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Marihuana disminuye coeficiente intelectual, advierten expertos

La psiquiatra Nora Volkow, directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas –parte de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos– advirtió que el consumo de marihuana disminuye el coeficiente intelectual, especialmente cuando su consumo se inicia en la adolescencia.

“El uso de la marihuana durante la adolescencia, particularmente si el uso es continuo, está asociado a una disminución significativa de los coeficientes de inteligencia”, aseguró en un evento sobre los peligros de esta droga, organizado a fines de marzo en Barcelona (España) con el patrocinio científico de la Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas (FIAMC).

En comunicación con ACI Prensa, José María Simón Castellví, ex presidente de la FIAMC, destacó la importancia de los hallazgos expuestos por la Dra. Nora Volkow, y advirtió que “quienes consumen esta droga habitualmente en la adolescencia y juventud logran peores empleos”.

“Esto es un dato científico, no ideológico”, subrayó.

En su ponencia, Volkow subrayó que existe “un efecto causal a negativo del consumo de la marihuana durante la adolescencia en la capacidad cognitiva del adulto”.

Legalización aumenta el consumo de marihuana

La psiquiatra estadounidense señaló que en las regiones de Estados Unidos donde se ha permitido el uso recreacional de la marihuana “ha habido un aumento en el consumo”.

En el estado de Colorado, por ejemplo, “vemos que las consecuencias adversas del uso de marihuana en los adolescentes –una de ellas es que los sacan de la escuela– son básicamente significativamente mayores que en aquellos estados en los que no se ha aprobado el uso de la marihuana como droga recreativa”.

“Estos cambios de leyes tienen repercusión directa en el consumo de marihuana en los adolescentes, que son aquellos en los cuales los efectos negativos van a ser más severos”, señaló la experta.

En su conferencia, Volkow reiteró que “cuanto más joven es la iniciación son más adversas las consecuencias de la marihuana”, que interfiere en las conexiones “de áreas muy importantes” del cerebro, que afectan tanto la memoria, el aprendizaje y el proceso de conciencia.

Descubierto un mecanismo por el que el abuso de cannabis puede causar esquizofrenia
22/05/2014
Fecha 22/05/2014

Un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descubierto un mecanismo por el que el abuso del consumo de cannabis puede producir alteraciones del sistema nervioso comparables a la psicosis y la esquizofrenia. El estudio, publicado en tres revistas científicas, ayuda a comprender la forma en que el abuso de cannabis acarrea efectos negativos, especialmente entre los más jóvenes, cuyo sistema nervioso se encuentra en fase de maduración.

El estudio, dirigido por el investigador del CSIC Javier Garzón Niño, del Instituto Cajal, indica que ciertas anomalías en la neurotransmisión de glutamato y dopamina, cuando coinciden en determinadas áreas del cerebro, se manifiestan en alteraciones de la conducta que se reconocen como esquizofrenia. Añade, además, que el estudio sistemático de alteraciones genéticas y epigenéticas ha descartado las alteraciones del desarrollo del sistema nervioso como causa principal de la esquizofrenia.

Según el conocimiento científico actual, la esquizofrenia está provocada por una disfunción de un receptor del glutamato: el NMDAR. Ello produce el aumento de la función dopaminérgica típica de la psicosis y de la esquizofrenia. Existen factores hereditarios que determinan que unos individuos sean más vulnerables a padecer esta enfermedad. Sin embargo, factores ambientales o malos hábitos como el consumo de ciertas sustancias pueden acelerar su aparición o aumentar su impacto.

El sistema cannabinoide endógeno es beneficioso, ya que controla la excitabilidad del glutamato NMDAR, que a su vez es esencial en procesos como la memoria y el aprendizaje. El conjunto funciona como un mecanismo fisiológico en el que la inhibición proporcionada por el cannabinoide reduce la excitación del NMDAR permitiéndole realizar su función pero vigilando que no comprometa la función celular.

Ante ese equilibrio tan delicado, el abuso del cannabis –sumado al sistema cannabinoide endógeno- aumenta desproporcionadamente el peso de la inhibición sobre el sistema NMDAR, lo que da lugar a signos de psicosis. Para hacer frente a esa situación, se reclutan mecanismos endógenos para liberar la función NMDAR de la inhibición. Existe el riesgo de que este sistema de desconexión pueda no funcionar adecuadamente. Cuando eso sucede, el individuo presenta una vulnerabilidad que podrá conducirle a la esquizofrenia.

“El abuso del cannabis rompe el preciado equilibrio entre excitación (NMDAR) e inhibición (cannabinoides endógenos) y empuja el plato de la balanza hacia la inhibición, y por tanto permite una mayor actividad de aquellos otros sistemas controlados negativamente por el NMDAR, como el dopaminérgico”, explica el investigador Javier Garzón Niño.

El abuso de cannabis inhalado suele dar lugar a cuadros de psicosis que remiten con el tratamiento adecuado, por lo que es reversible. Pero la repetición de estas conductas puede conducir a daños duraderos del sistema nervioso. El riesgo es mayor en individuos con predisposición genética, dado que puede conducirlos a la esquizofrenia.

Los estudios citados acotan la búsqueda de anomalías a la relación del receptor cannabinoide 1 con el receptor NMDAR, que con carácter genético proporcionan esta vulnerabilidad al cannabis. Dadas las posibilidades terapéuticas del cannabis, este conocimiento ayudará a reducir la influencia negativa del cannabis en procesos como la esquizofrenia y a desarrollar fármacos para tratar la psicosis cannábica.

Pilar Sánchez-Blázquez, María Rodríguez-Muñoz, Ana Vicente-Sánchez, Javier Garzón. Cannabinoid receptors couple to NMDA receptors to reduce the production of NO and the mobilization of zinc induced by glutamate.Antioxid Redox Signal. Doi: 10.1089/ars.2012.5100

Pilar Sánchez-Blázquez, María Rodríguez-Muñoz, Javier Garzón. The cannabinoid receptor 1 associates with NMDA receptors to produce glutamatergic hypofunction: implications in psychosis and schizophrenia.Frontiers in Pharmacology. Doi: 10.3389/fphar.2013.00169

Pilar Sánchez-Blázquez, María Rodríguez-Muñoz, Raquel Herrero-Labrador, Javier Burgueño, Daniel Zamanillo, Javier Garzón. The calcium-sensitive sigma-1 receptor prevents cannabinoids from provoking glutamate NMDA receptor hypofunction:implications in antinociception and psychotic diseases.International Journal of Neuropsychopharmacology. Doi: 10.1017/S1461145714000029

http://www.csic.es/web/guest/buscar?p_p_state=maximized&p_p_lifecycle=1&_contentviewerservice_WAR_alfresco_packportlet_struts_action=%2Fcontentviewer%2Fview&p_p_id=contentviewerservice_WAR_alfresco_packportlet&_contentviewerservice_WAR_alfresco_packportlet_nodeRef=workspace%3A%2F%2FSpacesStore%2Fe80e1ddf-91cd-4485-ac01-bbc57dac07b7&p_p_mode=view&contentType=news

Información del Gobierno de los EE.UU.

https://www.drugabuse.gov/es/publicaciones/serie-de-reportes/la-marihuana/

¿Cuáles son los efectos de la marihuana?

Cuando la marihuana se fuma, el THC y otros químicos en la planta pasan de los pulmones hacia el torrente sanguíneo, donde son transportados al resto del cuerpo, incluyendo el cerebro. La persona comienza a sentir sus efectos casi inmediatamente (ver “¿Cómo produce la marihuana sus efectos?”). Muchas de las personas que usan marihuana experimentan una euforia placentera y se sienten relajados. Otros de los efectos comunes, que pueden variar drásticamente entre una persona y otra, incluyen sensibilidad en la percepción sensorial (ejemplo: ver colores más brillantes), risa, percepción alterada del tiempo y aumento del apetito.
Los efectos de la marihuana pueden demorarse un poco si esta se consume en alimentos o bebidas—usualmente entre 30 minutos o 1 hora—porque la droga tienen que pasar primero por el sistema digestivo. Al comer o beber marihuana, se libera mucho menos THC en el torrente sanguíneo que al fumar una cantidad equivalente de la planta. Como los efectos se toman más tiempo, las personas pueden terminar consumiendo más THC que lo que habían planeado.
Las experiencias agradables con la marihuana no son en lo más mínimo universales. En vez de relajación y euforia, algunas personas experimentan ansiedad, miedo, desconfianza o pánico cuando usan marihuana. Estos efectos son más comunes cuando se usan altas dosis, cuando la marihuana tiene una potencia más alta de lo que se espera, o cuando la persona es inexperta. Las personas que han tomado dosis altas de marihuana pueden experimentar psicosis aguda, que incluye alucinaciones, espejismos y una pérdida del sentido de pertenencia de identidad. Estas reacciones desagradables pero transitorias son distintas a un trastorno psicótico de larga duración, que puede estar asociado con el uso de marihuana por personas con vulnerabilidades (ver “¿Hay alguna conexión entre el uso de marihuana y las enfermedades mentales?”).
​Aunque cantidades detectables de THC pueden permanecer en el cuerpo por días o aun semanas después de haber usado marihuana, los efectos más predominantes de fumar marihuana generalmente duran de 1 a 3 horas y pueden durar varias horas cuando la marihuana se consume en alimentos o bebidas.

¿Cómo produce la marihuana sus efectos?

clip_image001La estructura química del THC es similar al químico anandamide que se encuentra en el cerebro. La semejanza en la estructura química permite que las drogas sean reconocidas por el cuerpo y que alteren la comunicación normal del cerebro.

El THC y otros químicos cannabinoides en la marihuana son similares a los químicos cannabinoides que el cuerpo produce naturalmente. Estoscannabinoides endógenos(como el anandamide; ver imagen) funcionan comoneurotransmisores porque ellos mandan mensajes químicos entre células nerviosas (neuronas) a lo largo del sistema nervioso. Estos afectan las regiones del cerebro que influencian el placer, la memoria, el pensamiento, la concentración, el movimiento, la coordinación, la percepción sensorial y temporal. Debido a esta similitud, el THC puede conectarse a las moléculas llamadas receptores cannabinoides que se encuentran en las neuronas en estas regiones del cerebro y las activan, perturbando así varias funciones mentales y físicas y causando los efectos que se describieron previamente. La red de comunicación neural que usa estos neurotransmisores cannabinoides, conocida como el sistema endocanabinoide, juega un papel muy importante en el desarrollo y el funcionamiento normal del sistema nervioso, por eso interferir con este sistema puede tener efectos graves.

Por ejemplo, el THC es capaz de alterar el funcionamiento del hipocampo (ver “La marihuana, la memoria y el hipocampo”) y la corteza orbital frontal, áreas del cerebro que le permiten a una persona poder crear nuevas memorias y cambiar su foco de atención. Como resultado, el uso de marihuana afecta el pensamiento e interfiere con la habilidad de aprender y hacer labores más complejas. El THC también perturba el funcionamiento del cerebelo y los ganglios basales, la postura, la coordinación y la reacción temporal. Esta es la razón por la cual las personas que han usado marihuana sufren una reducción en su capacidad para conducir de una forma segura (ver “¿Puede el uso de marihuana afectar la habilidad de conducir?”) y se les puede dificultar jugar deportes y participar en otras actividades físicas.

Las personas que usan marihuana y que han usado dosis altas de esta droga pueden experimentar un episodio de psicosis aguda, el cual incluye alucinaciones, espejismos y una pérdida de pertenencia de identidad personal.

Al actuar en los receptores cannabinoides, el THC también activa el sistema de gratificación del cerebro, el cual incluye las regiones cerebrales que regulan las respuestas saludables a comportamientos placenteros como el sexo y el comer. Al igual que la mayoría de las drogas, el THC estimula las neuronas en el sistema de gratificación para liberar la sustancia químicadopamina a niveles más altos de los que normalmente son liberados como respuesta a estímulos naturales. Este flujo de dopamina contribuye a la sensación placentera de “doparse” que buscan las personas que usan marihuana recreacionalmente.

Los efectos de la marihuana sobre el cerebroclip_image002Cuando se fuma marihuana, su ingrediente activo, THC, viaja por el cerebro y el resto del cuerpo, produciendo sus efectos. En el cerebro, el THC se adhiere a los receptores de cannabinoides que se encuentran en las células nerviosas, lo que afecta la forma en que estas células funcionan y se comunican unas con otras. Los receptores de cannabinoides son abundantes en las partes del cerebro que regulan el movimiento, la coordinación, el aprendizaje y la memoria y funciones cognitivas más complejas como el juicio y el placer.

¿Puede el uso de marihuana afectar la habilidad de conducir?

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La marihuana perjudica seriamente el juicio, la coordinación motora y la reacción temporal, y hay estudios científicos que han encontrado una relación directa entre la concentración de THC en la sangre y la inhabilidad para conducir.6,7 La marihuana es la droga ilícita más frecuentemente encontrada en exámenes de sangre de conductores que han estado involucrados en accidentes automovilísticos, incluyendo accidentes fatales8 (sin embargo es importante tener en cuenta que aún días o semanas después de haber consumido marihuana se pueden encontrar rastros en los fluidos corporales). En un metaanalisis de varios estudios se encontró que el riesgo de estar involucrado en un accidente es casi el doble después de haber usado marihuana.9

Entre los conductores que han estado involucrados en una accidente automovilístico, los que han tenido un resultado positivo en los exámenes de THC en la sangre, y especialmente los que han tenido niveles más altos en su sangre, son de tres a siete veces más propensos a ser responsables del accidente que los que no han usado drogas o alcohol. El riesgo relacionado al consumo de marihuana y alcohol combinados parece ser más alto que el de haber usado cualquiera de estas sustancias por si solas.7

¿Es la marihuana adictiva?

