Archivo de octubre de 2012

El fin de la educación no es hacer al hombre rudo, por el desdén o el acomodo imposible al país en que ha de vivir, sino prepararlo para vivir bueno y útil en él” José Martí
“Nuestro estudio no tiene como los otros, un fin especulativo: si hemos emprendido esta investigación, no es para llegar a saber qué es la virtud -en tal caso, nuestro estudio sería inútil-, sino para llegar a ser bueno” Aristóteles

Los diferentes puntos de vista acerca de la Educación en valores están relacionados a interrogantes como: ¿qué son los valores?, ¿qué es la valoración?, ¿qué relación existe entre la educación en valores y el proyecto educativo?, ¿es tarea de la Universidad formar valores?, ¿cómo podrá la Universidad medir la formación y el desarrollo de valores profesionales?. Estas preguntas si bien no agotan las inquietudes y preocupaciones existentes, al menos introducen el análisis de los valores en la formación profesional.

Muchas de estas preocupaciones acompañan al mundo actual de modo más general, se habla de crisis de identidad, de fe y de epistemología. De identidad por la ausencia de un sentido claro de pertenencia y por la carencia de proyectos comunes unificadores; de fe, por la incapacidad de creer en algo, por la imposibilidad de cambio y la falta de confianza en el futuro y; epistemólogica, por la supremacía del conocimiento y la razón, que se expresa en una racionalidad instrumental-administrativa-gerencial, capaz de aplastar lo afectivo y sentimental.

Algunos afirman que vivimos en una sociedad sin valores; otros que han aparecido nuevos valores asociados al nuevo paradigma socioeconómico y cultural; también hay quien dice que el problema está en la existencia de multivariedad de valores, lo que produce confusión y desorientación en la actuación y valoración de los seres humanos. Quizás esté ocurriendo todo ello, valdría la pena abordar el asunto teniendo en cuenta que en todas las sociedades y en las diferentes épocas el hombre como guía ha tenido que enfrentar sus propios retos de desarrollo, ¿por qué no podría hacerse ante el acelerado desarrollo científico-tecnológico y la globalización del mundo actual?

No obstante a esta realidad, no es ajeno el hecho de que existen cuestiones no resueltas en la comunicación y en la vida de los hombres, en su educación, en su calidad de existencia, que impiden el desarrollo de una personalidad integral y adecuada a la sociedad en que ésta se despliega.

El estudio sobre el comportamiento humano ha sido y es interés de diferentes ciencias: la filosofía, la psicología, la sociología y la pedagogía, las que desde sus diferentes objetos de estudios enfocan su campo de acción. Así los debates pueden ser desde los distintos puntos de vista. No obstante, el objetivo común está en la comprensión e interpretación de los porqué de las actuaciones de los seres humanos, para lograr orientar el comportamiento humano hacia las tendencias más progresistas y desenajenantes de la humanidad, su crecimiento espiritual y material, todo ello dentro de los requerimientos que impone la sociedad, de ahí que, en el centro de su análisis se hallen los conflictos entre el ser y el deber ser, y derivado de ello entre el hacer y el saber hacer.

Por otro lado a partir de los diferentes enfoques científicos existen disímiles concepciones, que expresan la complejidad del fenómeno, su carácter multilateral, sistémico y contradictorio, pero que de igual manera contribuyen a avanzar en el esclarecimiento de su alcance.

La comprensión de ¿qué son los valores?, ha sido objeto de reflexión y polémica por los más relevantes filósofos hasta la actualidad. El objetivismo y el subjetivismo como corrientes axiológicas son expresión de ello, manifiesto en “si el hombre crea el valor o lo descubre” (Guervilla, 1994; 31). “El valor como el poliedro posee múltiples caras y puede contemplarse desde variados ángulos y visiones, desde una posición metafísica, los valores son objetivos: valen por sí mismos; desde una visión psicológica, los valores son subjetivos: valen si el sujeto dice que valen; y desde el aspecto sociológico, los valores son circunstanciales: valen según el momento histórico y la situación física en que surgen” (Guervilla, 1994, 32). Por supuesto que con ello no se puede concordar, es necesario integrar todas las posiciones científicas en una concepción única y coherente, puesto en cada uno existe una verdad.

Entender el valor como la significación socialmente positiva (Fabelo, 1989) es verlo contribuir al proceso social, al desarrollo humano. Esto quiere decir, que la significación socialmente positiva del valor está dada por el grado en que éste exprese realmente un redimensionamiento del hombre, de las relaciones en que vive, y no de sujetos aislados, grupos o clases sociales particulares. Esta objetividad del valor trasciende los intereses particulares, para ubicar en el centro al hombre como género. Pero ello no es suficiente, pues su objetividad depende de la subjetividad y su carácter social, de la individualidad, y viceversa, quiere decir, que en el centro de la comprensión de los valores están las relaciones entre lo objetivo y lo subjetivo y entre lo individual y lo social.

Muchos de los intentos y experiencias por lograr una pedagogía que eduque en valores (entendido el término como educar subrayando los valores, intencionándolos dentro de las acciones formativas), pueden fracasar cuando no se tiene claridad de lo antes expuesto, ya que podría desvirtuarse el objetivo de la propia educación, ejemplo de ello:

  • Cuando se piensa que explicando hechos históricos y actuales de la realidad, o incorporando nuevas asignaturas por sí sólo, su conocimiento produce valores o cambios en la conducta y personalidad del sujeto, es decir, que sólo mediante saberes se forman y desarrollan los valores.
  • Cuando se buscan comportamientos en hechos aislados, como participación en actividades orientadas, sin objetivos bien definidos, ni comprendidos y asumidos por el sujeto tanto en lo racional como en lo emocional.
  • Cuando se piensa que formar y desarrollar valores sigue las mismas reglas del aprendizaje de conocimientos y habilidades.
  • Cuando se considera que no es necesario incorporarlos como un componente de la labor educativa de manera explícita e intencional en el proceso de formación, pues ellos se forman y desarrollan automáticamente a través de la correcta relación alumno-profesor.

Los valores no son pues el resultado de una comprensión y, mucho menos de una información pasiva, ni tampoco de actitudes conducidas sin significación propia para el sujeto. Es algo más complejo y multilateral pues se trata de la relación entre la realidad objetiva y los componentes de la personalidad, lo que se expresa a través de conductas y comportamientos, por lo tanto, sólo se puede educar en valores a través de conocimientos, habilidades de valoración, reflexión en la actividad práctica con un significado asumido. Se trata de alcanzar comportamientos como resultado de aprendizajes conscientes y significativos en lo racional y lo emocional.

El fenómeno de cómo desarrollar y formar valores es un proceso de enculturación (Aguirre, 1995; 498), que dura toda la vida, en el que inciden los cambios sociales que se producen y que provocan transformaciones en las interrelaciones humanas, en las percepciones, y en las condiciones materiales y naturales de vida, es decir, en la calidad y sentido de la vida. Los valores son razones y afectos de la propia vida humana la que no se aísla de la relación de lo material y lo espiritual y, entre lo social y lo individual.

¿Qué es valor?. Para entender este concepto se deben tener claro un conjunto de aspectos que contribuyen a una definición en sentido amplio.

  • Los seres humanos establecen relaciones con el medio natural y social en que ellos se desenvuelven.
  • A través de su actividad (productiva, intelectual, artística, deportiva…) se ponen en contacto con objetos materiales e ideales (un producto tangible, una cualidad de la personalidad, una concepción, un sentimiento…)
  • En este proceso de la actividad humana, en permanente comunicación social, surgen en el ser humano necesidades materiales y espirituales, que al concretarse en objetos materiales y espirituales que las satisfacen, se convierten en valores.
  • Los valores se identifican con cualquier objeto material o espiritual (o sea, productos tangibles, cualidades de la personalidad, concepciones, sentimientos…) que al satisfacer una necesidad humana, son interiorizados y aprehendidos a través de su propia experiencia vital, esto da un sentido personal a las significaciones del mundo exterior a él.
  • Cada ser humano interioriza aquello que satisface sus necesidades personales y, sobre esta base posee intereses (los intereses son las necesidades hechas conciencia), forma convicciones, precisa sus aspiraciones futuras y llega a analizar las posibilidades que tiene de alcanzarlas: así se manifiestan los valores.
  • Dirigen y orientan las acciones humanas de forma consciente y a la vez, como proceso individual, permite diferenciar a unos hombres de otros como entes únicos e irrepetibles. Dos personas pueden realizar una misma actividad y estar impulsados por valores diferentes. De ahí que se afirme que son significados subjetivos que poseen un fuerte componente individual. Por ejemplo: dos estudiantes pueden realizar esfuerzos similares por asimilar los contenidos necesarios para ser un buen profesional, pero uno puede hacerlo porque se siente identificado con la profesión, aprecia su función social y otro porque esa profesión puede darle beneficios económicos, prestigio social y otras ventajas.
  • Los valores se forman en el proceso de socialización bajo la influencia de diversos factores (familia, escuela, medios masivos de comunicación, organizaciones políticas, sociales, religiosas, etc. )
  • No son inmutables ni absolutos, su contenido puede modificarse por circunstancias cambiantes y pueden expresarse de manera diferente en condiciones concretas también diferentes.
  • En la medida en que los seres humanos se socializan y la personalidad se regula de modo consciente, se va estructurando una jerarquía de valores que se va haciendo estable, aunque puede variar en las distintas etapas de desarrollo y situaciones concretas.
  • Son significaciones sociales que poseen las cosas, las personas, etc. Dicha significación se refiere al grado en que se expresa el progreso y el redimensionamiento humano en cada momento histórico o circunstancia particular.
  • Son cualidades reales externas e internas al sujeto. “ No es un objeto, ni una persona, sino que está en ellas”. (Xavier Zubiri)
  • No sólo son cualidades reales externas e internas que expresan las cosas, personas, fenómenos, etc., sino que también componen la estructura de la personalidad, en tanto, que permiten captar esos significados reales a través de la capacidad de los sentidos en su actividad de valoración o estimación, que permiten asumirlos o no, es decir funcionan a su vez como filtros en el proceso de socialización, incidiendo así en la función reguladora de la conducta y por tanto en las actitudes hacia el mundo circundante, actitudes que están dirigidas e intencionadas por motivaciones e intereses, y que expresa una correspondencia entre lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace en el plano individual, y que posee una correspondencia con la sociedad.
  • Al ser la personalidad un sistema de formaciones psicológicas, el valor puede manifestarse en toda su estructura: el carácter, las convicciones, las capacidades, etc., pues se manifiesta en la actuación humana.
  • “Son guías y principios de conducta que dan sentido a la vida hacia la autorrealización, el progreso y el redimensionamiento humano” (García, 1996).

Por lo tanto, una definición en sentido estrecho de los valores sería:

Se identifican:

  • Con lo material o espiritual (cosas, hechos, personas, sentimientos y relaciones).
  • Con cualidades reales externas e internas al sujeto, de significación social. Dicha significación se refiere al grado en que se expresa el redimensionamiento humano.
  • Con cualidades de los componentes de la estructura de la personalidad, en tanto permiten captar los significados a través de la capacidad de los sentidos en la actividad humana.

Se manifiestan:

  • A través de la actividad humana, la que permite interiorizar de la realidad aquellas cualidades que satisfacen necesidades e intereses individuales y sociales.
  • En guías y principios de conducta que dan sentido a la vida hacia la autorrealización, el progreso y el redimensionamiento humano.

Se estructuran:

  • Por las circunstancias cambiantes de la realidad, por lo que puede su contenido expresarse de manera diferente en condiciones concretas.
  • Se jerarquizan en dependencia del desarrollo de la personalidad y del desarrollo social del contexto.

Es impreciso y absurdo hablar de una Pedagogía de los valores como algo independiente, dado que el valor es parte del contenido y éste es uno de los componentes de la didáctica, pero sí es necesario comprender las particularidades de la formación y el desarrollo de los valores y sus relaciones en el proceso docente-educativo.

Integrar los valores al aprendizaje de manera intencionada y consciente significa no sólo pensar en el contenido como conocimientos y habilidades, sino en la relación que ellos poseen con los valores. El conocimiento posee un contenido valorativo y el valor un significado en la realidad, el que debe saberse interpretar y comprender adecuadamente a través de la cultura y por lo tanto del conocimiento científico y cotidiano, en ese sentido el valor también es conocimiento, pero es algo más, es sentimiento y afectividad en el individuo. Así el aprendizaje de un conocimiento matemático, físico o profesional debe ser tratado en todas sus dimensiones: histórica, política, moral, etc., es decir subrayando la intencionalidad hacia la sociedad, donde se exprese la relación ciencia, tecnología, sociedad, y estén presentes los análisis cualitativos, los enfoques de procesos y la motivación. Del mismo modo que es posible tratar un valor desde el contenido, también lo es desde el saber hacer de éste (la habilidad y la capacidad). Visto así el proceso de enseñanza-aprendizaje adquiere un nuevo contenido por su carácter integral.

La reflexión del profesor sobre el valor educativo de las acciones en el proceso, significa de igual modo intencionar y valorar el método de aprendizaje no como simple procedimiento sino pensar en la comunicación, las relaciones interpersonales, es analizar el componente sociohumanista de la ciencia que se enseña y de cómo hacerlo, lo que representa brindar un enfoque integral, holístico, complejo y dialéctico al aprendizaje, es reconocer que no existen “dos culturas” separadas, sino reflexionar sobre la totalidad de ésta, en su historia, en sus contradicciones, en su actualidad, en sus métodos, en sus consecuencias e impactos y, por supuesto en su ética. Se trata de reflexionar en el valor de la Educación.

