Archivo de julio de 2013

Investigadores de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore, (EE.UU.), han desentrañado las bases moleculares de los efectos de la cocaína en el cerebro e identificado un compuesto que bloquea los antojos por la droga en ratones adictos. El compuesto, ya probado como seguro para los seres humanos, se está experimentando más en profundidad con animales antes de su preparación para posibles ensayos clínicos en adictos a la cocaína, señalan los investigadores, que informan de su descubrimiento en la edición de este miércoles de la revista Neuron.

«Fue muy casual que cuando nos enteramos sobre qué vía del cerebro actúa la cocaína, ya sabíamos de un compuesto, CGP3466B, que bloquea esa vía específica», dice Salomón Snyder, del Instituto de Ciencias Biomédicas Básicas de la Johns Hopkins. «No sólo CGP3466B ayuda a confirmar los detalles de la acción de la cocaína, sino que también puede convertirse en el primer medicamento aprobado para tratar la adicción a la cocaína», añade.

Snyder, que ganó el Premio Lasker en 1978 por identificar los receptores de opiáceos propios del cerebro, y su equipo han estado estudiando el cerebro durante décadas. Hace veinte años, descubrieron que el gas óxido nítrico (NO) tiene un papel importante en la red de señalización compleja que permite a nuestras neuronas coordinar la actividad con otros. Snyder y su equipo han estudiado muchas de las proteínas en dicha red que interactúan con el óxido nítrico, incluyendo GAPDH, la más conocida para la regulación de cómo las células se almacenan y usan los azúcares.

Hace algunos años, el equipo de Snyder y otros investigadores encontraron que si el óxido nítrico reacciona con GAPDH, GAPDH puede entonces unirse a otra proteína que lleva GAPDH lejos de sus tareas rutinarias de metabolización del azúcar y en el núcleo, el centro de control de la célula. Dependiendo de qué otras señales químicas estén presentes, GAPDH puede estimular el crecimiento de la neurona o activar un programa de autodestrucción, llamado apoptosis, que matará a la neurona.

Droga eficaz

En su investigación sobre GAPDH, Snyder se encontró con un artículo publicado en 1998 por científicos de Novartis. La compañía había identificado una molécula, CGP3466B, que en las pruebas de laboratorio de la degeneración de las neuronas las protegía por la inhibición de la apoptosis y que se había probado en ensayos clínicos en pacientes con enfermedad de Párkinson y esclerosis lateral amiotrófica (ELA).

Pero mientras que la droga tenía pocos efectos secundarios, no era un tratamiento efectivo para cualquiera de las enfermedades. Sin embargo, antes de que Novartis finalizara la droga, los científicos investigaron qué moléculas interactúan con en el cerebro, con la esperanza de aprender las razones de sus efectos neuroprotectores.

En un estudio publicado en 2006, Snyder y otros investigadores de la Johns Hopkins probaron dos compuestos similares a CGP3466B para ver si bloqueaban la capacidad de GAPDH de desencadenar la muerte celular en los tipos de condiciones altamente estresantes que normalmente causan apoptosis. Los medicamentos protectores trabajaban mediante la interrupción de la potencia extraordinaria de la reacción entre el óxido nítrico y GAPDH, que finalmente bloqueó GAPDH de la unión a la proteína que las transporta en el núcleo, hallaron los investigadores.

Neuronas

En este estudio más reciente, los investigadores analizaron si la cocaína actuaba a través de la red de señalización de óxido nítrico y, en caso afirmativo, cómo. Utilizando ratones, encontraron que la cocaína induce óxido nítrico a reaccionar con GAPDH para que GAPDH se mueva en el núcleo. A dosis bajas de cocaína, GAPDH en el núcleo estimula la neurona, pero a dosis más altas, activa la vía de autodestrucción de la célula, lo que explica por qué la cocaína puede tener efectos muy diferentes en función de la dosis

Posteriormente, el equipo realizó experimentos para ver si CGP3466B, que bloquea la reacción entre óxido nítrico y GAPDH, también podría bloquear los efectos de la cocaína. En un experimento, colocaron a los ratones en una jaula con dos habitaciones y los entrenaron para esperar dosis ocasionales de cocaína en una de ellas. Cuando los ratones comenzaron a pasar la mayor parte de su tiempo en esa habitación, se vio que se habían convertido en adictos a la cocaína, pero cuando se les trató con CGP3466B, volvieron a pasar cantidades aproximadamente iguales de tiempo en las dos salas, porque sus deseos de la droga se habían eliminado.