Si, la marihuana puede ser adictiva. Con el tiempo, la sobre estimulación del sistema endocanabinoide por el uso de marihuana puede causar cambios en el cerebro que llevan a laadicción, una condición en la cual una persona no puede parar de usar la droga aún si el uso de la droga está perjudicando diferentes aspectos de su vida. Se estima que alrededor del 9 por ciento de las personas que usan marihuana se volverán dependientes a ella.10,11 Este número incrementa a aproximadamente el 17 por ciento en los que comienzan a usar marihuana durante la adolescencia y entre un 25 y un 50 por ciento entre los que la usan a diario.12,13 De acuerdo con el NSDUH del 2013, la marihuana fue identificada como la droga usada por 4,2 millones de los aproximadamente 6,9 millones de americanos con una dependencia o un problema de abuso de drogas ilícitas.3

La adicción a la marihuana está vinculada con un síndrome de abstinencia leve. Los que usan marihuana de una forma empedernida han mencionado frecuentemente sentir irritabilidad, dificultades al dormir, problemas con su temperamento, falta de apetito, antojos, intranquilidad y/o varias molestias físicas que se presentan más agudamente entre la primera y la segunda semana después de haber dejado de usar marihuana.14,15

Más potente

La potencia de la marihuana, según las concentraciones que se han medido en muestras de marihuana confiscada, ha aumentado constantemente en las últimas décadas.2 A comienzos de los años 1990, el promedio de la cantidad de THC en estas muestras era aproximadamente un 3,7 por ciento en la marihuana y un 7,5 por ciento en la “sinsemilla” (un tipo de marihuana más potente de plantas femeninas especialmente cultivadas con este propósito). En el 2013, era de un 9,6 por ciento en la marihuana y un 16 por ciento en la “sinsemilla”.16 Asimismo, métodos nuevos y más populares de fumar o injerir aceite de “hash”, rico en THC, extraído de la planta de la marihuana (a esta práctica se le llama “dabbing”) puede proveer a la persona con niveles mucho más altos de THC. En general un extracto de marihuana tiene un contenido de THC de más del 50 por ciento, y se han encontrado muestras con más del 80 por ciento. Estos hallazgos plantean la inquietud de que las consecuencias del uso de marihuana podrían ser peores que en el pasado, especialmente para aquellos que son nuevos al uso de esta droga o para los jóvenes, que aún están en el proceso del desarrollo de su cerebro (ver “¿Cuáles son los efectos de la marihuana en el cerebro a largo plazo?”).

Los científicos no saben todavía hasta donde pueden llegar las consecuencias de exponer el cuerpo y el cerebro (especialmente al cerebro cuando aún se está desarrollando) a concentraciones altas de THC o si el alza en el número de visitas a la sala de emergencia por personas que han mostrado haber consumido marihuana, tiene algo que ver con la potencia más alta de THC en la marihuana. Tampoco se sabe hasta donde las personas que usan marihuana modifican la cantidad que usan dependiendo en la potencia ya sea usando menos o fumando de otras formas. Estudios recientes indican que puede ser que las personas experimentadas en el uso de marihuana acomodan la cantidad que fuman e inhalan para nivelar la potencia que creen que tiene la marihuana que están usando, pero no son capaces totalmente de compensar las variaciones que hay en la potencia.17,18

¿Cuáles son los efectos de la marihuana en el cerebro a largo plazo?

Existe una cantidad considerable de evidencia científica basada en investigaciones en animales y estudios en personas que indican que estar expuesto a la marihuana durante el desarrollo puede causar cambios dañinos a largo plazo o posiblemente permanentes en el cerebro. Ratas que han sido expuestas a THC antes de nacer, justo después de nacer o durante la adolescencia, muestran problemas notorios más tarde en la vida al realizar ciertas tareas específicas de memoria y aprendizaje.19-21 El deterioro cognitivo en las ratas adultas que han sido expuestas a THC durante la adolescencia está asociado con cambios estructurales y funcionales en el hipocampo.22-24Estudios en ratas también han mostrado que el estar expuesto al THC durante la adolescencia está relacionado con cambios en el sistema de gratificación, incrementando la posibilidad de que el animal busque y use otras drogas por sí mismo (por ejemplo, la heroína) dada la oportunidad (ver “¿Puede el consumo de marihuana llevar al uso de otras drogas?”). Estudios de imágenes diagnósticas en personas adolescentes muestran que al compararlos con aquellos que no usan marihuana, los consumidores empedernidos de marihuana manifiestan una conectividad neural atrofiada en ciertas regiones específicas del cerebro involucradas en una amplia gama de funciones ejecutivas del cerebro como memorizar, aprender y el auto control.25

Estos últimos descubrimientos pueden ayudar a explicar los resultados de un estudio longitudinal a gran escala que se condujo en Nueva Zelandia, en el cual se encontró que el uso frecuente y empedernido de marihuana, empezando en la adolescencia, tenía una relación con una pérdida de un promedio de 8 puntos de coeficiente intelectual, medido durante la edad adulta.26 En este estudio, la evidencia indicando que aquellos que habían usado marihuana de una forma empedernida durante la adolescencia no recobraron el coeficiente intelectual perdido aunque hubieran dejado de usar marihuana durante la edad adulta, fue significativa. Las personas que solo habían comenzado a usar marihuana de forma empedernida ya siendo adultos, no perdieron ningún punto en su coeficiente intelectual. Estos resultados indican que el impacto más grande y a largo plazo del uso de marihuana ocurre en los jóvenes ya que su cerebro aun continua creando nuevas conexiones y madurando en otras formas. El sistema endocanabinoide tiene un papel muy importante en la formación apropiada de las sinapsis (las conexiones entre las neuronas) durante el comienzo del desarrollo del cerebro, y se ha propuesto que este podría tener un rol similar durante la refinación de las conexiones neurales durante la adolescencia. Si esto es confirmado por investigaciones científicas en el futuro, se podría decir que esta es una de las formas en que el uso de marihuana durante la adolescencia produce sus efectos a largo plazo.27

Nuestra capacidad de derivar conclusiones definitivas sobre el impacto del uso de marihuana a largo plazo en el cerebro humano, basándonos en estudios pasados, es usualmente limitada por el hecho de que los participantes en estos estudios tienden a usar varias sustancias, y típicamente no se tiene toda la información sobre la historia de la salud de los participantes o de su funcionamiento mental antes de participar en el estudio. En la próxima década, los Institutos Nacionales de la Salud planean financiar un estudio longitudinal que va a hacer un seguimiento de una muestra grande de jóvenes americanos desde los últimos años de su niñez (antes de comenzar a usar drogas) hasta sus primeros años como adultos. El estudio usara neuroimagenes y otras herramientas avanzadas para clarificar precisamente como y hasta qué punto la marihuana y otras sustancias, por si solas y combinadas, afectan el desarrollo del cerebro durante la adolescencia.

La marihuana, la memoria y el hipocampo

clip_image004Distribución de los receptores de cannabinoides en el cerebro de una rata. Las imágenes del cerebro revelan niveles altos (en color anaranjado y amarillo) de receptores de cannabinoides en varias áreas, incluyendo la corteza, el hipocampo, el cerebelo y el núcleo de accumbens (estriado ventral).

La degradación de la memoria por el uso de marihuana ocurre porque el THC altera la forma en que la información es procesada en el hipocampo, un área del cerebro responsable por crear memorias.

La mayoría de la evidencia científica que apoya esta afirmación proviene de estudios en animales. Por ejemplo, las ratas que son expuestas al THC cuando están en el útero, después de nacer o durante la adolescencia, muestran problemas notorios al ejecutar ciertas tareas específicas de aprendizaje y memoria más tarde en sus vidas. Por otra parte, el daño en las capacidades cognitivas en ratas adultas está vinculado con cambios estructurales y en el funcionamiento del hipocampo por haber estado expuestas al THC durante la adolescencia.

A medida que las personas van envejeciendo, pierden neuronas en el hipocampo, lo cual disminuye la habilidad para aprender nueva información. El estar expuesto de una forma crónica al THC puede acelerar la perdida de neuronas en el hipocampo relacionada con la edad. En un estudio, ratas que habían sido expuestas al THC a diario por 8 meses (aproximadamente un 30 por ciento de su vida) mostraron una perdida en células neurales (entre los 11 y los 12 meses de edad) igual a la que se ve en animales con el doble de la edad que no han sido expuestos al THC.

¿Puede el consumo de marihuana llevar al uso de otras drogas?

Las ratas de laboratorio que han sido expuestas a cannabinoides durante la adolescencia muestran más tarde en la edad adulta una disminución en la respuesta a la dopamina en el centro de gratificación del cerebro.28 En la medida que esto se puede generalizar a los humanos, estos hallazgos podrían ayudar a explicar los descubrimientos que se han reportado en la mayoría de estudios epidemiológicos indicando que el uso de marihuana a una temprana edad incrementa la propensión a usar drogas y a desarrollar una adicción a otras sustancias más tarde en sus vidas.29 Esto también es consistente con experimentos en animales que han demostrado la habilidad que tiene el THC de “preparar” el cerebro a tener una respuesta exagerada a otras drogas.30 Por ejemplo, las ratas a las que se les ha administrado THC muestran una respuesta más exagerada en su comportamiento, no solo cuando vuelven a estar expuestas al THC sino también cuando son expuestas a otras drogas como la morfina—un fenómeno llamadosensibilización cruzada.31

Estos descubrimientos son consistentes con la idea de que la marihuana puede ser “una puerta de entrada” a el uso de otras drogas. Cabe recalcar, sin embargo, que la mayoría de las personas que usan marihuana no terminan usando otras sustancias “más potentes”. Asimismo, la sensibilización cruzada no es un fenómeno únicamente relacionado con la marihuana. El alcohol y la nicotina también disponen al cerebro a tener una respuesta más aguda a otras drogas 32 y son también, como la marihuana, típicamente usadas antes que una persona progrese a usar otras sustancias más peligrosas.

También es importante destacar que otros factores aparte de los mecanismos biológicos, como el ambiente social que rodea a una persona, también son factores críticos en el riesgo de que una persona use drogas. Una alternativa a la hipótesis de que existen drogas que son una “una puerta de entrada” al uso de otras drogas, es que las personas que son más vulnerables a usar drogas son simplemente más propensas a empezar a usar sustancias que están fácilmente a su alcance como la marihuana, el tabaco o el alcohol, y sus interacciones sociales subsecuentes con otras personas que usan drogas incrementa la posibilidad de probar otras drogas. Es necesario realizar más investigaciones para explorar esta cuestión.

¿Cómo afecta el uso de marihuana el rendimiento en la escuela, el trabajo y la vida social?

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Investigaciones científicas han demostrado que los efectos negativos de la marihuana en la atención, la memoria y el aprendizaje pueden durar días o semanas después de que los efectos agudos de la droga han pasado, dependiendo del historial de uso de drogas que la persona tenga.33Consecuentemente, alguien que fuma marihuana a diario puede estar funcionando a un nivel intelectual más bajo la mayoría o todo el tiempo. Existe una cantidad considerable de evidencia científica indicando que los estudiantes que fuman marihuana tienen resultados académicos más bajos que los estudiantes que no fuman. Por ejemplo, en un análisis de los resultados de 48 estudios relevantes, se encontró que el uso de marihuana está vinculado con logros académicos más bajos (por ejemplo, una probabilidad más baja de graduarse).34 Un análisis reciente en el que se usó datos de tres estudios a gran escala en Australia y Nueva Zelandia encontraron que los adolescentes que usaron marihuana frecuentemente eran significativamente menos propensos que sus compañeros a graduarse o a obtener un título. Esos estudiantes también tenían una probabilidad más alta de desarrollar una dependencia a la droga más tarde en sus vidas, a usar otras drogas y a tratar de suicidarse.35 Varios estudios también han conectado el uso empedernido de marihuana con un ingreso económico anual más bajo, una dependencia más alta de recursos sociales, desempleo, un comportamiento criminal y menos satisfacción con sus vidas.36,37

Todavía no se puede determinar categóricamente, hasta qué punto el uso de marihuana tiene una relación causal directa en estas asociaciones, por lo que se requieren más investigaciones. Es posible que otros factores independientes creen una disposición en las personas a usar marihuana y a varios resultados negativos en sus vidas tales como dejar la escuela y no graduarse.38 Dicho esto, también es verdad que las personas mismas que han usado marihuana son las que han reportado percibir una influencia de su uso de marihuana en ciertos resultados negativos relacionados con la satisfacción con sus vidas y medidas de sus logros. En un estudio, por ejemplo, se comparó personas que usaban marihuana actualmente y que habían fumado por un largo tiempo con un grupo de control que habían fumado marihuana por lo menos una vez en sus vidas pero no más de 50 veces en total.39 Todos los participantes tenían una historia de educación e ingreso similar, pero se encontraron diferencias significativas en sus logros educacionales: Entre los que usaban cannabis en forma empedernida, eran menos los que se habían graduado de la universidad y más los que tenían un ingreso menor que 30.000 dólares estadounidenses. Al preguntarles cómo ha afectado la marihuana sus habilidades cognitivas, logros académicos, vida social y su salud mental y física, la mayoría de los que usaban marihuana empedernidamente reportaron efectos negativos en cada una de estas áreas de sus vidas.

