estupefacientes fue posteriormente enmendada por un Protocolo de 1972.
En su virtud se fiscalizan más de 116 estupefacientes, respecto a los cuales se establecen medidas de diferente rigor según sean incluidos en una u otra de las listas que se elaboran para clasificarlos, lo cual depende de su capacidad para producir adicción, su valor terapéutico y los riesgos que comporta su uso indebido. Esas listas figuran como anexo al texto de la Convención, y su composición es competencia de la Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas, órgano dependiente del Consejo Económico y Social que tiene la facultad de decidir si una determinada sustancia debe incluirse en la lista, trasladarse a otra o simplemente borrarse, tarea en la cual deben tenerse en cuenta los informes emitidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En general, puede afirmarse que la fiscalización internacional de estupefacientes ha funcionado de modo satisfactorio, ya que la práctica totalidad de la producción lícita no se desvía a los mercados clandestinos. En efecto, el tráfico ilegal de estupefacientes se nutre de la producción y fabricación clandestina (Colombia, Triángulo de Oro, etc.), ya que para la legal funcion el sistema de previsiones auspiciado por el Convenio, que abarca a todos los países y no sólo a los que firmaron su texto. Así, cada estado debe comprometerse a no rebasar las cantidades fijadas en esas previsiones, cuyo establecimiento corresponde a la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), que también elabora informes sobre la oferta y demanda mundial de opiáceos destinados a fines terapéuticos, así como sobre el consumo y producción de materias primas. En función de ellos se elaboran recomendaciones a los gobiernos e instituciones interesadas, con el fin de asegurar el abastecimiento y controlar la producción.
Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas (1971)
Su adopción fue una respuesta a la aparición de nuevos tipos de drogas psicotrópicas, su rápida difusión y expansión por los mercados internacionales y el aumento de consumidores con fines distintos a los sanitarios o científicos. En su texto se establece un sistema de control internacional para las substancias psicotrópicas, así como una clasificación de las drogas sintéticas en función tanto de su potencial para el consumo abusivo como de sus aplicaciones terapéuticas.
Así, desde la entrada en vigor de la Convención se fiscalizan unas 105 sustancias psicotrópicas, la mayor parte de las cuales se encuentran en productos farmacéuticos de todo tipo, cuyo nexo es su incidencia sobre el sistema nervioso central (estimulantes, depresores, alucinógenos, etc.). Como sucedía en el caso de los estupefacientes, la Convención prevé la elaboración de listas que se publican como anexo, en las cuales se clasifican las sustancias psicotrópicas de acuerdo con los parámetros ya comentados. Los psicotrópicos son fabricados normalmente mediante el empleo de productos que se han elaborado en forma legal y se desvían al mercado clandestino, hecho que obedece a causas como la deficiente legislación de algunos países fabricantes y exportadores, y a la ausencia de previsiones sobre las necesidades del sector sanitario. El Consejo Económico y Social, a recomendación de la JIFE, solicitó a los gobiernos del mundo en 1980, 1981 y 1991 que facilitaran una previsión de las cantidades de sustancias psicotrópicas sometidas a fiscalización internacional que necesitaban para fines médico-científicos. La petición fue atendida por unos 170 países que hoy día facilitan periódicamente esa información al JIFE, lo cual ha permitido reducir en gran medida el porcentaje de desviación de productos hacia el tráfico ilegal, ya que los países exportadores pueden comparar el pedido recibido con las tablas que recogen las necesidades del país solicitante, de forma que pueda detectarse cualquier desfase entre ambas cifras. En ese caso, el estado exportador consultará a la JIFE sobre la procedencia del intercambio.
Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas (1988)
Este instrumento jurídico ofrece un amplio abanico de medidas contra el tráfico de drogas, entre las cuales se incluyen varias destinadas a la persecución del blanqueo de capitales y la desviación al mercado clandestino de las sustancias químicas de las cuales se obtiene la droga. Tambien establece nuevos mecanismos para la cooperación internacional en materia de extradición de narcotraficantes o distribución controlada.
La Convención de 1988 extendió la fiscalización internacional de drogas a 22 productos químicos utilizados en la fabricación de estupefacientes y sustancias psicotrópicas. En concreto, su artículo 12 confería al JIFE funciones inspectoras sobre la actuación de los gobiernos en relación con esas medidas fiscalizadoras y de evaluación de productos susceptibles de ser utilizados en la fabricación ilícita de drogas. Ese intercambio de información, de cuyos resultados se da cuenta a la Comisión de Estupefacientes, ha servido para crear un banco de datos gracias al cual la JIFE puede analizar qué sustancias deben ser objeto de fiscalización. Al mismo tiempo, los gobiernos cuentan con un instrumento para controlar la desviación de productos al mercado negro.
Organismos internacionales de lucha contra el narcotráfico
La dimensión institucional está estrechamente ligada a la normativa, pues lo regulado en los convenios antes citados sólo puede llevarse a la práctica mediante la adopción de medidas y acciones de diferente índole (jurídica, policial, técnica, etc.), lo cual requiere la creación de organismos suficientemente dotados de medios humanos y materiales. El protagonismo en la acción internacional contra la droga ha correspondido a la ONU, en cuyo seno se han creado los mecanismos institucionales necesarios para llevar a la práctica lo establecido en la normativa antes citada.
El entramado de entes especializados en materia de narcotráfico recibe cobertura institucional por parte de la Oficina de las Naciones Unidas para la Fiscalización de Estupefacientes y la Prevención del Crimen (ONUFEPC) -The Office for Drug Control and Crime Prevention; ODCCP-, organización que está integrada básicamente por el Programa de las Naciones Unidas para la Fiscalización de las Drogas (PNUFID) -United Nations International Drug Control Programe; UNDCP- y el Centro para la Prevención Internacional del Crimen (CICP) -Centre for International Crime Prevention; CICP-, y con la cual se relacionan todas las organizaciones auspiciadas por la ONU que se dedican a fines parecidos. Entre ellas destacan las ya mencionadas Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) -The International Narcotics Control Board; INCB-, órgano para el control de la aplicación de los tratados internacionales sobre drogas, y la Comisión de Estupefacientes de la ONU -Commission on Narcotic Drugs; CND-, foro en el cual se plantean y discuten las propuestas en materia de drogas. Los dos citados mantienen relación directa con el Consejo Económico y Social de la ONU y con el ONUFEPC a través del PNUFID. A continuación se expondrán los rasgos esenciales de estas entidades.
Oficina de las Naciones Unidas para la Fiscalización de Estupefacientes y la Prevención del Crimen (ONUFEPC)
Fue creada en 1997 como órgano de la ONU llamado a liderar a escala global la lucha contra el narcotráfico y el crimen internacional, para lo cual disponía a finales de los noventa de una plantilla de 350 especialistas y 22 delegaciones repartidas por todo el mundo, así como dos oficinas de enlace en Bruselas (Bélgica) y Nueva York (Estados Unidos). Aparte del PNUFID y el CICP, forman parte del mismo la División sobre Prevención del Terrorismo (Terrorism Prevention Branch) y los programas globales contra la corrupción, el crimen organizado y el tráfico de seres humanos. Su sede central está en Viena (Austria), y su máxima autoridad es el Director Ejecutivo, que lo es también de la Oficina de las Naciones Unidas en Viena.
