Archivo de agosto de 2011

Dra. Enriqueta Jiménez Cuadra. Centro Salud El Centro Antequera

PALABRAS CLAVE: Adicción, alcoholismo, drogas.

RESUMEN:

En un estudio descriptivo transversal, durante todo el año 2010 y 4 primeros meses del año 2011, en un emplazamiento de centro de salud urbano, se observó una muestra de 30 personas, incluyendo ambos sexos. Se vio que el 17% de la muestra presentaba conductas de riesgo adictivo, predominando el alcohol y las drogas. Se hace una breve relación a estas conductas de riesgo adictivo, limitándonos sobre todo a las observadas: alcoholismo, adicciones a sustancias ilegales.

Hay otras adicciones como el tabaco en Medicina de Familia, que merece un trabajo aparte.

JUSTIFICACIÓN DE ESTE ESTUDIO:

La actitud (1) de la Atención Primaria de Salud en la atención a las adicciones ha evolucionado muy positivamente en los últimos años paralelamente a la actitud social. En la actualidad predominan las actitudes objetivas del abordaje, planificación y tratamiento integral. Concretando las funciones de la Medicina de Familia, en la atención a las adicciones podríamos clasificarlas en tres niveles: prevención primaria, prevención secundaria y asistencia.

A nivel de prevención primaria, podríamos proponer las siguientes funciones:

Ofrecer información veraz y objetiva sobre drogas, consumo y efectos, y otras adicciones a usuarios y familiares, así como formas de prevención.
Colaborar en los programas de educación sanitaria y prevención de adicciones.

A nivel de prevención secundaria:

Detección sistemática y precoz de adicciones, directamente en usuarios o a través de familiares.

Motivar al paciente a abordar su problema (2), generando conciencia del problema de su adicción y de su necesidad de atención, informando de recursos y alternativas y promoviendo actitudes de cambio.

Proponer formas de consumo más seguras, o de menos riesgo, cuando no existan actitudes de abandono del consumo o de la adicción.

Intentar reducir la carga de ansiedad que tanto al paciente como a la familia, produce la presencia de una adicción, fomentando el control y la disminución de la expresividad emocional, y dirigiendo esa energía a favor de una actitud de abordaje del problema.

CONCEPTOS BÁSICOS EN ADICCIONES

ADICCIÓN: hace referencia a una conducta repetitiva, compulsiva, y por tanto difícil de evitar por el sujeto, a la que el sujeto se trata de resistir, y que el objeto de la conducta es el propio acto repetitivo.

DROGA: Según la Organización mundial de la Salud, droga es toda sustancia que introducida en el organismo vivo, puede modificar una o varias de sus funciones. En esta definición se engloban tanto los tóxicos, como los medicamentos e incluso algunos alimentos.

USO, HABITO, ABUSO, DEPENDENCIA: Estos conceptos hacen referencia al nivel de relación del sujeto con una sustancia, y a la capacidad del consumo para producir una alteración en su conducta.

A efectos clínicos nos interesan el abuso y la dependencia, por definirse en los manuales más usados
(DSM Y CIE), como trastornos patológicos. Tomamos como patrón el alcohol. Clínicamente el diagnóstico de abuso y dependencia de una sustancia requiere el cumplimiento de una serie de criterios temporales y sintomáticos de forma general y unos criterios específicos de cada sustancia. Los manuales de la DSM-YV-TR y LA CIE-10, son los más seguidos en la actualidad, y especifican estos criterios de forma similar (3).

DROGODEPENDENCIA: El diagnóstico de síndrome de dependencia requiere la presencia al menos de tres síntomas de los siguientes simultáneamente, durante un mes continuado, y si duran menos de un mes no simultáneamente en un periodo de 12 meses.

Deseo o compulsión a consumir.
Dificultad de control del consumo.
Síndrome de abstinencia característico de la sustancia en concreto.
Evidencia de tolerancia.
Preocupación por el consumo, con abandono de otras actividades.
Persistencia en el consumo.
Cuando el objeto de la dependencia es una sustancia, se denomina: drogodependencia. Si el objeto es una conducta (juego, sexo…) se le denomina adicción.

ALCOHOLISMO: Siendo una de las sustancia de abuso más conocidas, es la que disfruta de una cultura con mayor permisividad social.
Aplicando criterios clínicos, el alcohol es una sustancia que permite su uso, su hábito, su abuso y su dependencia. Se estima que el consumo de 35 unidades de bebida o más por semana o de 40 gramos de alcohol día en el varón constituye un consumo de riesgo. Los síntomas precoces del consumo abusivo de alcohol, son: amnesia lacunar, desinterés familiar y laboral, perdida apetito, diarrea, náuseas.

SÍNDROME DE DEPENDENCIA DEL ALCOHOL: Los síntomas que definen este trastorno son:

Deseo intenso o compulsión a consumir alcohol.
Pérdida o disminución del control del consumo de alcohol.
Aparición de síntomas de abstinencia: temblor, insomnio, alucinaciones visuales entre otras.
Aparición de tolerancia.
Preocupación constante por el consumo de alcohol.
Persistencia en el consumo de ALCOHOL.

OBJETIVOS: Conocer la prevalencia del alcoholismo y de las adicciones en una consulta de medicina de familia.

MATERIAL Y MÉTODOS:

DISEÑO: Estudio descriptivo y transversal

TAMAÑO MUESTRAL: Muestra de 30 personas, hombres y mujeres, en un emplazamiento de centro de salud urbano.

MÉTODOS DE MEDICIÓN: Se calcularon las frecuencias absolutas y relativas. Método estadístico Excel: diagrama de barras.

RESULTADOS:

Se observa en la muestra un 17% de conductas adictivas y adicciones a cualquier uso de drogas (7%) y están en rehabilitación en el programa de metadona.

El 10% se observó que era debido al alcoholismo. El 40% son mujeres y, tanto como el restante 60% (varones), se encuentran en periodo de rehabilitación, y van evolucionando favorablemente.

CONCLUSIONES:

Las adicciones en Medicina de Familia (las conductas adictivas y el alcoholismo) ocupan un importante lugar en Medicina de Familia, al ofrecerles rehabilitación, incluyendo en el programa de metadona a los que sufren adicciones a drogas opiáceas, y tratamiento psiquiátrico, psicológico y rehabilitador al alcohólico.

BIBLIOGRAFÍA:

1) López Baeza, Fernando, Conductas de riesgo adictivo, pg 324, M. de Familia de Atención Primaria, V.2, edit Mad.
2) Torres Moreno Joaquín, pg.325, Médicos de Familia. Atención Primaria v.2.
3) Muñoz Arteaga, Domingo, pg.326, Médicos de Atención Primaria V,2, Conductas de riesgo adictivo

MatalobosAconito

 

 

 

 

 

Características

El acónito es una hierba ranunculácea de larga vida, de tallo elevado, grandes hojas alternas (siendo las superiores sin estípulas o apéndices) con un largo pecíolo en su base, y flores azules dispuestas en racimos axilares o terminales.

Por su raíz en forma de rabo, se la llama también “napelo” o

“anapelo”.

 

Esta planta silvestre crece en el hemisferio boreal, principalmente en las regiones frías o templadas pero montañosas, como Alemania (Bohemia), Suiza y los Pirineos.

Contiene un poderoso y terrible veneno llamado Aconitina, que se encuentra concentrado en sus hojas, flores y, sobre todo, en las raíces. Por eso, aconsejamos no hacer uso de los distintos preparados del acónito sin el visto bueno del médico.

El acónito es conocido desde tiempos muy remotos. La mitología griega dice que nació de la baba de Cancerbero; y Ovidio cuenta que entraba en la composición de la famosa bebida de la hechicera Medea. Plutarco refiere que, estando Hyrodes enfermo de hidropesía, su hijo Thraates le dio acónito para matarlo; pero, lejos de conseguirlo, curiosamente el enfermo se alivió de su mal.

Efectos tóxicos

Su acción venenosa se reconoce con sólo colocar la planta verde sobre la lengua: de inmediato se experimenta la sensación de dolor y de quemazón que se extiende hasta la garganta, adormeciendo y paralizando los órganos que toca.

Los primeros síntomas de intoxicación son: escozor en todos los miembros del cuerpo y picazón dolorosa en la lengua. Al notar estos síntomas, es preciso suspender de inmediato toda medicación a base de acónito. Olivier de Rawton escribe: “El acónito mata el cuerpo por partes, en detalles. La inteligencia conserva hasta el último momento su lucidez y calcula por minutos los estragos del veneno. El frío de la muerte principia por penetrar en las extremidades —manos y pies—, invadiendo, poco a poco, el organismo, mientras la víctima observa con horror esta espantosa invasión. La vida se va concentrando, poco a poco, al cora zón, el cual, no teniendo ya fuerza, pone en movimiento la sangre por última vez. Se acaba la respiración y el moribundo comprende que su espíritu tiene por morada un cadáver. Por último, el pensamiento agota sus esfuerzos con una protesta suprema, en un esfuerzo desesperado por recobrar la salud”.

Hay que tener presente, sin embargo, que el principio activo del veneno desaparece por la acción del calor o por la simple desecación de la planta. Además, las propiedades del acónito napelo varían, según parece, con el clima, pues Linneo cuenta que, p. ej., en Laponia se comen sus yemas tiernas, mientras que en Chile y otros países templados origina terribles envenenamientos. En las regiones húmedas y bajas pierde su fuerza y sólo es peligroso en las regiones áridas.