Hay estudios que también sugieren que existe una conexión directa entre el uso de marihuana y consecuencias desfavorables en el trabajo, tales como un riesgo más alto de sufrir lesiones y accidentes.40 En un estudio realizado entre trabajadores del servicio postal, se descubrió que los empleados con resultados positivos de marihuana en un examen de orina para detectar drogas, tenían un 55 por ciento más alto de accidentes industriales, 85 por ciento más alto en lesiones y un 75 por ciento más alto en ausencias al trabajo que aquellos que habían tenido un resultado negativo en el examen.41

¿Hay alguna conexión entre el uso de marihuana y las enfermedades mentales?
Varios estudios han encontrado una conexión entre el uso de marihuana y un riesgo más alto de enfermedades mentales, incluyendo psicosis (esquizofrenia), depresión y ansiedad, pero no es tan fácil determinar si esto es realmente así o hasta que medida el uso de marihuana causa estas condiciones.19 La cantidad de droga que se consume, la edad a la que se comenzó a usarla y la vulnerabilidad genética han sido todos identificados como factores influyentes en esta relación. La evidencia científica más sólida que hay hasta el momento concierne a la conexión que existe entre el uso de marihuana y los desórdenes psicóticos en aquellos con una predisposición genética u otra vulnerabilidad.42 Investigaciones recientes (ver la gráfica “Genotipo del gen AKT1 y la psicosis”) han encontrado que las personas que usan marihuana y que tienen una variación especifica del gen AKT1, el cual programa la enzima que afecta la señalización de la dopamina en el estriado,son más propensas a desarrollar psicosis. El estriado es un área del cerebro que es activada y se inunda de dopamina cuando se presentan ciertos estímulos. Un estudio encontró que el riesgo para aquellos con esta variante genética es siete veces más alto en aquellos que usan marihuana a diario que en los que la usan infrecuentemente o los que no la usan.43

La contribución que puede tener el uso de la marihuana durante la adolescencia en el desarrollo de una psicosis años más tarde, ya como adulto, dependerá en parte de si la persona ya tiene una predisposición genética. El gen AKT1 gobierna una enzima que afecta las señales en el cerebro que involucran los neurotransmisores de dopamina. La alteración en la transmisión de señales de dopamina está involucrada con la esquizofrenia. El gen AKT1 puede tomar una de tres formas en una región específica del gen relacionado con la susceptibilidad a la esquizofrenia: T/T, C/T y C/C. Las personas que usan marihuana a diario (las barras en verde) con una variante C/C tienen un riesgo siete veces más alto de desarrollar una psicosis que alguien que no usa marihuana frecuentemente o que no la usa. El riesgo de psicosis entre aquellos con la variante T/T no mostro ser afectado por el uso de marihuana.

Fuente: Di Forti et al. Biol Psychiatry, 2012.
En otro estudio se descubrió un aumento en el riesgo de psicosis en los adultos que habían usado marihuana durante su adolescencia y que tenían una variante específica en el gen catecol-O-metiltransferasa (COMT), una enzima encargada de degradar toda una clase de neurotransmisores que incluye a la dopamina y la norepinefrina.44 (ver la gráfica “Variaciones genéticas en COMT influencian los efectos peligrosos del abuso de las drogas”). También se ha demostrado que el uso de marihuana puede empeorar el curso de la enfermedad en pacientes que sufren de esquizofrenia. Como se mencionó previamente, el uso de marihuana también puede gatillar un episodio de psicosis aguda en personas que usan marihuana y que no tienen esquizofrenia, esto puede ocurrir especialmente con dosis altas de marihuana, aunque este efecto desvanece a medida que la droga disipa en el cuerpo.

La influencia que tiene el uso de marihuana durante la adolescencia en los casos de psicosis ya siendo adultos es afectada por ciertas variaciones genéticas. Esta figura muestra que las variaciones en un gen pueden afectar la disposición a desarrollar una psicosis como adultos, después de haber sido expuestos al cannabis durante la adolescencia. El gen COMT gobierna una enzima que degrada la dopamina y otros químicos en el cerebro involucrados con la esquizofrenia. El gen para esta enzima viene de dos formas: Met y Val. Las personas con una o dos copias de la variante Val tienen una tendencia más alta de desarrollar una esquizofrenia si usan cannabis durante su adolescencia (las barras en verde). Aquellas personas que solo tienen la variante Met no son afectadas por el uso de cannabis.7

Fuente: Caspi et al. Biol Psychiatry. 2005.
También se han reportado otras conexiones, menos consistentes, entre el uso de marihuana y la depresión, la ansiedad, los pensamientos suicidas en adolescentes y los trastornos de personalidad. La marihuana también ha sido relacionada con el síndrome amotivacional, definido como una disminución o falta de empeño o motivación de participar en actividades que son típicamente gratificantes. Debido a la función que tiene el sistema endocanabinoide en la regulación del ánimo y la gratificación, es lógico deducir que ese vínculo existe a raíz de cambios cerebrales, pero es necesario realizar más investigaciones para confirmar esto y entenderlo mejor.

Consecuencias adversas del uso de marihuana
Agudas (presentes bajo la influencia de la droga)
Deteriora la memoria a corto plazo
Disminuye la atención, el juicio y otras funciones cognitivas
Perjudica la coordinación y el equilibrio
Aumenta el ritmo cardiaco
Ansiedad, paranoia
Psicosis (poco común)
Imagen borrosa de una carretera, desde el punto.
Persistentes (continúan después de estar bajo la influencia, pero no son necesariamente permanentes)
Perjudica el aprendizaje y la coordinación
Problemas al dormir
Empedernidas (efectos que se acumulan después del uso repetido de la droga)
Riesgo a la adicción
Pérdida parcial del coeficiente intelectual
Riesgo más alto de sufrir de tos crónica, bronquitis
Riesgo más alto de desarrollar esquizofrenia en personas con una predisposición genética*
Potencialmente un riesgo más alto de ansiedad, depresión y síndrome amotivacional*
*Estos son usualmente reportados como síntomas/trastornos que concurren con el uso crónico de marihuana. De todas formas, no hay investigaciones científicas hasta el momento que determinen si el uso de marihuana es la causa de estas o si simplemente está relacionada con estos problemas de salud mental.

¿Cuáles son los efectos de la marihuana en la salud física en general?

Pocos minutos después de haber inhalado humo de marihuana, el ritmo cardiaco de la persona se acelera, el pasaje respiratorio se relaja y se dilata y los vasos sanguíneos de los ojos se expanden, haciendo que los ojos se vean enrojecidos. El ritmo cardiaco—normalmente entre 70 a 80 palpitaciones por minuto—puede incrementar entre 20 y 50 palpitaciones más por minuto o hasta puede duplicarse en algunos casos. Usar otras drogas en combinación con marihuana puede amplificar este efecto.

Hay cierta evidencia de estudios científicos, que indica que el riesgo de que una persona sufra de un ataque al corazón durante la primera hora después de haber fumado marihuana es casi 5 veces más alto que el riesgo usual.45 Esta observación puede ser en parte explicada por el efecto que la marihuana tiene al aumentar la presión arterial (en algunos casos) y el ritmo cardiaco y al disminuir la capacidad de que la sangre pueda transportar oxígeno.46 El uso de marihuana también puede ocasionar hipotensión ortostática (vértigo o mareo al ponerse de pie), posiblemente aumentando el peligro de desmayarse o caerse. La tolerancia hacia algunos de los efectos cardiovasculares usualmente se desarrolla después de estar expuesto a la droga repetidamente.47 Estos efectos en la salud necesitan ser explorados más a fondo, especialmente ahora dado al aumento en el consumo de “marihuana medicinal” por personas con problemas de salud y adultos mayores que pueden tener una vulnerabilidad más alta dada a complicaciones cardiovasculares que vienen con la edad (ver “La marihuana como un medicamento”).

El humo de la marihuana, igual que el del tabaco, es un irritante para la garganta y los pulmones y puede causar un ataque de tos durante su uso. El humo también contiene gases tóxicos y partículas que pueden dañar los pulmones. El fumar marihuana está relacionado con una inflamación amplia de las vías respiratorias, una resistencia más alta en las vías respiratorias y una híper inflamación de los pulmones, y las personas que fuman marihuana regularmente han reportado más síntomas de bronquitis crónica que las personas que no fuman.48 Fumar marihuana también puede afectar la capacidad de defensa del sistema respiratorio, incrementando de esta forma la probabilidad de que la persona adquiera infecciones respiratorias, incluyendo neumonía.49 En un estudio se encontró que las personas que fumaban marihuana frecuentemente usaban más días de enfermedad que otras personas, usualmente dado a alguna enfermedad respiratoria.50

La marihuana como un medicamento

Las propiedades medicinales que probablemente tienen la marihuana y sus componentes han sido el centro de varias investigaciones científicas y de varios debates por décadas. El THC por si solo ha demostrado tener beneficios médicos para ciertos usos específicos. Existen dos medicamentos a base del THC, aprobados por la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (U.S. Food and Drug Administration—FDA), dronabinol (Marinol®) y nabilone (Cesamet®), prescritos en forma de pastilla para las náuseas en pacientes que están recibiendo quimioterapia y para estimular el apetito en pacientes con síndrome consuntivo por el SIDA.

Aparte de esto, hay varios medicamentos a base de marihuana que han sido aprobados o que están en el proceso de ensayos clínicos. Nabiximols (Sativex®), un aerosol bucal que está en el momento disponible en el Reino Unido, Canadá y varios países europeos para el tratamiento de la espasticidad y el dolor neuropático que pueden acompañar la esclerosis múltiple, combina el THC con otros químicos de la marihuana llamados canabidioles (CBD). Los canabidioles no tienen las propiedades gratificantes del THC, y hay reportes anecdóticos que indican que este podría ser útil para el tratamiento de trastornos de convulsiones, entre otras condiciones médicas. Hay una medicina liquida a base de canabidioles llamada Epidiolex, que está en el momento siendo examinada en los Estados Unidos para usarla para el tratamiento de dos formas severas de epilepsia infantil, Síndrome de Dravet y el Síndrome de Lennox-Gastaut.

Medicamentos como estos, que utilizan químicos purificados derivados de o base de aquellos encontrados en la planta de la marihuana, son generalmente considerados por los científicos como una mejor alternativa para terapias médicas que el uso de la planta entera de la marihuana o los extractos crudos de marihuana. Crear medicamentos a base de elementos botánicos como la planta de la marihuana presenta muchos retos. Las plantas pueden tener cientos de químicos activos desconocidos, y puede ser difícil crear un producto con una dosis exacta y consistente de estos químicos. El uso de la marihuana como medicina también presenta otros problemas tales como los efectos adversos de fumar y las discapacidades inducidas por el THC de las habilidades cognitivas. De todas formas, varios estados han legalizado la dispensación de marihuana o de sus extractos para las personas con ciertas condiciones de salud.

Otra de las preocupaciones con la “marihuana medicinal” es que hasta el momento se sabe muy poco sobre el impacto que puede tener el uso de marihuana a largo plazo en las personas con vulnerabilidades de salud o dadas a su edad a quienes se les está dispensando esta droga—como los adultos mayores o las personas con cáncer, SIDA, enfermedades cardiovasculares, esclerosis múltiple u otras enfermedades neurodegenerativas. Es necesario realizar más investigaciones para determinar si las personas que tienen un problema de salud o con el tratamiento (por ejemplo, con la quimioterapia) están en un mayor riesgo de sufrir efectos adversos a su salud al usar marihuana.

Aun no se sabe con certeza si fumar marihuana causa o no cáncer de los pulmones, tal como ocurre al fumar cigarrillos. Aunque el humo de la marihuana contiene productos de combustión que son cancerígenos (sustancias que causan cáncer), la evidencia científica de una conexión entre el uso de marihuana y el cáncer de pulmón no ha sido demostrada hasta el momento.51 La variedad de formas en las que se usan la marihuana y el tabaco, incluyendo los factores tales como la frecuencia en la que se fuma por día y la cantidad de tiempo que se contiene el humo en los pulmones, al igual que el hecho de que muchas personas usan las dos sustancias, hace que sea más difícil determinar en qué forma contribuye el uso de la marihuana al cáncer de pulmón, si es que contribuye de alguna forma. Esta es un área que requiere más investigación.

Sin embargo, algunos estudios han demostrado una conexión clara entre el uso de la marihuana durante la adolescencia y un incremento en el riesgo de desarrollar una forma agresiva de cáncer de testículo (tumor de células germinativas que no es seminomatoso) que predominantemente ataca a los muchachos jóvenes.52,53 El comienzo temprano del cáncer de testículo, al compararlo al de cáncer de pulmón y a la mayoría de otros tipos de cáncer, indica que aunque no se sepa la forma en la que la marihuana contribuye a esto, el efecto que causa se puede acumular en solo unos pocos años de uso.

¿Puede el uso de marihuana durante y después del embarazo causarle daño al bebe?