Programa de las Naciones Unidas para la Fiscalización de las Drogas (PNUFID). Fue fundado en 1991 con el objetivo de difundir información acerca de los peligros que comporta el abuso de las drogas (en la fecha de su creación se calculaba que más de 200 millones de personas utilizaban sustancias narcóticas de forma abusiva en todo el mundo). El PNUFID pretende reforzar la acción internacional contra la producción, el tráfico y los crímenes relacionados con la droga, para lo cual prepara proyectos de vigilancia de cultivos y desarrollo alternativo, encaminados a abrir nuevas perspectivas económicas a regiones tradicionalmente volcadas en el cultivo de opio, coca o cannabis. También se ponen en marcha programas de prevención, tratamiento y rehabilitación, en los cuales se pretende involucrar a los poderes políticos y económicos de los estados, y se elaboran estadísticas completas y actualizadas sobre el consumo ilícito de drogas en el mundo a través del Programa sobre Evaluación Global (Global Assessment Programme). Asimismo, ha de mencionarse el Programa de Asistencia Legal (Legal Assistance Programme), que opera en colaboración con los estados al objeto de auxiliarles en la preparación de instrumentos legislativos para el control de las drogas, lo cual se realiza mediante la ayuda en la preparación de proyectos legislativos y la formación de jueces y magistrados. Con todo, las actividades más destacadas del PNUFID son las relacionadas con la aplicación de medidas ejecutivas y la persecución del blanqueo de capitales. A ellas se hará mención a continuación.
Sección de Medidas Ejecutivas para el Cumplimiento de la Ley (Law Enforcement Section). A través de esta sección, el PNUFID colabora con los Estados aportando formación especializada en técnicas de investigación y proveyendo de medios materiales (equipo técnico, etc.). A través de la Sección se colabora con la Interpol, la Organización Mundial de Comercio (OMC) y las agencias regionales mediante el intercambio de información sobre las tendencias del tráfico internacional de drogas, los procedimientos operativos de los traficantes y los perfiles y características de los correos de la droga. También tiene encomendada la valoración de los proyectos remitidos por las delegaciones, trámite que sirve para asegurar su adecuación a las previsiones de los tratados internacionales y para mantener una coherencia en cuanto a la línea de actuación a seguir. También recibe solicitudes de asesoramiento, que la Sección examina teniendo en cuenta la estrategia seguida por los departamentos locales en materia de lucha contra la droga, los medios humanos y materiales de que disponen y su posibilidad de cooperar con otras agencias de la región. En función de ese examen, la Sección colabora con el gobierno beneficiario en el diseño de programas destinados a optimizar la eficacia de la política desplegada en persecución del tráfico de drogas, a la vez que trata de fomentar la cooperación regional e interfronteriza.
Como ejemplo de lo anterior pueden citarse los proyectos impulsados en Asia Central para reforzar la cooperación y adoptar medidas conjuntas contra el tráfico de drogas con origen en Afganistán. En ellos participan estados ex-soviéticos como Tayikistán, Uzbekistán y Kirguizistán, y su objetivo principal es el establecimiento de controles eficientes en la zona (en concreto, en las provincias de Murgab -Afganistán-, Andijan -Uzbekistán- y Osh -Kirguizistán-), para lo cual se adoptaron medidas como la ubicación de puestos de control en localidades estratégicas, la inspección de vehículos y vagones de carga, el reforzamiento de la vigilancia fronteriza y el estrechamiento de la colaboración entre las fuerzas de seguridad de los países implicados. Otro proyecto importante es el diseñado para perseguir la utilización de puertos en el este y sur de África como punto de partida del tráfico de drogas hacia Europa y América del Norte; en aplicación del mismo se crearon en cada puerto investigado unidades especializadas en la detección de cargamentos ilegales.
La Sección de Medidas Ejecutivas también tiene entre sus cometidos el asesoramiento de la Comisión de Estupefacientes de la ONU y sus órganos subordinados, así como la revisión y análisis de los informes anuales remitidos por los estados miembros, con los cuales el PNUFID puede identificar las tendencias globales y regionales del tráfico de drogas y prever qué dirección futura tomarán.
Programa Global contra el Blanqueo de Capitales del PNUFID (UNDCP’s Global Programme against Money Laundering). Se puso en marcha este programa para ofrecer una respuesta coordinada desde la ONU a un problema cada vez más acuciante en la moderna sociedad globalizada. En efecto, las ingentes sumas de dinero amasadas por las organizaciones criminales gracias al tráfico de drogas han de ser convenientemente camufladas, ya que sólo así se puede ocultar su origen ilegal y se evita dejar rastros incriminatorios (por lo general, esos grupos obtienen también ingresos procedentes de otras actividades delictivas, como el contrabando de armas o los delitos financieros). Este proceso, conocido usualmente con el nombre de blanqueo o lavado de capitales, puede ocasionar graves trastornos a la estabilidad y el desarrollo económico de un país, ya que, de realizarse a gran escala y no ser atajado a tiempo, puede alterar parámetros básicos de la economía nacional como la demanda de efectivo o los tipos de cambio (con los consiguientes efectos en la economía internacional). Además, la mera sospecha de su existencia puede hacer quebrar la confianza de los inversores en las instituciones financieras que presuntamente dan cobertura a estas prácticas, así como en los países en vías de desarrollo que favorecen la recepción de esos flujos para fomentar un crecimiento que será, en el mejor de los casos, ficticio e imposible de mantener a largo plazo, ya que la reticencia de los agentes económicos impedirá disponer de inversiones estables y generadoras de riqueza.
La dimensión del problema se ha agravado en las dos últimas décadas, en las cuales se han consolidado unos canales de blanqueo de capitales que son utilizados para ocultar sus beneficios por traficantes internacionales de droga, organizaciones terroristas y agentes públicos corruptos, cuyas actividades se ven favorecidas por la mundialización de la economía y el vertiginoso desarrollo de las tecnologías de la comunicación, que se traducen en una mayor facilidad para el movimiento internacional de capitales. A ello contribuye también la creciente utilización de dólares en los mercados negros, la tendencia a la desregulación financiera, la consolidación del mercado único europeo y la proliferación de paraísos fiscales.
Ante todo ello, la función del Programa Global es auxiliar a los gobiernos en su persecución de quienes se valen del sistema financiero internacional para legalizar el dinero obtenido por el tráfico de drogas. Para ello, aporta formación en materia de análisis financiero, propone medidas de desarrollo legislativo y proporciona personal experto en los aspectos jurisdiccionales de la cuestión. Se ocupa también de reforzar los mecanismos legales e institucionales para la persecución del blanqueo de capitales, de lo cual es muestra su patrocinio de la creación en los diversos estados de unidades policiales de inteligencia financiera. También se ocupa de recoger y analizar datos estadísticos, y de coordinar las acciones contra el blanqueo de capitales promovidas conjuntamente por la ONU y otras instancias internacionales.