  • Preparados de acónito

Los principales son:

  • el polvo, que se emplea a la dosis de 5 a 50 centigramos;
  • la infusión, al 0,6%;
  • el extracto acuoso, de 5 a 30 centigramos;

El el extracto con zumo no depurado, de 5 a 20 cg.;

  • el extracto alcohólico, de 5 a 15 cg.; y
  • la tintura, de 6 a 40 gotas.
  • Uso medicinal del acónito

a. Como el acónito es un remedio peligroso, daremos aquí una fórmula para que se pueda tomar sin peligro y con mucho provecho en la tos congestiva, neuralgias, gota, gripe y, en general, como calmante y en afecciones causadas por un

estado congestivo:

 

Raíces 100 gr

Agua 300 gr

Alcohol de 90° 600 gr

Se tiene todo esto en maceración durante 15 días, se filtra y se guarda en una botella bien cerrada. Dosis: para niños, 1 a 5 gotas; para adultos, 20 a 30 gotas, en ambos casos repartidas en pociones para tomar durante las 24 horas. Si estas pociones se toman con agua aromatizada, azúcar u otra substancia, el efecto es más seguro.

Si, en vez de raíces, se prefiere usar hojas secas, se torna:

Hojas 200 gr

Agua 300 gr

Alcohol de 90° 700 gr

Se deja el conjunto en maceración durante 8 días, se filtra y se guarda corno el preparado anterior. Dosis: para niños, 2 a 10 gotas; para adultos, 40 a 60 gotas, repartidas como ya se dijo al hablar de las raíces.

  • El acónito se ha usado con excelentes resultados en las neuralgias, especialmente de la cara, y en los dolores de muelas. El tratamiento es preciso que dure 6 días. (Stoerk, Viena). Friccionando las encías con unas gotas de extracto de hojas o de raíces sin alcohol e introduciendo en la muela cariada un trozo de algodón empapado en tintura de acónito, se obtiene casi siempre la curación radical. También se usa contra la ciática y la jaqueca, de origen neurálgico: hay curación completa en 2 de cada 3 casos. 

     

  • El ya citado Stoerk lo usó en los reumatismos corno calmante de los dolores articulares, y en casos de fiebre. 

     

  • El acónito se emplea también externamente, en dolores neurálgicos y gotosos. Para ello se toma: 

    Tintura de raíces 10 gr

    Alcohol de 20% 90 gr

    y se fricciona la parte dolorida. Si se usan hojas secas, debe emplearse doble cantidad, esto es, 20 gramos.

     

  • Se ha usado con buen éxito en la hidropesía, en las gastralgias y en el cáncer como calmante, y en las fiebres intermitentes. 

 

La aconitina

De la planta se prepara hoy en día un alcaloide, de nombre aconitina, que posee una acción tan violenta que un solo miligramo basta para matar un perro y de un modo más rápido aun que la estricnina o el

curare.

 

La estricnina se saca de la nuez vómica (ver) y el curare de la

Strychnos toxif era, Benth.

 

Los indios empleaban el curare para envenenar sus flechas; hoy se emplea contra el tétano, en inyecciones hipodérmicas. Su acción se produce sobre el sistema nervioso motor.

La aconitina se vende bajo la forma de pequeños gránulos que contienen 0,2 miligramos de dicho veneno. Tomándola en dosis convenientes, obra como un sedante poderoso para muchas afecciones, sobre todo nerviosas y reumáticas. Por tal motivo ha resultado ser casi una panacea universal.

El ya citado 0. Rawton dice, a propósito: “Los homeópatas, contentos de hallar una medicina activa bajo pequeño volumen y capaz, por otra parte, de ser globulizada, han hecho de la aconitina una panacea universal. En último resultado, esa substancia es un remedio heroico, cuyo empleo ha sido precisado por la medicina racional en beneficio de la humanidad”.

Efectos tóxicos de la aconitina

Como todos los venenos, la aconitina produce efectos graduales, según las cantidades que se absorban.

Si la dosis es moderada, se presentan: intolerancia y repugnancia del estómago, al principio. Al cabo de media hora, sensación de escozor y hormigueo, primero en los labios y en la lengua, luego en el cuello y en la cara, y finalmente por todo el cuerpo. Sensación cutánea torpe; acción muscular difícil; respiración laboriosa. A la hora, el pulso, por de pronto acelerado, disminuye a 50 pulsaciones por minuto, como término medio; los sentidos pierden su actividad y la precisión de sus impresiones; hay pesadez y propensión al sueño sin que por eso se pierda el sentido. Los miembros se enfrían, produciéndose en ellos calambres sumamente desagradables. Después de 3 a 4 horas —término de acción de la mayor parte de los venenos vegetales—, todos estos síntomas desaparecen y el estado normal se presenta de nuevo; pero ese escozor o picazón perdura todavía por bastante tiempo.

Si la dosis es tóxica, los fenómenos que se acaban de describir toman mayores proporciones y adquieren gravedad, según la cantidad de veneno absorbido. Los nuevos síntomas pueden clasificarse en el orden siguiente: palidez, vértigos, náuseas, vómitos, postración extrema, pulso filiforme y lento, respiración difícil y desigual, voz apagada. Hasta aquí es aún posible conservar la vida. Los accidentes más graves se resumen así: pérdida del sentido, fuerte dilatación de las pupilas, parálisis de las extremidades; luego, inmovilidad completa, únicamente turbada por ligeras convulsiones, pulso imperceptible, respiración rara y entrecortada. La muerte se origina por síncope y por asfixia.

 

  • Contraveneno  

 

Se empieza por tomar gran cantidad de bebidas mucilaginosas o aceitosas, favoreciendo, lo más que se pueda, los vómitos. Luego, fricciones para devolver el calor de la piel, lo mismo que sinapismos, frazadas calientes y guateros calientes. Se suministra al paciente té o café, inyecciones hipodérmicas de amoníaco, de tanino, yoduro yodurado de potasio en solución muy diluida, etc.

Pero el enemigo mortal de la aconitina es la estricnina, que se administra por dosis de 1 a 5 miligramos a intervalos de un cuarto de hora, dosis que se puede aumentar un poco más si la persona es de edad y de constitución fuerte.

  • Uso medicinal de la aconitina 

 

  • Como ya se dijo antes, la aconitina, en dosis moderadas, es sumamente eficaz para combatir las afecciones nerviosas y neurálgicas y, en forma especial, el reumatismo articular agudo. 

     

  • Se recomienda, además, en la hipertrofia del corazón y el aneurisma de la aorta, por deprimir la actividad cardíaca. 
  • Al parecer, da buenos resultados con el tétano.

 

  • Plantas de efecto similar al del acónito

Como el acónito pertenece a la familia de las ranunculáceas, nombraremos algunas de estas plantas, que tienen, más o menos, los mismos efectos que aquél. La más importante entre ellas es la estafisagria (Delphinium staphisagria, L.), de cuyas semillas se extrae la delfinina, veneno violento. Su contraveneno consiste en tomar en gran cantidad bebidas azucaradas y emolientes, como también en provocar vómitos tocando el velo del paladar, sin recurrir a los eméticos. Cuando han disminuido los cólicos y existe insensibilidad y abatimiento, se administran varias tazas de café y, de cuando en cuando, de 10 a 15 centígramos de alcanfor en una yema de huevo.

La delfinina se administra en las palpitaciones nerviosas o reumáticas con dolor precordial e hipertrofia, a causa de su efecto sedante sobre el corazón. También es excelente en las afecciones pulmonares en que predomina el elemento nervioso, como el asma, la tos ferina y la tos nerviosa. Los cantantes la usan contra la ronquera. Su eficacia contra las fiebres puerperales no está  todavía demostrada de un modo seguro.

 

 

Hace algún tiempo un lector del blog me preguntaba por la hierba vettonica y su utilización en rituales mágicos y religiosos. Debo confesar ahora que yo andaba bastante desinformado, así que recurrí a mi colega y amigo, el prof. José Manuel Roldán Hervás, director entonces del Departamento de Historia Antigua de la UCM, en el que trabajo. Afortunadamente él mismo había escrito, mucho tiempo atrás, sobre los vettones en las fuentes literarias antiguas. Así que fuimos a la biblioteca del Departamento y trás una breve búsqueda, allí estaba, el volumen XIX-XX de la revista Zephyrus, publicada por la Facultad de Fisolofia y Letras de Salamanca y correspondiente a los años 1968-1969. Sacamos el ya por el paso del tiempo ajado volumen de su estante y comenzamos a revisar desde la página 73 “Fuentes Antiguas para el estudio de los Vettones”, una recopilación bilingüe y comentada de las fuentes históricas, literarias y epigráficas. Y allí, como él recordaba, en la página 79 estaba el texto de Plinio (N.H., XXV, 84):
“Los vettones descubrieron en Hispania la hierba que se llama vettonica en la Galia, en Italia serrátula, entre los griegos krestón o también psicotrofón, muy alabada entre todas. Tiene un tallo angular de dos codos de altura, y tira las hojas desde la raíz, con bordes de sierra, y muy parecidas a las del lapathum. La semilla es de color púrpura: las hojas son secadas y trituradas y se utilizan para numerosos fines. Se elabora también un vino a partir de ella, y un vinagre, notablemente beneficioso para el estómago y la vista. De hecho, esta planta goza de una reputación tan extraordinaria, que incluso es una creencia común que la casa que la contiene está asegurada contra todo tipo de desagracias.”.

Más adelante, en la página 97, encontramos su comentario a la cita de Plinio, con una extensa recopilación de las fuentes antiguas sobre dicha hierba. Nos sonreímos. Ya tenía por donde empezar. Luego recordé que en la propia revista de nuestro departamento habíamos publicado, números atrás, un artículo de O. LÓPEZ JIMÉNEZ, “Las fuentes antiguas y la creación literaria de la Vetonia“, Gerión, 2004, 22,1 pp. 201-214. Estando ya trabajando sobre el asunto recibí la mágnifica obra colectiva, fruto del esfuerzo de destacados especialistas, Arqueología Vettona. La Meseta Occidental en la Edad del Hierro, publicado por el Museo Arqueológico Regional de Madrid. Tenía toda la documentación necesaria sobre los vettones. ¿Y sobre la herba vettonica?.