«Lo que es interesante es que este fármaco actúa a dosis muy bajas, y también parece que sólo afecta a esta vía específica, por lo que es poco probable que no tenga efectos secundarios no deseados. También sabemos de los ensayos clínicos en fase inicial de Novartis que el fármaco presenta pocos efectos secundarios documentados en las personas».

CGP3466B es ahora propiedad de una empresa diferente. Con los resultados de este estudio, Snyder ha negociado un acuerdo entre la empresa y el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA) para probar CGP3466B como tratamiento para la adicción a la cocaína. «Los resultados de nuestro estudio proporcionan una demostración directa de que las acciones principales de una droga psicotrópica están mediadas por el sistema NO-GAPDH y ofrecen un enfoque directo sin precedentes para el tratamiento del abuso de la cocaína y la neurotoxicidad», concluye Snyder.

Nota.

La información médica ofrecida en esta web se ofrece solamente con carácter formativo y educativo, y no pretende sustituir las opiniones, consejos y recomendaciones de un profesional sanitario.

Las decisiones relativas a la salud deben ser tomadas por un profesional sanitario, considerando las características únicas del paciente.

¿QUE ES LA COCAINA?

La cocaína es una sustancia estimulante del sistema nervioso central que principalmente afecta al sistema dopaminérgico y se extrae de un arbusto llamado “Erythroxylum coca” que crece en Perú, Colombia y Bolivia. Originalmente se extrae de la hoja de coca que, a su vez es usada por los indígenas sudamericanos para inhibir el hambre, la sed y el cansancio así como el mal de altura.

En las últimas décadas se ha extendido su uso pero ya a finales del siglo XIX y principios del XX se vendía en las propias farmacias como “estimulante”. Hasta el mismísimo y conocido psiquiatra vienés Sigmund Freud padeció cierto nivel de adicción a dicha sustancia. Si bien años más tarde se retractó por completo de este supuesto y, finalmente, recomendó tratamiento contra la cocaína.

Durante años formó parte de bebidas tan populares como la Coca-Cola (actualmente la sustancia estimulante ha sido reemplazada por la cafeína) o el “Vino Mariano” degustado por los Papas en el Vaticano.

Las hojas de la planta (de donde se extrae la cocaína) han sido degustadas durante siglos por los habitantes del altiplano sudamericano para paliar el “mal de altura” y poder trabajar. Aún en la actualidad se pueden tomar infusiones de hoja de coca (cardioestimulante) en regiones como el norte de Chile, Bolivia, Perú, etc. cuyos efectos no son similares a la toma de cocaína refinada (clorhidrato de cocaína) por vía nasal, fumada o inyectada por lo que, obviamente, dichos indígenas no necesitan recibir ningún tratamiento contra la cocaína.

Ciertos derivados de la cocaína se utilizan actualmente en medicina, particularmente en anestesia dental, oftalmología y cirugía de cavidad bucal.

El traficante vende la droga en forma de un fino polvo blanco fácilmente adulterable conocido como: “coca”, “nieve”, “perico”, etc. Resulta común que se encuentre adulterada con multitud de sustancias, particularmente con anfetaminas, talco o cualquier otro polvo blanco.

Algunas personas hablan de consumir “coca en base” después de procesar el clorhidrato de cocaína y convertirlo en una sustancia que se puede fumar. Se mezcla dicho clorhidrato con amoniaco (¿ha visto envases de amoniaco en el dormitorio de la persona consumidora?) y agua calentándolo después. Dado que la mezcla se fuma, el usuario experimenta euforia en pocos segundos. En España se vende cierta parafernalia en tiendas especializadas que permite fumarla con facilidad.

TRATAMIENTO DE LA ADICCIÓN                     A LA COCAÍNA

El tratamiento de la adicción a la cocaína es uno de los más complejos por varios motivos: uno de ellos suele ser la negación de la dependencia por parte del consumidor (“Yo controlo…consumo cuando quiero”). En segundo lugar la alteración psicológica (depresión, ansiedad, agresividad) dificultan la aproximación terapéutica y el cumplimiento de los objetivos del tratamiento.

