Archivo de octubre de 2016

Entre las cuestiones que obstaculizan la atención del paciente que requiere desintoxicación se incluyen las limitaciones económicas e inherentes al contexto de atención, la falta de autoridad y conocimiento de los profesionales y la ausencia de un seguro de salud adecuado.

Objetivos

El presente artículo se realizó con el objetivo de definir los criterios de asignación de los pacientes que reciben tratamiento de desintoxicación por abuso de sustancias a un determinado plan terapéutico.

Contexto de atención

La creación de un sistema de atención eficiente y rentable en un contexto adecuado a las necesidades del paciente que requiere desintoxicación es un desafío. Entre las cuestiones que obstaculizan la atención se mencionan las limitaciones económicas e inherentes al contexto de atención, la falta de autoridad y conocimiento de los profesionales y la ausencia de un seguro de salud adecuado. Hasta el momento no existe una solución para superar estos obstáculos, aunque se lograron ciertos avances.

Tanto el contexto como la intensidad del tratamiento son importantes. Por este motivo, laAmerican Society of Addiction Medicine (ASAM) elaboró el consenso Patient Placement Criteria, Second Edition, Revised (PPC-2R). De acuerdo con este consenso, la asignación del paciente a un determinado tratamiento debe efectuarse sobre la base del cuadro agudo de intoxicación y el potencial de abstinencia y las condiciones y complicaciones biomédicas, emocionales, cognitivas y conductuales. También se considera la importancia del deseo de cambio, los problemas vinculados con la aparición de recaídas y el entorno del paciente.

El criterio clínico y la situación de cada paciente son importantes respecto de la aplicación de una estrategia adecuada de desintoxicación y tratamiento. La ASAM definió niveles de asignación de los pacientes según las necesidades de atención que incluyen la desintoxicación ambulatoria con intervalos predeterminados de evaluación o con evaluación continua, la desintoxicación en un contexto no ambulatorio con supervisión médica continua o sin ella y, por último, la desintoxicación del paciente internado en un contexto de atención aguda. De acuerdo con el PPC-2R de la ASAM, la desintoxicación no sólo se vincula con el manejo de la abstinencia sino con la interrupción del consumo compulsivo en presencia de dependencia de sustancias.

Consultorio médico

Los problemas vinculados con el consumo de sustancias son muy frecuentes en el ámbito de la atención primaria. El médico es el primer punto de contacto con el sistema de atención y, en consecuencia, el inicio del tratamiento tendrá lugar en el consultorio. Por este motivo, el médico debe determinar la necesidad de desintoxicación ambulatoria, que será tan eficaz como la internación en presencia de abstinencia leve a moderada. La preparación del paciente para recibir un tratamiento y la creación de una alianza terapéutica deben ser cuestiones prioritarias e incluir el aporte de información y la integración de la familia. Finalmente, los profesionales deben procurar un seguimiento adecuado durante la abstinencia aguda.

La desintoxicación ambulatoria sin evaluación extendida en el lugar de atención tiene lugar en un servicio ambulatorio organizado que brinda atención a intervalos regulares y pautados previamente bajo políticas y protocolos predefinidos. Sólo puede aplicarse si el paciente cuenta con una red de apoyo social adecuado. La abstinencia debe alcanzarse en forma segura y cómoda para facilitar la transición del paciente hacia el tratamiento y la recuperación. En caso de desintoxicación aguda con evaluación extendida en el lugar de atención es fundamental la disponibilidad de personal de enfermería con formación adecuada para evaluar a los pacientes. El servicio debe ser ambulatorio y organizado, con sesiones regulares predefinidas. El objetivo es lograr la abstinencia y facilitar el tratamiento y la recuperación.

Los médicos y enfermeros son fundamentales para lograr la desintoxicación de los pacientes. Dado que la desintoxicación será ambulatoria, el personal debe estar entrenado para evaluar la abstinencia y la seguridad del proceso de desintoxicación. Es importante que los médicos estén disponibles rápidamente ante cualquier necesidad o emergencia. El personal debe ser capaz de interpretar los signos y síntomas de intoxicación, conocer el tratamiento adecuado y facilitar su cumplimiento por parte del paciente. La vinculación del individuo con los servicios terapéuticos también es deseable, aunque a veces no resulta posible debido al monto de trabajo.