Parece que los romanos la conocieron ya en el siglo I, siendo Celso y Plinio los primeros que la citan. Se atribuye a Antoni0 Musa, médico personal de Augusto, un tratado incompleto sobre ella, De herba Vettonica liber, si bien parece que su autoría es bastante posterior. A pesar de la afirmación del naturalista, Dioscórides (De materia medica, IV, 1-2) distingue entre Kestrón o Psychotrophon, al que dice que los romanos llaman vettonica, y la Bettonike, Betónica o Vettonica, siendo los efectos de ambas distintos. También hablaron de ella, además de Dioscórides y Plinio, Galeno, Marcelo, Paulo Egineta, Pelagonio, Sereno Sammonico y el Pseudo Apuleyo y la encontramos en todos los grandes tratados de botánica desde la Antigüedad hasta la Edad Media.

Según Plinio, sus descubridores fueron los vettones, pueblo de raigambre o influencia céltica, situado al Oeste de la Meseta central, entre el Duero y el Guadiana y que limitaban al N. con los astures, al NE. con los vacceos, al E. con los carpetanos y al O. los lusitanos, ocupando las actuales provincias de Salamanca, Zamora y Ávila y zona oriental de Cáceres y Badajoz. Vivían en asentamientos fortificados (castros) sobre elevaciones naturales, siendo muy conocidos el de Ulaca, en el que se ha documentado un recinto ceremonial al aire libre, y el Raso de la Candelera, ambos en Avila, además de la ciudad de Helmántica. Un rasgo característico de su cultura es la existencia de esculturas zoomorfas de cerdos, toros y jabalíes, popularmente conocidas como verracos, que tienen una indudable relación con su economía de base ganadera, pero que también pueden estar conectados con un culto de tipo funerario y tener un caracter protector sobre territorios, pastos y ganados.

Poco es lo que sabemos de su religión, en la que las prácticas mágicas, como en el conjunto del mundo celta, debieron adquirir una gran importancia, si bien conocemos el nombre de algunas de sus divinidades, el dios Vaelicus, una divinidad lobo perteneciente al inframundo, aunque otros le consideran un dios sanador que proporcionaba oráculos en sueños, y la diosa Ataecina, la “Nacida de Nuevo”, que en algunas inscripciones de época romana aparece sincretizada con Proserpina, por lo que se le supone una naturaleza similar a la Perséfone griega. Además había una serie de divinidades menores vinculadas a accidentes topográficos y a elementos de la naturaleza (montañas, bosques, rocas, ríos, manantiales…), a grupos familiares (genios protectores), a espacios territoriales (dioses del poblado), a imágenes astrales (sol, luna) o actividades humanas (guerra, pactos, ganadería…), siendo las más importantes las de las aguas y las de signo tutelar o protector. Por lo demás, se sospecha la existencia de hermandades de guerreros, prácticantes de ritos y ceremonias de iniciación, en la que el agua, etendida como elemento terapéutico y purificador ocuparía un papel central, en algunos recintos ceremoniales, como el ya mencionado de Ulaca.


Tampoco sabemos mucho más acerca de sus creencias sobre el más allá, si bién en algunas tumbas de sus necrópolis han aperecido elementos (morillos, tenezas, parrillas, calderos o asadores) que se pueden relacionar con el banquete funerario y se piensa que su ancestral vinculación con un culto a las aguas debió ejercer también aquí un papel esencial. En una tumba de la necrópolis de La Osera han aparecido, formando parte del ajuar funerario contenido en un caldero que hacía las veces de urna funeraria, unas placas de bronce repujado, revestidas de chapa de plata, que presentan una escena en la que un águila captura una paloma rodeada de lo que parece, en mi opinión, plantas de adormidera. También, y desde la perspectiva de la Arqueoastronomía, se ha relacionado la orientación de esta misma necrópolis así como variadas piezas del ajuar que contienen sus tumbas y que presentan distintos símbolos astrales, con los conocimientos astronómicos de los “sacerdotes” vettones y la posibilidad de que el espacio celeste fuera considerado la definitiva morada de ultratumba.

Volviendo a la hierba vettonica, ha sido identificada con la Betonica officinalis o Stachys officinalis, de cuyas ojas frescas se ha dicho que tienen un efecto intoxicante, al igual que la raíz. Aunque para los antiguos se trataba de una especie de panacea aplicable a las más diversas dolencias en múltiples remedios, la farmacopea actual la considera eficaz como tónico nervioso, pues su acción es ligeramente sedante e hipnóptica y además tiene propiedades antipirépticas e hipotensoras. Dioscórides, por su parte, afirma que el vino hecho con las semillas maduras y las ramas de la betónica y dejado reposar durante siete meses es util para alejar la melancolía, al igual que la misma planta (De materia medica, V, 54).

Tambien se ha usado para cicatrizar las heridas, aliviar el asma y otras enfermedades respiratorias y resulta, con su efecto astringente, un buen tónico gastrointestinal. En infusión es ligeramente estimulante. La tradición popular la ha tenido, por otra parte, como una planta protectora contra los espíritus malignos y a menudo ha sido utilizada como amuleto pues se pensaba que alejaba a los demonios, la deseperación y las visiones que infunden temor. Colocada debajo de la almohada protege al que duerme de visiones y pesadillas. Parece bastante claro, por tanto, que se la ha considerado como una planta de virtudes mágicas y como tal aparece en diversos tratados medievales. Alberto Magno afirmaba que había que nombrar las virtudes de la planta y el uso que se la iba a dar según se la estaba recolectando, lo que se hacía durante toda la etapa de la floración, y Mateo Platearius, médico de la escuela de Salerno, en su Liber de simple medicina, publicado en 1470, recomienda esta plegaria:

“Hierba betónica que fue encontrada por Esculapio, te requiero mediante esta oración, a ti que eres llamada Señora de todas las hierbas, para que me ayudes en todas las cosas que deseo.”.

Se dice que la recolección de las flores y las hojas, que era mejor realizar en la mañana de un día seco, producía aturdimiento, vértigos y una especie de embriaguez, lo que parece indicar la existencia de un principio narcótico en estado fresco.

Tiempo atrás, Hildegarda de Bingen, monja asceta, autora de compendios de medicina, compositora de obras de música y visionaria desde niña, había escrito en su Liber simplicis medicinae o Physica:

“Si alguien es tan tonto y estúpido que le falta todo conocimiento, hay que aplastar la betónica y ponerla con un paño en la parte superior del pecho durante la noche hasta la mañana, y repetir a menudo y él volverá al conocimiento. ” [...]
“El que por lo general es torturado por pesadillas lleva consigo la betónica para irse a la cama y dormir y señalará que está menos sujeto a la fantasmagoría de los sueños”..”

La investigación farmacológica han demostrado que la betónica es rica en taninos, aceites esenciales, acidos fenólicos y alcaloides, entre los que destacan betaína y betonicina que están presente también en otras plantas, como la Canavalia maritima, o la Achillea millefolium, o “Milenrama”, otra fuente de remedios medicinales conocida desde antiguo, entre cuyos variados efectos se citan los de tónico y estimulante y que en dosis elevadas puede producir convulsiones y vértigos. Al igual que la betónica se trata de una planta a la que se otorgan propiedades mágicas y a la que se la relaciona incluso con el Demonio, pero a diferencia de ella contiene tujona. En la Antigüedad era muy utilizada por las hechiceras para preparar filtros de amor y se le atribuía poder para la adivinación y provocar visiones y ensueños amorosos.

La Canavalia, de la que Schultes y Hofmann trataron ya sucintamente en su Plantas de los dioses: orígenes del uso de los alucinógenos, México, 1982, (p. 37) carece de literatura al respecto. Al parecer se ha venido utilizando en ciertas partes de Méjico como sustituto de la marihuana y recientemente se utiliza como uno de los ingredientes de la mixtura para fumar llamada “spice”, por lo que se sospecha que la betonicina puede ser el principio psicoactivo, lo que ha llevado a considerar en algunos foros la posible piscoactividad de la Betonica officinalis. No obstante, no debería descartarse tampoco la posible toxicidad de la betaína que puede llegar a producir confusión, somnolencia, cambios de conducta así como dolor de cabeza, vómitos, convulsiones y pérdida del conocimiento. En fin, se trata de una cuestión que requiere mucha más investigación.

¿Utilizaron los vettones su reputada hierba con fines rituales o mágicos?. ¿Emplearon las hojas frescas de la planta para conseguir un efecto inebrante?. ¿Se organizaban en cofradías de licantropos (guerreros lobo) a fin de combatir bajo sus efectos a los enemigos?. No sería algo de extrañar, habida cuenta de la existencia de estas cofradías entre los pueblos célticos e íberos de la Península (cfr: M. Almagro-Gorbea, “Lobo y ritos de iniciación en Iberia”, Iconografía ibérica. Iconografía Itálica. Propuestas de interpretación y lectura, Madrid, 1997, pp. 103-127). No obstente, hemos de ser cautos ya que no poseemos un evidencia sólida al respecto.

 

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Resultado de abusar de una droga llamada Desomorphina o por su nombre en la calle crocodile o krokodil, su abuso produce gangrena. NO TOMEN DROGAS.

La organización Energy Control ha alertado en su página web sobre la entrada en España de una sustancia conocida como ‘Doves Red’. Esta nueva droga sintetizada, que suele venderse como éxtasis o MDMA, ya ha provocado varias muertes en otros países del continente. La más castigada de estas naciones es Noruega, que cuenta con 16 víctimas mortales por sobredosis de ‘Doves Red’ desde julio del año pasado hasta mayo del presente año. Además, se han encontrado otros casos en Austria y Países Bajos.