Los caminos y las vías no pueden justificar los fines, es evidente que un buen uso del diálogo, de los métodos participativos, del ejemplo del profesor, son condiciones necesarias para una adecuada labor de formación, pero también son condiciones, la precisión en el diseño curricular de las intenciones a través del análisis del contenido, los objetivos propuestos, etc., es decir, tener claro los fines que se proyectan en lo educativo y diseñar la realización del proceso de formación. La formación sociohumanista tiene su propia significación y lógica y, de lo que se trata es de incorporarla como parte del sistema educativo, no separarla de la realidad a que se enfrenta el estudiante como aprendizaje, y en este sentido, el profesor debe prepararse y dirigir el proceso en esa dirección, intención que no depende de la casualidad ni de los criterios particulares de éste, sino de todo el proceso de formación, y de la necesidad que lleva implícita como exigencia de la sociedad.

Alrededor de la educación en valores está la idea de negar la necesidad de una pedagogía propia de los valores, puesto que consideran que los valores están siempre presentes en el proceso de formación, siendo suficiente una buena relación alumno-profesor, el ejemplo de éste, la comunicación eficaz, etc. Es cierto que el proceso de enseñanza-aprendizaje siempre forma y desarrolla valores, el asunto a reflexionar está: ¿en qué valores se quiere incidir en el proceso, para qué, y cómo? La dificultad consiste entonces en eliminar el llamado “curriculum oculto” o “contenido oculto”, la cuestión radica en la necesidad de explicitar, sistematizar e intencionalizar en el proceso de enseñanza-aprendizaje, “lo educativo”, que por supuesto integra el proceso formativo.

Entre las razones para desarrollar una Pedagogía de la Educación en Valores están:

Intencionar: Encaminar el proceso docente-educativo hacia el modelo ideal de formación. Desarrollar el vínculo con la realidad a través de lo socialmente significativo de ésta en el proceso docente-educativo, dando sentido a la formación sociohumanista. Determinar estrategias didácticas que involucren a los sujetos del proceso en una actividad consciente, protagónica y comprometida.

Explicitar: Eliminar el curriculum oculto, precisando la cualidad orientadora del proceso docente-educativo. Connotar lo socialmente significativo de la realidad hacia el redimensionamiento humano en todos los componentes del proceso, identificando el modelo educativo a alcanzar con la eficacia del proceso. Precisar los contenidos de los sistemas de valores a formar y desarrollar según la aspiración social.

Particularizar: Integrar las particularidades de la formación y el desarrollo de los valores a la didáctica del proceso de formación (conocer las particularidades del sujeto y sus relaciones, y evaluar las condiciones para llevar a cabo el proceso). Enriquecer la didáctica del saber y del saber hacer; del contenido y del método, etc., así como apoyarse en ellas.

Visto de otro modo, es la reflexión del profesor sobre el valor educativo de sus acciones en el proceso, de sus intenciones, de lo valorativo en los contenidos, del valor del método, etc. lo que implica establecer prioridades. “la justificación de los contenidos debe basarse, no sólo en criterios disciplinares, derivados del lugar que esos contenidos ocupan en la estructura de esa disciplina, sino también en las metas educativas fijadas para esa materia en esa etapa (Pozo,1998: 46).

Los caminos y las vías no pueden justificar los fines, es evidente que un buen uso del diálogo, de los métodos participativos, del ejemplo del profesor son condición necesaria para una adecuada labor de formación, pero, es condición también necesaria su precisión en el diseño curricular, en el análisis del contenido, en los objetivos propuestos, etc., es decir, tener claro los fines que se esperan en lo educativo. La formación sociohumanista tiene su propia significación y lógica y, de lo que se trata es de incorporarla como parte del sistema educativo, no separarla de la realidad a que se enfrenta el estudiante como aprendizaje, y en este sentido el profesor debe prepararse y dirigir el proceso en esa dirección, intención que no depende de la casualidad ni de los criterios particulares de éste, sino de todo el proceso de formación, y de la necesidad que lleva implícita por la sociedad.

Intencionalizar los valores en el proceso de enseñanza-aprendizaje se refiere a:

  • Determinar los sistemas de valores y sus contenidos en el diseño curricular.
  • Precisar los principios didácticos que condicionan una manera especifica de planificar, ejecutar y evaluar el proceso de enseñanza-aprendizaje, que influyen en un nuevo tratamiento de las relaciones de los componentes de la didáctica.

La dirección pedagógica no puede entenderse como una relación mecánica estímulo-reacción: se trata mas bien de la sistematización de las influencias educativas sobre la base del encargo social que persigue la formación de un modelo de hombre o mujer. (Viciedo:1999)

“La didáctica es la disciplina que explica los procesos de enseñanza-aprendizaje para proponer su realización consecuente con las finalidades educativas.” (Contreras, 1990;19) Si se acepta dicha definición, entonces, intencionalizar y explicitar a través de la didáctica el proyecto educativo significa definir y profundizar en los valores y por tanto en lo educativo, haciendo que las finalidades educativas expresen el compromiso con la realidad.

Por tanto, la didáctica se desarrolla con una u otra intencionalidad, en dependencia de la práctica educativa que se quiera alcanzar, y del compromiso del profesor. Pero no basta con la claridad de la intencionalidad, sino hay que hacerla explícita y sistematizarla en la propia didáctica, de ahí que deban precisarse un conjunto de principios teórico-metodológicos, para dicha educación comprometida, valorativa, reflexiva y en valores, los que deben tenerse en cuenta en las diferentes estrategias a desplegar.

La educación en valores es un proceso sistémico, pluridimensional, intencional e integrado que garantiza la formación y el desarrollo de la personalidad consciente; se concreta a través de lo curricular, extracurricular y en toda la vida universitaria. La forma de organización es el proyecto educativo.

La personalidad es “un sistema de alto nivel de integración de funciones síquicas del individuo, un complejo de formaciones estructuradas sobre ciertos principios que funcionan dirigidos a un objetivo” (D’Angelo, 1996:1).

El objetivo constituye el sentido fundamental de la actividad del individuo, se expresa en el proyecto de vida que es “el conjunto de representaciones mentales sistematizadas sobre cuya base se configuran las actitudes y disposiciones teóricas del individuo, y que para ejercer una dirección autentica de la personalidad, este modelo debe tomar una forma determinada en la actividad social del individuo y en las relaciones con las personas. Es decir, la característica directriz de este modelo ideal se expresa no sólo en lo que el individuo quiere ser, sino en su disposición real y sus posibilidades internas y externas de lograrlo y de darle una forma precisa en el curso de su actividad” (D’Angelo, 1996:3).

Si se quiere incidir a través de la educación en la personalidad es necesario adentrarse en el porqué de los objetivos de la actividad, que lo hacen componer un proyecto de vida. Si la educación concibe el proyecto de vida no como un modelo ideal-individual solamente, sino que lo relaciona a su vez con un modelo real-social, entonces podrá acercarlo a su realización.

La educación en valores debe contribuir a que el proyecto de vida se convierta en “un modelo de vida sobre la base de aquellas orientaciones de la personalidad que definen el sentido fundamental de su vida, y que adquieren una forma concreta de acuerdo con la construcción de un sistema de actividades instrumentadas, las que se vinculan con las posibilidades del individuo y, de otro lado las posibilidades objetivas de la realidad externa para la ejecución de esas orientaciones de la personalidad” (D’Angelo, 1996:3).

La educación debe y puede incidir en el GAP que existe entre lo que se quiere ser y se quiere hacer y lo que se puede ser y se puede hacer en cada momento de la vida o al menos es más factible, lo que al final es decisión del individuo. La posibilidad de ayudar a adecuar estos dos aspectos, se halla en la comprensión de la relación entre lo individual y lo social en la personalidad, siendo éste uno de los objetivos fundamentales de la educación en valores.

La dinámica y la armonía de la personalidad desarrollada y adulta en una sociedad se halla en el equilibrio que se alcance entre la satisfacción de los intereses y necesidades y de los deberes sociales. Por tanto deber ser conjuga lo que se quiere y lo que se puede y es objeto de la educación en valores.

La educación debe preparar al individuo para el logro en cada momento de la autorrealización, entendida ésta como: “la orientación de la personalidad que se dirige al desarrollo de las potencialidades, a la realización de valores e intereses fundamentales del individuo en la actividad social” (D’Angelo, 1996:4).

La educación puede ayudar a definir un proyecto de vida efectivo y eficaz, convirtiéndolo en un proyecto real, haciendo corresponder las posibilidades internas del individuo y las del entorno, mediante el desarrollo de los valores, la concepción del mundo, la capacidad de razonamiento, los conocimientos, la motivación y los intereses.

La educación en valores tiene como objetivo el alcance de una personalidad desarrollada o en desarrollo, la que se entiende, “al caracterizar a un individuo concreto donde el sistema de procesos y funciones que la forman se encuentran estructurados de manera armónica, en un proyecto de vida realista, donde predomina la autodirección consciente de los esfuerzos del individuo para lograr el desarrollo de sus potencialidades en forma creadora, así como su participación en la actividad social de acuerdo con valores de contenido progresista” (D’Angelo, 1996:4).

Educar en valores significa contribuir a la función integradora del individuo mediante la valoración de las contradicciones de la motivación, los intereses, etc.

La educación en valores debe coadyuvar a la tendencia interna de la personalidad a integrar y armonizar los factores internos y externos y a la autonomía de ésta, es decir, a la autorregulación sobre la base de fines conscientes, lo que está por supuesto, en interacción y en dependencia de la realidad social.

Los valores interiorizados conforman la esencia del modelo de representaciones personales, constituyen el contenido del sentido de vida, y de la concepción del mundo, permiten la comprensión, la interpretación y la valoración del sujeto y brindan la posibilidad de definir el proyecto de vida, integrado por objetivos y finalidades para la actividad social.

Los valores no se enseñan y aprenden de igual modo que los conocimientos y las habilidades, y la escuela no es la única institución que contribuye a la formación y desarrollo de éstos. Otra peculiaridad de la educación en valores es su carácter intencional, consciente y de voluntad, no sólo por parte del educador, sino también del educando, quien debe asumir dicha influencia a partir de su cultura, y estar dispuesto al cambio. De ahí la importancia y la necesidad de conocer no sólo el modelo ideal de educación, sino las características del estudiante en cuanto a sus intereses, motivaciones, conocimientos, y actitudes, las que no están aisladas de las influencias del entorno ambiental. Una comprensión clara de los límites objetivos del entorno, del modelo a que aspira la sociedad y de la subjetividad del estudiante permite dirigir mejor las acciones educativas y dar un correcto significado al contenido de los valores a desarrollar.

Son tres las condiciones para la educación en valores:

Primera: conocer al estudiante en cuanto a: determinantes internas de la personalidad (intereses, valores, concepción del mundo, motivación, etc.); actitudes y proyecto de vida (lo que piensa, lo que desea, lo que dice y lo que hace).
Segunda: conocer el entorno ambiental para determinar el contexto de actuación (posibilidades de hacer).
Tercera: definir un modelo ideal de educación.

Incidencias de la educación en valores:

  • Desarrolla la capacidad valorativa en el individuo y permite reflejar adecuadamente el sistema objetivo.
  • Desarrolla la capacidad transformadora y participativa con significación positiva hacia la sociedad.
  • Desarrolla la espiritualidad y la personalidad hacia la integralidad y el perfeccionamiento humano.
  • Transforma lo oficialmente instituido a través de las normas morales, los sistemas educativos, el derecho, la política y la ideología.

Los valores no son pues el resultado de una comprensión, y mucho menos de una información pasiva, ni tampoco de actitudes conducidas sin significación propia, por el sujeto. Es algo más complejo y multilateral pues se trata de los componentes de la personalidad, sus contenidos y sus formas de expresión a través de conductas y comportamientos, por lo tanto sólo se puede educar en valores a través de conocimientos, habilidades de valoración-reflexión y la actividad práctica.

La educación en valores en la Universidad está dirigida hacia el desarrollo de la cultura profesional. Los nuevos fenómenos y procesos que la sociedad contemporánea engendra, las interrogantes, expectativas e incertidumbres sobre el futuro de la humanidad, hacen del análisis y la reflexión un imperativo para definir desde una perspectiva estratégica y coyuntural el desarrollo social de cada nación. Ello reclama y exige de una cultura integral en la formación profesional de las futuras generaciones. Es por ello que entre los temas más trascendentes que hoy se analizan en la Educación Superior en el mundo está el vínculo universidad-sociedad-desarrollo.

La causa de que promueve este debate, y la búsqueda del perfeccionamiento de las Universidades, se halla en la estrecha relación que existe entre el nuevo patrón tecnológico, guía del desarrollo, y la educación, cuyo propósito es la formación, la recalificación o la capacitación de los recursos humanos que requiere la totalidad del sistema de desarrollo científico-tecnológico para su funcionamiento.

Los cambios científico-tecnológicos determinan que las Universidades transformen sus misiones y objetivos, para poder cumplir responsablemente con la preparación, recalificación y formación continua de los recursos humanos que exige la reestructuración económica de cada país. Es decir, aquella calificación que logre la capacitación para la investigación, el desarrollo, la aplicación y la transferencia de tecnologías adecuadas, por lo tanto una formación que responda a la magnitud de los cambios y, permita un rápido accionar con criterio propio y compromiso social.