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Investigaciones en animales indican que el sistema endocanabinoide del cuerpo juega un papel en el control de la maduración del cerebro, particularmente en el desarrollo de las respuestas emocionales. Por lo tanto, estar expuesto al THC desde muy temprano en la vida puede afectar negativamente el desarrollo del cerebro. Investigaciones en ratas indican que el estar expuesto aun a bajas concentraciones de THC en los últimos meses del embarazo puede tener consecuencias profundas y perdurables en el cerebro y el comportamiento del bebe.54Estudios en humanos han demostrado que algunos bebes de madres que usaron marihuana durante el embarazo, responden distinto a estímulos visuales, tiemblan más y tienen un llanto agudo, lo cual puede indicar que hay problemas con el desarrollo neurológico del bebe.55,56 En las escuelas, los niños que han sido expuestos a la marihuana antes de haber nacido, son más propensos a mostrar una desventaja en sus habilidades para resolver problemas, memorizar y prestar atención.57,58 Sin embargo es necesario realizar más investigaciones para poder separar los efectos específicos de la marihuana de otros factores ambientales como la nutrición de la madre, el estar expuestos a negligencia y malnutrición y el uso de otras sustancias por la madre.59 Establecer cuáles son los efectos de la marihuana en el desarrollo prenatal es importante, ya que alrededor de la mitad de los embarazos en los Estados Unidos no son planeados y la proporción de estos casos es considerablemente más alta entre los adolescentes y los jóvenes,60 por lo tanto muchas mujeres pueden usar marihuana sin saber que están embarazadas.

Además, a las madres que están amamantando se les advierte que hay estudios que indican que el THC es excretado en la leche materna en cantidades moderadas. Pero hasta el momento los científicos no saben lo que esto puede implicar en el desarrollo del cerebro del bebe.

Tratamientos disponibles para los trastornos por consumo de marihuana

La adicción a la marihuana parece ser muy similar a otros trastornos de uso de sustancias, aunque los resultados clínicos a largo plazo pueden ser menos graves. En promedio, los adultos que buscan tratamiento para algún trastorno relacionado con el uso de marihuana, han usado marihuana casi a diario por más de diez años y han intentado dejarla más de seis veces.61 Las personas con un trastorno por uso de marihuana, especialmente los adolescentes, usualmente sufren también de otros trastornos psiquiátricos (comorbilidad).62También pueden tener un problema de abuso o adicción a otras sustancias, como a la cocaína o el alcohol. Hay estudios que indican que tratar de una forma eficaz el trastorno de salud mental con tratamientos estandarizados incluyendo medicamentos y terapias de comportamiento, puede ayudar a reducir el uso de marihuana, especialmente entre las personas que usan la droga empedernidamente y aquellos que sufren de otros trastornos mentales crónicos. Los siguientes tratamientos de comportamiento han mostrado ser prometedores:

Terapia cognitiva-conductual: un tipo de psicoterapia que le enseña a las personas estrategias para identificar y corregir comportamientos problemáticos con el fin de mejorar el control personal, parar el uso de la droga y corregir otros problemas que usualmente ocurren a la vez con estos.
Técnicas de manejo de contingencias: Una alternativa de tratamiento de manejo basada en el monitoreo frecuente del comportamiento que se busca cambiar y remover los factores positivos que se dan cuando el comportamiento ocurre (o cuando no).
Terapia de estímulo de la motivación: un tipo de intervención sistemática diseñada para un cambio rápido en la motivación personal; la terapia no pretende tratar a la persona en sí, sino en vez moviliza sus propios recursos internos para cambiar y participar en tratamiento.
Actualmente, no hay medicamentos disponibles para tratar el consumo de marihuana, pero se están realizando investigaciones en este campo. Como uno de los problemas más prominentes en la abstinencia a la marihuana es la dificultad al dormir, algunos estudios están examinando la efectividad de ciertos medicamentos que ayudan con el sueño. Entre los medicamentos que han mostrado ser efectivos en estudios anteriores o ensayos clínicos pequeños, están el medicamento para ayudar a dormir zolpidem (Ambien®), un medicamento para la ansiedad y el estrés llamado buspirone (BuSpar®) y una medicina antiepiléptica llamada gabapentin (Horizant®, Neurontin®) que pueden mejorar el sueño y posiblemente las funciones ejecutivas. Otros agentes que están siendo analizados en el momento incluyen el suplemento nutricional N-acetil-cisteína y las sustancias químicas llamadas inhibidores FAAH, que pueden reducir el tiempo de abstinencia al inhibir la separación de los cannabinoides del cuerpo. Los pasos a seguir incluyen el estudio de sustancias llamadasmoduladores alostéricos que interactúan con los receptores de cannabinoides para inhibir los efectos gratificantes del THC.

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Consumo de marihuana (análisis basado en evidencias)

Repaso de los efectos adversos sobre la salud que produce el consumo de marihuana. Los adolescentes son el grupo etario con mayor probabilidad de sufrir consecuencias perjudiciales debido a que su cerebro aún está en desarrollo.
 Introducción:

El panorama acerca de la legalización de la marihuana para fines médicos y recreativos está cambiando rápidamente y por ello es probable que los pacientes pregunten acerca de sus efectos adversos y beneficiosos sobre la salud.

El concepto popular parece ser que la marihuana es un placer inocuo, y el acceso a ella no se debe reglamentar ni considerar ilegal. En la actualidad, la marihuana es la droga “ilegal” más usada en los EEUU, donde alrededor del 12% de las personas de 12 años o más refieren su consumo durante el año anterior con altas cifras entre los jóvenes.

La vía de administración más frecuente es por inhalación. Las hojas y las flores trituradas de la planta Cannabis sativa se fuman (junto con los tallos y las semillas) en cigarrillos, cigarros, pipas, pipas de agua o enrolladas en la envoltura de un cigarro de tabaco (“blunts”).

El hashish es un producto creado a partir de la resina de las flores de marihuana y en general se fuma (solo o mezclado con tabaco) pero se puede consumir por vía oral. La marihuana también se puede usar para preparar té, y su extracto a base de aceite se puede mezclar con productos alimenticios.

El uso habitual de marihuana durante la adolescencia es especialmente preocupante porque en este grupo etario se asocia con mayor probabilidad de consecuencias perjudiciales (véase tabla). Numerosos estudios informaron sobre sus efectos adversos, aunque otros los niegan y la cuestión sobre los daños provocados por la marihuana es un tema de debates acalorados. En este artículo se repasa la información científica actual relacionada con los efectos adversos para la salud del uso recreativo de la marihuana.

Tabla. Efectos adversos del consumo durante poco tiempo, prolongado o intenso de marihuanaEfectos del consumo durante poco tiempo

  • Disminución de la memoria a corto plazo- dificulta el aprendizaje y la retención de información.
  • Alteración de la coordinación motora- interfiere con la conducción de vehículos y aumenta el riesgo de lesiones:
  • Alteración del juicio-  aumenta el riesgo de conductas sexuales que facilitan la transmisión de enfermedades de transmisión sexual.
  • En dosis altas, paranoia y psicosis

Efectos del consumo prolongado o intenso

  • Adicción (en alrededor del 9% de los consumidores, 17% de los que comienzan en la adolescencia y 25 – 50% de los que consumen diariamente*
  • Alteración del desarrollo cerebral*
  • Mal desempeño escolar, mayor probabilidad de deserción escolar*
  • Disminución cognitiva con cociente intelectual más bajo entre los consumidores frecuentes durante la adolescencia*
  • Disminución de la satisfacción vital y los logros (determinada sobre la base de mediciones subjetivas y objetivas y en relación con las mismas mediciones en la población general)*
  • Síntomas de bronquitis crónica
  • Mayor riesgo de trastornos psicóticos crónicos (entre ellos esquizofrenia) en personas con predisposición a ellos.

*El efecto se asocia fuertemente con el consumo inicial de marihuana en la adolescencia temprana.


EFECTOS ADVERSOS
Riesgo de adicción

La evidencia indica claramente que el empleo prolongado de marihuana puede generar adicción. Incluso aproximadamente el 9% de aquéllos que experimentan con marihuana se volverán adictos (según los criterios para dependencia del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 4a edición [DSM-IV]). La cifra aumenta a 1 en 6 entre los que comienzan a usar marihuana en la adolescencia y al 25 – 50% entre los que fuman marihuana diariamente. También se reconoce el síndrome de abstinencia de cannabis (irritabilidad, dificultades del sueño, disforia, ansia de consumir y ansiedad).

El empleo de marihuana en los adolescentes es especialmente problemático. Su mayor vulnerabilidad a efectos adversos alejados, probablemente se relaciona con el hecho de que el cerebro, incluido el sistema endocanabinoide, está en desarrollo activo durante la adolescencia.

El empleo precoz y regular de marihuana es un factor pronóstico de mayor riesgo de adicción, que a su vez indica mayor riesgo de empleo de otras drogas ilegales. Las personas que comienzan a consumir marihuana en la adolescencia son de 2 a 4 veces más proclives que las que comienzan en la edad adulta a sufrir síntomas de dependencia de cannabis dentro de los 2 años de comenzar a consumir.


Efectos sobre el desarrollo cerebral

El cerebro continúa en desarrollo activo, orientado por la experiencia, desde el período prenatal hasta aproximadamente los 21 años. Durante este período de desarrollo es intrínsecamente más vulnerable que el cerebro maduro a los efectos adversos alejados de las agresiones ambientales, como la exposición al tetrahidrocannabinol (THC), el principal ingrediente activo de la marihuana.

Esta opinión recibió considerable apoyo de estudios en animales, que mostraron que la exposición prenatal o adolescente al THC puede recalibrar la sensibilidad al sistema de recompensa a otras drogas y que la exposición prenatal interfiere con las dinámicas citoesqueléticas, que son esenciales para establecer conexiones axónicas entre las neuronas.

En relación con controles no expuestos, adultos que fumaron regularmente marihuana durante su adolescencia tienen deterioro de la conectividad neuronal (menos fibras) en zonas específicas del cerebro, como el precúneo, que participa en funciones que exigen un alto grado de integración (e.g., vigilia y consciencia de sí mismo) y la fimbria, zona del hipocampo importante para el aprendizaje y la memoria.

También se informó disminución de la conectividad funcional en las redes prefrontales responsables de la función ejecutiva (incluido el control inhibitorio) y las redes subcorticales, que procesan hábitos y rutinas. Asimismo, estudios por imágenes en usuarios de cannabis revelaron disminución de la actividad en las regiones prefrontales y volúmenes reducidos en el hipocampo.

Así, ciertas regiones cerebrales pueden ser más vulnerables que otras a los efectos a largo plazo de la marihuana. Un estudio mostró que el descenso selectivo de los receptores de cannabinoide-1 (CB1) en varias regiones cerebrales corticales en los fumadores crónicos de marihuana se asociaba con años de fumar cannabis y era reversible tras 4 semanas de abstinencia.

El efecto negativo del consumo de marihuana sobre la conectividad funcional cerebral es especialmente notable si el consumo comienza en la adolescencia o en la adultez temprana. Esto contribuiría a explicar la asociación entre el consumo frecuente de marihuana desde la adolescencia y la disminución significativa del cociente intelectual. Las alteraciones de la conectividad cerebral asociadas con la exposición a la marihuana en la adolescencia coinciden con datos que indican que el sistema canabinoide es importante para la formación de sinapsis durante el desarrollo cerebral.


Posible importancia como droga de entrada

Datos epidemiológicos y preclínicos sugieren que el consumo de marihuana en la adolescencia podría influir sobre numerosas conductas adictivas en la adultez. En roedores expuestos a cannabinoides durante su adolescencia, disminuye la reactividad de las neuronas dopaminérgicas que regulan las regiones de recompensa del cerebro.

Si la consecuencia de la exposición temprana a la marihuana es la disminución de la reactividad en las regiones cerebrales de recompensa, este efecto podría contribuir a explicar la mayor susceptibilidad al abuso de drogas y la adicción a varias drogas más adelante, lo que se comunicó en la mayoría de los estudios epidemiológicos.

Otra explicación es que es más probable que las personas que son más susceptibles a consumir drogas comiencen con marihuana debido a su accesibilidad y que sus interacciones sociales ulteriores con otros usuarios de drogas aumenten la probabilidad de que prueben otras drogas.


Relación con las enfermedades mentales

El consumo regular de marihuana se asocia con mayor riesgo de ansiedad y depresión, sin que se haya establecido causalidad. La marihuana también se asocia con psicosis (entre otras, la esquizofrenia), especialmente en personas con vulnerabilidad genética previa y agrava el curso de la enfermedad en pacientes con esquizofrenia.

Cuanto mayores sean el consumo y la potencia de la droga y más precoz la exposición, más se afectará la trayectoria de la enfermedad (e.g., adelantando el primer episodio psicótico en 2 a 6 años).
Sin embargo, es difícil establecer la causalidad en estos tipos de estudios, por lo que no se puede atribuir fiablemente el mayor riesgo de enfermedad mental al consumo de marihuana.


Efecto sobre el desempeño escolar y los logros en la vida

En un relevamiento de 2013 estudiantes secundarios en los EEUU, el 6,5% perteneciente a los últimos años comunicaron el consumo diario o casi diario de marihuana. Puesto que el empleo de marihuana disminuye las funciones cognitivas esenciales, no sólo durante la intoxicación aguda sino durante los días posteriores, muchos estudiantes podrían estar funcionando a un nivel cognitivo inferior a su capacidad natural. Aunque los efectos agudos pueden disminuir después que el THC se elimina del cerebro, cabe esperar graves riesgos para la salud con el consumo prolongado o intenso.

La evidencia sugiere que este consumo produce deficiencias cognitivas medibles y duraderas, especialmente cuando comienza desde la adolescencia temprana. Además, las dificultades de aprendizaje, incluso durante períodos breves o esporádicos (un efecto secundario de la intoxicación aguda), interferirá con la capacidad ulterior de lograr objetivos educativos cada vez más exigentes, dato que también puede explicar la asociación entre el consumo regular de marihuana y las bajas notas.