Según Energy Control, en sus análisis rutinarios en las diferentes zonas de ocio españolas, ha observado un aumento de ‘Doves Red’ entre los consumidores españoles. Esta nueva sustancia contiene MDPPP, 4-MEC, PMMA -que es extremadamente tóxica-, una sustancia que todavía no se ha podido identificar y azúcares o sales inorgánicas que funcionan a modo de diluyente. La mayoría de los portadores de esta sustancia creían que llevaban MDMA o éxtasis.

El principal componente activo de esta sustancia es la PMMA (Para-metoxi-metilanfetamina), un híbrido entre la PMA y la metanfetamina. Generalmente, provoca la inhibición de la recaptación de un serie de neurotransmisores catecolamínicos, así como una liberación de los mismos. Además, puede producirse un efecto adverso -conocido como IMAO-, que puede provocar la destrucción de estos neurotransmisores. La concentración de todas estas acciones en el organismo puede provocar una serie de efectos, como hipertermia, hiperactividad, un aumento de la tensión arterial o la aparición del síndrome hiperserotoninérgico, consistente en una serie de alteraciones tanto físicas como mentales fruto de un exceso de serotonina en el cuerpo humano. Dado que la dosis en la que  la PMMA hace reacción en el organismo humano está muy cercana a la dosis mortal, su consumo puede provocar una serie de sucesos orgánicos que deriven en la muerte por sobredosis del sujeto que la toma. Además, su combinación con la MDPPP y la 4-MEC -tal y como se observa en ‘Doves Red’- puede elevar su toxicidad aún más si cabe.

La peligrosidad de la PMMA así como de ‘Doves Red ha disparado las alarmas en muchos países de la Unión Europea, sobre todo en aquellos donde se han producido fallecimientos por su consumo. En España, la PMMA se encuentra bajo el control de las autoridades a través de la orden  SCO/1906/2002, del 15 de julio.

Escrito por María Ripoll Marco

FUENTES CONSULTADAS:

Advertencia en la página web de Energy Control: http://energycontrol.org/

Información sobre la PMMA: http://energycontrol.org/analisis-de-sustancias/resultados/adulterantes/371-pmma.html

Información efecto IMAO: http://energycontrol.org/infodrogas/otras/rcs-legal-highs-nuevas-sustancias-de-sintesis/articulos-generales/387-diversidad-de-efectos.html?start=6

Información síndrome serotoninérgico: http://www.medicinainternacba.com.ar/teoricos/clases/bibliograficos/Sindrome%20serotoninergico.pdf

Orden que establece el control de las autoridades sobre la PMMA: http://noticias.juridicas.com/base_datos/Admin/o1906-2002-sco.html

 

Desde el punto de visto sociológico las drogas son clasificadas como legales e ilegales => esto es un gran error ya que por ejemplo el alcohol es una droga legal pero es la que más muertes causa y la más consumida. Desde el punto de vista de la peligrosidad encabezaría la  lista la heroína.

 

DISTINTAS CLASIFICACIONES DE LAS DROGAS:

 Clasificación  según los fenómenos que desencadena la droga:

A)    drogas que producen dependencia física, psíquica y tolerancia:

 1) derivados de opio: heroína, codeína, morfina… metadona.

Drogas para reducir el dolor físico. La metadona no deriva del opio pero tiene sus mismos efectos. Se utiliza en tratamientos de sustitución: se sustituye la droga ilegal nociva como la heroína por una droga legal bajo prescripción médica => esto se hace porque los efectos nocivos de la metadona son menores que los de la heroína.

2) tranquilizantes o ansiolíticos

3) alcohol

 

B)    Drogas que solo producen dependencia psíquica y tolerancia:

-         anfetaminas y metanfetaminas: speed => si se suprime su consumo no hay dolor y esto es porque no hay dependencia física.

-         LSD: alucinógenos => los efectos duran 24-36 horas y para nuevas dosis se exige un descanso, sino no causan esos efectos => hay una enorme tolerancia

-         Cocaína: es la que más dependencia psíquica genera.

Actualmente en vez de cocaína suele emplearse crack: base de coca y amoniaco cristalizado, esto se fuma y crea dependencia física.

 

C)    Drogas que solo producen dependencia psicológica:

Estas son el cannabis (marihuana) y sus derivados. A la larga los problemas derivados no tienen solución como las psicosis (locuras) cannabicas.

-Drogas Excitantes: coca-cola, té, café, chocolate, guaraná, alcanfor…etc.

-Disolventes volátiles: gasolina, éter, spray, pegamentos, productos de limpieza, cloroformo…

 

   

   Clasificación de Porrot:

Parte de la idea de que se cae en una drogadicción por alguna razón.

-         TOXICOMANÍAS IATROGÉNICAS: Son aquellas que tienen una justificación. Están ligadas a personas que tienen una enfermedad grave y muy dolorosa (como el cáncer), el dolor se trata con morfina y algunas veces el paciente se engancha a esta sustancia.

-         TOXICOMANÍAS POR PERSISTENCIA: Al principio son justificadas y luego no lo son. Este es el ejemplo de las personas que empiezan un tratamiento con ansiolíticos (benzodia-cepinas) y siguen consumiendo porque creen que no pueden vivir sin esa sustancia y que les ayuda a estar mejor.

-         TOXICOMANÍAS PRIMITIVAS POR PERVERSIÓN: Un sujeto se droga para olvidar una pena, buscar sensaciones nuevas o buscar placer. Un factor importante en este tipo de toxicoma-nía es el sujeto que tiene una personalidad débil o padece algún trastorno mental de origen me-ramente psicológico, orgánico o quizás ambos (psicopatológico).

-         TOXICOMANÍAS SOCIOCULTURALES: Se debe a factores sociales y culturales, a modas y actitudes. Las toxicomanías en Europa se han ido “generalizando” a partir de los 60. Hasta el momento se usan las drogas con fines místico- religiosos.

La moda actual: Anfetas o pastillas (no saben lo que consumen):  esta moda está asociada a un problema narcisístico (soberbia), a una falsa idea de adultez, constante búsqueda de felicidad: => esta droga transforma la necesidad de ser más, y produce un falso optimismo. Es una moda muy cambiante, muchos de estos consumidores son ahora heroinómanos. Toman heroína para calmar los disparos psicóticos (locura) de la anfetamina y acaban adictos de 2 o 3 drogas distintas!  

Fuente:Mailxmail.

Van pasando los años desde que ya no estáis junto a mi. Si mi mente no me falla, no pasa un día que no os recuerde, que no necesite unas palabras de ti abuelo y un abrazo de ti abuela.   Os abandone en vida, abandone a las personas que más me han amado en… este mundo, las que me han dado más frases de apoyo.   Cuantas veces os he pedido perdón, esperando que donde quiera que estéis, me repondais “te hemos perdonado Joselillo”, como me llamabais cuando me llamabais la atención.   Paseo por estas calles del pueblo que os ha querido y admirado. Y  veces os imagino paseando, cogidos del brazo y me gustaría acercarme a ustedes y abrazaros y no soltaros nunca.   Os habéis ido de mi lado, sin entender el problema que a vuestro nieto le sucedía, un problema con las drogas y desde la distancia que nos separa, seguro que habéis visto y estaréis orgullosos de que vuestro nieto ha superado esos problemas, que ha recuperado la esperanza, la alegría, el buen humor y ya no depende de nada.   Abuelos, hay muchos nietos como yo, que se están buscando problemas con las drogas y al igual que ustedes sus abuelos y sus padres no lo entienden, están confusos, asustados, perdidos en una situación limite que se les escapa de las manos.   Lo que no entiendo, es que cuando yo empeze con las drogas, realmente ni sabia lo que eran, solo lo que me comentaban en la calle, ahora disponen de mucha información, pero no entienden que es una calle, que puede llegar a no tener salida y si la encuentran van a sufrir muchos ellos y sus familias.   Yo lo he conseguido, pero no le deseo a nadie que pase por lo que yo he pasado y lo que mi familia a pasado. Han sido demasiadas lágrimas para superar este problema.   Sabéis he llegado a sentir la soledad, la desesperanza, la tristeza, miedo y no querer estar en este mundo para no darle mas malos momentos a mi familia.   Tengo una mujer maravillosa, el pilar de mi vida y unos hijos los cuales son la luz de mi vida. Ahora soy feliz abuelos, pero sufro por tantas familias que están pasando por malos momentos y los entiendo tanto, que mi corazón llora y esto a veces me hace flaquear, me gustaría pedir ese deseo que tantos queremos que se nos cumpla, a mi me gustaría pedir que las drogas desaparecieran de nuestro mundo, que fueran sustituidas por la felicidad que yo he recuperado.   Sigo esperando vuestro perdón por haberme metido en problemas que ustedes no alcanzaban a entender, pero el “Joselillo” esta de nuevo como siempre….   Os quiero y jamás os olvidare.Ver más

La codependencia puede ser definida como una enfermedad, cuya característica principal es la falta de identidad propia. El codependiente pierde la conexión con lo que siente, necesita y desea. Si es dulce y agradable aunque no lo sienta, es porque busca aceptación. Cree que su valor como persona depende de la opinión de los demás. Da más importancia a los demás que a sí mismo. Se crea un yo falso, pues en realidad no está consciente de quién es y está tan desconectado de sus propios sentimientos, que asume la responsabilidad por las acciones de los demás. Se avergüenza por lo que hacen otras personas y toma las cosas de una manera personal. Invierte una enorme cantidad de energías en mantener una imagen o un estatus para impresionar porque su autoestima es muy baja, ya que depende del valor que los demás le otorgan.