Las Universidades tienen la responsabilidad de identificar con precisión la dirección del cambio, y la transformación a realizar, para proyectarse prospectivamente hacia el futuro y así promover el cambio necesario en la sociedad, tales como: las nuevas profesiones e investigaciones, los modelos de formación de los futuros profesionales, las nuevas formas de colaboración con las empresas, centros de I+D, comunidad, etc., así como, asumir la transformación necesaria de la calificación y la cultura de los profesionales del presente para promover los cambios.

Para los países en vías de desarrollo significa el alcance de una mentalidad diferente, que sea capaz de enfrentar la transición hacia el paradigma tecnoeconómico actual con optimismo, compromiso, creatividad, solidaridad, sentido práctico, desinterés y modestia, que permita ver una oportunidad en dicha ruptura tecnológica para el futuro de estos países.

La sociedad requiere algo más que personas adiestradas para la función específica del mundo del trabajo. Necesita profesionales con motivaciones y capacidades para la actividad creadora e independiente, tanto en el desempeño laboral como investigativo, ante los desafíos del conocimiento e información científico-técnica y de la realización de su ideal social y humano. El fortalecimiento de la formación integral de los futuros profesionales es impostergable, porque la sociedad necesita de la ciencia y la tecnología como factores estratégicos del desarrollo.

La Educación Superior debe tributar a la sociedad con la formación de hombres capaces de identificar, asimilar, utilizar, adaptar, mejorar y desarrollar tecnologías apropiadas, que brinden soluciones adecuadas en cada momento, formación que debe combinar la calificación técnica, social y humana.

La sociedad actual o la llamada “sociedad de la información” provoca una saturación del conocimiento como información, facilitando su acceso y la rapidez del cambio del conocimiento científico-técnico, ello justifica cada vez más el hecho de que la transmisión del conocimiento no puede seguir siendo la función principal de las instituciones educativas, no sólo por el costo social que ello produce en el proceso de formación de los seres humanos, sino porque se impone un nuevo modelo de formación donde lo instructivo, lo capacitativo y lo educativo constituyan un todo, donde su función principal sea la valorativa para organizar, interpretar, seleccionar, estimar, criticar y asumir con criterios de por qué y para qué la información. Dar sentido a la información significa hacer más consciente y duradero el conocimiento y desarrollar la capacidad de realizar juicios propios, de saber elegir lo esencial y lo duradero del conocimiento: desarrollar el interés por el saber, desarrollar el amor por el trabajo, desarrollar la creatividad y el criterio propio, desarrollar el amor por la profesión.

En estas condiciones la formación integral y especializada son dos pilares de la profesionalidad. De ahí que la formación sociohumanista en particular adquiera mayor significado en cuanto a la creación de una cultura que permita interpretar el paradigma vigente y lograr el desarrollo sustentable y humano.

La Universidad se halla ante el reto de asumir la propuesta de una formación integral de los profesionales, donde la cultura sociohumanista debe ser ampliada y los valores intencionados y explicitados en el proceso docente-educativo.

Si bien se han obtenido valiosos resultados en la Educación Superior Cubana en el logro de la vinculación entre la actividad académica y la laboral-investigativa, es decir, entre el estudio y el trabajo, aún existe una dicotomía entre la formación sociohumanista y la tecnológica en las carreras de Ciencias Técnicas que se expresa tanto en los planes y programas de estudio como en el propio proceso de enseñanza-aprendizaje y en la cultura integral de los profesores de Ciencias Técnicas y de Ciencias Sociales al abordar los contenidos propuestos.

La actividad ingenieril en las condiciones actuales de gran impacto social de la ciencia y la tecnología, requiere de una cultura para su práctica tecnológica, que exige del ingeniero una serie de conocimientos y habilidades que permitan una mayor especialización en su saber técnico, y al mismo tiempo una formación humanista contraria a la ideología ingenieril de una supuesta neutralidad técnica y un marcado pragmatismo. La formación de los ingenieros reclama de un fuerte componente sociohumanista sistematizado en los planes y programas de estudio para el cumplimiento de su encargo social en las condiciones del paradigma técnico-económico-social vigente.

La definición de una concepción integral de la profesión en este sentido, permitirá que lo sociohumano traspase, atraviese y sea sustrato de los contenidos y los objetivos de estudio de la carrera. Dicha concepción debe responder a las preguntas: ¿qué ingeniero se quiere formar? y, ¿qué Ingeniería se quiere desarrollar?

La concepción de Tecnología Apropiada atraviesa diferentes dimensiones en busca de la integralidad profesional, e incorpora valores humanos a la profesión en cada una de estas dimensiones.

Una tecnología es apropiada cuando responde como una alternativa a un fin, cuando corresponde a un objetivo, y se acomoda a determinada solución, con eficiencia, eficacia y pertinencia. Es aquella tecnología idónea, la que sus usos se adecuan a los fines que valoren el contexto social y medio ambiental.

Las fuentes que posibilitan el desarrollo de tecnología apropiada están en todas las tecnologías existentes, tanto en uso, como precedentes, independientemente del lugar de donde provengan, y de su grado de desarrollo. Lo decisivo está en la capacidad tecnológica existente que permita una gestión tecnológica adecuada a los procesos de innovación, donde se identifiquen necesidades, oportunidades, y se planifiquen diseños, desarrollen e implanten soluciones técnicas. Pero no cualquier solución técnica, sino aquella que responda a una pertinencia e idoneidad, por lo que es necesario incorporar una metodología de solución de problemas tecnológicos diferente en todo el proceso de innovación, donde el enfoque integral de todos los factores que intervienen en la solución al problema esté evaluado sistemáticamente en todas las fases del proceso, es decir, lo técnico, organizativo, económico, socioambiental y sociocultural.

La formación de los profesionales de Ingeniería y Arquitectura requiere de estos enfoques para la innovación tecnológica.

La búsqueda de una manera diferente de hacer tecnología no sólo es preocupación de países de menor desarrollo, sino también, de países desarrollados, lo que se expresa en programas de enseñanza en ingeniería de tecnología apropiada y de ciencia, tecnología y sociedad.

La educación en ciencia tecnología y sociedad (“Science, Technology and Society”, STS) o “Science and Technology Studies” (Estudios en Ciencia y Tecnología) en Estados Unidos y Europa respectivamente, coinciden en resaltar la dimensión social de la ciencia y la tecnología, aunque, la primera enfatiza las consecuencias sociales con un carácter práctico y evaluativo, la segunda resalta la forma en que los factores sociales antecedentes contribuyen a la génesis del desarrollo científico-tecnológico con un carácter más teórico y descriptivo” (Ursúa, 1993: 35).

Ambas fuentes van encaminadas a eliminar las llamadas dos culturas que en el desarrollo de la humanidad se han enfrentado, la científico-técnica y la sociohumanista, ejemplo de ello lo vemos en la propia evolución de la Universidad como institución social y el desarrollo de sus modelos.

La búsqueda de una cultura integral es un objetivo estratégico en el mundo de hoy, así un humanista que no sepa de los avances científicos tecnológicos puede poseer una elevada cultura humanista y ser un ignorante ante las nuevas formas de vida imperantes. De la misma manera un científico o un tecnólogo que posea elevados conocimientos y habilidades profesionales, tiene que saber conducirlas desde y para la sociedad, lo que se expresa en saber trabajar en grupo, interpretar social y económicamente las necesidades y demandas; dirigir procesos a través de la participación, el diálogo y la comunicación, en busca de información valiosa para la competitividad.

La idea central de estos programas está en que “todos pueden aprender cómo la ciencia, la tecnología y la sociedad se relacionan e interactúan entre sí y podrán hacer uso de este conocimiento en su toma de decisiones en una época en que nuestros asuntos están dominados por la ciencia y la tecnología”. (Ursúa, 1993: 35). Sin embargo un obstáculo para lograr dicho objetivo se halla en el vínculo que dichos estudios de CTS puedan establecer con el modelo del profesional a alcanzar; ya sea para enriquecerlo en cuanto a la cultura profesional o para concretar dichos conocimientos en una práctica específica.

Haciendo abstracción de los debates teóricos acerca del término tecnología apropiada (TA) que hoy existen, en estos programas, el mismo significa:

Elegir con sencillez y sensibilidad la tecnología en beneficio del hombre y su contexto.
Un cambio de actitudes y un nuevo examen de valores en la Ingeniería y en su enseñanza.

La idea que se destaca en su fin educativo es la de revitalizar los valores que debe poseer la profesión de Ingeniería, hacia sus fundamentos básicos como profesión que tiene una fuerte relación con la sociedad. (Ver Figura Nº 1).

“Si los ingenieros utilizan tecnologías que no son apropiadas, es que son negligentes; si no saben lo que es apropiado es que son ignorantes; y si no se preocupan de lo que es apropiado pierden todo derecho a la consideración profesional”. (Brancher, 1983: 125)

Los valores profesionales son entendidos como aquellas cualidades de la personalidad profesional que expresan significaciones sociales de redimensionamiento humano y que se manifiestan relacionadas al quehacer profesional y modos de actuación. Los valores profesionales no son más que los valores humanos contextualizados y dirigidos hacia la profesión. Sus significados se relacionan con los requerimientos universales y particulares a la profesión. Los valores profesionales constituyen a su vez rasgos de la personalidad profesional y contribuyen a definir una concepción y sentido integral de la profesión.

La personalidad profesional se manifiesta a través del conjunto de rasgos presentes en el individuo, en la actividad profesional, en los marcos de determinada comunidad y contexto, ejemplos de ello:

  • Amor a la actividad profesional.
  • Sentido de respeto socioprofesional.
  • Estilo de búsqueda profesional creativo-innovador.

La formación y el desarrollo de valores profesionales debe partir del modelo del profesional, de la cultura profesional. El modelo de formación del profesional debe ser sistémico y pluridimensional, conteniendo en sí el sistema de valores de la profesión.

Modelo de formación del profesional

Dimensiones Valores que se forman
Intelectual Saber
Técnica Eficacia
Ética Dignidad
Estética Sensibilidad
Político-Ideológica Patriotismo

En cada una de estas dimensiones se forman valores estrechamente vinculados unos con otros.

La dimensión cognitiva supone que a través de los conocimientos que el estudiante va adquiriendo, se pasa del nivel reproductivo al creativo. Para lograr este tránsito es necesario que exista una apropiación del conocimiento, lo que implica una identificación con el objetivo del conocimiento científico, alcanzar la verdad se convierte en valor porque ella compulsa a la búsqueda infinita del conocimiento, infiriéndose una actitud cuestionadora del estudiante ante los contenidos impartidos. La verdad como valor induce por tanto a la búsqueda infatigable del saber. Pero el saber interactuando con los valores de las otras dimensiones permite revelar de éste su contenido valorativo al estudiante.

La dimensión técnica enfatiza en la necesidad de intervenir a partir de los conocimientos científicos e ingenieriles de manera eficiente y eficaz en la actividad productiva. La eficacia como valor apunta al hecho de poder precisar la incidencia técnico-económica de la acción ingenieril en el proceso productivo con menor costo natural y humano, y con máxima calidad, como también en el cumplimiento de los objetivos y las finalidades; del mismo modo, en un sistema de valores, ella adquiere nuevos significados en tanto que no se realiza en sí misma, sino eficacia con creatividad, responsabilidad, modestia, etc.

La dimensión ética subraya la responsabilidad que contrae el profesional con su entorno natural y social. Aquí se destaca la dignidad profesional como valor supremo a alcanzar teniendo en cuenta que a través de ella se patentiza el respeto hacia la profesión, pero un respeto que se significa en relación con una comprensión de la realidad en que se vive y de un compromiso con ella.

La dimensión estética propicia el fomento del gusto y la sensibilidad por la actividad profesional. La belleza como valor destaca el desarrollo de la preocupación estética por los resultados de la profesión así como la satisfacción por la obra a realizar. Todo ingeniero debe ser un creador y como tal en él estará presente la sensibilidad del artista.

La dimensión político-ideológica tributa a la formación del valor patriotismo y de poseer una identidad nacional.

En este modelo de valores profesionales se consideran valores supremos o nucleicos a formar los que aparecen en las dimensiones ética y político-ideológica a través de la dignidad profesional entendiéndose por ello: la actitud moral del individuo hacia sí mismo, y de la sociedad hacia él. Es el conjunto de actitudes de respeto a sí mismo, a la Patria y a la Humanidad. Es un modo de comprender su deber y su responsabilidad ante la sociedad y de regular el respeto y el reconocimiento de la sociedad a su personalidad, y por tanto sus derechos. Es una manifestación de ejemplaridad. La Dignidad Profesional se refiere al desarrollo del ejercicio de la profesión.

El modelo de valores a formar y desarrollar en el estudiante de Ingeniería y Arquitectura lo constituye un sistema de valores a partir de la Concepción de Tecnología Apropiada en la profesión, la que se expresa en diferentes dimensiones: intelectual, técnica, ética, estética y político-ideológica en el modelo del profesional. Dichas dimensiones de la formación del profesional se complementan e interactúan entre sí en forma de sistema.