Servicios independientes de urgencias o emergencias

Los servicios de atención de urgencias son utilizados por pacientes que no pueden esperar hasta la consulta con su médico, en tanto que los servicios de emergencia son utilizados en situaciones de crisis. Mientras que en el primer caso la atención tiene lugar durante horas determinadas y es propiciada por menos personal, los servicios de emergencias operan durante las 24 horas. A pesar de las diferencias mencionadas, existe una superposición considerable entre ambos servicios. Lamentablemente, en general, los servicios independientes de urgencias o emergencias no brindan estabilización satisfactoria.

La evaluación oportuna y precisa es especialmente importante en los servicios de emergencia ya que permitirá derivar al paciente para que reciba un tratamiento completo. En este caso, el paciente intoxicado o que inició la abstinencia no debe ser enviado a su hogar inmediatamente luego de recibir medicación. La derivación a un servicio de desintoxicación es fundamental. Además, es importante diferenciar entre la intoxicación aguda y la abstinencia y tener en cuenta el riesgo de suicidio mediante una atención especial. Los pacientes atendidos presentan cuadros lo suficientemente graves para requerir cuidados profesionales. La atención es suministrada según protocolos y procedimientos predefinidos.

Tanto en los servicios de urgencias como emergencias se inicia la desintoxicación, aunque en ninguno de los contextos podrá brindarse estabilización satisfactoria y evaluación adecuada. En cambio, se brindará atención al estado de crisis y el tratamiento no podrá completarse hasta la vinculación del paciente con un servicio de atención específico para el trastorno en cuestión. Por este motivo, es fundamental la evaluación psicosocial y biomédica.

Tratamiento independiente del abuso de sustancias y utilización de servicios de salud mental
La evaluación y el tratamiento de las comorbilidades psiquiátricas observadas en pacientes con abuso de sustancias pueden ser inadecuados en servicios independientes de atención. En cambio, los servicios de salud mental que ofrecen internación en general resultan adecuados en estos casos, aunque las características de cada institución son particulares. Es fundamental conocer los servicios para derivar al paciente en forma adecuada

La desintoxicación no ambulatoria permite la supervisión continua del paciente y la aplicación de medidas terapéuticas ante la aparición de síntomas de abstinencia. Debe asegurarse que el paciente se encuentre estable desde el punto de vista médico y biopsicosocial y que se pueda acceder de manera oportuna al tratamiento ambulatorio. Los profesionales estarán disponibles en forma continua ante cualquier eventualidad, al igual que el personal de enfermería y otros especialistas calificados. De ser necesario, el paciente será supervisado cada una hora con el fin de evaluar su evolución.

Las residencias para la internación de pacientes varían en cuanto a los servicios que brindan. Mientras que en algunos casos se cuenta con personal médico y de enfermería en forma continuada, en otros casos la supervisión médica es mínima. Este último contexto servirá en menor medida al paciente intoxicado y deberá incluir un sistema de derivación apropiado. Debe destacarse la existencia de programas de desintoxicación en residencias que incluyen la supervisión continua del paciente intoxicado o en abstinencia y enfatizan el apoyo social.

El personal involucrado en la atención de los pacientes internados incluye profesionales adecuadamente formados en diferentes áreas que brindan supervisión las 24 horas. Es recomendable contar con un equipo interdisciplinario que permita conocer las necesidades de cada paciente. Los programas de desintoxicación que funcionan en residencias también requieren la colaboración de personal entrenado y competente que permita la aplicación del protocolo de atención diseñado por el médico, determine el nivel de cuidados necesario y facilite la transición al tratamiento ambulatorio. Es fundamental el conocimiento de los cuadros clínicos correspondientes a la intoxicación y la abstinencia relacionadas con el consumo de diferentes sustancias y la evaluación del cumplimiento terapéutico.

Tratamiento ambulatorio intensivo y programas de hospitalización parcial

El tratamiento ambulatorio intensivo o la hospitalización parcial son estrategias adecuadas para los pacientes con síntomas de abstinencia leve a moderada. En este caso debe incluirse una evaluación biomédica y psicosocial. En muchos casos se cuenta con un acceso rápido a los hospitales que permite que el paciente reciba un tratamiento más intensivo. La organización de este tipo de atención requiere la presencia del paciente durante varias horas diarias. Habitualmente se cuenta con un equipo multidisciplinario y la desintoxicación tiene lugar mediante sesiones regulares y un protocolo predefinido. Este tipo de intervención permite lograr la abstinencia y facilitar la continuidad del tratamiento de un modo adecuado.