Sin embargo con un paciente motivado y una familia que le proporcione soporte casi todo está ganado en el tratamiento de la                     drogodependencia a la cocaína. En primer lugar normalizar el sueño y acabar con los periodos de no dormir (insomnio) y luego, paradójicamente, dormir demasiado (hipersomnia). Regular el estado de ánimo y la ansiedad. En ocasiones utilizamos fármacos que bloquean parcialmente los efectos de la cocaína y/o reducen sus efectos.

La terapia por parte de un psicólogo va encaminada a identificar y modificar hábitos de conducta que eviten las recaídas.

MAS INFORMACION:

Perfil del consumidor de cocaína

En la actualidad es una de las droga más consumidas en nuestro país hasta el punto que hemos detectado casos, cada vez más abundantes de menores que la consumen en fines de semana o, incluso, los días de diario.

Hasta hace pocos años era considerada una droga exclusiva de la “jet-set” o propia de personas de elevado nivel socio-económico. Sin embargo, esta banal popularización de dicha sustancia unida a la trivialización de su consumo ha hecho que se extienda entre, prácticamente, todas las capas sociales. Hoy en día presenciamos que se consume entre obreros, estudiantes o amas de casa. Su bajo precio y la facilidad de su obtención facilitan que su consumo se extienda como un reguero de pólvora.

Pautas de consumo de la cocaína

Las pautas de consumo muestran una gran variabilidad en cuanto a frecuencia, regularidad, dosis y medio social. Podemos encontrar variaciones que van desde dosis bajas de uso diario a dosis elevadas. Hay personas que mantienen un consumo controlado y otras que hacen un uso compulsivo de la sustancia. También se puede consumir con finalidad social recreativa o de forma solitaria. Por lo general, el riesgo de dependencia correlaciona con una alta frecuencia de dosis elevadas de la sustancia. Por otra parte, la prevalencia del consumo de cannabis y alucinógenos es mayor entre los consumidores de cocaína que entre los de opiáceos.

En general, se pueden identificar cinco patrones básicos de consumo de cocaína:

1- Uso experimental. Personas que suelen experimentar con más de una sola droga. Se buscan nuevos efectos psicoactivos. La persona suele acabar con problemas psiquiátricos por el efecto de potenciación de todas las sustancias.

2- Uso recreativo. Se podría comparar a los “bebedores sociales”. En los primeros años pueden presentar cierto “consumo controlado”. Estas personas la usan para facilitar su contacto social con terceros. Suelen ser personas que la consumen exclusivamente por vía nasal (“esnifada”) y no fumada ni por vía endovenosa. A medida que pasa el tiempo suelen ampliar el ámbito de consumo a otros momentos, especialmente a situaciones donde la depresión haga mella en el sujeto. Las bases de una futura y no lejana adicción se están construyendo.

3- Consumo circunstancial. Personas que consumen cocaína bajo ciertas condiciones particulares: fiestas, vacaciones o dar una conferencia. Su consumo les “anima” y estimula. El consumo no es accidental sino que la persona presenta una conducta limitada a determinadas situaciones.

4- Consumo intensificado. Es el estado previo a la adicción total. La cocaína se torna en eje importante de la vida del consumidor. Se toma a diario, en ocasiones desde la propia mañana, después del almuerzo como quien toma un café o, por ejemplo, por la tarde durante una reunión con algún compañero de trabajo.

5- Consumo compulsivo. Algunos llegan más rápidamente a este estadio pero no hay que olvidar que es un camino que tarde o temprano se acaba recorriendo en su totalidad. El consumidor ya se encuentra sumido en un estado físico y psicológico lamentable. Se incrementa la cantidad así como la frecuencia de consumo de cocaína. Tiene una drogodependencia total a esta                             sustancia y lógicamente el gasto económico también se dispara. Se desatienden las obligaciones personales, familiares y laborales.

En los últimos estadios de la adicción los adictos suelen tener poca conciencia de su dependencia. Los esfuerzos de familiares y amigos para convencerles de su adicción suelen ser vanos. Muchos afirman que consumen la cocaína cuando “quieren” o les “apetece”…que son “libres” para escoger y que no tienen problemas con esta droga cuando, realmente, son certeros candidatos a un tratamiento contra la cocaína.

Efectos y consecuencias de la cocaína

Los efectos de la cocaína son inmediatos y consisten en un aumento de la autoestima y la confianza en uno mismo. Muchas personas muestran una locuacidad, excitación e irritabilidad. El efecto es muy pasajero (unos 30-60 minutos)  hasta el punto que poco tiempo después el sujeto necesita consumir otra dosis. En muchas ocasiones la persona acompaña su consumo de alcohol, hecho que genera una tercera sustancia (metilecgonina) en el torrente sanguíneo que tiene igual o más actividad que la propia cocaína.