La codependencia se origina en las familias disfuncionales y convierte a los miembros de esas familias en personas hiper-vigilantes. Al estar el ambiente familiar tan lleno de estrés debido a la violencia, la adicción al alcohol o a las drogas, las enfermedades emocionales de sus miembros etc; la persona codependiente enfoca su atención hacia su entorno para defenderse de algún peligro real o imaginario. El estado de alerta es una defensa de nuestros cuerpos, algo temporal que nos ayuda a defendernos en momentos de peligro. Pero cuando ese estado se vuelve crónico, la persona pierde el contacto con sus reacciones internas, ya que todo el tiempo su atencion está afuera de sí misma.

Los niños necesitan seguridad y tener modelos saludables para imitar, para poder entender sus propias sensaciones internas. También necesitan aprender a separar los sentimientos de los pensamientos y a generar autoestima ellos mismos desde su interior. Si el niño pierde el contacto con sus sentimientos, tratará de llenar sus necesidades con estímulos externos y se convertirá en un adulto codependiente.

Nota: Basado en informacion tomada del libro “Homecoming” de John Bradshaw.

Todo tipo de pseudo-amor es destructivo;
uno de ellos es la codependencia.
Cuando una persona vive su vida a través de los demás y a costa de sus legítimas necesidades, va más allá de lo que exige el verdadero amor. Se quema hasta el punto de no quedar ya nada de ella.

Parece un noble empeño ayudar a otras personas que se están autodestruyendo, como en el caso de las esposas o novias de los alcohólicos o adictos a la droga, al juego o al sexo. Sin embargo, olvidamos ayudar a los codependientes.

Todo amor que no produce paz, sino angustia o culpa, está contaminado de codependencia. Ese tipo de amor patológico, de obsesión, es sumamente destructivo. Al no producir paz interior ni crecimiento espiritual, no lleva a la felicidad.

La codependencia crea amargura, angustia, enojo y culpabilidad irracional. El fruto del amor debe ser la paz y la alegría. Si no es así, algo anda mal. Somos imagen y templo de Dios. No debemos albergar en nuestro corazón ni angustia ni ninguna otra emoción dañina.

La codependencia nace de un hambre malsana de amor, quizás provocada por un ambiente familiar en que uno no se sentía amado. Se puede tener un hambre tan desordenada de amor, que nos impida dejar una relación humana negativa.

El dolor en la codependencia es mayor que el amor que se recibe. Hay que tratar de mantener una relación sólo hasta donde debamos y podamos. Debemos procurar mantenernos en la línea del quinto mandamiento de la Ley de Dios. Si una relación humana resulta perjudicial para la salud física, moral o espiritual, hay que cortar. La misma Iglesia Católica permite la separación de los casados cuando la vida en común se hace intolerable.

Una de las características de la persona codependiente es que no confía en la otra persona a la que trata de influir. Esto lo demuestra persiguiéndola, tratando de controlarla, diciéndole lo que tiene que hacer, etc.

La sobreprotección, signo de codependencia, a veces nace de la situación de una madre que ha perdido a su esposo. Hay madres que usan a sus hijos para llenar un vacío.

El codependiente no sabe quién es, lo que siente, cuáles son sus necesidades; vive como un ser vacío.

El verdadero amor promueve el crecimiento mutuo. El fin de todo ser humano no es complacer siempre a otro o ser lo que el otro espera de uno, sino ser el reflejo de Dios para los demás: lo que Dios le creó para ser.

La codependencia aparenta ser amor, pero es egoísmo, mutua destrucción, miedo, control, relación condicionada: “Te amo si cambias”; “Si no haces lo que digo, te recrimino, te persigo, me siento tu víctima.” En la codependencia hay una gran cantidad de manipulación. Es una relación descontrolada: hagamos todo lo que sea para que esa persona se acomode a mí.

En momentos de frustración, la codependencia es abusiva o de tremenda tolerancia del abuso. La persona codependiente permite tanto que no reconoce el abuso cuando lo sufre. Ha llegado a tener una autoestima tan baja, que ya no se da cuenta de que están abusando de ella.

El codependiente necesita dar continuamente para no sufrir culpabilidad, ansiedad, enojo, miedo, etc. Necesita dar, sentirse necesario para tener autoestima. Está dominado por sentimientos enfermizos y no por la razón.

El amor humano debe ajustarse a la razón. Los codependientes se dejan llevar solamente por sus sentimientos. Su autoestima depende del comportamiento o reacción de los demás.

El codependiente debe recibir ayuda profesional y espiritual. Debe amarse ordenadamente a sí mismo, atendiendo a sus necesidades básicas.

Nota: Estos apuntes son de la charla de la Dra. Doris Amaya, psicóloga en la práctica privada en Miami y experta en adicciones y codependencia. Dicha charla fue dada durante un retiro de la Arquidiócesis de Miami, que tuvo lugar en dicha ciudad febrero ll de l996.

“La codependencia es una condición específica que se caracteriza por una preocupación y una dependencia excesivas (emocional, social y a veces física), de una persona, lugar u objeto. Eventualmente el depender tanto de otra persona se convierte en una condición patológica que afecta al codependiente en sus relaciones con todas las demás personas.

“El codependiente tiene su propio estilo de vida y su modo de relacionarse con los demás debido a su baja autoestima. Se enfoca siempre en los demás y no en sí mismo. La persona codependiente no sabe divertirse porque toma la vida demasiado en serio. Se le dificulta llegar a tener intimidad con otras personas porque teme ser herida por ellas. Necesita desesperadamente la aprobación de los demás y por ello busca complacer a todo el mundo. Siente ansiedad cuando tiene que tomar decisiones porque teme equivocarse. Niega sus propios sentimientos.”

(Extractado del libro “Choicemaking” de Sharon Wescheider Cruse.)

 
Hay que insistir en que no todas las adicciones son iguales y que las adicciones a sustancias químicas alteran el funcionamiento del cerebro, a diferencia de las adicciones sin droga
 
Adicciones sin sustancia
Adicciones sin sustancia

En el capítulo 1 de su libro, José Luis Cañas analiza el fenómeno, hoy creciente, de las adicciones sin consumo de droga. Reproducimos un extracto.

En el momento presente múltiples indicadores sociales apuntan que las adicciones sin sustancias o sin drogas van a marcar un cambio cualitativo en el discurrir histórico de la humanidad, por su extensión y por el número de personas afectadas.

Lo fundamental para determinar si una persona es adicta no es la presencia en ella de una sustancia-droga, sino más bien la existencia de una experiencia que es buscada con tal ansiedad que la lleva a perder su control cerebral y emocional. Hay que insistir en que no todas las adicciones son iguales y que las adicciones a sustancias químicas alteran el funcionamiento del cerebro, a diferencia de las adicciones sin droga. Sin embargo, cualquier conducta placentera puede convertirse en adictiva si se hace un uso compulsivo de ella. Desde esta perspectiva, da igual estar atado por un hilo que por una maroma: todas las adicciones comparten el denominador común de la esclavitud existencial.

Enganchados al mundo virtual

Es sintomático que haya jóvenes enganchados al “móvil” o a Internet que necesitan pedir ayuda a centros de desintoxicación. Para comprender mejor el mundo virtual, lo primero en lo que reparamos es en que desde que nacemos estamos expuestos a los estímulos de la televisión. Es evidente que el problema comienza cuando esta exposición es compulsiva y se confunde drásticamente la ficción con la realidad. Todos los niños aprenden muy pronto a percibir con claridad la diferencia entre fantasía y realidad, pero el mayor daño que causa la televisión se debe a su poder adictivo y al valioso tiempo que roba a otras actividades creativas necesarias.

En la primera y segunda infancia la televisión, los videojuegos, Internet pueden provocar fuertes dependencias, que luego pueden configurar un tipo de personalidad adictiva. El auténtico reduccionismo es que la máquina sustituya a las relaciones interpersonales. Por eso George Steiner concluye que “tienes que ser muy rico para no oír la música del vecino. Los niños tienen terror al silencio, pero los mayores también. Por eso nos ponen música en los ascensores. Pero hay una esperanza: en este momento millones de adolescentes leen en el mundo a Harry Potter, libros difíciles y gordos. Esos niños necesitan silencio y les dicen a sus padres que apaguen la televisión”.

En las últimas décadas el trabajo compulsivo ha sido considerado por muchos psicólogos un objeto de dependencia de graves consecuencias para la salud psíquica de las personas. En Estados Unidos se habla de workaholics o adictos al trabajo para describir hombres y mujeres cuya dedicación obsesiva al trabajo es de tal intensidad que descuidan sus necesidades físicas, psicológicas, familiares y sociales. Hablamos de trabajo adictivo cuando trabajar es una actividad tan obsesiva que infiere en la salud, y en suma no es sino otra forma de huir de uno mismo.

En busca del cuerpo perfecto

Una derivación del trabajo adictivo es el perfeccionismo. En esa dinámica adictiva podemos entender a una gran proporción de personas obsesionadas con su peso, en busca de la figura perfecta. El triunfo de la voluntad sobre el hambre representa una virtud. Por tanto, la delgadez ofrece una posibilidad única para expresar públicamente que se han logrado las dos metas, tanto la belleza como el autocontrol.

La anorexia y la bulimia son las consecuencias de esta dependencia compulsiva. La comida, por defecto o por exceso, se convierte en el objeto central de la vida de una persona. En esta línea podemos incluir otras dos conductas obsesivas como la vigorexia y la ortorexia. La ortorexia impide a quienes la sufren comer otra cosa que alimentos ‘estrictamente sanos’ y con el menor aporte calórico extra posible. Sin embargo, los médicos reparan en que estas personas sufren carencias nutricionales ya que no sustituyen los alimentos que rechazan por otros que aporten lo mismo. El ortoréxico emplea una gran parte de su tiempo y energías en pensar qué va a comer al día siguiente, la semana siguiente, el mes siguiente; nunca come fuera de casa, ni productos enlatados, ni nada que lleve conservantes; desconfía de todo tipo de manufacturación intermedia de los alimentos; y, sobre todo, se siente culpable cuando se salta sus estrictas convicciones dietéticas.