El sistema de valores que se deriva de la concepción de Tecnología Apropiada, se expresa en un todo caracterizado por una cualidad sistémica, que viene dada por el propio contenido de la DIGNIDAD PROFESIONAL cualidad de carácter ético que interpenetra al sistema en su conjunto, indicando la búsqueda de la profesionalidad para el real éxito profesional con sentido de identidad nacional.

Precisamente interpretado así el sistema de valores a través de las dimensiones y jerarquizando los valores éticos y político-ideológicos representados por la Dignidad Profesional, permite cambiar el contenido y el significado a valores como creatividad, belleza, eficiencia, etc. Del mismo modo que la interpenetración del resto de las dimensiones, como puede ser la técnica y la intelectual, con un contenido profesional, ejemplos: eficiencia, creatividad, saber, innovación, etc., permite dar un contenido profesional a los valores éticos, como honestidad, modestia, solidaridad, etc.

Las dimensiones son los ejes del modelo de formación de valores y se nutren de un conjunto de valores a desarrollar, según el espacio pedagógico de que se trate, y por sí mismas cada una conforma un subsistema que se integra al sistema en su totalidad. Por lo que identificar dicho sistema y sus contenidos son pasos esenciales para la formación y el desarrollo de valores en la profesión, es decir, definir un modelo en correspondencia con la sociedad.

El modelo pedagógico de Educación en valores que se propone para la formación profesional tiene además como fundamento un conjunto de principios teórico-metodológicos que permiten definir las estrategias a seguir en la planificación, la ejecución y la evaluación del proceso docente-educativo, ellos son:

  • La relación entre el individuo y la sociedad.
  • La relación entre lo cognitivo y lo afectivo.
  • La relación entre lo normativo y lo significativo-motivacional.
  • La relación entre valor y valoración.
  • El carácter relativo, histórico y dinámico de los valores en el tiempo y el espacio.
  • La determinación de un modelo de valores jerarquizados.
  • La interrelación entre la ciencia, la docencia y la profesión que permita modelar lo profesional en la actividad de estudio.
  • El proyecto educativo como forma de organización.
  • La interrelación armónica y adecuada de la personalidad, el entorno ambiental y el modelo de educación que permita la autorrealización.

La relación entre el individuo y la sociedad

En el proceso de interacción del hombre con la realidad, se destaca su capacidad interpretativa hacia todo lo que adquiere significación y por tanto, valor para él. En este proceso el hombre actúa como sujeto y la realidad como objeto de asimilación, comprobación y evaluación infiriéndose por tanto como dialéctica constante. Las percepciones realizadas de la realidad, se incorporan al hombre en calidad de referentes que guían la conducta. En este sentido, las condiciones existentes en la sociedad constituyen patrones referenciales del ser humano. Sin embargo estos patrones se convierten en objeto constante de crítica por parte del sujeto. O sea, si bien la sociedad establece a partir de condiciones histórico-concretas determinadas, códigos y significados que actúan sobre el hombre, es en la realidad práctico-cognitiva, donde este recibe e incorpora en calidad de contenido propio esa realidad, a través de la percepción que supone la valoración de la realidad incorporada. Podemos afirmar entonces que el hombre no es un sujeto pasivo que recibe los valores que socialmente están vigentes. Los valores predominantes en una época pasan a través de la consciencia social, lo individual por tanto actúa como un filtro selectivo y asuntivo, es así como podemos entender la conformación de los valores sociales y su diferenciación en no pocas ocasiones de los valores individuales.

La personalidad del profesional se forma y desarrolla en el abigarrado mundo de las relaciones sociales, del cual también forman parte las relaciones profesionales, significa que se modela no sólo en los estrechos marcos de la actividad profesional sino en su vasta actividad social. “…la base real de la personalidad del hombre es el conjunto de sus relaciones sociales por su naturaleza con respecto al mundo, relaciones que hallan su realización mediante la actividad, mediante el conjunto de actividades diversas”. (Leontiev, 1983:150). Por tanto, para contribuir de modo efectivo a la formación de una personalidad plena en el ingeniero hay que desentrañar los avatares y regularidades de su actividad tanto profesional como social en general.

El término personalidad ha recibido diversas interpretaciones:

En el campo de la Filosofía se define como la que caracteriza al individuo humano como sujeto de las relaciones y la actividad cognoscitiva; es la persona en el sentido amplio de la palabra.

Una segunda acepción es la que identifica la personalidad con el sistema estable de rasgos sociales significativos, importantes, que caracterizan al individuo como miembro de una determinada sociedad o comunidad.

En la Psicología general se piensa la personalidad como cierto núcleo o principio integrador que relaciona en una unidad diversos procesos psicológicos del individuo infiriéndole la conducta, consecuencia y estabilidad necesarias. Las diversas teorías psicológicas sobre la personalidad se diferencian, en buena medida, a partir del contenido de ese principio integrador.

La Sociología por su parte centra la atención no en las particularidades individuales del hombre, sino en el sistema social donde el hombre se encuentra inmerso, y los roles y funciones sociales que desempeña en el mismo, así por ejemplo estudia la personalidad en la organización, en las regularidades que rigen la interacción social de los individuos, en los grupos sociales, etc.

En esta investigación se asume por personalidad una formación humana especial “producida”, creada por las relaciones sociales en las cuales el individuo entra a través de la actividad en el sistema de rasgos sociales significativos, incluidos los de la comunidad profesional.

El profesional forma su mundo interior mediante la apropiación, la interiorización, de las formas y tipos de actividad, a la vez que exterioriza en la actividad sus procesos psicológicos. De esta manera lo social (incluido lo profesional) y lo psicológico se estructuran en el individuo, en la actividad, de forma contradictoria e interconectados uno con otro de modo genético y funcional.

Pretender modelar la personalidad del ingeniero sólo explicándole al estudiante el encargo social que tiene ante sí como futuro profesional es algo quimérico. Se requiere estructurar un sistema de actividades que le permitan interiorizar su papel en la sociedad.

La relación entre lo cognitivo y lo afectivo

El proceso de enseñanza aprendizaje sólo es eficaz si se da a través de la relación entre lo cognitivo y lo afectivo. Los sujetos que participan en el proceso tienen necesidades, intereses y motivaciones que influyen en la relación alumno- profesor. Por un lado, no basta con que el profesor domine el contenido a impartir sino que sepa comunicarlo de manera afectiva, debe conocer las necesidades e intereses de sus alumnos, dándole una participación activa en el proceso, escuchando sus sugerencias, opiniones y problemas. Por otro lado, los alumnos deben estar motivados por la actividad de estudio, para que tenga lugar en ellos un proceso eficaz de asimilación del conocimiento. Para lograrlo la comunicación que se desarrolle debe ser dialógica, participativa, reflexiva y con empatía. “Por eso sólo el diálogo comunica. Y cuando los polos del diálogo se ligan así con amor, esperanza y fe uno con el otro, sólo así hay comunicación” (Freire, 1976:104).

En lo anterior expuesto se denota que el método actúa como facilitador de la comunicación y de la educación emocional, entendida ésta como “la habilidad que implica la comprensión de nuestras emociones y de las de los demás y de cómo se las puede expresar mejor para lograr el desarrollo personal.” (Steiner,1998:250). El método no sólo contribuye a la realización de los valores del contenido, sino que al permitir la actividad, la relación interpersonal hace coherente el comportamiento mediante diferentes técnicas que el profesor debe conocer y utilizar en dependencia de los objetivos a alcanzar y de las características del grupo.

El sujeto del aprendizaje coincide con el sujeto de la valoración, pues ambos procesos coexisten en un proceso de reproducción ideal de la realidad. En el contenido (conocimiento, habilidad y actitud) se expresa esa realidad, la que en sí misma posee un significado social y humano y por supuesto el profesor debe conocer, planificar, seleccionar y enseñar en el proceso, desarrollando la capacidad de valoración para que el estudiante se apropie de lo mejor de su cultura. Es importante que el profesor haga explícito en el proceso al estudiante el valor educativo de cada contenido.

Conocer las condiciones previas del alumno tanto desde el punto de vista cognitivo como afectivo es de suma importancia para que el profesor pueda a partir de éstas encaminar su trabajo futuro en ese estudiante o grupo, y darle un nuevo sentido a sus relaciones, teniendo siempre presente “que el conocimiento trata siempre de lo general y las circunstancias son particulares y con frecuencia las conexiones entre ambos casos no son evidentes, al menos para el alumno.” (Broudy. 1977; 194) De ahí la importancia del diagnóstico participativo de manera permanente como parte del proceso.

La relación entre lo normativo y lo significativo motivacional

La relación entre lo normativo y lo significativo-motivacional en el individuo, como principio, parte de la estrecha relación entre la norma y la obligación , y el significado y el motivo, por lo que en el proceso educativo se debe de ir en busca de esta relación. “Si experimentamos algo como un deber y no sólo sabemos abstractamente que rige como tal, el deber se convierte en objeto de nuestras aspiraciones personales. Lo socialmente significativo se convierte en personalmente significativo”. (Rubenstein; 1967: 700).

Las normas se establecen socialmente con el objetivo de lograr una actuación determinada en situaciones específicas, tienen un carácter obligatorio, pero éste se pierde cuando se actúa de forma consciente, cuando se asume el valor que los fundamenta.

En las actuaciones puede aparecer una contradicción, pues es muy difícil cuando éstas se realizan por factores internos, conscientes, produciendo cierta satisfacción, o cuando se actúa bajo determinada presión externa por temor a ser castigado o para estar a tono en una situación. Sin embargo, detrás de estos dos tipos de actuación hay una actitud positiva que permite la socialización del individuo en determinada circunstancia, dicho de otra manera, hay cierta dosis de respeto (por las normas, por uno mismo, por la sociedad). Cumplir las normas es una premisa para la educación de valores, “en ambos casos está presente la norma, en el primer caso como obligación y en el segundo como deber, aunque no existen acciones que se basen puramente en uno de ellos”. (Galbán, 1988, 93)

Cuando se habla de valores, de su formación y desarrollo, se refiere al aprendizaje como cambio de conducta. La competencia no se determina sólo por lo que las personas saben o entienden, sino por lo que pueden hacer (capacidades),lo que tienen el valor de hacer y lo que son ( personalidad y actitud). No siempre una persona inteligente es la más idónea y de mayor éxito en la profesión y en las relaciones sociales. En la conducta de los seres humanos se manifiestan estos elementos como un todo en la actividad. (Swieringa;1992:21)

El objetivo del proceso de enseñanza-aprendizaje es incidir cada vez más en la calidad de las acciones de los futuros profesionales, es decir, en la calidad de sus modos de actuación que debe contemplar a los valores para el éxito y la competencia social y profesional.

Según Swieringa el aprendizaje puede ser de tres tipos: informal, formal y consciente. Los dos primeros son aquellos aprendizajes que ocurren por imitación, o por recompensas y castigos, los que están menos asociados a las emociones y a los sentimientos y más a las experiencias. El aprendizaje consciente, consiste en ocuparse de manera consciente en aprender.

El ejemplo del profesor dirigido intencionalmente, la norma de disciplina en una clase, la exigencia en la entrega de tarea, etc., cuando se acompañan de una reflexión, son aprendizajes conscientes, es decir, que un “aprendizaje” del valor o de otro modo, la formación y el desarrollo del valor lo acompaña un proceso de enseñanza-aprendizaje donde se expresen las diferentes vías de éste. Dichas vías deben interrelacionarse en un proceso consciente e intencionado por los sujetos que lo integran en busca de una conducta consciente no sólo en el proceso de aprender a aprender, sino en la direccionalidad e intencionalidad valorativa de los contenidos de éste.

La relación entre valor y valoración

En cuanto a la relación entre valor y valoración, la valoración se ejecuta a través de los valores que posee el sujeto, y es la acción más directa en que éstos se manifiestan; ello se expresa al valorar cada objeto, suceso, idea y conducta. “La valoración conforma el propio sistema subjetivo de valores”. (Fabelo, 1996). Sólo se valora mediante los valores propios, es decir a través de contenidos valorativos, que se expresan en un constante proceso de valoración.

¿Qué debemos entonces desarrollar en la educación, los valores o la capacidad valorativa? ¿Es posible enseñar a valorar sin hacerlo? Es evidente que a la educación en valores la acompañan los valores y la valoración, ya que para valorar se requiere significados de valor que permitan saber apreciar dicho valor, caracterizar el objeto de valoración, establecer los criterios de valoración, comparar el objeto con los juicios de valor establecidos, refutar y criticar.

La interrelación entre la ciencia, la docencia y la profesión que permita modelar lo profesional en la actividad de estudio.

El análisis de la relación ciencia-docencia como regularidad da respuesta a la interrogante qué de la ciencia necesita el estudiante con qué lógica y sistema de conocimientos. Sin embargo, ante la pregunta para qué y por qué, tiene que precisarse a qué profesional se dirige dicho contenido y realizar entonces una nueva relación y adecuación de éstos a la necesidad de su perfil profesional.

Toda profesión existe con el fin de resolver determinado problema o encargo social, que debe ser respondido por un sujeto con capacidades y habilidades para darle solución. Es precisamente a partir de los problemas profesionales que se determinan los propósitos y aspiraciones a alcanzar en el estudiante, de éstos se derivan el objeto de la profesión y el objetivo de su formación, expresado en el modelo del profesional, como forma de materializar la relación Sociedad- Universidad.