El sujeto nota una aparente claridad mental que se ve potenciada por el hecho que muchas veces suele consumirse en momentos (nocturnos) en que la persona está cansada por lo que nota aún más sus efectos estimulantes. Se incrementa, de manera  transitoria su agudeza mental experimentando una subjetiva mejoría de sus capacidades y habilidades. El efecto subjetivo más buscado es una especie de sensación muy fugaz que dura varios segundos una vez que se inhala la droga. Esta sensación va a depender de la cantidad de droga, de su pureza, forma de consumo (inhalada o “esnifada”, fumada o inyectada)  así como de la tolerancia a la droga.

Asimismo, paralela a la adicción a la cocaína se desarrolla una compulsión progresiva, intensas depresiones que aumentan tanto en intensidad como en frecuencia de aparición y que pueden desembocar en el suicidio. La aparición de psicosis paranoica suele ser frecuente.

En algunos pacientes que la consumen a largo plazo suelen aparecer alucinaciones de tipo dermatozícas, en las que el cocainómano cree ver que tiene insectos reptando por debajo de la propia piel. En muchos casos se autoinflinge incisiones con sus propias uñas o instrumentos cortantes con objeto de extraer a los imaginarios bichos.

La falta de un tratamiento contra la cocaína aumenta la posibilidad de sufrir un infarto de miocardio, derrame o trombosis cerebral.

En ausencia de un tratamiento contra la cocaína suele instaurarse una “psicosis cocaínica” consiste en una ruptura con la realidad rica en ideas delirantes de tipo persecutorio: “A esa persona ya la he visto varias veces, creo que me sigue”. Además suele tener ansiedad y alucinaciones visuales, táctiles y auditivas.  La peligrosidad reside en el contenido del delirio ya que en ocasiones, por ejemplo, la persona puede dormir con un cuchillo debajo de la almohada para defenderse de un imaginario ataque nocturno.

¿Cómo puedo detectar que una persona consume cocaína?

Esta es una de las preguntas más frecuentes que suelen hacernos por parte del ámbito familiar. Lo lógico sería que la propia persona fuese la que comunicase su problema al resto de los componentes familiares: esposa/o, padres, otros y que pidiese ayuda. Sin embargo, esto no ocurre en todas las ocasiones ya que la mayoría de los adictos a cualquier droga suelen ignorar las primeras señales de su grave e incipiente problema.

En general la persona suele tener cambios bruscos de humor y de estado de ánimo, especialmente agresividad y depresión. Una verdadera “montaña rusa” anímica. Asimismo, intercala períodos de dormir mucho (hipersomnia) con otros de insomnio absoluto. Falta al trabajo y a sus obligaciones cotidianas. Se levanta tarde o bien si es responsable en sus labores intenta compensar sus periodos de agotamiento consumiendo más cocaína todavía.

Durante los períodos  de agresividad suelen montar monumentales broncas en casa y, por el contrario, en los momentos depresivos el consumidor está dócil y bajo de estado de ánimo. En ninguno de los dos casos la persona que consume suele asociarlo con la toma de droga.

En resumen:

Alteraciones del sueño y cansancio crónico. Adelgazamiento en poco tiempo. Cambios de humor importantes: oscilar entre un estado de hiperexcitación y depresión. Disminución de la capacidad de concentración. Una mayor irritabilidad o incluso agresividad. Pérdida de interés por los amigos habituales. Nuevas “amistades”. Pérdida de apetito. Dificultades académicas. Pérdida de empleo y dificultades económicas. Problemas conyugales o de relación con la pareja.

Actitud de la familia

Ya se que mi familiar/amigo consume cocaína…¿y ahora que hago?

Mantenga una conversación clara, firme pero, a la vez comprensiva sobre el problema. Un escándalo solo servirá para enconar posiciones y que, posteriormente, se pierda la capacidad de diálogo. Insista acerca de la necesidad de ayuda profesional. Resulta habitual que la persona que consume exprese que no necesita ayuda profesional, que con un poco de “voluntad” ya está solucionado el problema. Lo cierto es que muy probablemente esté una temporada sin hacerlo. Esto le creará la falsa idea que “no era tan difícil dejarlo”. Curiosamente, esta percepción falsamente minimizada del problema facilitará nuevos consumos y reforzamiento del problema adictivo.