La vigorexia afecta sobre todo a adolescentes que, al contrario que los anoréxicos, ven su cuerpo siempre delgado aunque esté musculado en exceso. Su vida y su alimentación tienen el objetivo de conseguir la figura deseada, aunque hayan de recurrir a hormonas y sustancias dopantes. La diferencia entre una manía y una conducta normal está en la pérdida de autocontrol. Las personas adictas con tendencia a la vigorexia y a la ortorexia padecen lo que los especialistas llaman “ilusión de control”, es decir, la creencia de que tienen control sobre su vida, pero en realidad son esclavas de su adicción.

Es muy llamativo el trastorno de potomanía (manía de beber). Los médicos de familia se están encontrando con jóvenes que se han expuesto a un consumo excesivo de agua que les ha llevado a un estado vegetativo, cuando sus niveles de sodio han bajado a límites que les han producido el estallido de células cerebrales.

Otro mundo adictivo es el de la sexodependencia. Estamos ante personas degradadas a la condición de objetos. El objetivo del sexoadicto es más la reducción morbosa de una carencia afectiva y de sentido de la vida que la obtención de placer. Al dejarse llevar por las apetencias sexuales inmediatas, el sexoadicto no sabe que es esclavo precisamente porque se trata a sí mismo primero, y a los demás después, como objeto de placer autonomizado y objeto de comercio. En otros aspectos de la vida se impone el mismo principio: cuanto más se centra uno en sí mismo, más próximo se sitúa en la frontera de la adicción.

Genes y ambiente no explican todo

Si queremos superar la orientación sanitarista excluyente que predomina en la sociedad actual hay que ir más lejos en nuestras explicaciones médicas y psiquiátricas. Con independencia de que haya una predisposición genética hacia este tipo de conductas compulsivas y unas circunstancias sociales o ambientales más o menos estresantes, la causa profunda hay que buscarla una vez más en el vacío existencial y el sin sentido de una vida carente de objetivos e ilusiones.

Uno de los momentos cumbre del proceso curativo de los llamados “Programas Libres de Drogas” que se llevan a cabo sobre todo en Centros de Rehumanización, se da cuando la persona llega a tomar conciencia de su realidad y, desde ese profundo autoconocimiento personal, decide vivir sin ataduras adictivas y sin comportamientos negativos que le conduzcan de nuevo a ellas. Lo grande de la persona es saber que la posibilidad última de su recuperación es impredecible y depende, en última instancia, de ella misma.

 Fuente:Catholic.net  

El uso de drogas no es un fenómeno nuevo; el conocimiento y el uso de las drogas, son probablemente, tan antiguo como el hombre mismo. El hombre primitivo en busca de alimentos en praderas y bosques, descubrió ciertas plantas que parecían poseer misteriosos poderes, capaces de alterar su percepción o su estado de animo.

Diversas drogas vegetales que alteraban la mente o el animo fueron identificadas e incorporadas a la estructura de la vida humana. En verdad, ciertas plantas adquirieron la categoría de sacramentos importantes en los rituales y ceremonias de las actividades más significativas del hombre.

A pesar la larga historia de las drogas, el uso de drogas en estos días se ha convertido en un problema de nuevas dimensiones en muchas partes del mundo.

Una droga puede definirse, en general, como toda sustancia que al ser introducida al cuerpo produce un cambio temporal o permanente en las funciones fisiológicas, en los sentimientos o en la conducta. La droga se ha convertido en el amo, antes que en el servidor. Es decir, que el consumo de drogas ya no está bajo el control del usuario.

En todo el mundo las personas están preocupadas como nunca por los peligros que representa el uso de alcohol y otras drogas. Las encuestas de opinión pública han señalado repetidamente la intolerancia general al uso de alcohol por parte de los menores y al uso de drogas ilegales por parte de cualquier persona. Los indicadores muestran que la mayoría de personas están preparadas a adoptar una firme posición frente al uso ilegal de alcohol y otras drogas.

El uso del alcohol y de drogas ilegales han destruido familias y han infiltrado nuestras calles, vecindarios y escuelas. Estos problemas también han invadido los lugares de trabajo y las carreteras. El público finalmente ha dicho “basta” y está uniéndose para hacer frente al uso de drogas.

 2.Clases de drogas

Existen muchas drogas que afectan la mente o el comportamiento, y pueden ser legales e ilegales. Las drogas legales son aquellas cuya venta ha sido aprobada mediante recetas o directamente en el mostrador. El alcohol, que puede consumirse legalmente en las bebidas excepto por los menores de cierta edad, es una droga. Las drogas ilegales son aquellas cuya fabricación, venta, compra con fines de venta o posesión están prohibidas por las leyes. Se incluyen en esta categoría drogas como la marihuana, la cocaína, el PCP y la heroína, o aquellas aprobadas pero que se han obtenido por medios ilícitos o usadas para propósitos ilícitos.

Las drogas que se expenden con receta son aquellas que se ha determinado que son inocuas, eficaces y legales sólo cuando se administran bajo la dirección de un médico licenciado. La fabricación y el expendio de estas drogas están reglamentados por leyes cuya aplicación está controlada por la Administración de Alimentos y Drogas (Food and Drug Administration), la Administración de Aplicación de las Normas sobre Drogas (Drug Enforcement Administration) y los gobiernos estatales. Si se consumen en forma inapropiada, algunas personas pueden volverse físicamente dependientes del uso de ciertas drogas que se expenden con receta (por ejemplo, la morfina y el Valium).

Las drogas ilegales se venden y se usan en contravención de las leyes. Pueden perjudicar a quienes las usan, no sólo en términos del daño físico y emocional directo que originan, sino en términos de las consecuencias criminales y financieras que ocasionan. Muchas drogas ilegales se fabrican en laboratorios ilegales clandestinos en los Estados Unidos.

 3.Tipos de Drogas

Opiáceos

La primera droga perteneciente a este grupo es la morfina, que es el principal ingrediente del opio, de donde proviene la denominación de opiáceos para estas sustancias. El opio contiene, además de morfina, otras sustancias que alteran las percepción y la conciencia, entre ellas la codeína, muy utilizada como antidoloroso y antitusivo. Todas estas sustancias pueden aliviar el dolor, producir agradables estados de indiferencia y sueño.

Depresivos

En este grupo figuran el alcohol, una gran variedad de sedantes e inductores de sueños, entre otras sustancias. Todas estas sustancias producen cierta somnolencia, con acción sedante y relajación agradable, pero también pueden producir inhibición y perdida del control como resultado de sus efectos en el cerebro.

 Estimulantes

La cocaína es una de las principales drogas pertenecientes a este grupo. Produce un estado de exaltación y sensación de hambre y hace desaparecer la fatiga. Este producto causa una grave dependencia en muchos de sus usuarios, es decir, que muchas de las personas que la utilizan en cierto momento pueden depender de esta sustancia.

La cocaína, las anfetaminas y otros productos sintéticos pueden causar una gran excitación y trastornos. Las anfetaminas se han puesto a la venta con centenares de nombre comerciales distintos y se han utilizado con fines dietéticos. La anfetamina se fabrica ahora ilegalmente a gran escala.

Millones de personas en todo el mundo toman café y te, que contienen cafeína. Se trata de estimulantes que alivian la fatiga ligera, pero su mecanismo de acción en el organismo es muy distinto del de la cocaína y las anfetaminas.

Otra sustancia similar es el khat, de consumo frecuente en países como Etiopía, Somalia, etc. El Khat es un arbusto cuyas hojas se mascan para tragar el jugo que sueltan. Son estimulantes cerebrales, facilitan la interacción social y relajan las tensiones emocionales. Sus efectos secundarios son la somnolencia, el estreñimiento y la gastritis.

 Alucinógenos

En este grupo están sustancias como el LSD, la mezcalina, el peyote y otras sustancias sintéticas o derivadas de plantas. Esos productos pueden inducir estados psicológicos muy complejos, entonación, alucinaciones y otros efectos.

 Otras sustancias

Algunas otras drogas muy utilizadas pero que no encajan en ninguna de las cuatro categorías principales, ya citadas. Entre estas se encuentran el Cannabis, las hojas secas de esta planta se denomina marijuana, y la resina se conoce como hashis. La Cannabis parece actuar en cierto modo como depresivo pero también se le atribuyen efectos alucinógenos.

Existen dudas sobre el lugar que corresponde a los inhalantes volátiles, es decir, los gases que expira la pintura, el cemento, etc. Esas sustancias tienen ciertos efectos depresivos y anestésicos pero también parecen ocasionar intoxicación, entre otras cosas. Esta inhalación puede convertirse en habito.

A esta clasificación también pertenecen algunas drogas como el kava, la nuez de betel, la feniclidina, entre otras.

 4.Efectos físicos y psicológicos del alcohol y otras drogas

El alcohol, sustancia natural derivada de la fermentación que se produce cuando el azúcar reacciona con la levadura, es el principal ingrediente activo del vino, la cerveza y las bebidas destiladas. Si bien existen muchos tipos de alcohol, el que se encuentra en las bebidas alcohólicas es el alcohol etílico. Ya sea que se ingiera una lata de 12 onzas de cerveza o un vaso de cinco onzas de vino, la cantidad de alcohol puro que se bebe es la misma: media onza. El alcohol etílico puede producir una sensación de bienestar, tener un efecto sedante, de intoxicación o de inconsciencia, dependiendo de la cantidad y la forma en que se ingiera.

El alcohol es una droga “psicoactiva,” o sea que altera las facultades mentales, como la heroína y los tranquilizantes. Puede alterar el estado de ánimo, originar cambios corporales y crear hábito. El alcohol es una droga “depresiva” porque deprime el sistema nervioso central. Por ello, el consumo exagerado de alcohol ocasiona reacciones lentas, dificulta el habla y a veces produce inconsciencia (perdida de conocimiento). El alcohol actúa sobre la pare del cerebro que controla las inhibiciones.