Es probable que la relación entre el consumo de cannabis en la juventud y el daño psicosocial sea multifacética, lo que explicaría las contradicciones entre los estudios. Por ejemplo, algunos estudios sugieren que las deficiencias alejadas pueden ser reversibles y son sutiles y no incapacitantes una vez que cesa el uso. Otros estudios muestran que el empleo prolongado e intenso de marihuana produce alteraciones de la memoria y la atención que persisten y se agravan a medida que aumentan los años de consumo y también cuando el hábito comienza en la adolescencia. El consumo intenso de marihuana se vinculó con menores ingresos, mayor necesidad de asistencia socioeconómica, desempleo, conductas delictivas y menor satisfacción vital.


Riesgo de accidentes con vehículos de motor

La marihuana es la droga ilegal involucrada con mayor frecuencia en conexión con trastornos para conducir vehículos y accidentes que pueden ser mortales. Hay relación entre la concentración sanguínea de THC y la eficacia para conducir en estudios controlados de simulación de conducción vehicular, que son un buen factor pronóstico de la capacidad para conducir en el mundo real.

El consumo reciente de marihuana y las cifras de THC en sangre de 2 – 5 ng por mililitro se asocian con considerable alteración de la habilidad para conducir. Según un metanálisis, el riesgo de accidente se duplica cuando una persona maneja enseguida después de consumir marihuana.

En un análisis de culpabilidad en accidentes, las personas positivas para THC (nivel mínimo de detección, 1 ng por mililitro) y sobre todo los que tenían cifras mayores, fueron de 3 a 7 veces más proclives a ser responsables de un accidente vehicular que aquéllos que no habían consumido drogas o alcohol antes de conducir. El riesgo asociado con el consumo de alcohol además de marihuana parece ser mayor que el asociado con el consumo de cada droga sola.


Riesgo de cáncer y otros efectos sobre la salud

Los efectos de fumar marihuana durante mucho tiempo sobre el riesgo de cáncer de pulmón no son claros. Por ejemplo, el consumo de marihuana durante el equivalente de 30 o más años-“porro” (siendo 1 año-porro de consumo igual a fumar 1 cigarrillo [porro] de marihuana por día durante un año) se asoció con mayor incidencia de cáncer de pulmón y varios tumores del aparato aerodigestivo superior; la asociación desapareció tras ajustar para posibles factores de confusión, como el tabaquismo. Aunque se puede descartar la posible asociación entre fumar marihuana y cáncer, la evidencia sugiere que el riesgo es menor con la marihuana que con el tabaco.

Fumar marihuana también se asocia con inflamación de las vías respiratorias, aumento de su resistencia y distensión pulmonar, asociaciones compatibles con el hecho de que los fumadores de marihuana son más proclives a referir síntomas de bronquitis crónica que los no fumadores; sin embargo, el efecto alejado de bajos niveles de exposición a la marihuana no parece ser significativo. La competencia inmunitaria del sistema respiratorio en los fumadores de marihuana puede estar también afectada, como lo indican las cifras aumentadas de infecciones respiratorias y neumonía.

El consumo de marihuana también se asoció con problemas vasculares que aumentan los riesgos de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y accidentes isquémicos transitorios durante la intoxicación con marihuana.

Los efectos directos de los cannabinoides sobre diversos receptores blanco (i.e., receptores CB1 en las arterias) y los efectos indirectos sobre compuestos vasoactivos pueden contribuir a explicar los efectos perjudiciales de la marihuana sobre la resistencia vascular y la microcirculación coronaria.


Limitaciones de la evidencia y lagunas del conocimiento

La mayoría de los efectos a largo plazo de la marihuana que se resumen aquí se observaron entre consumidores de grandes cantidades o durante mucho tiempo, pero numerosos factores de confusión perjudican nuestra capacidad de establecer causalidad (incluido el empleo frecuente de marihuana junto con otras drogas). Estos factores también complican nuestra habilidad para evaluar el verdadero efecto de la exposición intrauterina a la marihuana.

El contenido de THC o la potencia de la marihuana, detectados en muestras confiscadas, vienen en aumento desde el 3% en la década de 1980 hasta el 12% en 2012. Este aumento del contenido de THC hace pensar que las consecuencias del consumo de marihuana podrían ser peores ahora que en el pasado. Asimismo plantea interrogantes acerca de la importancia actual de los datos de estudios anteriores sobre los efectos del consumo de marihuana, especialmente los estudios que evaluaban los efectos alejados.

También es necesario saber cómo aprovechar los posibles beneficios médicos de la marihuana sin exponer a los pacientes a sus riesgos intrínsecos. El acreditado informe del Institute of Medicine sobre marihuana y medicina reconoce la utilidad de fumar marihuana para estimular el apetito, especialmente en pacientes con SIDA y para combatir las náuseas y vómitos inducidos por la quimioterapia, así como el dolor intenso y algunas formas de espasticidad. El informe también señala alguna evidencia de la utilidad de la marihuana para disminuir la presión intraocular en el tratamiento del glaucoma. No obstante, subraya la importancia de centrar las investigaciones sobre el potencial terapéutico de los cannabinoides sintéticos o farmacéuticamente puros.

Algunos médicos recetan marihuana para ciertos problemas médicos a pesar de la evidencia limitada de su utilidad. Esta práctica genera inquietud sobre el consumo prolongado por poblaciones vulnerables. Por ejemplo, hay cierta evidencia que sugiere que en pacientes con SIDA el consumo de marihuana puede empeorar las deficiencias cognitivas asociadas con el VIH. Asimismo son necesarias más investigaciones para conocer los efectos del empleo de marihuana para la disminución cognitiva relacionada con la edad en general y sobre la disminución de la memoria en especial.

Es necesario investigar las maneras en que las políticas públicas sobre la marihuana afectan la salud pública. Los conocimientos sobre los efectos de las políticas sobre las fuerzas del mercado son bastante limitados, así como también nuestro conocimiento de las variables interrelacionadas de las percepciones sobre el consumo, los tipos de consumo y los resultados.

Históricamente, ha habido una relación inversa entre el consumo de marihuana y la percepción de sus riesgos entre los adolescentes. Si presumimos que esta relación inversa es causal, ¿la mayor permisividad podría aumentar el número de jóvenes expuestos regularmente a cannabis?

Entre los estudiantes secundarios de los últimos años, la frecuencia del consumo regular de marihuana ha aumentado continuamente en años recientes. También necesitamos información sobre los efectos de la exposición pasiva al humo del cannabis y los cannabinoides. Estudios en estados de los EEUU (e.g., Colorado, California y Washington) y en países (e.g., Uruguay, Portugal y los Países Bajos) donde las políticas sociales y legales están cambiando pueden proporcionar datos importantes para políticas a futuro.


CONCLUSIONES

El consumo de marihuana se asocia con efectos adversos considerables. (véase tabla). La marihuana, como otras drogas, puede producir adicción. Durante la intoxicación aguda, la marihuana puede interferir con la función cognitiva (e.g., memoria y percepción del tiempo) y la función motora (e.g., coordinación) y estos efectos pueden tener consecuencias perjudiciales (e.g., accidentes vehiculares).

El consumo repetido de marihuana durante la adolescencia puede producir cambios duraderos de la función cerebral que ponen en peligro los logros educativos, profesionales y sociales. No obstante, los efectos de una droga (legal o ilegal) sobre la salud son determinados no sólo por sus propiedades farmacológicas, sino también por su disponibilidad y su aceptabilidad social.

Al respecto, las drogas legales (alcohol y tabaco) ofrecen una perspectiva aleccionadora. Son responsables de la mayor carga de enfermedad asociada con drogas, no porque sean más peligrosas que las drogas ilegales, sino porque al ser legales permiten un consumo más extendido. A medida que las políticas se inclinan hacia la legalización de la marihuana, es razonable y probablemente prudente suponer que su consumo aumentará y por lo tanto aumentará también el número de personas que experimentarán consecuencias negativas para su salud.

 

Con toda la publicidad a favor de la marihuana médica y el clamor por la despenalización de esta droga, puede ser difícil de recordar que la marihuana es, de hecho, dañina y adictiva, y que causa efectos nocivos. Es muy posible que estemos haciendo un terrible daño a nuestros hijos cuando somos permisivos sobre los peligros de la marihuana. Aunque no son noticia de primera página, hay efectos graves y perjudiciales asociados con el consumo de la marihuana.

El consumo de marihuana y la adicción a la misma ocurren de forma más pronunciada entre los jóvenes de los Estados Unidos. De esos que acuden a rehabilitación para la adicción a la hierba, el 45 por ciento son menores de 21 años de edad. Cuando se incluyen los que tienen 24 años o menos, el porcentaje se eleva a 55. Por lo tanto, es importante que nuestros jóvenes conozcan los riesgos, en lugar de dejarles que acepten las campañas de despenalización, sin ninguna refutación.

Los centros de recuperación de drogas que están por todo el mundo, están ayudando a las personas a recuperarse de sus adicciones a la marihuana mediante capacitarles a reparar el daño que se ha producido. Es un proceso que toma de tres a cinco meses de promedio, y consiste en una desintoxicación completa, en la restauración de habilidades para la vida y para la resolución de problemas, y mucho más. Pero el resultado libre de drogas y libre de daño, vale la pena el trabajo.

 

Daños específicos asociados con el consumo de marihuana
fumando marihuana Los peligros en los efectos inmediatos de la marihuana incluyen distorsiones de la percepción del tiempo y del espacio y problemas de coordinación, todos los cuales pueden estar contribuyendo al aumento del riesgo de accidentes de tráfico recientemente descubiertos.

Es de particular importancia para los estudiantes el que sepan acerca de como el consumo de marihuana provoca la creación de una dificultad para pensar o para resolver problemas y un deterioro de la memoria y del aprendizaje. Estas dificultades pueden durar hasta cuatro semanas después de que se consumió la droga.

Se ha encontrado que el consumo crónico de marihuana y el aumento de las dosis se correlacionan con una mayor incidencia de psicosis y esquizofrenia. Este punto es particularmente importante debido al aumento en la potencia de la droga en las dos últimas décadas. Mientras que la potencia media ha subido del 3% de THC (tetrahidrocannabinol – el ingrediente intoxicante de la marihuana), que tenía un par de décadas atrás, al 9% en la actualidad, hay algunas muestras de la hierba que miden hasta un 25%. Estas cepas de primera calidad se cultivan por lo general de forma hidropónica, se meten a menudo de contrabando desde Canadá y se exige un precio más alto que por la marihuana de grado comercial de México.

Se encontró que los consumidores fuertes de marihuana sufrían daños en su vida social, laboral o profesional y en su capacidad cognitiva. También se encontró que también sufrían el trabajo escolar y la consecución de las metas en la vida.

Pero los defensores de la legalización, despenalización o la medicalización de la marihuana, no clarifican esto a los jóvenes de Estados Unidos para que puedan tomar decisiones basadas en información correcta y adecuada. Al clasificar la marihuana junto con los tratamientos médicos, la conclusión clara es que la droga es inofensiva.

 

Investigadores españoles han publicado en la revista Psichiatry el primer brote psicótico diagnosticado por consumo de spice, un derivado sintético del cannabis que aparece asociado a trastornos en el movimiento, similares a los que sufren los enfermos de párkinsón.

Profesores de Medicina de la Universidad CEU Cardenal Herrera y expertos del Hospital Provincial de Castellón, en colaboración con médicos de las Unidades de Conductas Adictivas de Valencia, han descrito el primer caso de psicosis catatónica causado por un derivado sintético del cannabis: el spice.

Es la primera vez en el mundo que se describe la relación entre el consumo de esta sustancia, el brote psicótico y los problemas en el aparato locomotor similares a los causados por el párkinson. El hallazgo ha sido publicado en la revista Psychiatry.

Algunos estudios recientes ya habían conseguido demostrar la relación entre el spice y diferentes tipos de psicosis

El spice es una sustancia psicoactiva que en España consume el 1,1% de los adolescentes, según la encuesta ESTUDES 2010. Hasta ahora, algunos estudios recientes habían podido demostrar la relación entre el spice y diferentes tipos de psicosis, pero este es el primer caso clínico en el que el brote psicótico aparece asociado a movimientos anormales.

El trastorno en el movimiento detectado en este caso, similar a la catatonia, consiste en la pérdida de armonía al caminar y la rigidez de cuello, cabeza y brazos.

Según Gonzalo Haro Cortés, responsable del programa de Patología Dual Grave del Hospital Provincial de Castellón y líder del trabajo, otro aspecto que lo hace relevante es que los síntomas motores y la postura encorvada en posición de ‘mantis religiosa’ persistieron durante meses tras abandonar el consumo de spice.

“Hasta ahora, en los casos descritos solo se había detectado rigidez o retardo en los movimientos durante el consumo de esta sustancia, pero no posteriormente, meses después de haber abandonado el consumo”, afirma.

Un caso único

Haro destaca como aspecto más relevante del caso “los episodios de catatonia detectados, que hasta ahora solo se habían descrito en investigaciones de experimentación animal, con ratas sometidas a altas dosis de spice”.

Por ello, subraya la necesidad de difundir estos desórdenes del movimiento en las campañas de prevención, para incrementar la percepción de riesgo de estas sustancias, que son comercializadas en tiendas de artículos relacionados con la marihuana, como mezclas de hierbas naturales no prohibidas, y por Internet con ‘servicio a domicilio’.