Comisión de Estupefacientes de la ONU. Fue creada en 1946 por el Consejo Económico y Social, y se trata del principal organismo de decisión política de la ONU en materia de drogas. En la fecha de su creación contaba con 13 miembros, que en 1991 se habían elevado hasta 53, en lo que fue una ampliación necesaria para que la representación en la Comisión estuviera en consonancia con la expansión mundial del tráfico de drogas. Su función principal es analizar el problema planteado en todo el mundo por el uso abusivo de drogas y desarrollar propuestas para reforzar el control internacional sobre las mismas; también se ocupa de supervisar la aplicación de los convenios internacionales y acuerdos sobre drogas, así como de reforzar la cooperación regional en la lucha contra el narcotráfico, para lo cual ha establecido órganos subordinados como la Subcomisión sobre Tráfico Ilícito de Drogas y Asuntos Relacionados en el Cercano y Medio Oriente, además de una red mundial de responsables nacionales de agencias de lucha contra la droga, que se reúnen por regiones con la presencia de miembros de las comisiones regionales del Consejo Económico y Social. En esos encuentros también toman parte observadores de otros estados y organizaciones intergubernamentales con responsabilidades en materia de drogas.
Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE). Es un órgano independiente de naturaleza judicial que fue creado en 1968 por la Convención Única de 1961 sobre estupefacientes, aunque ya había tenido antecesores durante el periodo de vigencia de los instrumentos internacionales sobre drogas aprobados por la extinta Sociedad de Naciones. Con su Secretaría radicada en Viena, sus actividades son financiadas por la ONU y su independencia descansa sobre su absoluta separación tanto de los gobiernos como de aquella organización, ya que sus trece miembros ejercen sus funciones a título personal y no en representación de institución alguna. Son nombrados por el Consejo Económico y Social, tres en función de una lista propuesta por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros tres presentados por los gobiernos.
Su cometido principal es auxiliar a los gobiernos a cumplir las previsiones de los tratados internacionales sobre fiscalización de drogas, de la cual se ocupa tanto en su dimensión legal como ilegal. Respecto a la primera, los esfuerzos de la JIFE se encaminan a asegurar el suministro para fines médicos y científicos, así como a evitar el desvío al tráfico ilícito de la droga fabricada, intercambiada y vendida lícitamente. Los instrumentos existentes para esa labor son los sistemas de previsión establecidos para averiguar las necesidades que tienen los estados de sustancias estupefacientes y psicotrópicas, así como el sistema de información estadística que contribuye a la supervisión del comercio internacional de drogas. La vigilancia se extiende a la labor de control ejercida por los gobiernos sobre los productos químicos necesarios para la fabricación de drogas, con el fin de evitar su desviación al mercado clandestino. En cuanto al tráfico ilícito de drogas, el JIFE analiza y supervisa los sistemas nacionales e internacionales de lucha contra el narcotráfico, y elabora propuestas con el fin de subsanar sus deficiencias. Asimismo, se ocupa de catalogar los productos químicos utilizados en la confección de drogas y a promover su fiscalización internacional. En el desempeño de esa labor puede sugerir a las instituciones especializadas o los órganos competentes de la ONU que presten asistencia técnica o financiera a los gobiernos que lo necesiten, con los cuales se mantendrá un diálogo permanente a través de consultas periódicas o misiones organizadas con la aquiescencia de los gobiernos. También se ponen en marcha programas de capacitación del personal que en cada estado está empleado en la lucha anti-droga, y seminarios regionales que sirven para facilitar la cooperación tanto internacional como con el JIFE (son organizados conjuntamente por el PNUFID y otras organizaciones autónomas del sistema de la ONU, como la OMS, o ajenas a él, como la Organización Internacional de Policía).
De todas sus actividades se da cuenta en el informe anual, que se presenta ante el Consejo Económico y Social a través de la Comisión de Estupefacientes. En él se recoge un diagnóstico sobre el estado del problema de la droga en el mundo, y se sugieren las posibles medidas de urgencia a adoptar frente a cualquier tendencia susceptible de agravarlo. Ese documento viene acompañado por informes monográficos sobre determinadas sustancias estupefacientes o psicotrópicas, en los cuales se recogen las previsiones anuales de consumo por parte de cada país y se aportan datos sobre producción, fabricación, comercio y consumo de las mismas.
El decomiso de drogas es sólo una manera de aumentar los costos y los riesgos de ser narcotraficante. La Estrategia Nacional de Control de Drogas de Estados Unidos en 1997 nos recuerda que todos nuestros recursos para la administración de justicia (militares y de inteligencia) deben trabajar conjuntamente para mejorar y coordinar mejor los esfuerzos para investigar, trastornar, desmantelar y destruir las organizaciones internacionales del narcotráfico. Debemos aspirar a una época en la que se realicen investigaciones internacionales mejor coordinadas, de las organizaciones de narcotraficantes. Estas investigaciones deben ir acompañadas no sólo de nuestros compromisos individuales para llevar a finalización enjuiciamientos más efectivos, sino también de la capacidad para cumplir esos compromisos.
Una meta de la Estrategia Nacional de Control de Drogas de Estados Unidos en 1997 es la investigación, el enjuiciamiento y el desmantelamiento de los grupos más grandes nacionales e internacionales de narcotraficantes. Para lograr sus fines estas grandes redes del narcotráfico tienen tecnologías sofisticadas, combinando lo último en sistemas de comunicación y transporte, así como operaciones complejas para el lavado de dinero. Hemos logrado varios enjuiciamientos exitosos de grandes traficantes, en muchos casos debido a la cooperación sin precedentes entre las agencias locales de administración de justicia y de la fiscalía, y a la cooperación crucial de algunos de nuestros socios del hemisferio.
Una de las maneras en que podemos aumentar estos esfuerzos cooperativos es mejorar nuestro intercambio de información sobre los narcotraficantes, los socios de éstos y las infraestructuras operativas y financieras de los carteles de la droga. Uno de los recursos más valiosos de los esfuerzos cooperativos de administración de justicia es el intercambio abierto y oportuno de información. Los mecanismos multilaterales y bilaterales, donde sean apropiados, nos ayudarán a investigar y perseguir a los delincuentes cuyas actividades y transacciones financieras cruzan las fronteras nacionales.
Una vez que se ha analizado la información y se han entregado las pruebas, debemos ser capaces de llevar a cabo hasta el final enjuiciamientos efectivos. Los enjuiciamientos efectivos requieren un sistema de justicia penal establecido, eficaz, honesto e incorrupto para llevar a la justicia a los narcotraficantes a fin de responsabilizarlos totalmente de sus actividades criminales. Este ideal no se alcanzará de la noche a la mañana. Los obstáculos que enfrentamos son reales y, en algunos casos, serán difíciles de superar: la corrupción, y la falta de recursos y de personal capacitado son sólo algunos de los obstáculos. No podemos pasar por alto estos problemas o pretender que no existen. Debemos dedicar nuestros mejores esfuerzos colectivos a efectuar mejoras en todos nuestros sistemas de justicia penal; no podemos darnos el lujo de permitir que se nos escape la oportunidad de actuar. Pero mientras trabajamos juntos para asegurar que cada uno de nuestros sistemas de justicia penal logre ese ideal, no podemos dejar escapar la oportunidad de realizar enjuiciamientos efectivos. Si lo hacemos, sólo permitimos que los mismos delincuentes que queremos derrotar se beneficien de la novedad, los errores y las diferencias temporales de nuestros respectivos sistemas legales.