Al asumir el hacer como la manera de formar a los hombres, la relación sociedad-profesión se torna núcleo central para la selección y estructuración del sistema de conocimientos, habilidades y valores profesionales que se deben formar en los estudiantes, no sólo en la actividad académica, sino en la de investigación y la práctica laboral.

El proyecto educativo como forma de organización.

El proyecto educativo debe comprenderse como parte del diseño curricular y de los objetivos estratégicos de la Universidad, todo ello como un sistema que integre los siguientes componentes: la misión de la Universidad, el objetivo estratégico de formación profesional, el modelo de formación de valores del profesional, los modelos de formación profesional, el diseño curricular de las disciplinas y asignaturas, los proyectos educativos de los años, grupos e individuales de los estudiantes. Ello requiere y exige una alta preparación de los profesores y de los trabajadores en general de la Universidad.

El proyecto educativo es la forma organizativa de la educación en valores, formula las finalidades educativas que se pretenden conseguir; debe estar dotado de coherencia y personalidad propia asociada a los centros estudiantiles, a los colectivos y a los estudiantes de manera individual; donde deben participar en cada instancia de su elaboración los representantes de todos los sectores de la comunidad educativa. (Ruíz, 1996: 137).

Su estructura debe estar conformada por dos aspectos: los componentes organizativos y el contenido educativo a alcanzar. Los componentes educativos son: el curricular, la extensión universitaria y la vida universitaria. El contenido educativo está compuesto por las dimensiones del modelo de valores del profesional; éstas son: ética, estética, cognitiva, técnica, político-ideológica, las que expresan lo que se desea alcanzar en el educando.

Con el objetivo de mostrar algunas ideas que existen referentes a los valores en la formación profesional a partir del modelo expuesto, es que se resume en la siguiente metodología los resultados de aplicaciones en el diseño curricular de diferentes carreras de Ingeniería y Arquitectura del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría de Cuba.

Metodología para la determinación de los valores a desarrollar en la carrera, año, disciplina y asignatura

Primero: Definir la concepción de la profesión integrando lo sociohumanista y lo técnico y, derivar el sistema de valores profesionales.

Segundo: Definir para cada carrera el modelo de valores y su sistema, según la concepción de la profesión.

Cada carrera posee sus peculiaridades y rasgos específicos dado su objeto de actuación y su encargo social, de ahí que su diseño curricular o su modelo del profesional presente particularidades en los significados, sistemas y jerarquías de los valores profesionales. Por lo que debe darse un nivel de concreción de los significados de estos sistemas de valores a desarrollar.

Procedimiento para las comisiones de carrera:

1. Definir un modelo de profesional integral en la carrera, a partir de un enfoque sistémico y pluridimensional (dimensiones de la formación: ética, estética, político-ideológica, técnica e intelectual), donde quede explícito el modelo y el sistema de valores en sus objetivos. Ejemplos:

Desarrollar la comunicación interpersonal. Compañerismo
Profundizar en el sentimiento de identidad nacional. Patriotismo
Elevar la calidad profesional en la solución de los problemas del país. Responsabilidad

2. Definir los contenidos del sistema de valores de la carrera. Un momento importante es la definición de cada valor, puesto que para poder incidir en ellos, una definición clara de éstos es la primera orientación que se brinda para trabajar en las diferentes estrategias, no sólo en cuanto a su significación y contenido (que por supuesto depende del contexto), sino la relación con otros valores. Ejemplos:

En este trabajo se partió de las conceptualizaciones mas generales de los valores y se interpretaron en relación con la sociedad concreta y sus objetivos, del mismo modo, dicha conceptualización general se relacionó con la profesión desde sus modos de actuación y sus diferentes códigos de ética establecidos, determinándose además un conjunto de principios básicos para la actuación profesional como un paso hacia la operacionalización de los valores en las diferentes estrategias didácticas en busca de modelar lo profesional en la actividad de estudio: Entre algunos de ellos:

Honestidad: Cualidad de la persona que refleja rectitud en el proceder, compostura adecuada ante lo justo, el honor y la honradez. Significa actuar con sinceridad, sencillez y la verdad.

  • Verdad
  • Receptividad
  • Honradez
  • Sinceridad
  • Autenticidad
  • Valentía
  • Confianza
  • Fidelidad
  • Responsabilidad
  • Amistad

Principios:

  • Establecer relaciones con honradez, fidelidad, sinceridad y verdad, así como el respeto a las personas y al derecho intelectual y profesional de los demás.
  • Poseer una actitud crítica y autocrítica en sus relaciones, basando sus criterios en el conocimiento científico-técnico.
  • Ser sincero, no ocultar ni tergiversar la verdad, siendo veraz en los informes que realice.
  • Fomentar y ampliar la disciplina, el respeto y la fidelidad a su Patria, a través del cumplimiento de lo establecido en leyes, normas y obligaciones.
  • Ser participativo en la toma de decisiones, brindando todos sus conocimientos para determinar problemas, esclarecer situaciones o resolverlas.

Responsabilidad: Cualidad de la personalidad que implica libertad para decidir y actuar asumiendo las consecuencias que se deriven de las acciones. Es la actuación consciente y oportuna del cumplimiento cabal del deber contraído, y que brinda satisfacción su cumplimiento. Es compromiso y obligación.

  • Deber
  • Organización
  • Respeto
  • Disciplina
  • Sentido de pertenencia
  • Crítica
  • Colectivismo
  • Optimismo
  • Amor a la profesión
  • Libertad
  • Justicia
  • Honradez
  • Sinceridad

Principios:

  • Ser exigente consigo mismo y con los demás, a través del ejemplo.
  • Rechazar la pasividad, desarrollando la participación y el diálogo.
  • Combatir lo mal hecho, el pesimismo y la indolencia, promoviendo el optimismo en las soluciones.
  • Desarrollar el colectivismo en el cumplimiento de las tareas combinando la responsabilidad individual.
  • Poseer sensibilidad humana para percibir en la comunicación con los compañeros sus intereses, necesidades y sentimientos.
  • Desarrollar la entrega, la consagración y el amor a la profesión en el desempeño profesional.

Patriotismo: Sentido de amor a la historia y tradiciones de la nación, disposición plena a contribuir con la Patria. Significa sentido de pertenencia, que contribuye a la defensa de la independencia nacional y a la lucha por el desarrollo. Expresión de fidelidad ante sí, los demás y la adhesión a la realidad nacional.

  • Amor
  • Responsabilidad
  • Sentido de pertenencia
  • Fidelidad
  • Justicia
  • Libertad
  • Valentía

Principios:

  • Contribuir con la responsabilidad profesional, al desarrollo de la sociedad cubana.
  • Poseer una conducta digna de un ciudadano fiel a su identidad, participando activamente en la solución de los problemas sociales.
  • Conocer y hacer cumplir las leyes, códigos y normas que rigen su actividad profesional y ser consciente de ello en su actuación.
  • Comprender la realidad nacional y actuar en consecuencia en cuanto a lo económico, lo tecnológico y lo social.
  • Tener clara conciencia de la importancia de su profesión y, ponerla en función del desarrollo económico y social, con eficiencia, eficacia y pertinencia.
  • Estar dispuesto a defender con valentía y decoro las conquistas de la sociedad cubana.
  • Desarrollar el cuidado y la protección a la naturaleza y ,el respeto a la convivencia ciudadana.
  • Poseer sentido de independencia
  • Reelaborar los objetivos del plan de estudio de la carrera y de los años académicos, precisando las intenciones educativas. Ejemplos:
    • Desarrollar una conciencia ecológica en la actuación profesional.
    • Desarrollar una actuación ética durante su formación profesional.
    • Profundizar en la historia de la profesión.
    • Comunicar sus ideas oral y escrita correctamente.
  • Definir programas directores a partir de contenidos transversales o incorporación de nuevas asignaturas al plan de estudio que fortalezcan la formación sociohumanista.
  • Reelaborar los objetivos de la disciplina integradora.

Tercero: Determinar los subsistemas de valores de cada año académico.

El modelo del profesional de la carrera tiene definidos el sistema de valores del profesional y, los objetivos y los contenidos por años, que constituyen períodos educativos en la formación, de donde deben derivarse subsistemas de valores para la etapa, que permitan alcanzar una coherencia de intenciones educativas por todas las asignaturas y estrategias a realizar.

Procedimiento para la determinación del sistema de valores a formar y desarrollar por el colectivo de año.

  1. 1. Realizar el diagnóstico participativo a los grupos de estudiantes del año, definiendo las potencialidades, las limitaciones, los problemas y sus causas, que permitan llegar a conocer las características de los estudiantes, sus intereses, proyecto de vida y los valores (como aspiración y como carencias), para poder determinar un conjunto de influencias y acciones en el proceso de formación profesional. Ejemplos:
    1. Fortalecer las relaciones interpersonales, desarrollando actividades grupales y utilizando métodos participativos en clases.
    2. Fortalecer la motivación por la profesión, ampliando el intercambio con especialistas de la producción, vinculando el trabajo social a soluciones profesionales en la comunidad, potenciando el plan de estudio desde su interior en lo referido a los principales avances de la ciencia y la tecnología en su profesión.
  2. Determinar el sistema de valores a formar y desarrollar en el año académico y definir sus contenidos para ese nivel de formación desde un enfoque multidisciplinario, a partir de: los objetivos del año propuesto por la carrera y los resultados del diagnóstico.
  3. Adecuar los objetivos del año académico a las características de los estudiantes y a las particularidades del proceso.
  4. Reelaborar y adecuar los objetivos y el contenido de las asignaturas del año.

Cuarto: Determinar el sistema de valores a desarrollar por la asignatura en el proceso docente – educativo, teniendo en cuenta la profesión, la ciencia y el diagnóstico.

Dichos subsistemas de valores del año, se concretan y realizan en el proceso docente a través de los contenidos de las asignaturas del año: conceptual o cognitivo (decir y pensar), procedimental o capacitativo (hacer) y actitudinal (comportarse, ser); mediante los valores de la ciencia o ciencias que la conforman, los que deben ser identificados a partir de un enfoque integral en la comprensión de la ciencia y de la concepción filosófica con que esta se imparte. Los valores de la asignatura también se concretan a partir del sistema de valores definidos en el año.

Estas propuestas deben fluir e insertarse de los propios contenidos de las ciencias que se explican, es claro, que ello requiere una preparación y cultura del educador que tribute a eliminar la separación ficticia entre lo humanista y lo tecnológico, así como lo científico-cultural y lo político-ideológico. Ello requiere de un cambio en la concepción en que hemos estado viendo el trabajo educativo y significa una potenciación de éste desde la propia actividad docente-educativa cotidiana.

Por consiguiente cada profesor desde la ciencia que imparte tiene la posibilidad de desarrollar una concepción del mundo determinada, cuando aborda el condicionamiento histórico-social, el aspecto ético, jurídico, estético, sociológico y político, con el fin de formar profesionales con una cultura integral y revolucionaria.

Procedimiento para la asignatura

  1. Determinar el sistema de valores a desarrollar en la asignatura.
  2. Adecuar los objetivos de la asignatura integrando en ellos lo instructivo y lo educativo intencionando los valores en los contenidos (conceptual, procedimental y actitudinal); en los métodos y la evaluación.
  3. Incorporar al proceso contenidos y métodos que potencien lo socialmente significativo definido en el modelo de profesional, reforzando así la formación sociohumanista desde la profesión y el acercamiento al perfil profesional. Entre algunos contenidos están:
    • La ética profesional acorde a la realidad nacional e internacional.
    • La concepción filosófica de la ciencia que se trata haciendo énfasis en su no neutralidad.
    • El conocimiento de la historia de la profesión.
    • La preparación en metodología de investigación.
    • Los principales avances de la ciencia y la técnica y sus impactos y consecuencias en Cuba y en el mundo, en el orden ecológico, social, político y cultural.
    • Las reglamentaciones jurídicas y de derecho de la profesión, ejemplo: la propiedad intelectual.
    • Los desafíos de la economía cubana y el Sistema Nacional de Ciencia e Innovación Tecnológica.
    • Intervinculación de los avances de la ciencia y la tecnología con otras formas del pensamiento social, ejemplo: el económico.

Quinto: Definir las estrategias didácticas de ejecución y evaluación en cada asignatura.

Este aspecto se refiere a cómo llevar a cabo el aprendizaje a partir de un modelo que pone énfasis en el proceso, en la relación, donde el estudiante es considerado una individualidad a desarrollar en sus interrelaciones grupales y sociales

Se trata de aplicar una didáctica que se dirija a preparar al hombre para la vida.

El modelo didáctico que se propone es basado en una Educación Integrada, que significa la integración de todos los procesos universitarios hacia la formación y el desarrollo de los valores: en lo académico, lo laboral y lo investigativo; también en el aspecto curricular, el extracurricular y la vida universitaria en general; del mismo modo los procesos instructivos y educativos, así como, de los componentes del proceso de enseñanza-aprendizaje, todos con el objetivo de incidir en la personalidad del estudiante en la formación profesional.

Entre las cualidades de las estrategias a seguir están: problematizadora, participativa, valorativa, creativa, integradora, sistémica, flexible y grupal. En estas estrategias el diálogo, la reflexión, los sentimientos, las motivaciones son el ejes centrales.

El aprendizaje grupal, basado en el desarrollo de la individualidad a partir del grupo permite lograr la unidad entre lo afectivo y lo cognitivo, establecer la relaciones entre lo social y lo individual de cada personalidad, teniendo como principios:

  • La unidad de la comunicación y la actividad.
  • El carácter social del aprendizaje.