El investigador añade que este es un caso muy significativo en el ámbito de la patología dual, es decir, de la relación entre consumo de sustancias y otros trastornos mentales: “Más de un 40% de pacientes con dependencia al alcohol y un 50% de diagnósticos de dependencia a otras sustancias presentan a su vez otro diagnóstico psiquiátrico”.

Referencia bibliográfica:

Gonzalo Haro, Carmen Ripoll, María Ibáñez, Teresa Orengo, Víctor M. Liaño, Emilio Meneu, Félix Hernández, and Francisco Traver (2014). Could Spice Drugs Induce Psychosis With Abnormal Movements Similar to Catatonia? Psychiatry: Interpersonal and Biological Processes: Vol. 77, No. 2, pp. 206-208. doi: 10.1521/psyc.2014.77.2.206

Afirma que la droga tiene el potencial de dañar a los niños.

Robert Preidt

La marihuana no debería legalizarse por el peligro potencial que puede suponer para los niños y adolescentes, según la Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics, AAP).

Sin embargo, la actualización de la declaración de política del grupo respalda el uso compasivo de la marihuana para los niños con enfermedades debilitantes o terminales.

La academia respalda que se descriminalice la marihuana, lo que significa que las infracciones resultarían en penas civiles o cargos criminales más leves que lo que actualmente son. Pero la AAP recomienda que se haga conjuntamente con los programas de prevención del consumo de marihuana y que se proporcione un tratamiento temprano a los adolescentes con problemas con la marihuana.

La declaración también incluye medidas para proteger a los niños en los estados en que se ha legalizado la marihuana para un uso recreativo o médico.

La declaración de la AAP fue publicado en línea el 26 de enero en la revista Pediatrics.

“Sabemos que la marihuana puede ser muy perjudicial para la salud y el desarrollo de los adolescentes”, dijo en un comunicado de prensa de la academia el Dr. Seth Ammerman, miembro del Comité sobre el Abuso de Sustancias de la AAP y uno de los autores de la declaración de política.

“Hacer que esté más disponible para los adultos (incluso con las restricciones establecidas) aumentará el acceso de los adolescentes. Simplemente las campañas para legalizar la marihuana pueden tener el efecto de persuadir a los adolescentes de que la marihuana no es peligrosa, lo que puede tener un efecto devastador en su salud y su desarrollo de por vida”, advirtió Ammerman.

En los adolescentes, la marihuana puede provocar problemas de memoria y de concentración que pueden llevar a tener dificultades en la escuela. Además, la droga puede alterar el control motor, la coordinación y el juicio, y llevar a un aumento del riesgo de lesión accidental y de muerte, según la AAP.

Además, la AAP indicó que el consumo habitual de marihuana puede llevar a una peor salud de los pulmones, a problemas psicológicos y a una probabilidad mayor de dependencia a la droga en la edad adulta.

“Es cierto que todavía no tenemos datos que documenten los cambios en la salud de los niños en respuesta a la legalización de la marihuana en Washington y Colorado, aunque ha habido reportes de ingestas y lesiones de niños”, afirmó en el comunicado de prensa la Dra. Sharon Levy, presidenta del Comité sobre el Abuso de Sustancias de la AAP.

“Se requirió de varias generaciones, millones de vidas y miles de millones de dólares para establecer los peligros del consumo del tabaco para la salud, aunque esos daños sean apabullantes. No deberíamos considerar que la marihuana es ‘inocente hasta que se demuestre lo contrario’, dado que ya conocemos los perjuicios que causa a los adolescentes”, añadió Levy.

FUENTE: American Academy of Pediatrics

La marihuana es el nombre común con el que se conoce a la planta Cannabis sativa. También es el nombre que se le da a la droga que se prepara con las hojas secas y la parte superior de las flores de esta planta. Estas hojas y flores contienen varios componentes químicos conocidos como canabinoicos. Una de estas sustancias químicas, la llamada TCH o delta-9-tetrahidrocanibinol, crea el estado conocido como “estar colocado” afectando a las funciones normales del cerebro. La potencia de la marihuana varía enormemente de un caso a otro.
La planta de marihuana ha existido desde hace más de 5.000 años y se ha utilizado de muchas maneras. En la antigua China se utilizaban las fibras de esta planta para tejer cuerdas y ropa. Los griegos y los romanos hacían medicinas con ellas. Otros han utilizado el aceite para fabricar jabón e incluso se ha utilizado como alpiste.
Como en la antigua China o Roma, los colonialistas americanos utilizaban la planta de marihuana. En los siglos XVII y XVIII, utilizaban las fibras de la planta para hacer cuerdas y tejer sus ropas. En el siglo XIX la parte superior de la lona que cubría las armas estaba a veces hecha con las fibras de la planta de marihuana.
La utilización de la marihuana para “colocarse” llegó a ser muy popular en los Estados Unidos durante los años 20 y 30. Muchas personas tenían miedo de esta droga y se aprobaron leyes para controlar su utilización. En 1937 el Congreso de los Estados Unidos aprobó una ley que limitaba el uso de la marihuana en cualquier lugar del país.
En los años 60, la marihuana llego a ser más popular que nunca. Los estudiantes universitarios y de las escuelas superiores comenzaron a utilizar la droga como una forma de demostrar lo maduros e independientes que eran. Los “hippies” y los “hijos de la flor” hicieron de la marihuana parte de su manera de vivir.
En los años 70 y 80, los estudios sobre el uso de la marihuana han demostrado a los científicos que es, de hecho, una droga muy perjudicial. Hoy día, cada vez menos gente que consume marihuana e incluso menos que la prueban aunque sea sólo una vez. Sin embargo, la marihuana es todavía la droga ilegal más extendida.
El extracto de cannabis, marihuana, fue en su tiempo utilizado médicamente de forma extensiva y todavía tiene mínimas aplicaciones médicas en algunos países. La marihuana es única en cuanto a los efectos químicos y psicológicos que produce. El desarrollo de la tolerancia a la marihuana requiere “sentirse bien” o “llegar más alto”. Se puede desarrollar una dependencia psicológica tan fuerte como la que provoca la cocaína. Las alucinaciones no son efectos secundarios de esta droga, pero con frecuencia es un síntoma de sobredosis.
Generalmente la marihuana se fuma, pero también se puede tomar por vía oral en las comidas o en las bebidas. Se ha demostrado que provoca enfermedades en los pulmones y en el corazón. El humo contiene gases químicos y venenosos que provocan cáncer. También puede destruir los tejidos pulmonares y disminuir el sistema inmunológico del organismo destruyendo los glóbulos blancos.

MARIHUANA.

Efectos adversos sobre la salud
Consumo de marihuana (análisis basado en evidencias)
Repaso de los efectos adversos sobre la salud que produce el consumo de marihuana. Los adolescentes son el grupo etario con mayor probabilidad de sufrir consecuencias perjudiciales debido a que su cerebro aún está en desarrollo.

Introducción:
El panorama acerca de la legalización de la marihuana para fines médicos y recreativos está cambiando rápidamente y por ello es probable que los pacientes pregunten acerca de sus efectos adversos y beneficiosos sobre la salud.
El concepto popular parece ser que la marihuana es un placer inocuo, y el acceso a ella no se debe reglamentar ni considerar ilegal. En la actualidad, la marihuana es la droga “ilegal” más usada en los EEUU, donde alrededor del 12% de las personas de 12 años o más refieren su consumo durante el año anterior con altas cifras entre los jóvenes.
La vía de administración más frecuente es por inhalación. Las hojas y las flores trituradas de la planta Cannabis sativa se fuman (junto con los tallos y las semillas) en cigarrillos, cigarros, pipas, pipas de agua o enrolladas en la envoltura de un cigarro de tabaco (“blunts”).
El hashish es un producto creado a partir de la resina de las flores de marihuana y en general se fuma (solo o mezclado con tabaco) pero se puede consumir por vía oral. La marihuana también se puede usar para preparar té, y su extracto a base de aceite se puede mezclar con productos alimenticios.
El uso habitual de marihuana durante la adolescencia es especialmente preocupante porque en este grupo etario se asocia con mayor probabilidad de consecuencias perjudiciales (véase tabla). Numerosos estudios informaron sobre sus efectos adversos, aunque otros los niegan y la cuestión sobre los daños provocados por la marihuana es un tema de debates acalorados. En este artículo se repasa la información científica actual relacionada con los efectos adversos para la salud del uso recreativo de la marihuana.
Tabla. Efectos adversos del consumo durante poco tiempo, prolongado o intenso de marihuana

Efectos del consumo durante poco tiempo
Disminución de la memoria a corto plazo- dificulta el aprendizaje y la retención de información.

Alteración de la coordinación motora- interfiere con la conducción de vehículos y aumenta el riesgo de lesiones:

Alteración del juicio- aumenta el riesgo de conductas sexuales que facilitan la transmisión de enfermedades de transmisión sexual.

En dosis altas, paranoia y psicosis
Efectos del consumo prolongado o intenso
Adicción (en alrededor del 9% de los consumidores, 17% de los que comienzan en la adolescencia y 25 – 50% de los que consumen diariamente*

Alteración del desarrollo cerebral*

Mal desempeño escolar, mayor probabilidad de deserción escolar*

Disminución cognitiva con cociente intelectual más bajo entre los consumidores frecuentes durante la adolescencia*

Disminución de la satisfacción vital y los logros (determinada sobre la base de mediciones subjetivas y objetivas y en relación con las mismas mediciones en la población general)*