Una de las herramientas más efectivas para negarles a los narcotraficantes algunos beneficios, especialmente los del refugio, es la extradición. Debemos ampliar y modernizar nuestra red de tratados de extradición y nuestras relaciones. La extradición es un tema difícil y delicado. Es un asunto que con frecuencia nos ha dividido en el pasado. Pero, en la realidad de los tiempos modernos, debemos considerar la extradición como una manera de unir a los países en esfuerzos cooperativos coordinados contra el narcotráfico internacional y otros delitos transnacionales. Creemos firmemente que la extradición es una herramienta esencial para promover la justicia y el imperio de la ley. Asegura que los fugitivos sean arrestados y enjuiciados de la manera más efectiva posible. Se basa en el principio sólido y lógico de que un fugitivo debe ser enjuiciado en el lugar donde el delito se cometió o donde el efecto del delito se sintió más, y el sistema de justicia penal puede, en ese momento, garantizar mejor un enjuiciamiento efectivo con todas las garantías del debido proceso de ley. Esta es la misma jurisdicción donde es más probable encontrar las pruebas del delito, donde residen víctimas y testigos, y donde es mayor el interés de la comunidad en que se haga justicia.
La extradición es también un sistema efectivo, equitativo y humano de reconocer los derechos de las víctimas del crimen y de sus familias. Es hora de ponderar y proteger los derechos de las víctimas del tráfico de drogas transnacional, así como los de los delincuentes mismos. En nuestra opinión, los casos deben tratarse donde convenga más a los intereses de la justicia en general.
Si bien hemos logrado tremendos progresos en cuanto a conseguir la cooperación entre las naciones, puede hacerse mucho más. Además de mejorar en general las relaciones de extradición, nuestra meta común debería ser la entrega universal de los propios ciudadanos de un país a la jurisdicción penal de otros países, de acuerdo con el sitio donde se cometió el crimen, o el impacto que ha tenido, y la efectividad de la jurisdicción para asegurar un encausamiento pleno y justo. Los países deberían conceder la extradición de sus propios ciudadanos basándose en la teoría de responsabilidad de las propias acciones, donde quiera que se realicen. Los ciudadanos acusados de delitos que afectan significativamente a otros países deberían ser extraditados a esos países. La extradición de ciudadanos del propio país o de otros países es un mecanismo que se basa en la confianza entre las naciones.
Conclusiones y propuestas de soluciones
El éxito sustancial en estas diversas medidas no pondrá fin inmediato a la oleada de narcóticos ilegales, pero en algún momento de nuestro futuro reducirá significativamente la cantidad de drogas que fluyen a nuestras calles, pueblos y ciudades.
Tenemos ante nosotros un programa de trabajo increíblemente desafiante. Tenemos confianza en que junto a los demás países del hemisferio podamos responder como país a las amenazas nuevas que surjan. Como naciones separadas, no lograremos detener el progreso del narcotráfico trasnacional, sin embargo, al unir nuestros esfuerzos no podemos fracasar.
El Estado dominicano no sólo está amenazado, sino penetrado, y no solamente a nivel de los organismos dedicados a la represión sino que el traficante de drogas, con un criterio empresarial muy agudo, está tocando otros resortes de poder y ha reclutado una base estable de funcionarios estipendiados por este sector. No sólo eso, sino que estamos entrando en una fase peligrosísima de amenaza de violencia generalizada en el país.
Con la muerte natural del comunismo, el único enemigo actual para EE.UU. es el narcotráfico. Lo cierto es que este fenómeno delictivo ha distorsionado los vínculos de nuestro país con la Casa Blanca. Los créditos del FMI, Banco Mundial, BID, Club de París, el Grupo de los Siete, etc. están condicionados por EE.UU.
Nuestras relaciones con EE.UU. debieran ser transparentes. En la medida en que el pueblo dominicano conozca la verdad, terminarán los misterios, y especulaciones. Además, existen políticas que repercuten en nuestro país como la decisión de la Corte Suprema de estados Unidos de “secuestrar” en cualquier parte del mundo a sospechosos de narcotráfico y terrorismo. Esta medida sienta un funesto precedente en el Derecho Internacional, y se constituye en una aberración jurídica. No es más que una expresión de la “ley del más fuerte”. Es curioso que esta “monstruosidad jurídica”, venga de la Corte Suprema norteamericana, que se supone guardián del Estado de Derecho, el ordenamiento jurídico y las garantías constitucionales y los principios universales del Derecho.
En este contexto, ¿podemos esperar una convivencia internacional pacífica? ¿Con qué autoridad moral EE.UU exige respeto cuando es el primero en vulnerar las normas supranacionales? ¿Acaso no ha sido suficiente el caso Noriega de Panamá y Arce Gómez de Bolivia? ¿Que pasaría si algún país secuestrara a un norteamericano, lo juzgara y condenara fuera de EE.UU?
Aunque la Embajada norteamericana en Santo Domingo y el Gobierno aseguran que no habrá ningún secuestro en República Dominicana, nada garantiza que en cualquier momento esta “política del secuestro exterior” no se haga sentir, después que nuestra Suprema Corte de Justicia le niegue a Estados Unidos la extradición de un nacional dominicano. Los riesgos son mayores ya que somos un tránsito obligado de la droga hacia Estados Unidos y existen presuntos ‘extraditables” y pedidos en la Suprema Corte de Justicia del país.
Caporal, José Antonio. “Tierra de nadie: por ineptitud y corrupción policial” Semanario Vértigo. 28 de noviembre de 2004. México. Año IV. No. 193. P. 14.
Díaz Aguilar, Cecilia Natalia. Tesis de Grado para obtener el grado de Maestra en Derecho Penal por la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco intitulada “Inteligencia y Contrainteligencia contra el narcotráfico: estudio y propuesta de reforma al Derecho Penal contra la Delincuencia Organizada en México“, defendida con éxito ante el Sínodo el 5 de octubre de 2004.
Reveles, José. “Inquisición civil, el regreso de la Edad Media: el terrible rostro de la justicia por propia mano” Entrevista a David Ordaz Hernández. Diario El Financiero. México. Número 6686. 29 de noviembre de 2004. P. 73.
Enciclopedia Universal Multimedia ©Micronet S.A. 1999/2000
Enlaces en Internet
http://www.undcp.org/;Página oficial del Programa de las Naciones Unidas para la Fiscalización de las Drogas -PNUFID- (idioma inglés).
http://www.usdoj.gov/dea/;Página oficial de la Administración Antidroga de los Estados Unidos -Drug Enforcement Administration; DEA- (idioma inglés).
http://www.mir.es/pnd/;Página oficial del Plan Nacional sobre Drogas (idioma español).
http://www.fad.es/;Página oficial de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción -FAD- (idioma español).
http://www.magic-es.com/coordinadora/;Página oficial de la Coordinadora de ONG‘s que Intervienen en Drogodependencias (idioma español).
http://www.unad.org/;Página oficial de la Unión Española de Asociaciones y Entidades de atención al Drogodependiente (idioma español).