La hospitalización parcial puede tener lugar en instituciones donde los pacientes también son internados. De hecho, ambas estrategias pueden ser complementarias aunque brindan un nivel diferente de atención, ya que la hospitalización parcial está destinada a los pacientes con síntomas de abstinencia leves a moderados. Muchas veces tiene lugar una transición desde la internación hacia programas de hospitalización parcial. El personal a cargo de la atención de estos pacientes debe incluir profesionales entrenados, disponibles en forma diaria e integrados en un equipo interdisciplinario. Por último, se destaca la importancia de facilitar la continuidad del tratamiento en forma ambulatoria.

Atención aguda en el contexto de internación

La atención del paciente internado puede tener lugar en hospitales generales, servicios de tratamiento de adicciones o de salud mental u otros dispositivos. En todos los casos, se trata de atención aguda con soporte de funciones vitales y acceso a recursos más sofisticados. El servicio es organizado y permite la evaluación médica continua durante la desintoxicación según el nivel de gravedad de cada paciente y las especificaciones incluidas en un protocolo predefinido. La atención se encuentra a cargo de médicos, personal de enfermería y otros profesionales que integran un equipo interdisciplinario adecuadamente entrenado.

Cuestiones adicionales para considerar

En la actualidad, el tratamiento estándar de los pacientes con síntomas de abstinencia es ambulatorio. Resulta fundamental su evaluación detallada con el fin de identificar aquellos que requerirán internación debido a la presencia de un cuadro clínico más complejo. De todos modos, es necesario contar con información adicional que permita conocer las ventajas de cada modalidad terapéutica. Queda claro que la desintoxicación del paciente conlleva mucho más que la supervisión médica de la abstinencia. De hecho, la desintoxicación es el primer componente terapéutico de un programa que debe incluir la evaluación biomédica y la derivación oportuna a diferentes servicios de atención.

Fundamentos biológicos de las trastornos adictivos.

Los procesos de adicción implican alteraciones de la función cerebral, ya que las drogas son sustancias neuroactivas que alteran la función transmisora cerebral.

A) Neurotransmisión dopaminérgica y trastornos por uso de sustancias

Esta aceptado que el sistema dopaminérgico tiene una importancia capital en los toxicómanos, pues mediatiza varias de las condiciones básicas de estos trastornos. Así, este sistema de neurotransmisión regula las propiedades gratificantes de las drogas ya que actúan directa o indirectamente (a través de otros sistemas), en el sistema dopaminérgico mesoaccumbens. La liberación pues, de dopamina, es directa en el caso de estimulantes como la cocaína y anfetaminas, y es indirecta en el caso de los opiáceos que desconectan la excitación de las neuronas GABA las cuales inhiben tónicamente la conexión de las células dopaminérgicas. En la actualidad se cuestiona si este sistema es el único que explica el poder adictivo de las drogas, pues hay indicios de que algunas drogas (opiáceos, cocaína y alcohol) actúan en otras áreas (hipotálamo, corteza prefrontal) de forma independiente al sistema dopaminérgico.

Este sistema de neurotransmisión también es básico en el mantenimiento del consumo, en este caso por mecanismos de neuroadaptación, que explicarían el craving. En la administración crónica de drogas, tras la interrupción de la misma, se produce una disminución de la función dopaminérgica, lo cual se ha relacionado con la sintomatología disfórica (“crash”) y la conducta compulsiva de búsqueda de la sustancia a la que se es adicto. Los fármacos que bloquean la captación de dopamina (como la desipramina y el mazindol, utilizados en el tratamiento de la deprivación de cocaína) actúan probablemente incrementando las concentraciones de dopamina. Es posible que la sobreactividad de la dopamina subyazca en el delirium tremens alcohólico y en la necesidad de tratarlo con agentes bloqueadores del receptor D2 de la dopamina como el haloperidol. La disregulación crónica de la función de la dopamina en alcohólicos desintoxicados, revelada por el descenso en los puntos de captación durante el estudio de SPECT con 123I-ßCIT14, puede explicar el descubrimiento de que el neuroléptico tiaprida, de baja potencia, reduzca las recidivas.

También se produce un segundo mecanismo de neuroadaptación que es el de la sensibilización, es decir, una hiperfunción dopaminérgica. A este nivel hay que destacar una sensibilización cruzada entre las diferentes sustancias adictivas. Además, otras situaciones comportamentales que presentan acciones facilitadoras de la transmisión dopaminérgica, como el estrés, lo facilitan. Por otra parte se sugiere que la sensibilización puede estar basada en un aprendizaje asociativo entre la droga y el contexto específico en el que se ha producido el consumo. Estos hechos explican en buena medida situaciones que se producen frecuentemente en la clínica como la recidiva en la adicción, a través de otra sustancia adictiva diferente a la que se era previamente dependiente, y la recaída ante situaciones estresantes, o tras el regreso a situaciones o espacios físicos en los que se fue consumidor (sensibilización del contexto ambiental). Recordemos que hasta hace poco todos estos hechos se sustentaban exclusivamente en principios psicosociales.