Entre algunas de las estrategias tenemos:

  • Establecer y consensuar en el colectivo estudiantil las normas de conducta a seguir en las relaciones interpersonales, y mostrar éstas a través del ejemplo del profesor.
  • Desarrollar estudios de casos que permitan realizar juicios de valor y ejercer el análisis crítico y reflexivo.
  • Realizar la autoevaluación como forma de evaluación .
  • Desarrollar la capacidad de valoración y de estimación, mediante los métodos y técnicas participativas y problémicas.

Hasta aquí sólo se han expresado algunas ideas que se vienen aplicando en la formación profesional en algunas Facultades de Ingeniería y Arquitectura, como resultado de un fuerte trabajo de investigación educativa y metodológico, que ha conducido a arduos esfuerzos en la preparación de los profesores, e incluso a definir un modelo al cual se debe aspirar. Es menester aclarar que todo este perfeccionamiento se enmarca en la Planeación Estratégica para el nuevo milenio que tiene como uno de sus objetivos principales la Formación de Profesionales Integrales capaces de dar respuesta a los nuevos retos que se imponen.

“La vida debe ser diaria, móvil, útil y el primer deber de un hombre de estos días, es ser un hombre de su tiempo. No aplicar teorías ajenas, sino descubrir las propias. No estorbar a su país con abstracciones, sino inquirir la manera de hacer prácticas las útiles. Si de algo serví antes de ahora, ya no me acuerdo: lo que yo quiero es servir más.”(José Martí)

RESUMEN

Actualmente se reporta una alarmante incidencia mundial  de pacientes alcohólicos, considerándose esta  patología como uno de los principales problemas de Salud  Pública y constituye una amenaza al bienestar y la  estabilidad de la humanidad. El alcoholismo es una  drogodependencia, definida por un patrón de uso compulsivo  que lleva a la persona a consumir cantidades mayores y por  periodos prolongados acompañado de un sentimiento de  necesidad irresistible de consumo. Numerosos factores de riesgo  predisponen al alcoholismo, que provoca daños serios de  índole social, familiar y en la salud psicológica y  biológica de los consumidores, reduciendo hasta en 10 o 15  años sus expectativas de vidas. En Cuba ha existido un  creciente consumo de alcohol en los últimos 15  años, situación a la que no está ajena la  provincia de Matanzas. Los patrones de consumo inadecuados y la  proporción de bebedores de riesgo es cercana al 10%, lo  que condiciona la ejecución de un programa nacional para  su prevención y control. Sin embargo es destacable que no  se reportan muchos estudios sobre esta patología en el  territorio. En el municipio Ciénaga de Zapata, esto  constituye un problema de salud, por lo cual el propósito  de este trabajo fue realizar una actualización sobre esta  temática. Se revisaron numerosos trabajos  científicos obtenidos a través de revistas  extranjeras y otros; procedentes de centros asistenciales de  salud. Este análisis ha permitido profundizar sobre  aspectos conceptuales, clasificatorios y psicosociales para poder  contribuir con estos conocimientos a elevar la calidad de la  atención médica a los pacientes.

Palabras clave: alcoholismo,  drogodependencia, bebedores de riesgo.

SUMMARY

I.  Introducción

Actualmente se reporta una alarmante incidencia mundial  de pacientes alcohólicos. Tal es así que el  alcoholismo se considera universalmente como uno de los  principales problemas de la salud pública en todo el  mundo, y constituye además una gran amenaza al bienestar y  la estabilidad de la humanidad. Debido a esto, en la actualidad  muchos países dedican cuantiosos recursos financieros a su  investigación. En la lucha contra esta adicción las  instituciones estatales de salud, entre otras, y la  población en general, cumplen una importante  función para prevenir y controlar esta enfermedad.

Desde la antigüedad se conocen los efectos nocivos  del uso y abuso en el consumo de bebidas alcohólicas. Su  utilización por el hombre, en forma de brebaje, se supone  que data de los albores de la humanidad. La ingestión  inicial vinculada con actividades religiosas dio paso a su  consumo colectivo. Desde entonces se distinguieron dos grandes  categorías de consumidores, aquellos que beben dentro de  las normas sociales de responsabilidad, y los que  desafortunadamente pierden el control y se convierten en  bebedores irresponsables.

“Una de las aceptadas internacionalmente es la propuesta por  la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1976, con el  término “síndrome de dependencia es un estado  psíquico y físico, que conduce compulsivamente a  ingestas excesivas de alcohol con respecto a las normas sociales  y dietéticas de la comunidad, de manera repetida, continua  o periódica con objeto de experimentar efectos  psíquicos y que acaban interfiriendo en la salud y en las  funciones económicas y sociales del bebedor”.El alcoholismo es un tipo de drogodependencia, lo que  define la dependencia de alcohol y otras drogas es la presencia  de un patrón de uso compulsivo, que lleva a la persona a  consumir cantidades mayores o durante un periodo de tiempo  más prolongado de lo que esa persona pretendía, y  que se puede acompañar de un sentimiento de “necesidad  irresistible” de consumo. Existe una pérdida de control  sobre la cantidad a consumir una vez iniciado el consumo, lo que  se manifiesta por intoxicaciones no buscadas. Además, la  persona dependiente sigue consumiendo y es incapaz de mantenerse  abstinente a pesar de reconocer la implicación del alcohol  en distintos problemas somáticos, mentales o sociales, y  suele expresar un deseo persistente de disminuir o abandonar el  consumo, con una historia de intentos previos infructuosos de  llevarlo a cabo.

La reanudación del consumo, tras períodos  más o menos largos de abstinencia, es la norma en las  personas dependientes, y en poco tiempo se vuelve a consumos  excesivos y a la reaparición de las complicaciones  asociadas a los mismos. A este fenómeno se le denomina  recaída y su presencia es el indicador más claro de  la existencia de una dependencia.

En Cuba, el alcoholismo no constituye aún un  problema muy serio de salud. Se reporta que el 45,2% de la  población mayor de 15 años consume bebidas  alcohólicas, con un índice de prevalencia de  alcoholismo entre el 7 y el 10 %, uno de lo más bajo en  Latinoamérica, con predominio en edades comprendidas entre  los 15 y 44 años. No obstante, se señala que en los  últimos 15 años el consumo ha aumentado  notablemente en nuestro país. El 90,4% de la  población inicia la ingestión del tóxico  antes de los 25 años y que la mayoría de los  bebedores problema se encuentra entre 25 y 42 años. Se  calcula que el alcoholismo puede incidir hasta en el 40% en los  ingresos de los servicios de urgencia y que el 2% de los enfermos  que ingresan en los servicios médicos hospitalarios sufren  de una enfermedad causada o agravada por el abuso de alcohol. Investigaciones sobre el alcoholismo demandan grandes  gastos, sin embargo, en el país se realizan innumerables  esfuerzos para el estudio y tratamiento de los pacientes  alcohólicos. Es evidente la necesidad de desarrollar  acciones de prevención y promoción encaminadas a  reducir los patrones de consumo alcohólico excesivo y sus  consecuencias sanitarias y sociales, conjuntamente con el manejo  multidisciplinario de estos enfermos, con la participación  de todos los niveles de salud a partir del médico de la  familia.

La provincia de Matanzas no está ajena a la  situación que con respecto al alcoholismo se observa en el  país. De ahí que se realizan grandes esfuerzos por  trabajar en la prevención de este mal, así como en  la rehabilitación de pacientes  alcohólicos.

II. Concepto de  Alcoholismo

El alcoholismo se caracteriza por la dificultad para  controlar el consumo de bebidas alcohólicas. El deterioro  en la capacidad de controlar el consumo de alcohol puede ser  intermitente y muy ligero, en las fases iniciales de la  enfermedad, pero puede llegar a ser continuado e intenso,  más adelante, y conducir a una “robotización”  progresiva de la conducta de auto-administración de  alcohol y a una pérdida de control tan grave como la de  cualquier otra drogodependencia por vía  intravenosa.

Cuando una persona ha desarrollado una grave dependencia  del alcohol no podrá retornar a un consumo moderado y  cuando pruebe de tomar bebidas alcohólicas volverá  a experimentar las mismas dificultades para controlar su consumo.  Por este motivo, el objetivo ideal sería que el paciente  alcohólico se mantuviera sin tomar bebidas  alcohólicas, de manera continuada, sin embargo, lo  más probable es que su actitud ante tal objetivo sea  bastante ambivalente y ello puede contribuir a que su  evolución curse con la alternancia de períodos de  remisión de la enfermedad y períodos de  recaída, en los que su vida se desorganiza y puede llegar  a estar fuera de control.

III. Consideraciones  generales sobre el alcoholismo

Diversas y numerosas son las cuestiones que han ocupado  a profesionales, científicos y estudiosos, sobre  alcoholismo, tratando de dar solución a distintas  inquietudes y preguntas que han surgido acerca de las mismas.  Debido a su rápida expansión y a sus terribles  efectos sobre el individuo que consume, en particular, y sobre la  sociedad que lo vive, en general. Es una enfermedad  crónica, progresiva y fatal, caracterizada por tolerancia  y dependencia física y por cambios orgánicos  patológicos. Existe predominio del sexo masculino de esta  afección, aunque es cada vez mayor su adición por  el sexo femenino y en jóvenes en general , se observa en  más del 16 % de las personas mayores de 65 años y  se reporta una alarmante incidencia mundial.

El consumo excesivo de alcohol es una de las causas  más frecuentes de transgresiones sociales como violaciones  y riñas, práctica de sexo sin medios de  protección, abandono familiar y laboral. Se vincula  mundialmente con el 50 % de las muertes ocurridas en accidentes  de tránsito y el 30 % de los homicidios y arrestos  policiales. Reduce de 10 a 15 años la expectativa de vida  y determina el 30 % de las admisiones psiquiátricas y el 8  % de los ingresos por psicosis. También se ha  responsabilizado con casi la mitad de los condenados por faltas y  delitos tan graves como asesinatos. En este medio se relaciona  con la tercera parte de los hechos delictivos y violentos y entre  el 20 y el 25 % de las muertes por accidentes.

Los alcohólicos tienen, como grupo social, uno de  los porcentajes más altos de separación matrimonial  y de divorcio. Sin embargo, en estudios realizados en el  país se ha encontrado que alrededor de la mitad de las  personas que ingieren bebidas alcohólicas logran mantener  vínculo marital por mucho tiempo.

Muchos autores han estudiado la dinámica familiar  en el hogar de procedencia del alcohólico y señalan  su coincidencia con la llamada “crisis familiares no  transitorias” (divorcio, enfermedades crónicas o muerte en  uno o ambos padres, hostilidad excesiva, violencia  doméstica, pérdida de la estimación hacia el  bebedor, descuido de los hijos, situaciones judiciales, actos  deshonrosos, malas relaciones interpersonales, entre otras). Esta  situación se considera que condiciona un trastorno del  aprendizaje en una población específica de  niños que se ha denominado “niños con incapacidad  para aprender” con inteligencia normal, que no presentan el  perfil característico de retraso mental y en los que se  invocan un déficit cognoscitivo específico para el  aprendizaje. Los resultados de otros autores  muestran que no existen diferencias significativas entre los  controles y los niños de alcohólicos severos y  antisociales o de alcohólicos deprimidos o de familia con  historia positiva de alcoholismo. Por esta razón,  concluyen que el desarrollo mental global no está asociado  con el alcoholismo en los padres. Esto eleva la posibilidad de  que los problemas posteriores en estas áreas puedan  reflejar procesos cognitivos más específicos o el  impacto de problemas conductuales y familiares entre esos  niños.

Salvo algunos países de cultura hindú o  islámica donde el consumo de alcohol es menor como  consecuencia de tradiciones o influencias religiosas, alrededor  del 70 % de la población, por encima de los 15  años, ingiere alcohol en determinada cantidad, del 3 al 5  % son dependientes y, de ellos, el 10 % se convertirán en  bebedores problemas en algún momento de su vida.  Actualmente España ocupa el 4to lugar mundial en el  consumo de alcohol después de Francia, Luxemburgo y  Alemania. Cada español consume por término medio  108 litros de alcohol al año, casi el 4 % de la  población española (1 600 000 personas) consume  diariamente más de 100 g. Se considera que existe un  incremento de consumo de alcohol de alrededor del 30 % en los  países desarrollados durante los últimos 20  años, índice muy superior al esperado por el  aumento de la población en esta etapa.

Síndrome de  Dependencia del Alcohol

Para la CIE-10 el Síndrome de Dependencia  consiste en un conjunto de manifestaciones fisiológicas,  comportamentales y cognoscitivas en el cual el consumo de alcohol  adquiere la máxima prioridad para el individuo, mayor  incluso que cualquier otro tipo de comportamiento de los que en  el pasado tuvieron el valor más alto. Dos síntomas  característicos son la sensación de deseo o  necesidad (que pueden llegar a tener una gran intensidad) de  beber alcohol y también la disminución de la  capacidad para controlar la ingesta de alcohol 19,20.

El Síndrome de Dependencia Alcohólica ha  demostrado ser un diagnóstico independiente de la otra  categoría diagnóstica relacionada con el consumo de  alcohol, el Consumo Perjudicial de alcohol. El  Síndrome de Dependencia Alcohólica presenta una  elevada concordancia diagnóstica entre las clasificaciones  diagnósticas CIE y DSM 24 y predice con gran fiabilidad la  presencia de problemas relacionados con el alcohol en aquellas  personas que cumplen los criterios diagnósticos frente a  aquellas otras que no los cumplen, aunque es necesario indicar  que la intensidad de los síntomas y de los problemas  derivados de ellos es fluctuante.