PROPUESTA PARA EL COMBATE DEL NARCOTRÁFICO. VISIÓN NORTEAMERICANA.
EL PLAN DE LAROUCHE PARA LIBRAR LA GUERRA AL NARCOTRÁFICO
El estadista Lyndon LaRouche presentó la siguiente propuesta de 15 puntos en un seminario sobre la guerra continental al narcotráfico, celebrado el 13 de marzo de 1985 en México, DF.
1. Lo que combatimos no son tan sólo los efectos que tiene el consumo de drogas en sus víctimas. El narcotráfico internacional se ha convertido por sí mismo en un gobierno malvado y poderoso. Representa en la actualidad un poderío financiero, político y militar mayor que el de algunas naciones de las Américas. Es un gobierno en guerra contra naciones civilizadas, un gobierno al que debemos declarar la guerra, guerra que debemos librar con las armas de la guerra y que debemos ganar con el mismo espíritu con que los Estados Unidos lucharon por la derrota incondicional del nazismo entre 1941 y 1945.
2. Los métodos policíacos deben apoyar el aspecto militar de la guerra al narcotráfico. El mandato que se dé a las fuerzas policiales desplegadas en apoyo a esta guerra debe ser el principio de que la colaboración con el narcotráfico o con las fuerzas financieras y políticas de los narcotraficantes internacionales es traición en tiempo de guerra.
a) Cualquier individuo al que se sorprenda comerciando con drogas será juzgado como traidor en tiempo de guerra o como espía extranjero de una potencia enemiga.
b) Cualquier individuo que compre sustancias ilegales, abogue por la legalización del comercio de tales sustancias o pida benevolencia en la acción militar o policiva contra la producción y el tráfico de drogas, es culpable de prestar auxilio al enemigo en tiempo de guerra.
3. Debe firmarse un tratado de alianza bélica entre los Estados Unidos y los gobiernos de los Estados iberoamericanos que se sumen a la alianza para combatir al narcotráfico a la que se ha adherido el Presidente de México. Se debe alentar a otros Estados a unirse a esa alianza militar.
4. Bajo los auspicios de ese tratado se han de elaborar disposiciones para la acción de un mando militar conjunto. Dichas disposiciones deberán definir principios de acción común, a fin de que las formas necesarias de acción militar y policiva no subviertan la soberanía nacional de ninguna de las naciones aliadas en cuyo territorio se realicen operaciones militares. Estas disposiciones abarcarán:
a) crear grupos de trabajo militares bilaterales, por pares de las naciones aliadas;
b) crear un mando común encargado de proporcionar las formas de asistencia que se estipulen y que pudieren solicitar las entidades competentes de cada país o del mando bilateral de cualquier par de países;
c) crear, bajo la jurisdicción del mando común, una entidad central de inteligencia contra el narcotráfico, que funcionará a la manera de un estado mayor general, en sus aspectos de inteligencia y planeación, y desempeñará las funciones de un cuarto de guerra;
d) fijar normas que gobiernen las actividades de extranjeros encargados de aportar servicios y asistencia técnica en territorio soberano de cualquier miembro de la alianza.
5. En general, en tanto lo permitan los medios de que disponga cada nación miembro de la alianza, las acciones militares y de otro tipo que se emprendan contra los objetivos de la guerra al narcotráfico deberán realizarlas fuerzas militares de la nación en cuyo territorio ocurran dichas acciones. Fuera preferible, donde fuere factible, proporcionarle a la nación miembro pertrechos suplementarios y personal de apoyo, en lugar de involucrar en funciones de combate al personal extranjero de asistencia técnica. En la medida de lo posible, las funciones relativas al combate militar que tendrá el personal extranjero que se suministre deberán limitarse a:
a) operar equipos de detección y ciertos tipos de aeronaves y armamento antiaéreo que se provean para complementar las capacidades de las fuerzas nacionales;
b) aportar un grado razonable de asesoría técnica, inteligencia y servicios a los elementos apropiados de las operaciones de campo.
6. Con la ayuda de los Estados Unidos deberán proporcionarse los medios técnicos adecuados, entre ellos equipos de detección montados en aeronaves y satélites, para localizar y comprobar el cultivo, la elaboración y el transporte de estupefacientes. Tan pronto como se compruebe en una región determinada un cultivo de proporciones significativas, deberá lanzarse un ataque militar aéreo para destruir dicho cultivo; se enviarán así mismo fuerzas terrestres apoyadas desde el aire para catear la zona y realizar las operaciones complementarias que pudieren requerirse. El objetivo es eliminar hasta el último cultivo de marihuana, coca o adormidera en las Américas, con excepción de los cultivos debidamente autorizados por los gobiernos.
7. Echando mano de los mismos medios técnicos deberán detectarse y comprobarse los centros de elaboración, que se deberán destruir cuanto antes, todos y cada uno, de la misma manera que los campos donde se cultivan los estupefacientes.
8. Las fronteras entre las naciones aliadas, así como las fronteras entre éstas y otras naciones, se deben sellar en forma prácticamente hermética contra el narcotráfico. Deberá emprenderse acción militar para derribar cualquier aeronave que cruce una frontera o vuele sobre aguas caribeñas sin autorización y se niegue a aterrizar cuando se le ordene. En todas las fronteras y demás puntos de inspección aduanal se deberá inspeccionar de manera meticulosa todo vehículo acuático, carretero o ferroviario que llegue a cada país, inclusive los recipientes de carga. Se deben formar grandes concentraciones con la ayuda de fuerzas militares en las zonas de tránsito fronterizo y en todas las carreteras nacionales y vías acuáticas principales.
9. Deben elaborarse reglamentos detallados que gobiernen a las instituciones financieras, a fin de detectar depósitos y transferencias de fondos, tanto hacia fuera como hacia dentro, de los cuales pudiera sospecharse provengan del tráfico de estupefacientes.
10. Las fuerzas militares deberán ocupar de inmediato y confiscar, como se hace en tiempo de guerra, cualesquier instituciones financieras, comerciales o de bienes raíces, así como fondos personales, de los que pueda demostrarse han sido empleados en el cultivo, la elaboración, el transporte o la venta de drogas ilícitas. Cualesquier documentos comerciales o de propiedad de entidades empleadas por los narcotraficantes, así como cualquier individuo vinculado a la posesión u operación de tales entidades, se tendrá por sospechoso o por prueba material.
11 . El primer objetivo de la guerra al narcotráfico es de naturaleza militar: destruir el cuasiestado enemigo, el consorcio internacional del narcotráfico, destruyendo o confiscando los recursos económicos y financieros de ese cuasiestado, desmantelando todas las agrupaciones políticas o mercantiles asociadas con el consorcio narcotraficante, incautando las riquezas acumuladas en complicidad con las operaciones de los narcotraficantes, y encarcelando, sea como “prisioneros de guerra” o como traidores o espías, a todas las personas que den auxilio al consorcio narcotraficante.