El proceso de condicionamiento también se relaciona con el sistema dopaminérgico, en esta línea hay datos para suponer la existencia de diferentes procesos de condicionamiento que pueden ser relevantes para la génesis de la adicción. Se trata de los aprendizajes estímulo-respuesta (formación de hábitos) y estímulo-refuerzo (elicitación de conductas) que están, en parte, mediatizados por la neurotransmisión dopaminérgica en áreas mesoestriales. En la actualidad es posible medir los receptores D1 y D2 de la dopamina y la zona de captación de ésta en seres humanos mediante técnicas de neuroimagen. Mediante PET se ha demostrado que la cocaína se une predominantemente a las zonas ricas en dopamina de los ganglios basales. El “C-RTI, un derivado isopropílico de la cocaína, es un marcador más sensible para estas zonas de captación de dopamina.

La importancia de este sistema dopaminérgico en las adicciones, lleva por razonamiento lógico a pensar en la posibilidad de una cierta vulnerabilidad genética. En este sentido son importantes los trabajos que implican al gen del receptor D2 dopaminérgico en el alcoholismo. Los resultados obtenidos parecen confirmar que el gen que codifica al receptor dopaminérgico D2 (DR D2) puede presentar variantes genéticas que influyan en la susceptibilidad para el alcoholismo. También se ha notificado una mayor presencia de un alelo (A1) del fragmento Taq I en la región 3′ del gen que codifica al receptor dopaminérgico D2 (DR D2), y más recientemente otro alelo (B1) en el fragmento 5′ Taq. Ambos hallazgos son en alcoholismos severos. Estos dos alelos se han correlacionado con la adicción a otras sustancias psicoactivas. De cualquier forma el trastorno adictivo es de tipo poligénico.

B) Opiáceos agonistas endógenos

El cerebro elabora una compleja mezcla de péptidos que actúan como transmisores endógenos en los receptores opiáceos (betaendorfinas y encefalinas); estas sustancias están implicadas en el apetito, el dolor y la respuesta al estrés.
Drogas opiáceas de abuso como la heroína actúan en los mismos receptores que el sistema opiáceo natural. Sin embargo, ya que su eficacia es muy superior a la de los transmisores endógenos, logran disparar el sistema natural produciendo una respuesta muy exagerada. Se cree que los opiáceos endógenos están implicados en las acciones de otras drogas de abuso como el alcohol y los estimulantes. Por ejemplo, el alcohol puede causar dependencia porque libera opiáceos endógenos, lo que explicaría el beneficio terapéutico de los antagonistas de los opiáceos como la naltrexona.
Existen tres tipos de receptores opiáceos (µ, ? y d) que se distinguen mediante sus agonistas selectivos y en ciertos casos por sus antagonistas. Los receptores µ y/o d median en las acciones euforizantes de los opiáceos, siendo el tipo d posiblemente el más importante en el caso del alcohol. La activación de los receptores ? produce aversión, lo que podría explicar ciertas acciones de los opiáceos, incluyendo la disforia de la deprivación. Muchos de los opiáceos de abuso ejercen actividad en los tres tipos de receptores, de forma que los cambios adaptativos de cada uno pueden ser importantes en los procesos de adicción.

C) Neurotransmisión adrenérgica

Los opiáceos disminuyen la actividad de las neuronas noradrenérgicas, y se cree que la abstinencia se debe parcialmente a la expresión no opuesta de los procesos compensadores. Ello explica la efectividad de la clonidina o de la lofexidina, agonistas de los receptores adrenérgicos a-2, que inhiben la actividad neuronal noradrenérgica en el tratamiento de la deprivación de opiáceos. Un estado hiperadrenérgico semejante responde con numerosos signos de la deprivación alcohólica, en especial ansiedad, temblor, sudoración e hipertensión. De cualquier forma, la clonidina no es un tratamiento recomendado para este trastorno ya que no protege frente a las convulsiones.
Las interacciones noradrenalina-dopamina en el núcleo accumbens y la corteza frontal pueden ser importantes en las acciones de las drogas estimulantes, contribuyendo a características como la sensibilización.