El desarrollo del síndrome de dependencia del  alcohol puede ser más lento que el de otras drogas, por  ello sus consecuencias aparecen más tarde, en torno a los  40-45 años. Sin embargo, cambios en las pautas de consumo  y el consumo previo o simultáneo de otras sustancias  pueden favorecer un desarrollo más rápido y  contribuir a una dependencia más severa del  alcoholismo.

Grado de recomendación B: Los términos  más adecuados para describir los problemas relacionados  con el consumo de alcohol son: consumo de riesgo, consumo  perjudicial y dependencia alcohólica. Dado el importante  problema que supone el consumo excesivo de alcohol en la  población general sería conveniente la  detección sistemática de bebedores de riesgo en el  sistema sanitario y, en especial, en la Atención Primaria  de Salud. Sin embargo, las tasas de detección actuales de  bebedores de riesgo en la Atención Primaria son muy bajas . Se puede sospechar el diagnóstico de consumo  perjudicial o dependencia del alcohol ante personas que viven en  condiciones de aislamiento social; cambian de domicilio, trabajo  y relaciones con frecuencia; se encuentran en situaciones de  conflicto familiar constante; se quejan de: nerviosismo,  irritabilidad, insomnio, depresión y amnesia; hacen quejas  suicidas; acuden de forma frecuente a puntos de urgencia con  quejas inespecíficas; han tenido repetidos accidentes o  traumatismos; presentan síntomas gastrointestinales,  trastornos cardíacos inexplicables, crisis convulsivas de  aparición tardía, hipertensión moderada o  grave; abusan de otras sustancias como nicotina; presentan  disfunción sexual; tienen tos crónica,  náuseas o vómitos matutinos .

Resulta muy útil buscar fuentes alternativas de  información colateral, procurando hablar siempre con los  familiares o las personas que conviven con el paciente. A  continuación se presentan los aspectos básicos a  recoger en la historia clínica:

Antecedentes familiares: Antecedentes de consumo de  alcohol, presencia de enfermedades orgánicas y / o  trastornos psiquiátricos.

Antecedentes personales: Enfermedades y tratamientos  previos y actuales, antecedentes escolares, laborales, sociales y  forenses.

Patrones de consumo de alcohol: Evolución del  consumo de alcohol y de los problemas relacionados con el mismo,  reconstrucción de un día típico de bebida  reciente (actividades y consumos de alcohol detallados),  reconstrucción del consumo a lo largo de una semana  reciente, influencia actual del alcohol en la personalidad del  paciente y en sus actividades.

Periodos previos de abstinencia: Duración,  motivo, métodos empleados para conseguirlo.  Motivación del paciente para dejar de beber.

Grado de recomendación C: La entrevista  clínica semi-estructurada debe ser utilizada como  herramienta diagnóstica de los problemas relacionados con  el alcohol en todos los ámbitos clínicos, siempre  que se disponga de al menos 15 minutos para  realizarla.

Diagnostico

Desde el punto de vista médico, existen dos  sistemas empleados casi en paralelo para diagnosticar el  alcoholismo. En Europa son más aceptados los de la OMS  (Décima Edición de la Clasificación  Internacional de Enfermedade-CIE-10-1982); mientras que en  Norteamérica, los plasmados en el Manual de  Diagnóstico y Estadística (DSM IV 1994). La CIE-10  define el sistema de dependencia alcohólica como un  trastorno, no una enfermedad; mientras que el DSM IV plantea que  la dependencia a sustancias psicoactivas, extensivo al alcohol,  es un patrón desadaptativo de consumo, que se manifiesta  por la presencia de consecuencias adversas significativas y  recurrentes y que conlleva a un deterioro o malestar  clínicamente significativo.

Los principales criterios empleados en ambas son: el  excesivo consumo de alcohol, la repercusión física  y psíquica que produce y los conflictos psicosociales,  legales, laborales y familiares que crea. Para el pesquisaje  masivo y clasificación de los alcohólicos se  utilizan cuestionarios establecidos mundialmente (Cuestionarios  de Identificaciones Diagnósticas (CID), el CAGE, entre  otros) .

El criterio determinista es uno de los empleados para el  diagnóstico. Este se refiere a los mecanismos  básicos de la ingestión nociva del alcohol, o la  incapacidad del paciente para tomar la decisión de no  beber, o su ineptitud para decidir hasta cuándo tomar.  Esto se expresa en la práctica por los siguientes patrones  de consumo.

No poder mantenerse 2 días seguidos sin  beber.

No poder controlarse cuando se comienza a  beber.

Necesitar el alcohol para enfrentar las exigencias de la  vida.

Además de lo planteado anteriormente, para  valorar un individuo como alcohólico se tiene en cuenta  que cumpla los criterios tóxico y determinista,  considerándose esto como alcoholismo primario, que es la  entidad clínica que se caracteriza por la incapacidad del  paciente de evitar esta conducta nociva. La línea que  separa la normalidad de la enfermedad se encuentra entre el  bebedor social y el bebedor abusivo sin dependencia, y  después la cuantía y frecuencia de la  ingestión, las deficiencias nutricionales  acompañantes, que lo lleva a una desnutrición  energético proteica grave, por desequilibrio y  disminución de la ingestión de nutrientes, las que  conformarán las restantes posibilidades evolutivas que se  muestran a continuación.

Abstinente total: que nunca bebe.

Bebedor excepcional: bebe ocasionalmente en cantidad  limitada (1 o 2 tragos) y en situaciones muy especiales (menos de  5 veces al año).

Bebedor social: sujeto que bebe sin transgredir las  normas sociales (no satisface los criterios tóxico y  determinista, pues el alcohol no le produce efectos  biológicos y psicosociales nocivos y mantiene su libertad  ante este.

Bebedor moderado: consume alcohol hasta tres veces a la  semana en cantidades menores que ¼ de botella de ron, 1  botella de vino o 5 medias botellas de cerveza de baja  graduación. Hasta menos de 12 estados de embriaguez ligera  al año.

Bebedor abusivo sin dependencia: sobrepasa la cantidad  anterior, ingiere más de 20 % de las calorías de la  dieta en alcohol (bebedor problema).

Dependiente alcohólico sin complicaciones: se  establece la dependencia física cuya manifestación  clínica está dada por la aparición en  períodos de abstinencia de temblores severos, nerviosidad,  insomnio, cefalea y sudoración. Pueden aparecer diarreas,  subsaltos musculares o cuadros de delirium subagudo.

Dependiente alcohólico complicado: además  de lo anterior presenta complicaciones psíquicas como el  delirium tremens, la alucinosis alcohólica y la psicosis  de Korsakov, o aparecen complicaciones somáticas como  polineuropatía, esteatosis hepática, cirrosis  hepática, cardiomiopatías y gastritis.

Dependiente alcohólico complicado en fase final:  es notable el deterioro físico y psíquico, y su  comportamiento social. Se caracteriza por la reducción de  la tolerancia al tóxico y la aparición ocasional de  cuadros convulsivos. Los pacientes presentan severos cuadros de  desnutrición, puede aparecer cáncer del subsistema  digestivo, entre otras.

Para lograr una correcta clasificación del  paciente se debe hacer una historia del consumo crónico o  excesivo del alcohol. Si la persona afectada es incapaz de  contestar a las preguntas, estas deben ser realizadas a la  familia. Además de la historia del paciente, un examen  médico puede posibilitar la identificación de  problemas físicos relacionados con el consumo de alcohol.  Respecto a los exámenes histopatológicos y/o de  laboratorio, debe señalarse que a pesar de tratarse de una  enfermedad sin marcadores específicos en este sentido;  existen múltiples marcadores biológicos para la  exploración indirecta del consumo de etanol, y  éstos son de gran utilidad en el diagnóstico y  tratamiento de las patologías derivadas del consumo  crónico.

Existe una gama de síntomas que pudieran servir  como referencia para el diagnóstico. Entre estos se  encuentran: tolerancia a los efectos del alcohol, necesidad  diaria o frecuente de alcohol para su función,  pérdida de control con incapacidad de interrumpir o  reducir el consumo de alcohol, dar excusas para beber, episodios  de pérdida de memoria y violencia asociados al consumo de  alcohol, deterioro en las relaciones sociales y familiares  así como irresponsabilidad laboral que incluye el  ausentismo, inexplicable mal genio, conducta que tiende a  esconder el alcoholismo, hostilidad al hablar de la bebida,  negarse a la ingesta de alimento, negar la apariencia  física, nauseas, vómitos, vacilación por las  mañanas, dolor abdominal, calambres, entorpecimiento y  temblores, enrojecimiento y capilares de la cara dilatados,  confusión, temblores e incontroladas sacudidas del cuerpo,  cansancio y agitación, insomnio, confusión,  alucinaciones, taquicardia, sudores, convulsiones, problemas en  la lengua, lagrimeo y desvanecimiento.

Consecuencias del  consumo excesivo de alcohol

El consumo excesivo de alcohol puede causar o exacerbar  hasta 60 enfermedades diversas.

Consecuencias físicas

A continuación se presenta una lista de  alteraciones físicas relacionadas con un consumo  perjudicial de alcohol (en negrita las más significativas)  y que todo profesional sanitario debe tener en cuenta dada su  elevada frecuencia y su relación con numerosos ingresos e  intervenciones de urgencia, tal y como han demostrado numerosos  estudios epidemiológicos , el riesgo para la mayor  parte de estos trastornos presenta una relación  dosis-efecto, es decir que aumenta de forma proporcional a la  intensidad del consumo de alcohol, sin que exista una dosis  umbral 32 y con diferentes riesgos en función del sexo,  vulnerabilidades individuales, el riesgo cardiovascular y la  edad:

Alteraciones Digestivas: Alteraciones hepáticas  (esteatosis hepática – hepatitis  alcohólica– cirrosis alcohólica),  pancreatitis (aguda y crónica), alteraciones  gástricas (gastritis y ulceras pépticas),  malabsorción intestinal, síndrome de Mallory  – Weiss. Existe una intensa asociación entre el  consumo de alcohol y la cirrosis – para varones fallecidos  entre 35 y 69 años el riesgo de muerte por cirrosis era de  5/100.000 en los abstemios y de 41/100.000 en los bebedores de 4  o más bebidas al día26. No sólo los niveles  de consumo sostenido de alcohol influyen en la aparición  de una cirrosis alcohólica ya que sólo un 20% de  las personas con dependencia al alcohol la desarrollan, existen  diversos factores genéticos que aumentarían el  riesgo, de hecho la concordancia en gemelos monocigóticos  para la cirrosis alcohólica es del 15% frente al 5% de  concordancia en gemelos heterocigóticos. Determinados  polimorfismos en las enzimas hepáticas metabolizadoras del  alcohol y en los antígenos HLA determinan un mayor riesgo  de presentar una cirrosis. La presencia del VHC, el consumo  alcoholes alifáticos, presentes en destilados caseros, o  ser mujer implican un mayor riesgo para el desarrollo de cirrosis  alcohólica.

Alteraciones Musculoesqueléticas: Gota,  osteoporosis (el consumo de alcohol se asocia al riesgo de  osteoporosis y fracturas, en hombres y mujeres, de forma dosis  dependiente, miopatía.

Alteraciones Endocrinas: Hipogonadismo masculino  y alteraciones en el ciclo hormonal reproductivo femenino  produciendo infertilidad  y síndrome  metabólico.

Alteraciones Cardiovasculares: Arritmias y muerte  súbita. La fibrilación atrial es el tipo de  arritmia que se asocia con más frecuencia al consumo  abusivo, crónico o agudo, de alcohol. De un 15-30% de los  casos de fibrilación atrial se relacionan con el consumo  de alcohol. Hipertensión arterial (entre el 5% y el 30% de  los casos de hipertensión pueden estar en relación  con un consumo de riesgo de alcohol) el alcohol aumenta la  presión arterial de una forma dosis-dependiente, Accidente  Cerebro Vascular (ACV) el alcohol aumenta de riesgo de padecer un  ACV isquémico o hemorrágico de forma dosis  dependiente. Consumos episódicos de grandes cantidades de  alcohol son un importante factor de riesgo para padecer un ACV en  la adolescencia o inicio de la vida adulta. Otra consecuencia  cardiovascular importante es la  cardiomiopatía.

Existe hoy en día una cierta controversia con  respecto a si el consumo de alcohol reduce o no el riesgo de  enfermedad coronaria, consumido a dosis moderadas. Este es un  tema importante ya que los pacientes con frecuencia preguntan  sobre ello o piden la opinión del profesional sanitario.  Las revisiones de los estudios mejor realizados indican un riesgo  relativo de 0.8 para los consumidores de 20 gramos de alcohol al  día frente a 1 en abstemios. La mayor parte de la  reducción del riesgo se produce con el consumo de 10  gramos cada 48 horas. A partir de 20 gramos de alcohol al  día el riesgo de padecer una enfermedad coronaria aumenta  sobrepasando el riesgo de un abstemio cuando se superan unos  niveles de consumo de 80 gramos al día. El efecto  beneficioso no se produce cuando el consumo es ocasional. Este  efecto protector es superior para proteger de ataques coronarios  no mortales, es superior en hombres comparado con mujeres y para  personas que viven en países mediterráneos. Este  consumo protector del alcohol sólo es relevante en  población de más de 45 años donde el riesgo  de enfermedades coronarias es más alto. El efecto  beneficioso de las bebidas alcohólicas, mediado por el  etanol y los polifenoles presentes en todas ellas, se produce a  través de un incremento, con el consumo crónico, de  las lipoproteínas de alta densidad y también  gracias a una reducción del riesgo de embolia, con el  consumo agudo, a través de mecanismos  anticoagulantes.