12. Deberá concentrarse especial atención en los bancos, empresas de seguros y demás instituciones comerciales que de hecho forman parte del cartel financiero internacional que coordina el flujo de cientos de miles de millones de dólares al año en ingresos del narcotráfico internacional. A tales entidades deberá proscribírseles del régimen de derecho en tanto violan los preceptos sobre “delitos contra la humanidad” que fueron elaborados en la posguerra en los tribunales de Nuremberg. Se prohibirá toda relación comercial con tales entidades conforme a la prohibición de mantener comercio con el enemigo en tiempo de guerra.
13. La guerra al narcotráfico en las Américas tiene dos fases generales. El primer objetivo es erradicar en las Américas todo cultivo no autorizado de marihuana, coca o amapola, y destruir al mismo tiempo en este hemisferio las vías principales de importación y distribución de estupefacientes de las principales zonas de producción de los mismos en otras partes del mundo. Esas otras regiones son, en orden de importancia actual:
a) el Triángulo Dorado del sudeste asiático, todavía la más pujante fuente de opio y opiáceos;
b) la Media Luna de Oro, productora de menor envergadura que el Triángulo Dorado, pero de creciente importancia como vía de tránsito del opio del Triángulo Dorado al tráfico del Mediterráneo;
c) el reciente y veloz renacimiento de la producción de opio en el sur de India y en Sri Lanka, resurrección del viejo narcotráfico de la Compañía de las Indias Orientales británica;
d) el aumento de la producción de estupefacientes en ciertas regiones de Africa.
Una vez exterminada en las Américas toda producción importante de estupefacientes, la guerra al narcotráfico entra a su segunda fase, en la que la guerra se concentra en combatir el influjo de estupefacientes provenientes de fuera del hemisferio.
14. Uno de los principales problemas que seguimos enfrentando al combatir el narcotráfico, especialmente a partir de los acontecimientos políticos del período de 1977 a 1981, es la creciente corrupción de las dependencias y el personal gubernamentales, así como de influyentes facciones políticas, corrompidas por intereses financieros de gran poder político, vinculados ya al narcotráfico como tal o a las empresas que amparan la circulación de los ingresos del narcotráfico. Por éste y motivos afines fallan los métodos policiales o comunes para combatir el narcotráfico. Además de la corrupción de las dependencias gubernamentales, los narcotraficantes gozan de la protección de agrupaciones crecientes y poderosas que ya abogan por la legalización del narcotráfico o realizan campañas más o menos eficaces para impedir la aplicación efectiva de las leyes contra el uso y tráfico de estupefacientes. Las investigaciones han demostrado que las agrupaciones que realizan esa labor de proselitismo son tentáculos políticos de los intereses financieros vinculados al lavado de narcodivisas. Por consiguiente, debe dárseles el mismo trato que se le dio en los Estados Unidos a las organizaciones de simpatizantes del nazismo durante la Segunda Guerra Mundial.
15. La guerra al narcotráfico debe incluir acuerdos para asignar los miles de millones de dólares confiscados de los haberes del consorcio narcotraficante a fines benéficos de desarrollo económico en la infraestructura, la agricultura y la manufactura de bienes útiles. Dichas medidas se tomarán según el derecho de los Estados soberanos a tomar posesión de las propiedades de sus naturales, tanto en el territorio nacional como en el exterior, en razón de las obligaciones de esos naturales para con el Estado. El hecho de que los fondos mal habidos se transfieran a cuentas en bancos extranjeros o se inviertan en bienes raíces en otras naciones no excluye tales propiedades de la jurisdicción y recuperación del Estado del que es natural el propietario.
CONTRAPROPUESTA DE SOLUCIÓN. VISIÓN LATINOAMERICANA.
NUESTRA REALIDAD ACTUAL. NUESTRAS ASPIRACIONES, COMO FORMA EFECTIVA DE COMBATE AL NARCOTRÁTICO Y CONSUMO DE ESTUPEFACIENTES.
Los resultados de las investigaciones coinciden en mostrar que la guerra contra las drogas ha causado más crímenes de los que ha logrado evitar. Las políticas, especialmente las represivas, no han controlado, menos erradicado el narcotráfico.
Cabe señalar que este problema es complejo para dejarlo en manos de uniformados; la solución entonces es socioeconómica. Se trata de un conflicto -el más largo del presente siglo- y mientras no cambiemos de estrategia, seguiremos luchando inútilmente.
Los esfuerzos realizados se han convertido en un boomerang, pues la fabricación, tráfico y consumo sigue ascendiendo y contaminando no sólo a policías, jueces, políticos y gobernantes, sino los sistemas políticos.
La represión violenta contra los narcotraficantes, no ha resuelto problema alguno. El mejor ejemplo es la trágica muerte del jefe narcotraficante colombiano Pablo Escobar en diciembre de 1993. El Cártel de Medellín sigue funcionando
El siglo XXI será un siglo siniestro de peste, hambre, violencia urbana y marginación. El resultado será, ni más ni menos que el exterminio. Hay una solución capitalista y burocrática para la pobreza absoluta: los extremamente pobres simplemente morirán. Los que creemos que estas muertes son simplemente un crimen contra la humanidad, creemos que sólo un radical salto en los objetivos y modalidades del desarrollo podrá evitarlo. Ni el interés burgués, ni el interés burocrático harán nada por lograr este salto. Unos están atrapados en una lógica que conduce a la destrucción del planeta, los otros en una lógica en que administrar a los que consumen es suficiente para justificar su poder de clases.
El furibundo optimismo tecnológico, rayano en la adoración, de los intelectuales al servicio del capital y de la administración, suele ser contradictorio. Todo parece ser posible para la técnica, llegar a Marte, clonar seres humanos, construir computadores inteligentes, vigilar paso a paso a cada ciudadano, producir armas eficaces que puedan asesinar sin que el bando atacante sufra ninguna baja. Lo único que pareciera imposible es usar estas técnicas para construir una vida digna y de abundancia para todos los seres humanos.
Tenemos derecho a creer que es perfectamente posible una economía de abundancia sin depredación, sin explotación y sin guerras. Todas las técnicas que hacen falta para esto ya existen. En particular las que permitirían procesar la información necesaria para una economía global descentralizada y autosustentable.
Una sociedad en que el trabajo social se ha repartido entre todos de tal manera que, gracias al uso intensivo de la tecnología, sea posible reducir radicalmente la jornada laboral u ocuparlo en reconstruir lo que el proceso productivo ha dañado. En un mundo en que todos tienen que cumplir con una cuota de trabajo socialmente necesario, la división social del trabajo no determinaría esencialmente nuestras vidas. La mayor parte del tiempo sería de trabajo libre. Ni la propiedad, ni la administración global serían necesarias. Esto es lo que Marx llamó comunismo.