El apoyo profesional se hace imprescindible prácticamente en cada etapa de la adicción. Una correcta combinación de tratamiento farmacológico junto con psicoterapéutico intentará corregir los daños producidos por la droga así como crear estrategias para mejorar el estilo de vida. No se trata, en la mayoría de los casos, de “solo” dejar la droga sino de cambiar de “estilo de vida”.

Mitos sobre la cocaína.

La cocaína no engancha. FALSO.

Es una de las drogas más adictivas junto con el alcohol, la heroína y otros opiáceos.

No tiene Síndrome de Abstinencia (“mono”).FALSO

Su síndrome de abstinencia consistirá en irritabilidad, depresión, entre otros síntomas.

Consumo un viernes por la noche y el lunes “estoy como nuevo”.FALSO

Puede que intente compensar sus noches de consumo con un par de siestas. Sin embargo, los daños en los neurotransmisores durarán varios días e incluso semanas. No es de extrañar que varios después de un consumo se sienta “raro”: como cansado y con poco estado de ánimo. Irónicamente “mejorará” tras otro consumo el viernes siguiente, cosa que, realmente, empeorará el cuadro general.

Voy a dejar de consumir pero bueno…un par de veces al año no pasa nada.FALSO

Cualquier adicción se caracteriza, obviamente, por la falta de control sobre la misma. Si usted consume nuevamente habrá puesto el primer ladrillo de su nueva etapa de consumo.

He oído acerca de tratamientos “milagrosos” de 24 horas. “Limpian” mis receptores de cocaína y mejoro en poco tiempo. FALSO

No existen tratamientos “milagrosos”. Hoy por hoy no se pueden “limpiar” los receptores de cocaína en tan pocas horas como si puede suceder en el caso de la heroína. Si usted ha escuchado o leído algo al respecto no posee base científica alguna sino más bien económica…por mucho que haya aparecido en la televisión.

…y los “cambios de sangre”?.FALSO

Es una de las leyendas urbanas más extendidas desde los tiempos en que Keith Richards (guitarra de los “Rolling Stones”) se iba a Suiza a hacerse una “limpieza de sangre”. El problema no está en la sangre sino en complejos sistemas nerviosos ubicados en el cerebro. Un mes en Suiza, comiendo y durmiendo bien, alejado de la droga en una lujosa habitación de una clínica mejora a cualquiera. El problema             reaparece, como es lógico al volver al sitio de origen si las causas             de motivan el consumo no han sido solucionadas.

Ya se que la cocaína solo se esnifa como en las películas. FALSO

Además de esnifada (las típicas “rayas” que se inhalan por la nariz) la cocaína también se puede inyectar intravenosamente, mezclar con el tabaco de un cigarrillo, fumar “en base). Incluso se puede aplicar en los genitales para intentar obtener cierto placer sexual o retrasar la eyaculación…los resultados suelen ser desastrosos.

adicciones,jovenes,drogas,drogas cordoba,drogas priego,proego de cordoba
Hablamos de:
Redes Sociales

Agradecimiento:
A todas nuestra visitas

Asociacion Drogas.Priego.Priego Cordoba.Priego de Cordoba.Drogas,cocaina,marihuana,cannabis,hachis,metanfetamina,mdma,extasis,pcp,heroina,vih,crack,cristal,lsd,prevencion drogas,informacion drogas,centros tratamiento droga,THC,ketamina,drogodependencias,sida,adiccion,adicciones,crack,tabaco,alcohol,abuso drogas,fumar tabaco,info drogas,drogas cocaina,drogas heroina,drogas metanfetamina,drogas mdma,drogas cristal,drogas ketamina,alucinogenos,drogas marihuana,droga s alcohol,droga tabaco,consumo de drogas,consumo drogas,ghb,mefredona,oxyContin rohypnol,Dextromethorphan-Xanax,,trafico de drogas,trafico de estupefacientes,noticias drogas,drogas adulteracion,efectos drogas,efectos cocaina,efectos marihuana,efectos mdma,efectos drogas de,drogas efectos,efectos de las drogas,drogas legales,dejarlas drogas,droga diseño,drogas diseño,drogas de diseño,drogas sinteticas,diseño drogas,drogas violacion
Bitacoras.com Promociona tu blog en TusNoticiasdeActualidad.com