No es preciso que una persona sea alcohólica para experimentar problemas con el alcohol. Todos los años, muchos jóvenes pierden la vida en accidentes relacionados con el alcohol; por ejemplo, accidentes automovilísticos, mueren ahogados o por suicidios. Pueden ocurrir – y de hecho ocurren – muchos problemas de salud antes de que los bebedores alcancen el estado de adicción o uso crónico.

Según algunos estudios, más de un 25 por ciento de las admisiones en los hospitales están relacionadas con el uso del alcohol. Algunas de las enfermedades graves asociadas al consumo crónico de alcohol incluyen el alcoholismo y el cáncer de hígado, estómago, colon, laringe, esófago y pecho. El abuso de alcohol también puede ocasionar graves problemas físicos como:

  • Afecciones al cerebro, el páncreas y los riñones
  • Presión arterial, ataques cardíacos y derrames
  • Hepatitis alcohólica y cirrosis
  • Úlceras al estómago y el duodeno, colitis e irritación del colon
  • Impotencia e infecundidad;
  • Defectos de nacimiento y el síndrome alcohólico fetal, cuyos efectos incluyen atraso mental, bajo peso al nacer, y anormalidades en las extremidades;
  • Envejecimiento prematuro
  • Una cantidad de otros desórdenes, como una inducida inmunidad a las enfermedades, dificultad para dormir, dolores musculares y edema.

 (Para ver los gráficos faltantes haga click en el menú superior “Bajar Trabajo”)

Marihuana

Contrariamente a la creencia de muchos jóvenes, la marihuana es una droga perjudicial, especialmente desde que la potencia de la marihuana que ahora puede consumirse ha aumentado más de un 275 por ciento en la última década. Para los que ahora fuman marihuana, el peligro es mucho mayor que en la década de 1960.

Los estudios preliminares han demostrado la existencia de enfermedad crónica de los pulmones en los usuarios de la marihuana. La marihuana contiene más agentes conocidos productores de cáncer que el cigarrillo. De hecho, como los fumadores de marihuana procuran mantener lo más posible el humo en sus pulmones, un cigarrillo de marihuana puede resultar tan perjudicial para los pulmones como cuatro cigarrillos de tabaco.

Aún en pequeñas dosis, la marihuana puede afectar la función de la memoria, distorsionar la capacidad de percepción, obstaculizar el juicio y reducir la capacidad motora. Sus efectos sobre la salud también incluyen la aceleración de los latidos del corazón, y en algunas personas, el aumento de la presión arterial. Estos cambios constituyen un riesgo para la salud de cualquier persona, pero particularmente para quienes padecen de condiciones cardíacas y circulatorias anormales, como alta presión arterial y el endurecimiento de las arterias.

Más importante aún es la creciente preocupación acerca de la forma en que la marihuana utilizada por niños y adolescentes puede afectar su desarrollo a corto y largo plazo. El primer uso de la marihuana produce cambios en el estado de ánimo. Las observaciones realizadas en clínicas han señalado una mayor apatía, pérdida de ambición, pérdida de eficacia, menor capacidad para llevar a cabo planes a largo plazo, dificultad de concentración y una reducción en el rendimiento en la escuela y el trabajo. Muchos adolescentes que terminan en programas de tratamiento de drogas comenzaron a consumir marihuana a temprana edad.

Conducir un automóvil bajo la influencia de la marihuana resulta especialmente peligroso. La marihuana afecta la capacidad de conducción por un período de por lo menos cuatro a seis horas después de haber fumado un solo cigarrillo. Cuando se la consume junto con alcohol, afecta aún más la capacidad para conducir.

 Cocaína

La cocaína es una de las drogas más adictivas, y es una droga que puede conducir a la muerte. Nadie puede predecir si se convertirá en adicto o si la próxima dosis de cocaína resultará mortal. La cocaína puede aspirarse por la nariz, fumarse o inyectarse. La inyección de cocaína – como la de cualquier otra droga – presenta el peligro adicional de infectarse con el virus de inmunodeficiencia humana (HIV), que produce el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), si el usuario comparte la aguja con una persona que ya está infectada por el virus.

La cocaína es un poderoso estimulante del sistema nervioso, incluso el cerebro. La droga acelera el ritmo cardíaco y al mismo tiempo estrecha los vasos sanguíneos, que procuran absorber el flujo adicional de sangre. Las pupilas se dilatan y aumenta la temperatura y la presión arterial. Estos cambios físicos pueden estar acompañados de convulsiones, paro cardíaco, paro respiratorio o derrames.

El empleo de la cocaína produce problemas nasales, incluso congestión y mucosidad, y su uso prolongado puede provocar la desintegración de la membrana mucosa de la nariz. El fuerte consumo de cocaína puede producir suficiente daño al tabique nasal como para ocasionar que se desintegre.

Las investigaciones han demostrado que la cocaína actúa directamente sobre los llamados “centros de placer” del cerebro. Estos centros de placer son estructuras cerebrales que al estimularse, producen un intenso deseo de experimentar el efecto placentero una y otra vez. Ello origina cambios en la actividad cerebral, y al permitir que esta sustancia química del cerebro llamada dopamina permanezca activa por un período mayor que el normal, estimula un fuerte deseo de consumir más droga.

Con frecuencia los usuarios experimentan una sensación de inquietud, irritabilidad y ansiedad, y la cocaína puede producir paranoia. Los usuarios también experimentan depresión cuando no consumen la droga y en muchos casos vuelven a usarla para aliviar una mayor depresión. Además, encuentran que necesitan mayores cantidades con mayor frecuencia para generar el mismo nivel de estímulo. Por lo tanto, su uso puede conducir a la adicción.

La “freebase” es una forma de cocaína que se fuma. Es producida mediante un proceso químico a través del cual la “cocaína de la calle” (hidrocloruro de cocaína) se purifica extrayéndole la sal y algunos de los agentes “de mezcla.” El producto final es insoluble en agua, y la única forma de introducirlo en el sistema es fumándolo.

El uso vía la “freebase” es extremadamente peligroso. La cocaína llega al cerebro en segundos, produciendo una rápida e intensa excitación. Sin embargo, la euforia desaparece rápidamente, dejando al usuario con un enorme deseo de consumirla una y otra vez. Para satisfacer este deseo, el usuario incrementa la dosis y la frecuencia, lo que produce adicción y debilitamiento físico.

“Crack” es el nombre popular que se da a un tipo de cocaína “freebase” que tiene la forma de pequeños terrones o viruta. El término “Crack” (crepitación) proviene del sonido que produce la mezcla al fumarse (calentarse). El consumo de “crack” es sumamente peligroso, ya que produce los mismos efectos debilitantes que la “freebase.” El “crack” se ha convertido en un importante problema en muchas ciudades de América, ya que no es muy costoso – su precio es de $5 a $10 dólares por una o dos dosis – y es fácilmente transportable. Se vende en pequeñas ampollas o en bolsas de papel o de estaño.

 PCP

El PCP es un alucinógeno; es decir, una droga que altera las sensaciones, el estado de ánimo y la conciencia y distorsiona los sentidos del oído, el tacto, el olfato o el gusto, así como las sensaciones visuales. Se emplea legítimamente como anestésico para los animales. Cuando es consumido por los seres humanos, el PCP produce un profundo alejamiento de la realidad, que hace que el usuario tenga un comportamiento extraño y una fuerte desorientación. Estos efectos pueden producir graves heridas o muerte al usuario que se halla bajo la influencia de la droga.

En algunas personas, el PCP produce una sensación de depresión mental. Su consumo regular con frecuencia perturba la memoria, la capacidad de percepción, concentración y el juicio. Utilizado en forma crónica, puede producir cambios permanentes en la capacidad cognoscitiva (pensamiento), la memoria y las funciones motoras.

Las madres que consumen PCP durante el embarazo con frecuencia tienen niños que padecen de perturbaciones visuales, auditivas y motoras. Los niños también muestran episodios de agitación y otros cambios de percepción similares a las reacciones que sufren los adultos intoxicados con PCP.

 Heroína

La heroína es una droga opiácea ilegal. Sus propiedades adictivas se manifiestan en la necesidad de un uso persistente y repetido de la droga (ansia) y por el hecho de que los intentos de dejar de consumirla producen marcados y dolorosos síntomas físicos de retiro de la droga. El consumo de heroína provoca problemas físicos y psicológicos como falta de aliento, náusea, pánico, insomnio y la necesidad de dosis cada vez mayores de la droga para producir los mismos efectos.

La heroína ejerce su primer efecto adictivo mediante la activación de muchas regiones del cerebro, en las que se producen las sensaciones de placer y de dependencia física. La acción conjunta de estas consecuencias produce pérdida de control y hábito.

La heroína es una droga que principalmente se inyecta directamente en la vena con una aguja. Esta forma de uso se denomina inyección intravenosa (conocida comúnmente como IV). Ello significa que la aplicación de la droga puede tener graves consecuencias.

El intercambio de jeringas por parte de los usuarios está convirtiéndose rápidamente en una de las principales causas de nuevos casos de SIDA. El virus del SIDA se transmite a través de la sangre contaminada que queda en la aguja, la jeringa u otros instrumentos relacionados con la droga que se inyectan a otro usuario que utiliza esos equipos para inyectarse heroína u otras drogas. El SIDA no tiene cura y no existe una vacuna conocida para prevenirlo.

El uso de heroína durante el embarazo está relacionado con abortos y partos de fetos muertos. Los niños que nacen adictos a la heroína deben someterse al retiro de la droga después de nacer, y presentan diversos problemas de desarrollo.