Hay dos objeciones clásicas que apoyan esta idea. Una es que los seres humanos son por naturaleza egoístas, o que sus impulsos naturales los llevan a desear el poder, la ventaja, el agrado a costa del menor esfuerzo. Otra es que el capitalismo altamente tecnológico, apoyado en su poderoso sistema de comunicación social y en el uso a gran escala del endeudamiento, es capaz de mantener indefinidamente a los ciudadanos atrapados en las expectativas de consumo. O por egoísmo natural, o por consumismo adoctrinado, los trabajadores preferirían no poner en peligro, en lo sustancial, el sistema injusto en que viven. Y si lo hicieran, tarde o temprano resurgirían el afán de poder, o la avaricia natural.
Lo que para la izquierda clásica era evidente, es decir, que todo hombre consciente, ilustrado, de buena voluntad, al que se le explicaran los antecedentes, terminaría por asumir una postura moral a favor de toda la humanidad, ya no lo es.
La dominación altamente tecnológica se dirige más bien a las bases desde las cuales la consciencia se construye. Invadiendo el ámbito de la socialización primaria, totalizando el tiempo de descanso en torno a la industria del espectáculo, manteniendo el monopolio de los medios de comunicación más masivos y intensos, la dominación actual no necesita ilustrar, o educar, una consciencia conformista o resignada, es capaz de arraigar el conformismo y la resignación en las estructuras psíquicas más profundas.
Para mantener las expectativas que hacen que los ciudadanos acepten endeudarse, sobre explotarse, vivir con estrés, vivir en la incertidumbre y en el temor permanente a quedar sin trabajo, se debe prometer mucho. Se debe mantener una perspectiva en que el cumplimiento de las cuotas y el sacrificio que conlleva el esfuerzo cotidiano, sean recompensados suficientemente. Nadie niega que su trabajo es agobiante, que vive en permanente tensión. Lo que se alega, en cambio, es que esos esfuerzos tengan sentido. Las vacaciones, los objetos de consumo cotidiano, la casa propia, la educación de los hijos, la posibilidad de pequeños escapes y desahogos, como ver la televisión en familia, como salir en auto los fines de semana, son mostrados por muchas personas aparentemente razonables como resultados razonablemente compensadores de sus esfuerzos.
Sostengo que efectivamente hay contradicciones internas al sistema de consumo masivo. La contradicción central, de la que derivan todas las otras, es la diferencia creciente entre lo que el sistema promete y lo que es capaz de dar. Por un lado se consume y se busca en el consumo un mundo de reconocimiento y humanidad posible, por otro lo que se obtiene es un mundo dividido, violento, en guerra, donde impera la incertidumbre y la frustración.
Otra manera de plantear esto mismo es observar la contradicción que hay entre el mejoramiento local, a nivel de las familias, de los estándares de vida, y el empeoramiento global de la calidad de vida, a nivel de la ciudad, de cada país, del entorno natural en el planeta. Para los trabajadores que están efectivamente integrados al sistema de la producción altamente tecnológica cada día se puede vivir mejor en un mundo en que a la vez cada día vale menos la pena vivir. Y este empeoramiento de la calidad de vida infiltra y descompone el agrado que pueda significar el consumo cotidiano. Las calles llenas de autos, el encarecimiento de los servicios educacionales y de salud, paralelo a la compulsión por la salud y la educación, los alimentos poco confiables, las ciudades contaminadas, la inseguridad ante la amenaza constante de los más pobres, que buscan sobrevivir y a la vez desahogar sus iras acumuladas.
Hay que ir más allá de la inercia de la resignación y el escepticismo. Hay que darle el vuelo de un gran horizonte. Grandes cosas, importantes, nobles, de gran aliento. Eso es lo que debe estar en el centro de nuestra lucha. Las personas comunes y corrientes pueden entender perfectamente cuando se les habla de la felicidad. Los trabajadores, los más pobres, los ancianos, los niños. Hay que hablar al corazón y los anhelos más profundos. Que la política basada en las pequeñas transacciones quede para los que viven de usufructuar de la política.
Declaración de Panamá condena terrorismo y narcotráfico internacional
Jul 29, 2005, 23:05 UTC
CIUDAD DE PANAMÁ, Panamá – Los jefes de Estado y/o Gobierno de la Asociación de Estados del Caribe (AEC), reunidos este jueves y viernes en Panamá, expresaron su condena a los actos de terrorismo en todas sus formas y su compromiso de lograr un Caribe libre del flagelo de las drogas ilícitas a través de la cooperación internacional.
En la Declaración de Panamá, firmada por los representantes de los 25 países miembros de la AEC que asisten a esta reunión, se reafirma el compromiso de los Estados de la región con la democracia y la necesidad de adoptar medidas individuales y conjuntas para prevenir, detectar y sancionar la corrupción en los ámbitos públicos y privados.
Igualmente, reiteran su respeto a los principios de soberanía, integridad territorial y de no intervención, así como el derecho de cada pueblo de construir en paz, estabilidad y justicia su propio sistema político, por lo que instan al gobierno de Estados Unidos a que ponga fin al bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba.
El documento registra el compromiso de la organización caribeña de trabajar hacia la promoción del restablecimiento, el desarrollo económico y el progreso social de Haití y hace un llamado a la comunidad internacional para que la apoye en esta causa.
Acordaron también que las políticas de Estado en sus distintos ámbitos deberán buscar eliminar las barreras que enfrentan las personas con discapacidad para lograr un amplio compromiso con su acceso e igualdad de oportunidades en las distintas esferas de la sociedad.
Sobre el tema del hambre, la desnutrición y el desarrollo social en el Gran Caribe, los firmantes reconocieron el apoyo prestado por la Oficina Regional del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas en el análisis integral de este problema e invitaron a esta entidad a crear, en coordinación con la AEC, una red entre gobiernos que permita eliminar progresivamente este flagelo durante la próxima década.
De igual modo expresan su preocupación por la amenaza que representa en el área caribeña la pandemia del VIH/SIDA, motivo por el cual se comprometen a desarrollar una estrategia intersectorial para cooperar con otros órganos regionales intergubernamentales y combatir tan grave enfermedad.
Rechazan, asimismo, la utilización continua del mar Caribe para el tránsito y trasbordo de material nuclear y de desechos tóxicos y exhortan a los países que los producen a que implementen, de manera urgente, las medidas pertinentes para establecer plantas de reprocesamiento que pondrían fin a las necesidades de transportarlos de un lugar a otro.
En otros puntos del documento la AEC acoge la propuesta de Venezuela -presentada en 2004 dentro del marco del Banco de Desarrollo del Caribe- sobre la creación de un Fondo de Ayuda frente a Huracanes y respaldan las iniciativas en el organismo para establecer programas de turismo e incrementar el número de visitantes a la zona, en conformidad con el concepto de sostenibilidad.
Finalmente, reconocieron los esfuerzos del gobierno de Trinidad y Tobago para el establecimiento del fondo de estabilización petrolera, un programa de subvenciones establecido en el 2004, y los esfuerzos de Venezuela para cooperar con los países del área del Caribe en el tema del combustible, a fin de afrontar las dificultades ocasionadas por el incremento de los precios del petróleo.