Síntomas de bronquitis crónica

Mayor riesgo de trastornos psicóticos crónicos (entre ellos esquizofrenia) en personas con predisposición a ellos.
*El efecto se asocia fuertemente con el consumo inicial de marihuana en la adolescencia temprana.
EFECTOS ADVERSOS
Riesgo de adicción
La evidencia indica claramente que el empleo prolongado de marihuana puede generar adicción. Incluso aproximadamente el 9% de aquéllos que experimentan con marihuana se volverán adictos (según los criterios para dependencia delDiagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 4a edición [DSM-IV]). La cifra aumenta a 1 en 6 entre los que comienzan a usar marihuana en la adolescencia y al 25 – 50% entre los que fuman marihuana diariamente. También se reconoce el síndrome de abstinencia de cannabis (irritabilidad, dificultades del sueño, disforia, ansia de consumir y ansiedad).
El empleo de marihuana en los adolescentes es especialmente problemático. Su mayor vulnerabilidad a efectos adversos alejados, probablemente se relaciona con el hecho de que el cerebro, incluido el sistema endocanabinoide, está en desarrollo activo durante la adolescencia.
El empleo precoz y regular de marihuana es un factor pronóstico de mayor riesgo de adicción, que a su vez indica mayor riesgo de empleo de otras drogas ilegales. Las personas que comienzan a consumir marihuana en la adolescencia son de 2 a 4 veces más proclives que las que comienzan en la edad adulta a sufrir síntomas de dependencia de cannabis dentro de los 2 años de comenzar a consumir.
Efectos sobre el desarrollo cerebral
El cerebro continúa en desarrollo activo, orientado por la experiencia, desde el período prenatal hasta aproximadamente los 21 años. Durante este período de desarrollo es intrínsecamente más vulnerable que el cerebro maduro a los efectos adversos alejados de las agresiones ambientales, como la exposición al tetrahidrocannabinol (THC), el principal ingrediente activo de la marihuana.
Esta opinión recibió considerable apoyo de estudios en animales, que mostraron que la exposición prenatal o adolescente al THC puede recalibrar la sensibilidad al sistema de recompensa a otras drogas y que la exposición prenatal interfiere con las dinámicas citoesqueléticas, que son esenciales para establecer conexiones axónicas entre las neuronas.
En relación con controles no expuestos, adultos que fumaron regularmente marihuana durante su adolescencia tienen deterioro de la conectividad neuronal (menos fibras) en zonas específicas del cerebro, como el precúneo, que participa en funciones que exigen un alto grado de integración (e.g., vigilia y consciencia de sí mismo) y la fimbria, zona del hipocampo importante para el aprendizaje y la memoria.
También se informó disminución de la conectividad funcional en las redes prefrontales responsables de la función ejecutiva (incluido el control inhibitorio) y las redes subcorticales, que procesan hábitos y rutinas. Asimismo, estudios por imágenes en usuarios de cannabis revelaron disminución de la actividad en las regiones prefrontales y volúmenes reducidos en el hipocampo.
Así, ciertas regiones cerebrales pueden ser más vulnerables que otras a los efectos a largo plazo de la marihuana. Un estudio mostró que el descenso selectivo de los receptores de cannabinoide-1 (CB1) en varias regiones cerebrales corticales en los fumadores crónicos de marihuana se asociaba con años de fumar cannabis y era reversible tras 4 semanas de abstinencia.
El efecto negativo del consumo de marihuana sobre la conectividad funcional cerebral es especialmente notable si el consumo comienza en la adolescencia o en la adultez temprana. Esto contribuiría a explicar la asociación entre el consumo frecuente de marihuana desde la adolescencia y la disminución significativa del cociente intelectual. Las alteraciones de la conectividad cerebral asociadas con la exposición a la marihuana en la adolescencia coinciden con datos que indican que el sistema canabinoide es importante para la formación de sinapsis durante el desarrollo cerebral.
Posible importancia como droga de entrada
Datos epidemiológicos y preclínicos sugieren que el consumo de marihuana en la adolescencia podría influir sobre numerosas conductas adictivas en la adultez. En roedores expuestos a cannabinoides durante su adolescencia, disminuye la reactividad de las neuronas dopaminérgicas que regulan las regiones de recompensa del cerebro.
Si la consecuencia de la exposición temprana a la marihuana es la disminución de la reactividad en las regiones cerebrales de recompensa, este efecto podría contribuir a explicar la mayor susceptibilidad al abuso de drogas y la adicción a varias drogas más adelante, lo que se comunicó en la mayoría de los estudios epidemiológicos.
Otra explicación es que es más probable que las personas que son más susceptibles a consumir drogas comiencen con marihuana debido a su accesibilidad y que sus interacciones sociales ulteriores con otros usuarios de drogas aumenten la probabilidad de que prueben otras drogas.
Relación con las enfermedades mentales
El consumo regular de marihuana se asocia con mayor riesgo de ansiedad y depresión, sin que se haya establecido causalidad. La marihuana también se asocia con psicosis (entre otras, la esquizofrenia), especialmente en personas con vulnerabilidad genética previa y agrava el curso de la enfermedad en pacientes con esquizofrenia.
Cuanto mayores sean el consumo y la potencia de la droga y más precoz la exposición, más se afectará la trayectoria de la enfermedad (e.g., adelantando el primer episodio psicótico en 2 a 6 años).
Sin embargo, es difícil establecer la causalidad en estos tipos de estudios, por lo que no se puede atribuir fiablemente el mayor riesgo de enfermedad mental al consumo de marihuana.
Efecto sobre el desempeño escolar y los logros en la vida
En un relevamiento de 2013 estudiantes secundarios en los EEUU, el 6,5% perteneciente a los últimos años comunicaron el consumo diario o casi diario de marihuana. Puesto que el empleo de marihuana disminuye las funciones cognitivas esenciales, no sólo durante la intoxicación aguda sino durante los días posteriores, muchos estudiantes podrían estar funcionando a un nivel cognitivo inferior a su capacidad natural. Aunque los efectos agudos pueden disminuir después que el THC se elimina del cerebro, cabe esperar graves riesgos para la salud con el consumo prolongado o intenso.
La evidencia sugiere que este consumo produce deficiencias cognitivas medibles y duraderas, especialmente cuando comienza desde la adolescencia temprana. Además, las dificultades de aprendizaje, incluso durante períodos breves o esporádicos (un efecto secundario de la intoxicación aguda), interferirá con la capacidad ulterior de lograr objetivos educativos cada vez más exigentes, dato que también puede explicar la asociación entre el consumo regular de marihuana y las bajas notas.
Es probable que la relación entre el consumo de cannabis en la juventud y el daño psicosocial sea multifacética, lo que explicaría las contradicciones entre los estudios. Por ejemplo, algunos estudios sugieren que las deficiencias alejadas pueden ser reversibles y son sutiles y no incapacitantes una vez que cesa el uso. Otros estudios muestran que el empleo prolongado e intenso de marihuana produce alteraciones de la memoria y la atención que persisten y se agravan a medida que aumentan los años de consumo y también cuando el hábito comienza en la adolescencia. El consumo intenso de marihuana se vinculó con menores ingresos, mayor necesidad de asistencia socioeconómica, desempleo, conductas delictivas y menor satisfacción vital.
Riesgo de accidentes con vehículos de motor
La marihuana es la droga ilegal involucrada con mayor frecuencia en conexión con trastornos para conducir vehículos y accidentes que pueden ser mortales. Hay relación entre la concentración sanguínea de THC y la eficacia para conducir en estudios controlados de simulación de conducción vehicular, que son un buen factor pronóstico de la capacidad para conducir en el mundo real.
El consumo reciente de marihuana y las cifras de THC en sangre de 2 – 5 ng por mililitro se asocian con considerable alteración de la habilidad para conducir. Según un metanálisis, el riesgo de accidente se duplica cuando una persona maneja enseguida después de consumir marihuana.
En un análisis de culpabilidad en accidentes, las personas positivas para THC (nivel mínimo de detección, 1 ng por mililitro) y sobre todo los que tenían cifras mayores, fueron de 3 a 7 veces más proclives a ser responsables de un accidente vehicular que aquéllos que no habían consumido drogas o alcohol antes de conducir. El riesgo asociado con el consumo de alcohol además de marihuana parece ser mayor que el asociado con el consumo de cada droga sola.
Riesgo de cáncer y otros efectos sobre la salud
Los efectos de fumar marihuana durante mucho tiempo sobre el riesgo de cáncer de pulmón no son claros. Por ejemplo, el consumo de marihuana durante el equivalente de 30 o más años-“porro” (siendo 1 año-porro de consumo igual a fumar 1 cigarrillo [porro] de marihuana por día durante un año) se asoció con mayor incidencia de cáncer de pulmón y varios tumores del aparato aerodigestivo superior; la asociación desapareció tras ajustar para posibles factores de confusión, como el tabaquismo. Aunque se puede descartar la posible asociación entre fumar marihuana y cáncer, la evidencia sugiere que el riesgo es menor con la marihuana que con el tabaco.
Fumar marihuana también se asocia con inflamación de las vías respiratorias, aumento de su resistencia y distensión pulmonar, asociaciones compatibles con el hecho de que los fumadores de marihuana son más proclives a referir síntomas de bronquitis crónica que los no fumadores; sin embargo, el efecto alejado de bajos niveles de exposición a la marihuana no parece ser significativo. La competencia inmunitaria del sistema respiratorio en los fumadores de marihuana puede estar también afectada, como lo indican las cifras aumentadas de infecciones respiratorias y neumonía.
El consumo de marihuana también se asoció con problemas vasculares que aumentan los riesgos de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y accidentes isquémicos transitorios durante la intoxicación con marihuana.
Los efectos directos de los cannabinoides sobre diversos receptores blanco (i.e., receptores CB1 en las arterias) y los efectos indirectos sobre compuestos vasoactivos pueden contribuir a explicar los efectos perjudiciales de la marihuana sobre la resistencia vascular y la microcirculación coronaria.
Limitaciones de la evidencia y lagunas del conocimiento
La mayoría de los efectos a largo plazo de la marihuana que se resumen aquí se observaron entre consumidores de grandes cantidades o durante mucho tiempo, pero numerosos factores de confusión perjudican nuestra capacidad de establecer causalidad (incluido el empleo frecuente de marihuana junto con otras drogas). Estos factores también complican nuestra habilidad para evaluar el verdadero efecto de la exposición intrauterina a la marihuana.
El contenido de THC o la potencia de la marihuana, detectados en muestras confiscadas, vienen en aumento desde el 3% en la década de 1980 hasta el 12% en 2012. Este aumento del contenido de THC hace pensar que las consecuencias del consumo de marihuana podrían ser peores ahora que en el pasado. Asimismo plantea interrogantes acerca de la importancia actual de los datos de estudios anteriores sobre los efectos del consumo de marihuana, especialmente los estudios que evaluaban los efectos alejados.
También es necesario saber cómo aprovechar los posibles beneficios médicos de la marihuana sin exponer a los pacientes a sus riesgos intrínsecos. El acreditado informe del Institute of Medicine sobre marihuana y medicina reconoce la utilidad de fumar marihuana para estimular el apetito, especialmente en pacientes con SIDA y para combatir las náuseas y vómitos inducidos por la quimioterapia, así como el dolor intenso y algunas formas de espasticidad. El informe también señala alguna evidencia de la utilidad de la marihuana para disminuir la presión intraocular en el tratamiento del glaucoma. No obstante, subraya la importancia de centrar las investigaciones sobre el potencial terapéutico de los cannabinoides sintéticos o farmacéuticamente puros.
Algunos médicos recetan marihuana para ciertos problemas médicos a pesar de la evidencia limitada de su utilidad. Esta práctica genera inquietud sobre el consumo prolongado por poblaciones vulnerables. Por ejemplo, hay cierta evidencia que sugiere que en pacientes con SIDA el consumo de marihuana puede empeorar las deficiencias cognitivas asociadas con el VIH. Asimismo son necesarias más investigaciones para conocer los efectos del empleo de marihuana para la disminución cognitiva relacionada con la edad en general y sobre la disminución de la memoria en especial.
Es necesario investigar las maneras en que las políticas públicas sobre la marihuana afectan la salud pública. Los conocimientos sobre los efectos de las políticas sobre las fuerzas del mercado son bastante limitados, así como también nuestro conocimiento de las variables interrelacionadas de las percepciones sobre el consumo, los tipos de consumo y los resultados.
Históricamente, ha habido una relación inversa entre el consumo de marihuana y la percepción de sus riesgos entre los adolescentes. Si presumimos que esta relación inversa es causal, ¿la mayor permisividad podría aumentar el número de jóvenes expuestos regularmente a cannabis?
Entre los estudiantes secundarios de los últimos años, la frecuencia del consumo regular de marihuana ha aumentado continuamente en años recientes. También necesitamos información sobre los efectos de la exposición pasiva al humo del cannabis y los cannabinoides. Estudios en estados de los EEUU (e.g., Colorado, California y Washington) y en países (e.g., Uruguay, Portugal y los Países Bajos) donde las políticas sociales y legales están cambiando pueden proporcionar datos importantes para políticas a futuro.
CONCLUSIONES
El consumo de marihuana se asocia con efectos adversos considerables. (véase tabla). La marihuana, como otras drogas, puede producir adicción. Durante la intoxicación aguda, la marihuana puede interferir con la función cognitiva (e.g., memoria y percepción del tiempo) y la función motora (e.g., coordinación) y estos efectos pueden tener consecuencias perjudiciales (e.g., accidentes vehiculares).
El consumo repetido de marihuana durante la adolescencia puede producir cambios duraderos de la función cerebral que ponen en peligro los logros educativos, profesionales y sociales. No obstante, los efectos de una droga (legal o ilegal) sobre la salud son determinados no sólo por sus propiedades farmacológicas, sino también por su disponibilidad y su aceptabilidad social.
Al respecto, las drogas legales (alcohol y tabaco) ofrecen una perspectiva aleccionadora. Son responsables de la mayor carga de enfermedad asociada con drogas, no porque sean más peligrosas que las drogas ilegales, sino porque al ser legales permiten un consumo más extendido. A medida que las políticas se inclinan hacia la legalización de la marihuana, es razonable y probablemente prudente suponer que su consumo aumentará y por lo tanto aumentará también el número de personas que experimentarán consecuencias negativas para su salud.

Los efectos menos conocidos del cannabis

■Provoca pérdida de memoria, reduce el rendimiento y altera las capacidades cognitivas
■Puede producir depresión, ansiedad, psicosis y, en el peor de los casos, esquizofrenia

Los poderes psicotrópicos del cannabis, un derivado extraído de la planta del cáñamo (‘Cannabis sativa’), son conocidos por el ser humano desde hace miles de años. Sus ‘propiedades embriagadoras’, como decía ya Herodoto en el siglo V, se deben fundamentalmente al delta-9-tetrahidrocanabinol (THC), el cannabinoide responsable de sus efectos en el cerebro.

Cuando el consumidor inhala esta sustancia, generalmente fumando, el THC llega rápidamente al cerebro a través del torrente sanguíneo, por lo que sus efectos se sienten a los pocos minutos y pueden durar hasta dos o tres horas. Si se consume masticado, la cantidad de tetrahidrocanabinol que alcanza el cerebro es menor y tarda más en hacer efecto, porque se absorbe más lentamente.

El THC se encuentra en diferentes proporciones según el preparado que se utilice: marihuana (que es el resultado de la trituración de flores, hojas y tallos secos, con una concentración de entre el 1% y el 5%. ); hachís (elaborado a partir de la resina de las flores de la planta hembra y con una concentración del 15%-50%) o aceite de hachís (resina de hachís disuelta y concentrada al 25%-50%).

Como destacan los especialistas del Plan Nacional sobre Drogas, justo después del consumo se produce lo que se conoce como ‘borrachera cannábica’: sequedad de boca, ojos rojos, taquicardia, descoordinación, risa incontrolada, somnolencia, y alteración de la memoria, la atención o la concentración. Una sensación de euforia que no tarda en transformarse en un síndrome ‘amotivacional’ y una pérdida de interés por las cosas.

Riesgos desconocidos

Como explica a elmundo.es Amador Calafat, psiquiatra y director de la revista ‘Adicciones’, en las últimas décadas se había extendido en España y en otros países europeos “la sensación de que el cannabis era inocuo. Y parecía que el que no se tomaba un porro no se enteraba de lo que era bueno”. No parece casualidad que sea la droga ilegal más consumida en todo el mundo; en 2003, el 30% de los españoles entre 15 y 64 años declaraba haberla probado alguna vez.

En su opinión, esta creencia generalizada se benefició de una cierta complicidad de algunos medios de comunicación (“que apoyaron la legalización”), de lo que él llama el “lobby del 68″, y de “los vacíos científicos que existían sobre sus riesgos”. Sin embargo, añade, ahora ya no quedan dudas sobre cuáles son los efectos del consumo de cannabis, tanto a corto como a largo plazo.

En el Reino Unido, por ejemplo, el gobierno acaba de endurecer la clasificación de esta droga para aumentar las penas de prisión para los consumidores y “proteger la salud de la gente joven”.

Por un lado, explica Calafat, se ha demostrado que los problemas de concentración y de memoria “tienen efectos devastadores en el futuro de los jóvenes, porque les pilla en la mejor época de la vida para estudiar. Muchos de ellos experimentan dificultades de aprendizaje y abandonan los estudios antes de tiempo”.