Los signos y síntomas del uso de heroína incluyen euforia, somnolencia, depresión respiratoria (que puede incrementarse hasta que se detiene la respiración), contracción de las pupilas y náusea. Los síntomas del retiro de la droga incluyen lagrimeo, mucosidad en la nariz, bostezos, pérdida de apetito, temblores, pánico, escalofríos, sudores, náusea, calambres musculares e insomnio. A medida que avanza el proceso de retiro se produce aumento de la presión arterial, las pulsaciones, el ritmo respiratorio y la temperatura.

Los síntomas de la sobredosis de heroína incluyen falta de aliento, pupilas del tamaño de un punto, viscosidad de la piel y convulsiones.

 Drogas Análogas

Mediante la modificación de la estructura química de ciertas drogas para producir drogas análogas, los químicos clandestinos han logrado crear las que a veces se llaman “drogas modificadas,” una calificación que incorrectamente les proporciona cierto atractivo. Estas drogas son sustancias químicas estructuralmente similares a las drogas medicinales o ilegales, pero que han sufrido alteraciones que las convierten en compuestos diferentes y que figuran en la lista de sustancias controladas de la drug Enforcement Administration (DEA). Originalmente, las drogas análogas se fabricaron para circunferir la Ley de Sustancias Controladas, pero en 1984 y 1986 se agregaron esas denominadas “drogas modificadas” a la lista de sustancias controladas.

Ejemplos de este tipo de drogas son una droga análoga de la metanfetamina (llamada comúnmente “ecstasy”) y un análogo del fentanil (un narcótico). Estas drogas se producen en laboratorios clandestinos en los que no se observan los cuidados necesarios de limpieza y calidad. Por lo tanto, pueden ser mucho más potentes que las sustancias originales y en consecuencia tener efectos muchos más tóxicos.

 Metanfetamina

La metanfetamina es un poderoso estimulante. La versión común de esta droga se fabrica ilegalmente en laboratorios clandestinos. También se la conoce como “speed” o “crystal” cuando se ingiere o se inhala; como “crank” cuando se inyecta; y como “ice” cuando se fuma. En todas sus formas, es extremadamente peligrosa y produce efectos debilitantes de larga duración.

Los efectos secundarios de la metanfetamina incluyen irritabilidad, nerviosidad, insomnio, náusea, accesos repentinos de calor, sequedad en la boca, sudores, palpitaciones e hipertensión. Las dosis excesivas pueden producir confusión mental, ansiedad severa, y paranoia. Su uso moderado o crónico puede producir dependencia física e incluso la muerte.

 5.¿Cómo y por qué se empiezan a consumir drogas?

Cómo y por qué las personas comienzan a consumir alcohol y otras drogas? No existe una sola respuesta a esta pregunta. Sin duda, en el caso de muchos jóvenes, el consumo de alcohol y otras drogas se inicia como reacción a la presión de los compañeros. Es natural que los jóvenes deseen “encajar,” es decir, ser aceptados por sus amigos o sus compañeros de clase. Cualesquiera que sean las razones, el primer uso de drogas puede ser peligroso. Las investigaciones demuestran que una vez que se ha comenzado a consumir alcohol u otras drogas, muy frecuentemente se sigue una secuencia predecible que conduce a problemas derivados de su uso.

El abuso de drogas comienza con frecuencia con el uso ilícito de drogas legales y con el consumo de alcohol (que es ilegal para los menores) y el tabaco; en muchos casos los usuarios pasan de esas sustancias a la marihuana. Algunos usuarios, incluso más de la mitad de los adolescentes que consumen estas sustancias, con el tiempo pasan a consumir otras drogas ilícitas o combinaciones de drogas. Por esta razón, el alcohol, el tabaco y la marihuana han sido denominadas con frecuencia drogas “de paso.” El uso de drogas como la cocaína y la heroína es raro en personas que no han consumido previamente alcohol, tabaco o marihuana.

 Las drogas en la República Dominicana

Uno de los grandes problemas que afronta la sociedad dominicana es el consumo de drogas ilícitas y fármacos fuera de control de las autoridades y profesionales responsables de su administración.

En la República Dominicana hasta el 1975, de acuerdo a los datos estadísticos publicados para esa fecha, contábamos con una cantidad aproximada entre 20,000 a 30,000 usuarios de drogas, predominantemente la marihuana y los fármacos. En la actualidad, esta cantidad de usuarios se ha multiplicado casi por 10, estaríamos hablando de unos 200,000 a 300,000 usuarios.

Es necesario, considerando la magnitud y la peligrosidad que envuelven el tráfico y consumo de drogas existentes en el país, emprender de inmediato la realización de un trabajo serio y responsable que involucre a todos, (gobierno, instituciones publicas y privadas, escuelas, maestros, padres de familia, etc.) para aplicar acciones preventivas que surtan los efectos deseados.

No podemos continuar viviendo por más tiempo dando la espalda a una dolorosa per ineludible realidad, utilizando verdades a medias, pretendiendo que con medidas represivas y sin la utilización de recursos podremos ganar la batalla. Con esto sólo lograremos una generación castrada, inutilizada por el consumo de drogas, las que de manera publica y ante la vista de todo el mundo, se venden por todos los rincones del país.

 6.Cuatro etapas básicas del uso de alcohol y otras drogas

Etapa 1 Muchos jóvenes y adultos creen que el primer uso de alcohol u otras drogas no es peligroso. Desgraciadamente, los jóvenes consideran que es normal el consumo de drogas como el tabaco y el alcohol. Sin embargo, debido a que el cuerpo de los jóvenes es particularmente susceptible al alcohol y otras drogas y sus efectos, para los jóvenes nunca es “seguro” el uso de ninguna droga que altere las facultades mentales. En esta primera etapa, sin embargo, es posible que no se presenten cambios visibles de comportamiento ocasionados por las drogas.

Etapa 2 La segunda etapa involucra el uso más frecuente del alcohol u otras drogas, en la medida en que la persona busca activamente los efectos de euforia que producen las drogas que alteran las facultades mentales. En este punto, el usuario generalmente establece una fuente confiable, y puede extender el anterior hábito de consumirla en reuniones durante los fines de semana, haciéndolo durante la semana. Entre los adolescentes en esta etapa constituyen indicaciones significativas el cambio de amigos, el deterioro en el rendimiento en la escuela y posiblemente una falta general de motivación.

Etapa 3 En esta etapa existe una intensa preocupación por el deseo de experimentar el efecto de euforia. Son comunes el consumo diario de las drogas que alteran las facultades mentales, la depresión y la idea del suicidio. Aumentan los problemas familiares y el adolescente puede tener problemas con la ley.

Etapa 4 En la cuarta etapa se necesitan niveles crecientes de la droga para sentirse bien. Son comunes los síntomas físicos como la tos, la frecuente irritación de la garganta, la pérdida de peso y la fatiga, que ya pueden haber comenzado a aparecer antes. También son más comunes las perdidas del recuerdo y las sobredosis, la vida familiar se convierte en un desastre, y la persona puede dedicarse a actividades delictuosas con el fin de obtener el dinero para comprar la droga.

 7.Cómo saber si alguien está consumiendo drogas

Aparte de los efectos físicos de las drogas que se analizan en la sección precedente, existen ciertas señales de advertencia que pueden indicar que un amigo o miembro de la familia está bebiendo demasiado alcohol o consumiendo otras drogas. Si bien estas señales no son totalmente seguras, cada una de ellas o la combinación de varias a través del tiempo pueden ser causa de preocupación.

He aquí algunas de las señales relacionadas con el alcohol:

  • Bebe hasta que se intoxica
  • Existen antecedentes de que haya faltado al trabajo como consecuencia de la bebida o se ha observado un mal disimulado olor a alcohol en el aliento aunque la asistencia al trabajo haya sido regular
  • Conduce mientras está intoxica
  • Su vida privada se ha vuelto intolerable debido a la bebida o a las discusiones relacionadas con la bebida
  • Enfrenta todas las celebraciones sociales y las tensiones con alcohol

 (Para ver el gráfico faltante haga click en el menú superior “Bajar Trabajo”)

Estos son síntomas que caracterizan a una persona que tiene un problema de alcohol. Es importante señalar, sin embargo, que cualquier consumo de alcohol por parte de menores constituye abuso y debe ser causa de preocupación.

Cuando se presentan estas señales, significa que el hábito de una persona, si no está ya fuera de control, se halla en camino de estarlo. No es preciso que una persona sea alcohólica para que tenga problemas con el alcohol.

Hay señales que indican el uso ilegal de drogas. Por ejemplo, si una persona lleva drogas o las esconde en la casa, existe una fuerte posibilidad de que las use. Obviamente, la posesión de los elementos para ingerir drogas es una señal de su posible uso.

Las indicaciones del mal uso de drogas que se expenden con receta varían de acuerdo con el tipo de droga de que se trate. El uso indebido de medicamentos puede llevar a la dependencia y los síntomas de retiro pueden ser graves si se suspende repentinamente el uso de la droga.

El consumo de alcohol y oras drogas puede también estar acompañado de ciertas características adicionales de comportamiento. Las indicaciones pueden observarse en todas las personas que abusan del alcohol o ingieren otras drogas independientemente de su edad. Los siguientes son algunos ejemplos:

  • Modificación repentina del estado de ánimo o las actitudes
  • Repentina y continua disminución de asistencia escolar y bajo rendimiento
  • Repentina y continua resistencia a la disciplina en el hogar o en la escuela
  • Dificultades en las relaciones con familiares o amigos
  • Accesos de mal humor sin razón o inesperados
  • Frecuentes pedidos de préstamos a familiares y amigos, por cantidades cada vez mayores
  • Robos en la casa, la escuela o el trabajo
  • Mayor secreto acerca de las acciones o posesiones
  • Relaciones con nuevos grupos de amigos, especialmente personas que usan drogas

 

 

Autor:
Alberto Polanco
fco.polanco[arroba]codetel.net.do

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