Domingo Peña Nina
La organización Energy Control ha alertado en su página web sobre la entrada en España de una sustancia conocida como ‘Doves Red’. Esta nueva droga sintetizada, que suele venderse como éxtasis o MDMA, ya ha provocado varias muertes en otros países del continente. La más castigada de estas naciones es Noruega, que cuenta con 16 víctimas mortales por sobredosis de ‘Doves Red’ desde julio del año pasado hasta mayo del presente año. Además, se han encontrado otros casos en Austria y Países Bajos.
Según Energy Control, en sus análisis rutinarios en las diferentes zonas de ocio españolas, ha observado un aumento de ‘Doves Red’ entre los consumidores españoles. Esta nueva sustancia contiene MDPPP, 4-MEC, PMMA -que es extremadamente tóxica-, una sustancia que todavía no se ha podido identificar y azúcares o sales inorgánicas que funcionan a modo de diluyente. La mayoría de los portadores de esta sustancia creían que llevaban MDMA o éxtasis. 
El principal componente activo de esta sustancia es la PMMA (Para-metoxi-metilanfetamina), un híbrido entre la PMA y la metanfetamina. Generalmente, provoca la inhibición de la recaptación de un serie de neurotransmisores catecolamínicos, así como una liberación de los mismos. Además, puede producirse un efecto adverso -conocido como IMAO-, que puede provocar la destrucción de estos neurotransmisores. La concentración de todas estas acciones en el organismo puede provocar una serie de efectos, como hipertermia, hiperactividad, un aumento de la tensión arterial o la aparición del síndrome hiperserotoninérgico, consistente en una serie de alteraciones tanto físicas como mentales fruto de un exceso de serotonina en el cuerpo humano. Dado que la dosis en la que la PMMA hace reacción en el organismo humano está muy cercana a la dosis mortal, su consumo puede provocar una serie de sucesos orgánicos que deriven en la muerte por sobredosis del sujeto que la toma. Además, su combinación con la MDPPP y la 4-MEC -tal y como se observa en ‘Doves Red’- puede elevar su toxicidad aún más si cabe.
La peligrosidad de la PMMA así como de ‘Doves Red ha disparado las alarmas en muchos países de la Unión Europea, sobre todo en aquellos donde se han producido fallecimientos por su consumo. En España, la PMMA se encuentra bajo el control de las autoridades a través de la orden SCO/1906/2002, del 15 de julio.
Escrito por María Ripoll Marco
FUENTES CONSULTADAS:
Advertencia en la página web de Energy Control: http://energycontrol.org/
Información sobre la PMMA: http://energycontrol.org/analisis-de-sustancias/resultados/adulterantes/371-pmma.html
Información efecto IMAO: http://energycontrol.org/infodrogas/otras/rcs-legal-highs-nuevas-sustancias-de-sintesis/articulos-generales/387-diversidad-de-efectos.html?start=6
Información síndrome serotoninérgico: http://www.medicinainternacba.com.ar/teoricos/clases/bibliograficos/Sindrome%20serotoninergico.pdf
Orden que establece el control de las autoridades sobre la PMMA: http://noticias.juridicas.com/base_datos/Admin/o1906-2002-sco.html
Desde el punto de visto sociológico las drogas son clasificadas como legales e ilegales => esto es un gran error ya que por ejemplo el alcohol es una droga legal pero es la que más muertes causa y la más consumida. Desde el punto de vista de la peligrosidad encabezaría la lista la heroína.
DISTINTAS CLASIFICACIONES DE LAS DROGAS:
Clasificación según los fenómenos que desencadena la droga:
A) drogas que producen dependencia física, psíquica y tolerancia:
1) derivados de opio: heroína, codeína, morfina… metadona.
Drogas para reducir el dolor físico. La metadona no deriva del opio pero tiene sus mismos efectos. Se utiliza en tratamientos de sustitución: se sustituye la droga ilegal nociva como la heroína por una droga legal bajo prescripción médica => esto se hace porque los efectos nocivos de la metadona son menores que los de la heroína.
2) tranquilizantes o ansiolíticos
3) alcohol
B) Drogas que solo producen dependencia psíquica y tolerancia:
- anfetaminas y metanfetaminas: speed => si se suprime su consumo no hay dolor y esto es porque no hay dependencia física.
- LSD: alucinógenos => los efectos duran 24-36 horas y para nuevas dosis se exige un descanso, sino no causan esos efectos => hay una enorme tolerancia
- Cocaína: es la que más dependencia psíquica genera.
- Efectos de las drogas ¿Conoces los riesgos para tu salud del consumo de drogas?
www.hablemosdedrogas.orgEnlaces patrocinados
Actualmente en vez de cocaína suele emplearse crack: base de coca y amoniaco cristalizado, esto se fuma y crea dependencia física.
C) Drogas que solo producen dependencia psicológica:
Estas son el cannabis (marihuana) y sus derivados. A la larga los problemas derivados no tienen solución como las psicosis (locuras) cannabicas.
-Drogas Excitantes: coca-cola, té, café, chocolate, guaraná, alcanfor…etc.
-Disolventes volátiles: gasolina, éter, spray, pegamentos, productos de limpieza, cloroformo…
Clasificación de Porrot:
Parte de la idea de que se cae en una drogadicción por alguna razón.
- TOXICOMANÍAS IATROGÉNICAS: Son aquellas que tienen una justificación. Están ligadas a personas que tienen una enfermedad grave y muy dolorosa (como el cáncer), el dolor se trata con morfina y algunas veces el paciente se engancha a esta sustancia.
- TOXICOMANÍAS POR PERSISTENCIA: Al principio son justificadas y luego no lo son. Este es el ejemplo de las personas que empiezan un tratamiento con ansiolíticos (benzodia-cepinas) y siguen consumiendo porque creen que no pueden vivir sin esa sustancia y que les ayuda a estar mejor.
- TOXICOMANÍAS PRIMITIVAS POR PERVERSIÓN: Un sujeto se droga para olvidar una pena, buscar sensaciones nuevas o buscar placer. Un factor importante en este tipo de toxicoma-nía es el sujeto que tiene una personalidad débil o padece algún trastorno mental de origen me-ramente psicológico, orgánico o quizás ambos (psicopatológico).
- TOXICOMANÍAS SOCIOCULTURALES: Se debe a factores sociales y culturales, a modas y actitudes. Las toxicomanías en Europa se han ido “generalizando” a partir de los 60. Hasta el momento se usan las drogas con fines místico- religiosos.
La moda actual: Anfetas o pastillas (no saben lo que consumen): esta moda está asociada a un problema narcisístico (soberbia), a una falsa idea de adultez, constante búsqueda de felicidad: => esta droga transforma la necesidad de ser más, y produce un falso optimismo. Es una moda muy cambiante, muchos de estos consumidores son ahora heroinómanos. Toman heroína para calmar los disparos psicóticos (locura) de la anfetamina y acaban adictos de 2 o 3 drogas distintas!
Fuente:Mailxmail.