“Algunos trabajos apuntan a que estas capacidades cognitivas se pueden recuperar en parte al abandonar el hábito y salir de la intoxicación crónica que sufren los fumadores habituales, pero otras investigaciones señalan que quedan importantes secuelas en algunas áreas cerebrales”, añade por su parte el doctor Magí Ferrer, miembro de la Comisión Clínica de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas.

Además, su consumo habitual puede generar dependencia y adicción (entre el 7% y el 10% de los casos) y existen evidencias que demuestran que las formulaciones modernas tienen mayor concentración de THC que el cannabis que se fumaba en los años sesenta; lo que aumenta sus efectos. Unos riesgos que, según coinciden los especialistas, siguen sin ser aún bien conocidos por la sociedad (en 1994, el 60% de los escolares españoles consideraba más peligroso fumarse un paquete diario de cigarrillos que tomar un porro esporádicamente).

Problemas mentales

Por ejemplo, el consumo de porros multiplica por dos las probabilidades de sufrir brotes psicóticos (con más riesgo a mayor dosis). “Parece que la marihuana podría actuar como desencadenante de estos ataques en personas con una cierta predisposición genética”, advierte Calafat. Los trastornos se acentúan cuando el consumo se inicia antes de los 15 años [la media de edad de inicio en España son los 14,7 años], probablemente porque esta droga causa cambios neurobiológicos en un período clave del desarrollo cerebral.

Un reciente informe elaborado por expertos de la Oficina de Control de Drogas de la Casa Blanca (EEUU), advierte de que los adolescentes que fuman marihuana tienen hasta un 40% más de riesgo de sufrir depresión, ansiedad, psicosis (alucinaciones) o algún tipo de enfermedad mental; especialmente en el caso de las chicas. Y aunque no se ha demostrado de una manera estadísticamente significativa que pueda causar esquizofrenia, sí parece que empeora sus síntomas y agrava los ataques. “Es complicado decir si las drogas tienen este efecto por sí mismas o porque abren la compuerta a algunos trastornos que no se hubiesen producido sin su consumo”, admite Ferrer.

Este mismo documento explica que muchos jóvenes con síntomas depresivos están recurriendo a los porros para aliviar su malestar, “y no se dan cuenta de que la marihuana, en realidad, empeora su depresión”. Los consumidores habituales, añade el informe, tienen pensamientos suicidas con tres veces más frecuencia que los otros chicos de su edad.

Además, el modo de consumo más frecuente es mezclado con el tabaco, fumado sin filtro y con largas caladas, lo que también podría incrementar la frecuencia de problemas pulmonares; desde cáncer hasta patologías cardiovasculares. Por si fuera poco, cada vez más datos advierten de la implicación del cannabis en los accidentes de tráfico y de su papel como puerta de entrada hacia otras drogas ‘duras’.

¿Qué es el síndrome amotivacional?

El consumo habitual de marihuana en dosis regulares y suficientes para producir intoxicación durante un periodo mayor de seis meses, provoca en los jóvenes una sintomatología caracterizada por la pasividad, apatía, conformismo, aislacionismo, introversión, pérdida de los ideales y de las ambiciones personales, falta de emoción o interés en las cosas, indiferencia por lo que ocurre en su derredor, desgana y falta de cuidado en su arreglo personal, así como disminución de funciones cognoscitivas como la concentración, la atención, la memoria, la capacidad de cálculo, así como el juicio autocrítico y heterocrítico. A este cuadro se le conoce como el síndrome amotivacional. ¿Cómo se comporta una adolescente con síndrome amotivacional? Los adolescentes que fuman marihuana en forma habitual, después de un tiempo (entre seis meses y un año) empiezan a manifestar un comportamiento específico que la mayoría de las veces se achaca a otras causas. El primer síntoma es la transformación del carácter. Un muchacho que antes de consumir marihuana era sociable extrovertido, se convierte en un individuo aislado, solitario y ensimismado. Se aísla sobre todo de la familia, con la que deja de comunicarse. Empieza a cambiar su forma de vestir, se vuelve descuidado y desaseado. Sus atuendos frecuentemente son estrafalarios o provocadores. En el nivel escolar manifiesta problemas de indisciplina con sus maestros, compañeros y el reglamento escolar. Su rendimiento decae por la disminución de sus funciones cognoscitivas. Suspende asignaturas y no se presenta a exámenes. El absentismo escolar es un fenómeno característico del síndrome amotivacional.Como consecuencia de lo anterior, el alumno casi siempre abandona total o parcialmente sus estudios. Aquí comienza su declive académico. Todo en su vida va decayendo y que convierte en campo de cultivo para problemas como el consumo de   otras drogas.  Dando lugar a una anarquía académica, por lo que casi nunca logra terminar sus estudios. Es importante la detección oportuna En la mayoría de los casos, el comportamiento característico del consumidor crónico de cannabis se achaca a otros fenómenos como la crisis del adolescente, la rebeldía natural y la necesidad de llamar la atención con atuendos estrafalarios, pero no debemos olvidar que en España el cannabis sigue siendo la droga ilegal más consumida, y la mayor parte de sus consumidores tienen un rango de edad entre los trece y veinticinco años. A nivel familiar o escolar es muy común negar esta realidad. La familia prefiere achacar las transformaciones de su hijo a los motivos antes mencionados, y la escuela siempre afirma que en ella no existen problemas de drogadicción. No es necesario que exista un alto consumo de marihuana para que se presente un síndrome amotivacional. Cuando este síndrome es detectado oportunamente, el estudiante puede recibir ayuda para abandonar el consumo de la droga y continuar sus estudios. La necesidad de un programa de atención al estudiante es fundamental, así como la observancia del alumnado por sus profesores a fin de hacer una detección precoz de los consumos.

Recuerda siempre:
SI VES A UN ADOLESCENTE QUE SE DROGA : DENÚNCIALO.
SI CONOCES A UN VENDEDOR DE DROGAS : DENÚNCIALO.
Juan Damián Sánchez Luque.
Presidente de la asociación contra la droga “CLARA MARIA” de Priego y comarca.

Se debe insistir en el rol que tienen los padres y la sociedad en retardar lo más posible este primer contacto con la droga. Y si se detecta precozmente, poder intervenir para evitar que se mantenga el consumo. Por Leandro Dionisio y Darío Gigena Parker.

Leandro Dionisio y Darío Gigena Parker Presidente y secretario de la Asociación de Psiquiatras de la Provincia de Córdoba

 

“El consumo de drogas ilegales se ha expandido en general. Aumentó la oferta, la diversidad de la misma, los precios bajaron, los recursos de las personas han ido creciendo; por lo tanto, hay mayor acceso económico hacia la droga”. Según Cicad, Organismo de control del abuso de drogas de la Organización de Estados Americanos, el inicio en las drogas es bastante precoz, entre los 12 y 13 años. También se hace hincapié en que mientras más tarde haya sido esta primera vez, habrá menos probabilidad de consumo en el futuro.

 

Esto debe hacer recapacitar en el rol que tienen los padres y la sociedad en retardar lo más posible este primer contacto con la droga. Y si se detecta precozmente, poder intervenir para evitar que se mantengan el consumo y las complicaciones derivadas de ello. El organismo recalcó que la marihuana suele ser una droga de inicio, y es muy poco frecuente que un joven consuma cocaína y no haya probado marihuana previamente. Según la Cicad: “No podemos dejar de lado el gran problema de la juventud: el abuso de alcohol. Hay estudios que muestran que la precocidad en el consumo de alcohol es un factor de riesgo muy potente para el consumo posterior de droga ilícita. La relación del alcohol con la droga es bastante alta”.

 

Uno de los mitos comunes sobre la marihuana señala que “…es natural y no es tan nociva como el cigarrillo”. La marihuana contiene como droga activa el 9 Tetra-hidro-canabinol. Actualmente todas las semillas en el mercado son obtenidas por manipulación genética “transgénica”, para dotarlas de más droga activa. De esa forma, tienen al menos 60 veces más de 9THC que la marihuana disponible en los años ’70.

 

No es cierto que sea tan “natural”: la marihuana que se vende en nuestro medio también tiene químicos tóxicos agregados con el fin de compactarla al ser transportada. Tampoco es inocua, ya que produce cambios importantes en el sistema nervioso, aun más en el frágil cerebro en desarrollo de los adolescentes.

 

Además, genera efectos agudos, puesto que inmediatamente luego de consumirla, la persona sufre alteraciones en la percepción del tiempo, pérdida de la memoria a corto plazo, disminución en la capacidad para prestar atención, dificultades para expresar pensamientos simples o palabras. Hay afectación de las habilidades motoras, aumento del apetito, náuseas, adormecimiento, ánimo alterado, euforia, rasgos de ansiedad, tensión, irritabilidad, confusión y despersonalización.

 

Algunas personas pierden seriamente las ambiciones saludables, es decir, dejan de tener interés por progresar en sus tareas cotidianas. Esto afecta profundamente el desempeño escolar o académico y sus relaciones con los demás.

 

La marihuana afecta seriamente las conductas complejas, particularmente la conducción de automóviles y motocicletas. Esto es porque la droga proporciona una sensación placentera de flotar (lo que afecta el control sobre la posición del automóvil a su alrededor); se pierde o distorsiona la percepción del tiempo, y al persistir por mucho tiempo en el cerebro, particularmente el cerebelo, produce un efecto que va más allá del momento del consumo. Afecta también la motricidad fina y gruesa; la atención y la vigilancia; genera en reaccionar rápidamente, eligiendo alternativas; produce dificultad para ver señas de luces, y todo lo que contribuye al mal desempeño en la conducción y los riesgos que conocemos.

 

“No adictiva”. Como dijimos, la marihuana de hoy es mucho más poderosa que hace 30 años; las personas dependientes experimentan abstinencia más rápidamente, por la mayor cantidad de droga activa, lo que está

 

demostrado en modelos animales para estudiar sus efectos. Tiene una farmacología compleja, con características adictivas por larga presencia en el cuerpo y baja tasa de eliminación. Además, tiene acción llamada de “refuerzo”, ya que las personas que la consumen tienden a anhelar su futuro consumo y esto se debe a su absorción rápida (fumada en pocos segundos actúa en el cerebro) y el rápido desarrollo de tolerancia (el cuerpo se acostumbra y se necesita más cantidad de droga para producir los mismos efectos).

 

Cuando se deja de consumir se observan síntomas de abstinencia, los que por ser displacenteros, inducen a continuar con la ingestión. Algunos de estos síntomas son insomnio, náuseas, deseos de consumir la droga, falta de apetito, inquietud, irritabilidad, depresión, temblores leves, etcétera. Este síndrome aparece después de sólo 21 días de uso continuado. Se observó igualmente un aumento de los problemas antisociales (robos, mentiras, manipulación, engaños, etcétera).

 

Los jóvenes buscan la dependencia como un factor de “estatus” en primer lugar, y también debido a que no necesitan gotas para la irritación ocular gracias al acostumbramiento (tolerancia farmacológica) que induce la droga con el uso continuado. Pasa lo mismo con la somnolencia y otros trastornos desagradables que induce la droga, que también tienden a disminuir porque el cuerpo se acostumbra a la ingesta. Estos fenómenos pueden conducir a la adicción, ya que el sujeto sólo tiene efectos positivos con el consumo y si deja de consumir se siente mal.

 

El efecto de influencia de los otros adolescentes no está bien estudiado, pero se estima que si un joven tiene oportunidades percibidas de interactuar con otros que consumen drogas, es más probable que lo haga. Es necesario advertir que la mayoría de los jóvenes no fuma marihuana, y el adolescente tiene más probabilidad de ser aceptado no fumando que haciéndolo en los grupos con valores pro sociales y actividades recreativas afines (deportes, hobbies, participación en actividades estructuradas como la escuela, la universidad o un trabajo, etcétera).

 

Los padres se enfrentan a una paradoja respecto de este grave problema actual; por un lado, tienen que lidiar con mensajes de la cultura de la droga que traen a la casa los hijos que están teniendo experiencias con la marihuana (mensajes como: “las drogan no pueden afectarte en nada”; “tomar drogas es divertido”; “podés consumirlas de manera controlada y responsable”). Al mismo tiempo, perciben que sus hijos cambiaron de amigos (o sus amigos de siempre cambiaron como él), tienen fallas escolares, eligen estudiar carreras de escasa exigencia reclamando más tiempo libre (¿pérdida de la ambición inducida por la droga?).

 

Estos mismos padres temen limitar la vocación o libertad de opción y experimentación en sus hijos, para lo cual estos adolescentes pueden tener una capacidad argumentativa significativa y convincente. En el medio de estos dilemas y consultas fallidas (porque el adolescente no quiere asistir a ningún asesoramiento psicológico) estos padres reciben el llamado telefónico de una comisaría para indicar que detuvieron a su hijo por consumo en la vía pública, o por tener una cantidad que excede el consumo personal (lo cual es frecuente en consumidores, aunque sean ocasionales). Y, dolorosamente, descubren que no pudieron proteger a su hijo de las graves consecuencias legales que esto puede acarrear. Estos mismos padres empiezan a tomar en serio este tema, frecuentemente minimizado, cuando tienen que retirar a su hijo de la cárcel o enfrentar un complejo periplo por el sistema judicial, lo cual es tremendamente estigmatizante en sus consecuencias.

 

Una intervención es eficaz cuando los padres precozmente actúan para evitar el consumo y las consecuencias que esto acarrea.

 

© La Voz del Interior

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