Estos datos deben considerarse con prudencia, ya que el  efecto protector de este consumo de alcohol se obtiene a  través de estudios transversales y cuando se considera el  consumo a lo largo de los años se descubre que muchas  personas, que en algunos momentos de su vida han consumido o  consumen esta cantidad de alcohol, en otros momentos han  consumido cantidades superiores, por lo que al tener esto en  cuenta el valor del alcohol como agente protector de enfermedad  coronaria disminuye . También hay que tener en cuenta  otros factores: las poblaciones de bebedores moderados,  según las encuestas, realizan más ejercicio  físico, su dieta es más saludable y monitorizan  mejor su estado de salud aunque el efecto protector del etanol ha  demostrado ser independiente de la edad, el género, el  consumo de nicotina y el índice de masa corporal; por otro  lado hay que recordar que el consumo de alcohol se asocia al  consumo de nicotina, claro factor de riesgo para padecer  enfermedades cardiovasculares.

Alteraciones Respiratorias: Neumonía y  tuberculosis. La elevada comorbilidad entre el consumo de alcohol  y el tabaco, se estima que un 90% de los pacientes con  dependencia al alcohol fuman tabaco, y tener dependencia a la  nicotina multiplica por 2.7 el riesgo de padecer una dependencia  al alcohol. Es por esta codependencia que el consumo de alcohol  se relaciona en estudios epidemiológicos con alteraciones  respiratorias y, en especial, con el cáncer de  pulmón.

Alteraciones Metabólicas: Hipoglucemia,  cetoacidosis, hiperlipidemia. Con respecto al Síndrome  Metabólico (presentar tres o más de las siguientes  condiciones: obesidad abdominal, hipertensión arterial,  hipertrigliceridemia, bajos niveles de HDL o hiperglucemia) hay  que indicar que el consumo moderado de alcohol parece tener un  discreto efecto protector a la hora de padecerlo.

Alteraciones Hematológicas: Anemia con  macrocitosis, ferropenia, neutropenia,  trombocitopenia.

Alteraciones Neurológicas: Crisis  convulsivas, neuropatía periférica (que afecta  principalmente a las piernas), alteraciones cerebelosas,  ambliopía y encefalopatía  alcohólica.

Alteraciones Cutáneas: Psoriasis,  eczema.

Traumatismos – Accidentes- Alteraciones del  nivel de Conciencia: Existe una relación causal entre  el consumo de alcohol y el riesgo de sufrir un accidente, mortal  o no. Un consumo puntual de más de 60 gramos de alcohol  multiplica por 10 en mujeres y por 2 en hombres el riesgo de  padecer un accidente en las 6 horas siguientes al consumo.  Consumos inferiores a esta cantidad, pero muy frecuentes,  también implican un alto riesgo. El alcohol incrementa de  una forma dosis dependiente el riesgo de acudir a urgencias.  Las alteraciones en el nivel de conciencia provocadas por el  consumo de alcohol pueden crear complicaciones en las  intervenciones quirúrgicas de urgencia incrementando el  riesgo de muerte .

Cánceres: El alcohol incrementa de forma  importante el riesgo de padecer cánceres en la boca,  esófago, laringe, hígado y mama (en mujeres; sobre  todo si tienen antecedentes familiares de neoplasia de mama y/o  tratamientos hormonales sustitutorios) y, en menor medida,  aumenta también el riesgo de padecer cánceres de  estómago, colon y recto. El riesgo anual de padecer este  tipo de tumores para varones fallecidos entre 35 y 69 años  se sitúa en 14/100.000 para los abstemios y en 50/100.000  para los consumidores de más de 40 gramos de alcohol al  día.

Recomendación B: La exploración de  los hábitos de consumo alcohólico debe ser  rutinaria en la práctica médica diaria, tanto  hospitalaria como ambulatoria45.

Consecuencias  neuropsiquiátricas

El consumo excesivo de alcohol puede provocar o  precipitar los siguientes cuadros:

Trastornos Psicóticos: Alucinaciones  transitorias, alucinosis alcohólica, intoxicación  con síntomas psicóticos, celotipia.

Trastornos del Comportamiento:  Intoxicación patológica.

Trastornos del nivel de Conciencia: Delirium  Tremens, Síndrome de Wernicke.

Trastornos Cognitivos: Amnesia (episódica  o persistente como en el Síndrome de Korsakoff), deterioro  cognitivo y demencia (tóxica alcohólica o por  déficit vitamínico). Existe una clara  relación entre el consumo de alcohol y el deterioro  cognitivo, las personas que consumen entre 70-84 gramos de  alcohol por día durante un periodo prolongado de tiempo  presentan algunas disfunciones cognitivas; consumos de 98-126  gramos de alcohol por día durante un periodo prolongado de  tiempo implican alteraciones cognitivas leves, y, consumos  iguales o superiores a 140 gramos de alcohol por día  durante un periodo prolongado de tiempo implican alteraciones  cognitivas moderadas. El consumo abusivo de alcohol produce una  atrofia cerebral, más intensa en los lóbulos  frontales, detectable a través de pruebas de neuroimagen.  Esta atrofia se asocia a las alteraciones cognitivas y es parcial  o totalmente reversible si la persona mantiene la abstinencia de  alcohol durante un periodo prolongado de tiempo. El consumo de  alcohol durante la adolescencia puede alterar el desarrollo  cerebral y en especial afectar al hipocampo, estructura  fundamental en los procesos de memorización y  aprendizaje.

Consecuencias  sociales

Este tipo de complicaciones son las que más se  relacionan con los efectos agudos del alcohol, existiendo una  relación proporcional entre los niveles de consumo de  alcohol y la aparición de estos problemas. Además,  este tipo de complicaciones son las que más se asocian con  un daño a otras personas. Durante los estados de  intoxicación aguda se produce una desinhibición de  respuestas sexuales y agresivas, con más probabilidades de  tener relaciones sexuales no planificadas, un mayor riesgo de  contagio de enfermedades de transmisión sexual (SIDA,  hepatitis víricas), mayores tasas de violencia y  comportamientos más desadaptados.

Existen múltiples evidencias que confirman que el  abuso de alcohol puede tener un papel causal en la conducta  violenta. Tomar más de 5 consumiciones por ocasión  aumenta la probabilidad de que una persona se vea implicada en un  acontecimiento de violencia (violación, agresión,  robo con lesiones, violencia doméstica, etc.), bien sea  como agresor o bien como víctima. La probabilidad de  agresión es 8 veces mayor en los días que el hombre  ha bebido, en comparación a los que no ha tomado bebidas  alcohólicas. El alcohol es la sustancia más  frecuentemente asociada a los homicidios.

Por otro lado es también un factor importante en  el incesto, abuso sexual de niños, abuso de la esposa y  otros tipos de violencia dentro de la familia. Entre el 48% y el  87% de agresiones de la pareja se producen tras haber tomado  bebidas alcohólicas. La prevalencia de violencia hacia la  pareja, perpetrada por hombres alcohólicos que entran en  tratamiento, es casi seis veces mayor que entre los que no  presentan alcoholismo. Sin embargo, en aquellos que consiguen  abandonar el consumo de alcohol, la violencia hacia su pareja se  reduce hasta ser comparable a los hombres que no presentan  alcoholismo. Pero la agresividad descontrolada, debido a la  intoxicación alcohólica aguda puede dirigirse  también contra uno mismo y pasar a la auto-lesión y  al suicidio. En un estudio efectuado en personas muertas por  suicidio el 28″8% de las autopsias encontraron la presencia de  etanol.

Problemas familiares: Maltrato y abandono. El  consumo de alcohol es uno de los principales factores de riesgo  para la aparición del maltrato familiar. Existe una  relación directa entre los niveles de consumo de alcohol y  la gravedad del acto violento cometido. Se estima que en un 30%  de los casos de violencia familiar el agresor estaba bajo los  efectos del alcohol. El maltrato familiar abarca tanto a la  pareja como a los hijos. Además, el consumo de alcohol  aumenta el riesgo de separación y divorcio26.

Problemas laborales: El consumo abusivo de  alcohol aumenta las tasas de absentismo, bajo rendimiento y  accidentes laborales. Existe una clara relación entre el  consumo de alcohol y un mayor riesgo de accidente laboral. De  hecho, la siniestrabilidad laboral en España se encuentra  entre las más elevadas de toda Europa.

Problemas judiciales:

Conductas violentas: Se estima que entre un 40 y  un 50% de los crímenes violentos implican a personas que  han consumido alcohol, sobre todo en el caso de los homicidios y  las agresiones sexuales. El consumo episódico excesivo,  las cantidades y la frecuencia de consumo se asocian de forma  independiente con el riesgo de agresión, tanto con el  riesgo de ser el agresor como con el de ser el agredido49 el  contexto en el que se consume el alcohol, las expectativas del  consumo unidos a los efectos desinhibidores de la  intoxicación alcohólica favorecen esta respuesta  violenta .

Conducción bajo los efectos del alcohol:  El riesgo de accidentes de circulación aumenta de forma  proporcional al número de ocasiones en que se consume  alcohol de forma abusiva y a las cantidades de alcohol  consumidas. Se estima que una alcoholemia de un 0.5 g/l  incrementa en un 38% el riesgo de accidentes y niveles de 1 g/l  incrementarían el riesgo en un 50%. Entre los 5745  conductores que fallecieron por accidente de tráfico en  España, desde enero 1991 hasta diciembre de 2000, un 50,1%  habían tomado algún tipo de sustancia psicoactiva,  siendo las bebidas alcohólicas la más frecuente  (43,8%)43, 49.

Conclusiones

El consumo excesivo de alcohol puede tener efectos  tóxicos sobre el organismo y puede causar o exacerbar  hasta 60 enfermedades diversas. Además constituye un  factor determinante de incidentes de violencia familiar y de  género, accidentes laborales y de  circulación.

Se considera consumo de riesgo de alcohol aquel que  supera los límites del consumo moderado (o prudente) y que  aumenta el riesgo de sufrir enfermedades, accidentes, lesiones,  trastornos mentales o del comportamiento.

Beber hasta la embriaguez produce un efecto de deterioro  de la capacidad de razonamiento, la toma de decisiones y la  capacidad de auto-control del comportamiento. En tal estado, la  persona presenta desinhibición de impulsos sexuales y  agresivos que favorecen la aparición de discusiones,  peleas, agresiones, relaciones sexuales no planificadas o abuso  sexual, de los cuales puede ser tanto el agresor como la  víctima. Además, el deterioro de la  coordinación motora puede ser la causa de accidentes y  lesiones, incluso por caídas en la calle, en el trabajo o  en el propio hogar.

El alcoholismo se caracteriza por la dificultad para  controlar el consumo de bebidas alcohólicas.

El deterioro en la capacidad de controlar el consumo de  alcohol puede ser intermitente y muy ligero, en las fases  iniciales de la enfermedad, pero puede llegar a ser continuado e  intenso, más adelante, y conducir a una  “robotización” progresiva de la conducta de  auto-administración de alcohol y a una pérdida de  control tan grave como la de cualquier otra drogodependencia por  vía intravenosa.

Cuando una persona ha desarrollado una grave dependencia  del alcohol no podrá retornar a un consumo moderado y  cuando pruebe de tomar bebidas alcohólicas volverá  a experimentar las mismas dificultades para controlar su consumo.  Por este motivo, el objetivo ideal sería que el paciente  alcohólico se mantuviera sin tomar bebidas  alcohólicas, de manera continuada.

cordoba,drogas cordoba,proego,proego de cordoba,asociacion priego,
Hablamos de:
Redes Sociales

Agradecimiento:
A todas nuestra visitas

Asociacion Drogas.Priego.Priego Cordoba.Priego de Cordoba.Drogas,cocaina,marihuana,cannabis,hachis,metanfetamina,mdma,extasis,pcp,heroina,vih,crack,cristal,lsd,prevencion drogas,informacion drogas,centros tratamiento droga,THC,ketamina,drogodependencias,sida,adiccion,adicciones,crack,tabaco,alcohol,abuso drogas,fumar tabaco,info drogas,drogas cocaina,drogas heroina,drogas metanfetamina,drogas mdma,drogas cristal,drogas ketamina,alucinogenos,drogas marihuana,droga s alcohol,droga tabaco,consumo de drogas,consumo drogas,ghb,mefredona,oxyContin rohypnol,Dextromethorphan-Xanax,,trafico de drogas,trafico de estupefacientes,noticias drogas,drogas adulteracion,efectos drogas,efectos cocaina,efectos marihuana,efectos mdma,efectos drogas de,drogas efectos,efectos de las drogas,drogas legales,dejarlas drogas,droga diseño,drogas diseño,drogas de diseño,drogas sinteticas,diseño drogas,drogas violacion
Bitacoras.com Promociona tu blog en TusNoticiasdeActualidad.com