D) Neurotransmisión serotoninérgica

La serotonina ejerce diversas funciones cerebrales, pero en relación con la adicción, las principales se relacionan con el apetito, la impulsividad y el ansia de la droga.
Los alcohólicos de inicio reciente con antecedentes de delitos violentos, tienen un recambio cerebral lento de serotonina, tal vez debido a un polimorfismo en sus genes para la enzima sintética triptófano-hidroxilasa. Resulta interesante conocer que en roedores adiestrados para autoadministrarse alcohol, los agonistas del receptor de la serotonina como la ritanserina y la ampezodina, reduzcan la ingesta alcohólica.
El aumento de la función cerebral de la serotonina mediante bloqueo de su recaptación con inhibidores selectivos reduce el consumo voluntario de alcohol en grandes bebedores sociales. La buspirona disminuye la recidiva en alcohólicos desintoxicados con trastornos comórbidos de ansiedad.

E) Receptores de los aminoácidos

Los principales transmisores excitatorios e inhibitorios en el cerebro son los aminoácidos estrechamente relacionados, GABA (inhibidor) y glutamato (excitatorio). El alcohol y los barbitúricos aumentan la función del GABA pero además también bloquean ciertos receptores del glutamato. Esta acción doble probablemente explique su responsabilidad en la toxicidad y dependencia añadidas.
Ante una ingestión repetida de alcohol y barbitúricos existe un incremento compensatorio en el número de receptores cerebrales del glutamato que contribuye al estado de hiperexitabilidad que se observa en la deprivación. Puesto que la actividad excesiva del glutamato puede resultar neurotóxica, una posibilidad es que la deprivación repetida que se observa por las noches en los alcohólicos, pudiera explicar la lesión cerebral en los grandes bebedores.

F) Canales de Calcio

La regulación de la homeostasis intracelular de calcio es crítica para todas las células. El alcohol y ciertas drogas alteran sustancialmente los canales tipo L. La administración de alcohol reduce la entrada de calcio a través de estos canales, lo cual provoca un incremento adaptativo en su número, de manera que en la deprivación el flujo de calcio es excesivo. Los antagonistas de los canales de calcio (ej. nitrendipina) bloquean algunos aspectos de la deprivación alcohólica, y cuando se administran con el alcohol impiden el incremento del número de canales. Las implicaciones clínicas de estos hallazgos son muy importantes especialmente porque el aumento en el flujo de calcio podría contribuir también a la muerte neuronal.

G) Otros transmisores

Existen al menos 80 neurotransmisores cerebrales, algunos de los cuales probablemente estén implicados en la adicción. Uno de ellos es la colecistocinina (CCK) que presenta dos subtipos de receptores cerebrales (A y B). La activación del receptor CCKB parece implicada en la deprivación de un abanico de drogas entre las que figuran las benzodiacepinas, el alcohol y la cocaína, ya que los antagonistas bloquean algunos aspectos de este síndrome.
Recientemente se han descubierto receptores para el cannabis: uno se halla predominantemente en el cerebro y otro en tejidos periféricos, especialmente bazo. Ambos son miembros de la familia de receptores que se acoplan a proteínas-G. El receptor cerebral es con mucho el más abundante de los receptores.

adicciones,jovenes,drogas,drogas cordoba,drogas priego,proego de cordoba
Hablamos de:
Redes Sociales

Agradecimiento:
A todas nuestra visitas

Asociacion Drogas.Priego.Priego Cordoba.Priego de Cordoba.Drogas,cocaina,marihuana,cannabis,hachis,metanfetamina,mdma,extasis,pcp,heroina,vih,crack,cristal,lsd,prevencion drogas,informacion drogas,centros tratamiento droga,THC,ketamina,drogodependencias,sida,adiccion,adicciones,crack,tabaco,alcohol,abuso drogas,fumar tabaco,info drogas,drogas cocaina,drogas heroina,drogas metanfetamina,drogas mdma,drogas cristal,drogas ketamina,alucinogenos,drogas marihuana,droga s alcohol,droga tabaco,consumo de drogas,consumo drogas,ghb,mefredona,oxyContin rohypnol,Dextromethorphan-Xanax,,trafico de drogas,trafico de estupefacientes,noticias drogas,drogas adulteracion,efectos drogas,efectos cocaina,efectos marihuana,efectos mdma,efectos drogas de,drogas efectos,efectos de las drogas,drogas legales,dejarlas drogas,droga diseño,drogas diseño,drogas de diseño,drogas sinteticas,diseño drogas,drogas violacion
Bitacoras.com Promociona tu blog en TusNoticiasdeActualidad.com